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Permíteme ser tu lugar seguro

Summary:

Oh Yura siempre conseguía lo que deseaba, pero tal vez estuvo interesada en la persona equivocada todo este tiempo.

Notes:

Esto está basado en el K-Drama, Chiara lo pidió y yo no pude negarme porque amo los ships con Jiwon.

Hay una pequeña escena de Yu Ji Hyuk/Baek Eunho porque esos dos tortolitos tenían mucha química en el Dorama jeje.

Work Text:

—Lo que más odio en esta vida es a la gente como tú— Las palabras fueron dichas con todo el desprecio que sentía en ese momento, Yura estaba segura de que ese comportamiento sencillo de Jiwon solo era una fachada para ocultar sus oscuras intenciones de robarle sus pertenencias.

Claro que no contó con que la respuesta de Jiwon llegara con la misma intensidad de su mirada.

—Que predecible. También eres el tipo de persona que odio —la pequeña sonrisa que lo dirigió demostraba la seguridad mal disimulada que sentía, Kang no estaba segura de enfrentarse a ella, pero aún así dejaba clara su opinión—. ¿Crees que todos son iguales a ti?

Yura le devolvió la sonrisa simulando que ese juego había apenas comenzado, Jiwon no parecía ser tan tonta como para meterse en la boca del lobo. Pero aún así lo hizo.

—No intentes compararme con nadie—ladeó la cabeza esperando que sus palabras llegaran al igual que sus intenciones—. Pobre niña, engañada por su prometido y traicionada por su mejor amiga, es algo digno de generar lástima, ¿No es así? De esa manera puedes refugiarte en los demás para seguir siendo la víctima, ¿No crees que eres demasiado codiciosa?

Jiwon miró a la copa rota en el suelo, el líquido rojo había manchado la alfombra con una rapidez espantosa. Ese sin duda no era su lugar seguro.

—Ya he dejado que me quiten todo lo que quiero, no siempre puedes dejar que eso pase.

La incertidumbre de su voz resonó por toda la habitación, Yura no lo admitiría, pero se encontró fascinada con esa fragilidad, ¿Eso era lo que había visto Ji Hyuk para caer perdido ante esa mujer? ¿Qué tan frágil podría verse?

—Si quieres puedo permitirte ser codiciosa— Por supuesto que la duda se instauró en el rostro ajeno, casi como si no pudiera creer que la hostilidad inicial hubiera desaparecido para darle paso a una oferta de esa magnitud—. Sí, soy el tipo de persona que odias, pero también soy el tipo de persona que no se detiene hasta acabar con lo que le molesta—Ji Hyuk había mencionado varias veces algo que siempre le había carcomido la cabeza, ¿Podría usarlo para esta situación? —¿Deseas un refugio seguro? Puedo hacer que tu vida deje de tambalearse. ¿No crees que sería mejor estar en un lugar que no se derrumbará?

—¿Un... Refugio seguro? —Jiwon parecía estar aterrorizada con la mención de esa frase en particular, como si pensara que todo eso era parte del destino, un destino del que no podría escapar, casi como si fuera un acto de amor realizado por un padre preocupado.

Según sus investigaciones el padre de Jiwon había muerto años atrás, sin embargo, por el rostro de la chica, podía ver que ese no había sido el final de los deseos de su padre. Yura sonrió.

—¿Eso es un sí?

(...)

Oh Yura estaba acostumbrada a resolver las cosas con dinero aunque para la mayoría esa manera de hacer las cosas fuera digna de un cobarde, en un primer instante pensó que los problemas de Kang Jiwon serían solucionados con un poco de efectivo tal como si ella fuera una más del montón, aunque, a lo largo de los días se dio cuenta de que Jiwon no era tan ordinaria como pensó en un principio. Sus problemas eran más complicados de lo que imaginó, siendo que gran parte de su preocupación recaía en lo que ella llamaba pasarle su destino a otra persona.

