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Fandom:
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Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-03-31
Completed:
2024-04-03
Words:
14,450
Chapters:
10/10
Kudos:
11
Hits:
168

10 DÍAS PARA REI

Summary:

Hola, es un placer.
Aquí podrán leer los fanfics que escribí para el especial de cumpleaños de Rei 2023.
Espero puedan disfrutar conmigo de cada día del evento.
Los personajes no me pertenecen, todo es propiedad de Aniplex; Nitroplus; P.A. Works

Chapter 1: DÍA 1 (día libre). Tormenta

Chapter Text

 

Una vez más pasó por aquel bar de apuestas y lo encontró ahí rodeado de mujeres. No sabía cuál era la sorpresa. Bueno, quizá sólo su ingenuidad al pensar que tras el tiempo transcurrido de ser los padres de Miri-chan, algo significaba él también para ese mujeriego descarado.

Claro que Kazuki era un padre excelente, de hecho, era su ejemplo y aprendía algo diariamente, quería esforzarse siempre para la niña que robó su corazón; pero en cuanto a ellos dos, era consciente de que no sería suficiente para generar un cambio en el rubio.

La ternura de su hija alcanzó para convertirlo en un padre amoroso, pero Rei no para convertirlo en una pareja... fiel.

Caminó por la calle despacio, sin importarle que la lluvia incipiente le cayera encima, incluso el agua comenzó a filtrarse por la bolsa que protegía su juego recién comprado, pero eso no le importó.

En su cabeza giraba la duda. ¿Era capaz de seguir a su lado, de seguir viéndolo, besándolo y tocando mientras sabía que sus brazos no eran exclusivos para él? No quería volver a casa sin conocer esa respuesta.

La lluvia pronto se convirtió en una tormenta que golpeaba con fuerz. Las palmeras en las calles de Okinawa se sacudían. Cada vez la visibilidad se volvía peor, las gruesas gotas apenas le permitían entreabrir los ojos y eran tan frías que comenzaron a calar en sus huesos, más allá de su piel.

Se refugió en una antigua caseta telefónica, cuyo interior polvoriento y telañaroso le hacía una idea de hace cuántos años nadie la utilizaba. Grandes gotas lo golpearon desde el techo, pero al menos ya no estaba en la tormenta.

No pasó mucho tiempo en aquel lugar cuando vio que un taxi llegó y se estacionó en el edificio departamental que se encontraba del otro lado de la calle; de ahí bajó alguien que no podía distinguirse bien, salvo que era una mujer. Llevaba algunas bolsas y cuando apenas dio unos pasos para entrar al edificio, cayó y sus cosas se regaron por el piso mojado. Rápido se dispuso a levantarse, algunas frutas fueron llevadas por la corriente. Al ver la escena Rei salió de su refugio y se apresuró a ayudar.

Entre los dos levantaron todo, corrieron hacia el edificio y ella abrió la puerta de su departamento, ambos entraron al lugar.

-Muchas gracias por ayudarme -dijo al fin la mujer cuando estuvieron a salvo.

-No hay de qué. Bueno... -Rei se dio la vuelta para marcharse del lugar, pero la chica lo detuvo por el brazo.

-¿No prefiere esperar a que pase un poco la tormenta? Es realmente terrible.

-N-no... -Rei la miró. Era una de esas chicas del bar de apuestas. Quiso disimular la sorpresa en su rostro, pero un pequeño gesto sí se asomó.

-¡Espera! ¿No eres amigo de Kazuki? -se dio cuenta al ver bien su cara.

-Yo... no soy su amigo... -dijo casi en un susurro, pero lo suficientemente audible.

-¿Se pelearon? Es una lástima. Él es un gran amigo.

-¿Gran amigo o gran cliente? -dijo dejándose llevar un poco por coraje y un poco por celos.

La chica tuvo un atisbo de desconcierto ante tal reacción. Con su experiencia de vivir en un mundo donde muy a menudo podía ver esposas enojadas, identificó esa misma sensación en él. Iba a decir algo, pero en ese momento alguien llegó al recibidor desde el interior: Una pequeña niña de cabello negro y largo que lucía más o menos del tamaño de Miri-chan.

-Mamá. No me avisaste que ya estabas aquí. -dijo mientras se tallaba un ojo, somnolienta.

-Es que apenas llegué, cariño. -La mujer sólo acarició un poco el cabello de su hija.

-¿Quién es? -preguntó la niña mirando a Rei.

-Un amigo de Kazuki.

-Oh... ¿trajo helado también?

-Yo traje la cena.

La niña sólo hizo un pequeño gesto de decepción.

-Kazuki fue mi cliente un tiempo. Se pasea seguido para apostar, pero hace tiempo que no ve a alguna chica para ser su cliente. Aunque acepto que a veces me ayuda con algo de dinero. Me gustaría decir que no son épocas difíciles, pero...

Rei las miró a ambas. Estaba confundido. No entendía qué pasaba, pero quería irse.

-Gracias. Debo volver -hizo una pequeña reverencia y salió sin que la mujer pudiera hacer algo para detenerlo.

Fuera la tormenta continuaba con fuerza, Rei corrió por las calles aún sin estar seguro a dónde se dirigía, la confusión no daba cabida para otro sentimiento o pensamiento. ¿Kazuki no buscaba más compañía? ¿Por qué no le dijo? ¡¿Por qué lo hacía creer que salía para estar con aquellas mujeres?!

