Chapter Text
No, eso esta mal, no es posible, es inapropiado, somos hombres, el es mi capitán, trabajamos juntos, no puedo tener alguna relación con capitán, ¿cierto?, ¿qué será lo que los demás dirán ?. Es lo que mortificaba Piers Nivans, siempre se lo repetía al momento de estar al lado de Chris Redfield. ¿Cómo soportas tener a la persona que amas enfrente de ti y no poder decirle nada? Piers sufría eso todos los días, en realidad no estaba seguro de lo que sentía, era la primera vez que sentía algo así por una persona. Piers nunca tuvo una relacion anteriormente, no sabia lo que era amar tanto a una persona, se sentía cada vez mas inseguro, pero amaba estar al lado de su capitán. Siempre hablaba de el como su héroe, de hacer que su vida fuera menos complicada de lo que ya es, incluso daría la vida por Chris, mientras el estuviera a salvo, Piers haría cualquier cosa por el bienestar su capitán.
Eran épocas navideñas, para muchos era la temporada de compartir, de estar con su familias o con las personas que aman. Para Piers eso no significaba mucho, estaba acostumbrado a estar lejos de su familia ya que el trabajo de ser uno de los mejores soldados y francotiradores de la BSAA no lo dejaba tener una vida común como la de cualquier otro hombre, a el solo le bastaba llamar a su familia y desearles una Feliz Navidad y mandar uno que otro regalo. Nada de eso le importaba hasta ahora. Se sentía Como un chico de secundaria tontamente enamorado. Chris Redfield lo era único que tenia en su mente y más en vísperas navideñas, solo pensaba en que regalarle a su amado capitán sin que el pensara otra cosa o insinuara algo, ¿o tal vez eso era lo que quería Piers?
Piers nunca pensó que seria muy difícil poder regalarle algo a la persona que te gusta, y es comprensible, ¿qué podrías regalarle un hombre como Chris?
El día en el que la cabeza de los Piers se volvió un desastre, fue en el día tan esperado por muchos, Navidad. Inicio una como una mañana muy blanca y helada. La mayoría de los soldados se preparaban para salir con sus familias o amigos a disfrutar del día tan amado. Piers se levanto como cualquier otro día, veía a sus compañeros alistarse para salir, pensaba en salir, compartir momentos agradables con ellos, pero no podía, lo único en lo que pensaba en ese momento era en ¿qué haría Chris hoy?
Piers se arreglo para salir de la base en busca del regalo perfecto para su Capitán. Se vio al espejo y arreglo como siempre su fleco perfectamente hacia arriba. Salio del baño y se puso su bufanda favorita. Esa bufanda la quería tanto ya que fue un regalo de Chris. Aun recuerda ese día en el que Chris lo llamo un su oficina para dársela.
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Piers se moría de los nervios de solo pensar en que había hecho para que Chris lo llamara, intentaba buscar algo que haya hecho mal para que su capitán del lo solicitará en su oficina.
Piers toco la puerta - ¿Me llamaba Capitán? -
El chico no paraba de sudar de lo nervioso que se encontraba.
- Si, pasa Piers - le dice Chris con una encantadora sonrisa en el rostro. Al ver eso, Piers ya no sabia que esperar.
- Siéntate Piers, eehh ... no estas aquí por haber hecho algo mal ni nada parecido - Al escuchar eso, Piers bajo sus hombros de lo tensos que estaban.
- ¿Entonces capitán? ¿le puedo ayudar en algo? ¿necesita ayuda con el papeleo o para una misión? - Chris lo ve y suelta una risita nerviosa.
- Tranquilo Piers, no es nada referente al trabajo. - El joven se sonroja un poco y baja la cabeza mostrando un poco de vergüenza.
- Ya estamos en invierno, y se que tu eres muy friolento y se también que te gustan las bufandas, asi que ... eehh .. te tengo un regalo. - Chris intenta ver hacia los ojos del joven pero este no le era capaz de sostenerle la mirada.