Yura no estaba muy segura de a que se refería con eso, sin embargo, sabía que ese era uno de los temas de conversación más recurrentes entre Ji Hyuk y Jiwon, algo sobre deshacerse de su futuro haciendo que otro lo viviera en su lugar. Por supuesto que Yura no era supersticiosa no creía en cosas tan triviales como el destino y, por supuesto, no creía en el karma pero si Kang estaba tan segura de sus palabras quizás podría confiar en su intuición.

Jiwon fue la encargada de hacer que Jeong Soomin y Park Minhwan terminaran juntos incluso si eso significaba que debían engañarla de la peor manera posible, ¿Por qué ser tan meticulosa con un matrimonio entre esa calaña? ¿Había algo más escondiéndose detrás?

—Vengo del futuro. Morí en el año 2023 y fue Park Minhwan el que me mató después de engañarme con Jeong Soomin—escuchar esas cosas no fue nada sencillo, cualquiera pensaría que Kang se había vuelto loca antes de siquiera darle la oportunidad de defenderse, pero Jiwon era más que solo una pobre víctima con cara bonita, ya sabía cosas con las cuales nadie pensaría jamás, creerle no estaba en discusión y menos cuando de una u otra manera Yura había terminado por encariñarse con esa actitud de chica insegura de lo que le deparaba el futuro. Gran parte de ese cariño recaía en esa fragilidad que tanto le atrajo en su momento.

Tal vez Yura quería dárselas de caritativa y hacer su buena acción del año para poder redimirse con quien sea que la odiara, quizás Jiwon había logrado manipularla para que hiciera justo lo que ella quería sin que Yura se diera cuenta de sus sucias intenciones o, en el caso más ridículo, era posible que en el fondo de su corazón el sentimiento de pertenencia hacia la pobre alma de Jiwon había aumentado tanto como para proclamarla su propiedad.

Sea lo que fuera, Yura era muy recelosa con sus pertenencias, tanto que se había inmiscuido de tal manera en los planes de pasarle su destino a Soomin qué gran parte de su resentimiento había ido a parar con aquellos que llegaron a lastimar a su pertenencia más reciente.

Ella podía ser lo que fuera, podía ser un alma sin corazón qué pensaba que todo podía resolverse con dinero, pero nadie negaría que era demasiado calculadora como para hacer sufrir a los demás sin mover un solo dedo.

Si Kang Jiwon quería pasarle su destino a Jeong Soomin lo conseguiría, de eso Yura se encargaría.

Incluso si a Jiwon parecía no gustarle la forma en que todo se estaba desarrollando.

Después de todo, Oh Yura era una mujer de palabra y ella había dicho que sería el refugio seguro que tanto necesitaba Jiwon. Cumplir con eso no sería difícil, solo necesitaba que todo fuera de acuerdo al plan.

(...)

—¿No crees que todo va demasiado rápido?—preguntó Jiwon cuando supo de las intenciones de Yura con la reciente presencia de su madre rondando la empresa. Soomin era la causante de que su madre hubiera vuelto después de tantos años de haberla abandonado y con ello muchos problemas habían comenzado—. Pienso que mandarlos a la cárcel por extorsión puede ser un poco... radical.

Yura volteó la mirada esperando no ver de nuevo esa expresión de incomodidad en el rostro de Kang, para ella todo era sencillo, la madre de Jiwon se había obsesionado con la idea de sacarle dinero a su hija chantajeándola con decirle a los medios que se había metido con el heredero de U&K solo para vivir una buena vida a expensas de abandonar sus orígenes y al no recibir lo que deseaba comenzó con una ronda de acoso que incluso podía considerarse aterrador. Puede que Jiwon en un primer instante no supiera de la sucias intenciones de su progenitora, pero según sus investigaciones, Jeong Soomin estaba demasiado metida en el asunto como para dejar que su ex alma gemela viviera feliz sin ella. Según lo que sabía, Soomin había empezado a mentirle a su padre y a su mujer sobre la gran fortuna que tenía Jiwon sobre su cabeza lo que haría que ambos actuaran con la idea de matarla para quedarse con todo. Soomin salía ganando detrás de todo eso, era tan obvio que le daba lástima.