Corrió por una de las grandes avenidas de Okinawa, la lluvia no había amainado en nada, por el contrario, parecía incrementar su intensidad. Ya no podía moverse a gran velocidad, el viento en su contra frenaba su andar y parecía que saldría volando en cualquier momento, mientras trataba de cubrir su rostro. Quería abrirse paso para encontrar algún nuevo refugio, así que nunca vio ni escuchó a la palmera que no pudo más con el embate de la lluvia y terminó partida en la mitad de su tronco. Comenzó a caer, justo a un par de pasos de él, sin darse cuenta siguió su camino y cuando subió un poco la vista, observó que aquel tronco caería sobre él. Era muy tarde para esquivarlo, cerró los ojos e instintivamente usó los brazos para cubrirse, pero casi al instante sintió que algo lo jaló por la cintura. Cuando abrió los ojos miró el tronco sobre el piso.

-¿Estás bien? -preguntó el rubio que ahora tenía a Rei entre sus brazos.

El pelinegro levantó la vista y se encontró con el último rostro que deseaba ver. Escuchar su voz le hizo sentir escalofríos, pero no contestó a su pregunta, sólo lo empujó un poco y se apartó para seguir su camino.

-Rei, espera -tomó su brazo- ¿¡A dónde crees que vas, la lluvia está terrible!? Estás helado y temblando. Te vas a enfermar si permaneces aquí -tomó su mano y lo llevó hasta el auto que estaba apenas a unos pasos, lo hizo subir del lado del copiloto.

Kazuki no tardó en subir también al auto y emprendió la marcha hacia su hogar. Incluso conducir era complicado, la visibilidad era mínima.

El rubio encendió la calefacción, Rei temblaba visiblemente y se veía pálido (más de lo normal).

-¿Qué pretendías? Te perdiste camino a casa? Miri está muy preocupada por ti ¿sabes?

-No tenías por qué venir. Podía llegar por mí mismo.

-Claro, después de ser aplastado por un árbol.

Rei no agregó más y se hizo bolita en el asiento. Ahora que la tristeza invadía su corazón, el frío caló con fuerza en su cuerpo, trató de concentrarse en dejar de temblar, pero fue imposible. Sin duda era una vergüenza para el clan Suwa. No era suficiente para nadie, ni para su padre, ni para Kazuki...

Llegó a casa y estacionó el auto. Miró a Rei que se había quedado dormido, su rostro estaba enrojecido, así que tocó su frente. Como lo sospechó tenía fiebre. No se atrevió a despertarlo así que lo tomó en brazos y fue al interior de la casa. Encontró a Miri dormida en la sala. Llevó a Rei hasta su habitación.

***

Despertó y miró a su alrededor, estaba en su cuarto. Por la ventana podía ver los rayos de la tormenta que intermitentes iluminaban el lugar, para posteriormente hacer llegar sus potentes estruendos.

-Rei-Papa -la niña puso su rostro frente a él. Había estado a su lado desde que se dio cuenta que sus padres llegaron a casa. -¿Cómo te sientes? -Su voz dulce llenó la habitación.

-Bien... gracias, Miri-chan -acarició su cabello.

-¿Ya despertó? -Kazuki entró a la habitación con una bandeja donde llevaba una charola con agua y compresas.

-¡Sí! ¡Despertó! -La niña alzó los brazos a manera de celebración.

Rei lo miró y no dijo nada, sólo se acurrucó más bajo las cobijas.

-Miri, ¿por qué no preparas para Rei-Papa un sándwich de mermelada. Seguro tiene hambre.

-¡Sí! ¡Ya vuelvo! -besó la mejilla de su papá más joven y salió de la habitación.

-Rei... ¿pasa algo? Miri-chan estaba muy preocupada...

-Ya lo sé, ya lo dijiste antes -se dio la vuelta para darle la espalda -Ya sé que sólo le importo a Miri-chan...

Kazuki lo tomó por un hombro, quizá con un poco de brusquedad y lo jaló para tomarlo en sus brazos. -¡Me preocupé muchísimo! -Lo estrechó más fuerte contra su cuerpo. -Pensé que alguien del clan te había apartado de mi lado.

-Kazuki... -se alejó un poco. -¿Por qué no me dijiste que ya no veías a las chicas... de esa forma?

-No sólo eres importante para Miri-chan, también para mí. -La pregunta de Rei le había sorprendido un poco, pero aún así tomó su mano y habló. -Creo que tenía miedo.

-¿Miedo?

-De mis sentimientos... pero hoy tuve más miedo de perderte. -Volvió a abrazarlo con fuerza.

-¿Sentimientos?

-Es que... te amo -tomó su rostro entre sus manos y besó sus labios. Rei no tuvo tiempo de reaccionar, pero su corazón comenzó a latir con fuerza y finalmente decidió corresponder el abrazo y el beso.

Supo que al fin tenía lo que siempre quiso, no sólo quería ser el papá de Miri-chan, también quería tener el corazón de Kazuki y al fin estaba ahí frente a él, estrechando su corazón.

La niña entró a la habitación y vio a sus padres besándose. No le pareció extraño, pues sabía que cuando los papás se amaban tenían que besarse, y sus papás se amaban. Ella estaba segura.