- Tu eres mi mejor soldado, así que tengo que tenerte en buenas condiciones para el campo de batalla - Sacando una pequeña sonrisa, Chris extiende los brazos entregándole una pequeña caja adornada a Piers
- Espero que te guste. - Cuando Piers abrió la caja y vio esa bufanda, sus manos empezaron a tocarla, le gustaba lo suave que se sentía, solo se imaginaba lo suave que se sentiría enrollada en su cuello. De repente la voz de Chris lo saco de sus pensamientos, había olvidado que se encontraba con el.
- Pruébate la, me gustaría ver como te queda. - Piers hizo caso de lo que dijo su capitán y se puso la bufanda como pudo.
- ¿Qué tal? ¿como se ve? - Lo dice con una sonrisa en su rostro, era como ver a un pequeño niño en la mañana de navidad. Fue una imagne que Chris siempre recordara.
Chris lo ve y no pudo evitar sentir una sensación extraña en su pecho, en su mente se decía que le encantaría hacer sonreír a ese chico de esa manera todos los días de su vida.
- Capitán ... - Chris es interrumpido de sus pensamientos y se concentra en el chico encantador que tiene enfrente.
- Mmm ... espera, déjame ayudarte con eso. - Se levanta de su asiento y se dirige hacia Piers. Ya cuando los dos hombres están frente el uno al otro, Chris le coloca la bufanda de una manera distinta a como lo hizo el joven. Cuando Piers sintió el roce de los dedos de su capitán en su cuello, tuvo una sensación parecida a una corriente eléctrica bajando por todo su cuerpo. Le gustaba eso, lo cual lograba que se pusiera rojo. Sentía la respiración de Chris muy cerca de el, podía oler esa colonia de Chris que tanto le encantaba, era tan embriagante para el.
- Mejor, supongo que te sienta muy bien ese color. - Chris deseo haberse guardado ese comentario que causo que el se pusiera rojo como un tomate.
- ¿Qué te pasa? ¿A caso no te gusto? Aun la puedo cambiar si quieres. - De Repente el corazón de Chris se sentía terrible de solo pensar que su regalo no fue bueno para su teniente.
- ¡No! - Piers alzo un poco el tono de voz - no es eso, no sabe cuanto me encanta, es perfecta. -
A pesar de escuchar esas palabras, a Chris no lo lograban convencer, algo andaba mal, no le gustaba ver esos ojos de color avellana que el tanto le gustaban verlos decaídos.
- Es que... me siento mal porque.... yo no tengo ningún regalo para usted capitán, no esp ... - Chris lo interrumpe.
- Chris ... Cuando estemos fuera del trabajo, llámame Chris. - Piers lo ve y vuelve hablar.
- Capi ... Chris, yo no te traje nada. - Justo en ese momento Chris toma la barbilla de Piers haciendo que este lo mirara a sus ojos.
- Piers... no es necesario, yo quise darte esto porque me importas, siempre trabajas mucho y nunca te agradezco nada de lo que haces por mi. - Piers vio esos hermosos ojos marrones que irradiaban cariño y ternura perdiéndose en ellos
- Pero capitán, ese es mi trabajo, siempre estaré para usted, tratare de hacer su vida sea menos complicada, para mi no es un problema. Hare eso y mucho más por ttii ... - Piers tartamudeo con las ultimas palabras e inmediatamente dejo de hablar sabiendo que lo que acabo de decir era malo, no podía decirle a su capitán lo que sentía por el. El creía que todo se había arruinado, Hasta que en ese momento Chris se acerco más al el, haciendo que este se pusiera nervioso aún más de lo que ya estaba cuando entro a su oficina.
Sintió la mano grande de Chris en su hombro lo cual causo que se pusiera un poco tenso - Déjame terminar Piers, Esta Es Una forma de agradecerte por tu magnífico trabajo y por siempre cubrir mi espalda, no es mucho pero pensé que seria bueno para ti. - Chris se acerca mas a su joven teniente perdiéndose en los ojos color avellana que lo volvían loco.
- Capitán, gracias, es perfecta. - Piers Se acerca también, sin pensar en lo que podría pasar.
- Se ve perfecta en ti. - Chris estando a unos poco centímetros solo deseaba hacer suyos esos labios carnosos y tan tentadores de su teniente.