Todo estaba demasiado claro, era obvio que esos intentos de asesinato no serían dignos de una cárcel a no ser que empezaran a realizarse, y por supuesto que eso Yura no lo permitiría, podría mover sus influencias para que fueran encarcelados por extorsión, aunque para eso Jiwon tenía que cooperar sin sentirse nerviosa de lo que le sucedería a su madre en la cárcel.

—Has dicho muchas veces que Soomin está obsesionada con verte infeliz, no dudo que intente cosas más drásticas si ve que todo no va como ella desea— tomó otro sorbo de su copa y sonrió cuando notó la mirada molesta de Kang sobre el cristal en sus manos, últimamente estaba empecinada en hacer que perdiera el hábito de beber cuando maquinaba sus planes, como si fuera una esposa preocupada por la salud de su marido alcohólico. En cierta medida eso le daba ternura—. ¿No es mejor apresurar las cosas antes de que algo más grave ocurra? — dejó la copa en la mesa para calmar las ansias de Jiwon y continuó con sus palabras—. Soomin no parará hasta cumplir con lo que se propone y yo no deseo que logre su cometido. Hay que actuar antes de que ella pueda prever nuestros siguientes pasos.

Jiwon suspiró de manera audible cómo si intentara entender su punto, Yura podía ver qué era lo que le preocupaba, una chica como ella que siempre se había dejado pisotear por los demás nunca tendría las agallas para actuar tan de frente como para enfrentarse a su madre y a sus acosadores sin importarle lo que les pasaría, pero Yura podría tener las agallas por las dos, podría llevar el plan a cabo por las dos y podría hacer que el destino jugara a su favor sin que la otra se enterara.

Jiwon había dicho que su muerte original fue producto de una pelea con su marido infiel luego de descubrirlo acostándose con su mejor amiga. Así que el primer paso sería ocasionar esa pelea por infidelidad antes de que las cosas se desviaran de su camino. ¿Quién debía ser el infiel? Pagarle a un extra para que sedujera a uno de los dos integrantes de ese caótico matrimonio no era complicado, los zapatos rojos eran un punto importante en todo ese asunto, pero... ¿De verdad valdría la pena regalárselos a esa escoria?

Yura soltó una risa mirando de nuevo la copa mientras pensaba en si Jiwon la perdonaría por beber a escondidas.

Tal vez Soomin podría ser la causante de todas sus desgracias, después de todo, ya el sobre con las noticias del seguro de vida a nombre de su familia política debería haber llegado.

(...)

Si Yura debía decir algo sobre la situación era que manejar a su antojo la vida de los demás nunca había sido tan fácil.

Jeong Soomin solo necesitó a alguien que le hablara bonito y le prometiera riquezas si se deshacía de su marido para caer presa de su plan. La escoria como ella era fácil de manipular, ella debía ser la infiel justo como también fue la traidora principal en la primera vida de Jiwon. Minhwan solo tenía que encontrarla en pleno acto pecaminoso para que empezara el descenso a su perdición.

Pero, como no todo en esa vida podía ser planeado al mínimo detalle, la que la descubrió en su infidelidad fue la madre de Minhwan que, en un arranque de ira por ver como su hogar era profanado por la desvergonzada de su yerna, intentó matarla a sangre fría. Era una lástima que Soomin fuera más persistente de lo esperado, la pelea terminó en una muerte accidental de su suegra al caer en la mesa de cristal de la sala ante los ojos de un amante que no se veía preocupado por lo que le pasaría.

Todo fue de mal en peor para el matrimonio a partir de ahí, Soomin huyó de casa antes que de la policía la atrapara y Minhwan se enfrascó tanto en la muerte de su madre y su asesina que, en otro intento de asesinato con una muy mala ejecución, estrelló un auto robado cuando buscaba acabar con su esposa.

