Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-03-20
Words:
934
Chapters:
1/1
Kudos:
12
Hits:
93

forever, right?

Summary:

San se despierta con pesadillas, por suerte, Wooyoung sigue a su lado.

Work Text:

La lluvia repiqueteaba sobre el suelo del balcón y Choi decidió cerrar el ventanal antes de que el agua ingresara al interior de la habitación, su cigarro recien se había apagado y los restos de humo ahora solo se asemejaban a sus pensamientos nublados.
Detrás del cristal observó como la colilla pisada se inundaba y viajaba hacia alguna esquina, probablemente se terminaría cayendo, o el agua la desarmaria en mil millones de pedazos.

Una punzada en su cabeza lo hizo arrugar sus ojos, el frío aún se colaba como un entrometido y le sacudía hasta los huesos. Entonces antes de que pudiera insultar al invierno, unas manos rodearon su abdomen y un pecho veraniego le arropó la espalda.
San no pudo evitar el escalofrío, la mezcla de sensaciones y temperaturas lo desestabilizó por completo, y ahora, el ruido blanco que ocasionaban las gotas rabiosas, se habían vuelto sordas ante la respiración pausada de Wooyoung.

–¿Qué estás haciendo despierto?– Preguntó mientras descansaba su cien en la ancha espalda del mayor, respirando el olor de su perfume y el jabón de sábanas.– ¿Pesadillas?

Con un suspiro, asintió y decidió que moverse de aquella posición sólo sería una mala idea.

–Si, otra vez.– Su voz se oía como susurros entre tornados.– Perdón si te desperté.

–No lo hiciste, es decir, no fuiste vos...– Las manos que generaban presión comenzaron a acariciar sin pudor alguno, intentando brindar la mayor comodidad.– Te busqué dormido al parecer, y como no te encontré, me desperté.

Choi llevó sus manos heladas y algo tiesas hacia las contrarias y entrelazo los dedos sin importarle en lo más mínimo que probablemente los congelaría con su toque.
Este respiró profundo cuando una nariz se hundió entre sus omóplatos y decidió que ya era suficiente de su trance.
De manera sutil se volteo sin poder ocultar los destellos de necesidad en sus ojos y ecastro sus manos sobre la piel del menor como si fuera su último día.

–Gracias por venir...

–¿Gracias?– Murmuró Wooyoung con su voz somnolienta.

–Siempre... Siempre que me despierto por pesadillas vos abris los ojos, me encontras, me cuidas...– San llevó sus manos a la cintura de Wooyoung y este suspiró al sentir el roce de su marido, encontrando su sonrojo por doquier, como si no llevaran más de veinte años enamorados, como si fuera esto su primer beso, su primera cita...– Siempre venis, y yo no tengo que llamarte...

Los mechones oscuros ya algo crecidos de Choi se colaban entre sus ojos quienes imitaban a la lluvia de la noche, empapados, asustados. Wooyoung quería hacer un pacto con el diablo tan solo para vivir una eternidad con San.

–Y no lo necesitas, te lo juré sobre el altar Sanie, voy a donde vayas, esto...– Su índice viajó lentamente desde su propio pecho hacia el del mayor.– Es para toda la vida... ¿Si? Volvamos a la cama.

Asintiendo, San permitió que su gran amor le sostenga la mano como si fuese un niño en su primer día de escuela, como si lo devolviera a su hogar, lo arrastró sin necesidad de ejercer fuerza porque el mayor era así, si Wooyoung guiaba, no habian dudas.
El calor de la cama los invadió como el sol de verano, las raíces de sus flores se ataban en sus pies para que los crisantemos rojos iluminaran la habitación. La lluvia seguía cayendo, los faroles de la ciudad no se apagaban y su luz anaranjada viajaba hacia su pequeño rincón; Incluso una sirena de bomberos los alertó por unos minutos, como si sus corazones hubieran colisionado y todas las alarmas explotaran a su favor.
San volvía a sentirse tranquilo, Wooyoung lo admiraba desde su costado del colchón con sus ojitos brillantes como siempre. Se habían enamorado cuando la juventud les abrazaba el alma, y ahora después de tantos años, todo seguía igual.

–¿Te vas a quedar para siempre?

Allí estaba su pesadilla en carne propia, el miedo al abandono, el deterioro, la desaparición.
Wooyoung arrastró su mano tibia hacia la mejilla algo humeda del mayor y acarició justo en su lunar.

–Para siempre es una palabra muy corta si se trata de nosotros... ¿No te parece?– Su pecho se infló de seguridad y se removió un poco hasta que este mismo chocó con el contrario.– Yo creo que me voy a quedar hasta que me lo permitas, eso funciona para mi...

–Funciona para ambos...

San declaró y escondió al menor en su cuello, de esta forma, encontró los latidos erráticos del mayor sobre su piel y suspiró.

–No nos estamos yendo a ningún lado, podes dormir tranquilo...– Susurró de manera cautelosa, disfrutando de como el pulso comenzaba a normalizarse y las caricias en su cintura brindaban calidez entre tanto invierno.– No me voy, me quedo, estoy con vos... Estamos juntos...

Las estrellas brillaban en lo alto mientras Wooyoung utilizaba sus palabras de afirmación como canciones de cuna, derritiendo poco a poco los miedos del mayor con su voz y su compañía.
Incluso cuando los truenos vibraron contra el ventanal, San sabía que entre los brazos de su gran amor no había desastre natural que pudiera separarlos.
No hubieron pesadillas, el último recuerdo que obtuvo el menor antes de caer completamente rendido ante las manos que aplastaban su cintura fue la suave voz de Choi repitiendo entre sueños...

"No nos vamos, él todavía sigue acá..."

Y así fue, a la mañana siguiente cuando los rayos de sol bañaron ambos rostros de color dorado, Wooyoung recordó por qué se había enamorado, y San por su lado, recordó por qué nunca podría dejar de enamorarse del menor día a día.