Los dos hombres parecían estar muy concentrados en la mirada del otro, no se percataban de lo cerca que entre si. Todo se sentía perfecto. Automáticamente las manos de Chris se posaron en la cintura de los Piers acercándolo más a el. El tiempo se había parado para ellos, sabían perfectamente que era lo que seguía. Para cuando los dos se acercaron para darse lo que sé podría decir un beso romántico y muy profundo, la puerta de la oficina fue abierta Inesperadamente.
- Bearfield,ya he llegado, ¿listo para salir? - la voz femenina sonaba muy animada.
- Oh, ¿a caso interrumpo algo?
Los dos hombres se separaron de inmediato un poco bruscos. Habían interrumpido su momento perfecto, el momento que Piers tanto esperaba, y lo peor de todo es que fue interrumpido por la persona la cual aun tiene muchos celos y tiene cierto rencor hacia ella por la forma en la que le habla a Chris algunas veces.
- Jill.... eehh... no te esperaba hasta dentro de dos horas-. Dice Chris rascando su nuca en señal de nerviosismo.
- Es que el avión llego mas pronto de lo que esperaba asi que... ¿acaso interrumpía algo importante?-.
"Si, lo hiciste, como siempre" Es lo que Piers decía en su mente. En realidad quería decírselo, pero sabia que Jill era su mando y que no podía faltarle el respeto a una autoridad.
- Lo siento capitán, eehh... me retiro.- Piers huyo de la oficina de Chris casi corriendo, se sentía tan enojado y confuso otra vez.
-¿Por qué Jill tenia que estar siempre con el capitán? no puedo estar enojado por algo asi, el capitán no me pertenece, ¡AAHH! odio sentirme así, que es lo que estoy pensando.-
Desde aquella vez, Piers no quería volver a pasar por otro ataque de celos con ese, pero seguía sintiendo ese rencor hacia Jill. Tal vez era lo que realmente era bueno para Chris. Le dolia de solo pensar en eso pero tenia que aceptarlo.
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Al salir de la base en busca de alguna tienda donde poder comprar
el regalo de su capitán, Piers se topo con la persona que no esperaba ver hasta mas tarde y que lo hacia poner tan nervioso y tan feliz al mismo tiempo.
- ¡PIERS!- Se escucho el grito de Chris desde unos metros de distancia.
- Piers... me alegra verte.- "En serio esta feliz por verme" se decía Piers en su mente, escuchar eso hizo hacia que su mañana fuera más feliz.
- Capitán... ¡Buenos dias!- Ese saludo extraño causo que Chris se riera un poco.
- Buenos dias Piers, jejeje al parecer amaneciste muy emocionado.- Piers no podía evitar sonrojarse, odiaba eso de el.
- Queria invitarte a la pequeña cena que hare hoy, vendran algunos amigos y compañeros de hace tiempo a festejar conmigo navidad, ¿te gustaria venir?- Y un silencio incomodo invadió la platica.
- Si ya tienes planes para hoy no importa Piers.-
- ¡NO! eehh... me gustaria ir, ¡seria maravilloso conocer a otros grandes como usted!.-
- Oye, tranquilo jejeje. Seras mi invitado así que no dejare que estés mucho tiempo con los otros, me pondré celoso jejeje.-
Piers no podia quitar de su cara una sonrisa tan clara, le encantaba lo que Chris le había dicho. - Esta bien Capitán jejeje. Nadie es capaz de reemplazarlo para mi.-
- Ok Piers, te veré a las ocho, ¿ esta bien?-
- si capitán, lo veré mas tarde.-
Fue el fin de esa platica. Piers se sentía tan emocionado, pero también tan nervioso. Chris le presentaría a sus amigos, ¿que es de lo que hablara con ellos o con Chris? No podía preocuparse de eso ahora, primero tenia que encontrar el regalo perfecto para su capitán. Claro que necesitaria ayuda para eso. Chris es un hombre complicado, pero sabia la persona correcta que conoce a Chris perfectamente y quien estaría dispuesto a ayudarlo en su misión de encontrar ese regalo ideal. Piers saco su celular y marco un número rápido, el número de su salvación.
- ¿Hola?-
- ¡Hola Piers!-
- Hola Claire...-