Soomin fue arrestada en el acto al quedar herida por el choque frente suya.

Y... De esa manera concluyó todo ese disparate. Yura debía decir que se asombraba de que ambos fueran más susceptibles al caos de lo que debería ser normal, pero las personas de ese estilo siempre echaban todo a perder.

Lo único bueno que salió de eso era que Jiwon se veía más animada luego de burlar su destino cruel, más abierta a compartir sus problemas con ella y sobre todo más entusiasmada en lo que vendría para su vida juntas.

Yura siempre se jactaba de conseguir todo lo que quería, nada se escapaba de su vista, por lo que conseguir que Jiwon la viera con ojos de añoranza no fue un reto, Yura sabía que todo se debía a la elección de esa frase en particular que le ponía los vellos de punta a su quería Jiwon.

Yura acarició las cabezas de sus recién nacidos hijos, el embarazo de Jiwon había sido complicado por todo lo que ellos implicaba, pero ya había pasado, Jiwon siempre estaba cansada y Yura no se detendría en su intento de mimar a su esposa contratando a varias niñeras que no durarían en hacer un buen trabajo.

Yura miró a sus gemelos con una sonrisa en el rostro, Jiwon estaba durmiendo en la otra habitación bajo sueños que Yura podría controlar a su antojo.

Con una mirada rápido enfocó a la cámara de seguridad en la esquina de la habitación, toda la casa estaba rodeada de cámaras para no perderse de ningún momento de esa vida tan maravillosa que estaba contemplando.

Oh Yura podría ser ese refugio seguro que haría que Kang Jiwon se sintiera en las nubes, pero Yura también tenía muy claro que los refugios debían ser controlados para brindar los mejores resultados. Jiwon no se enteraría de eso.

(...)

Eun Ho observó cansado al hombre soñoliento en el restaurante, Ji Hyuk tenía la costumbre de pasársela por ahí cada vez que tenía la oportunidad para sacarle plática y beber más de lo que debería. Eun Ho no era nadie para decirle que hacer o que no hacer con su vida, pero sentía que el hombre estaba arruinando su vida con la excusa de desquitarse con la que le había robado a su Jiwon.

—Oye, levántate— le movió con brusquedad, la idea de llamar a Hee Yeon para que buscara a su hermano era tentadora, pero quería comprobar si Ji Hyuk estaba lo suficientemente sobrio para irse por su cuenta—. Estas atrasando mi hora de salida, el restaurante sigue abierto por ti.

—Estoy consciente de eso—murmuró sin levantarse de la silla, mirándolo a los ojos con una seriedad aterradora. De seguro estaba muy ebrio.

—¿Y aún así no te quieres ir?

—Estaba pensando... Estoy soltero desde que Jiwon quiso alejarse de mí— sí, todo sonaba como el lamento de un hombre borracho pensando en su amor frustrado—. Tú también estás soltero.

—¿Estás recordándome que Jiwon tampoco me quiere?

Ji Hyuk entrecerró los ojos como una manera de decirle que se callara.

—Estaba pensando en que si los dos estamos solteros nada te impide salir conmigo el domingo.

Diablos, estaba muy borracho.

—Llamaré a Hee Yeon.

—¿Qué te lo impide?

—Ni siquiera estás sobrio.

—No bebí tanto, y no llames a Hee Yeon. ¿Aceptas salir conmigo el domingo?

Eun Ho soltó una risa incrédula, ¿Qué más daba complacer a un borracho despechado en algo que de seguro se le olvidaría mañana?

—Está bien— Ji Hyuk sonrió, o hizo el intento de que su mueca cansada pareciera una sonrisa, Eun Ho pensó que su nivel de alcohol era demasiado alto para ignorarlo—. Pero llamaré a Hee Yeon.

—Por favor no.

Todo se le olvidaría en la mañana... O eso pensó Baek Eun Ho.

 

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