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Lan Zhan no era del tipo inconsciente de su apariencia; sabía cómo se veía y cómo lo percibían los demás. Era guapo, por supuesto. Y aunque era consciente de ello, incluso cuando lo escuchaba de boca de otros, no tenía la confianza suficiente para confesarse a su amigo Wei Ying: un omega recién presentado, hermoso, inteligente y una mariposa social con todas sus letras, un chico que desde su primer encuentro había decidido aferrarse a su brazo durante el resto de su vida escolar.
Por supuesto, esto no le molestaba a Lan Zhan; al contrario, luego de un pequeño periodo donde el joven alfa intentó alejarse por el propio bien de su amigo y de los sentimientos tan intensos que comenzaba a sentir por él, finalmente había aceptado sus sentimientos innegablemente románticos por Wuxian. Estar cerca suyo le generaba cierta sensación de superioridad frente a cualquiera con quien Wei Ying interactuara. Y aunque mantenía un exterior frío, aceptaba con gusto interiorizado todos los rumores y habladurías que los señalaban como pareja. ¿Cómo no hacerlo? En un mundo donde el “segundo género” definía más que el primero, que un alfa tan estoico y distante como Lan Zhan y un omega hiperactivo, parlanchín y pegajoso como Wei Ying caminaran siempre juntos era algo de lo que se hablaba inevitablemente.
Aun así, esos rumores solo parecían intensificar el apego de Wei Ying hacia él, parecía incluso buscarlo activamente, siempre colgándose de su brazo ,abrazándolo o sentándose sobre sus piernas, llamándolo de maneras vergonozsas frente a otros,todo esto no hacía más que alimentar las dudas en Lan Zhan: ¿acaso ese sentimiento que él guardaba en secreto sería correspondido? Lan Wangji quería creer que sí.
Lan Zhan no era un fanático de las fiestas, estar rodeado de tantos adolescentes sin ninguna clase de supervisión, en un espacio tan pequeño, con musica estresantemente alta y todos apestando a sus insoportables feromonas. Era casi comparable a una tortura para él. Pero no podía no estar allí, no cuando Wei Ying lo había invitado, luego cuando insisitio y finalmente cuando uso la más grande mirada de cachorro triste que Lan Zhan recuerda haber visto antes.
Era una fiesta en casa de algún estudiante al azar, probablemente uno cuyos padres habían dejado la vivienda bajo su dudosa supervisión. Ni siquiera estaba seguro si Wei Ying o la mitad de los invitados conocían al anfitrión, porqué él estaba claro que lo desconocía. Las luces poco iluminadas que había, el olor de todos sumado a la horrible musica alta estaban amenazando con provocarle una jaqueca, pero aunque era en definitiva el último tipo de lugar al que Lan Wangji iría por voluntad propia, tenía un único motivo para asistir. Ese motivo ya se acercaba a él, con dos vasos desechables de color rojo y con un contenido que podía apostar; era alcohol.
—¿Por qué la cara larga? -le recriminó Wuxian con un puchero al ponerse a su lado. – Vamos Lan Zhan, estamos en una fiesta ¿Podrías al menos fingir que lo disfrutas? Alguien está poniendo su vida en riesgo al abrirnos las puertas de su casa sin que sus padres lo sepan.
–Entonces quizá no debió hacerlo
Wei Wuxian puso los ojos en blanco con diversion.– Deberías intentar relajarte al menos, es una fiesta sabes. Me sentiré mal si al final te arrepientes de haber venido.
Le ofreció uno de sus vasos.
–Yo no bebo –Lan Zhan rechazó educadamente.
–Sé que no lo haces, pero al menos deberías intentarlo. Un sorbo no te matará, ¿sabes? —insistió.
Con un suspiro, Lan Zhan aceptó el vaso, aunque no tenía intención de beberlo.
La noche avanzó, y con cada trago, Wei Ying parecía perder la poca vergüenza que conservaba. Se pegaba más y más a Lan Zhan, con cualquier excusa: demasiada gente alrededor, un poco de frío en una casa abarrotada… Pero aunque sus mejillas ya estaban sonrojadas, aún parecía consciente de sus actos y de su entorno. Lan zhan por otro lado se sentía tenso, tanta cercanía le gritaba peligro a su entrepierna, pero tampoco quería negarse a nada que Wei Ying le ofreciera, pero que tanto podía hacer con alguien que no estaba seguro de que tan sobrio se encontraba?. Con mucho cuidado y firmeza sujeto la cintura del omega. Pero no hizo más.
En cierto momento, el omega decidió que quería bailar. Lan Zhan no se lo negó, pero tampoco lo siguió, ni siquiera sabía cómo se supone que se bailaba esto, y todos a su alrededor parecían estar en una especie de baile de apareamiento que bailando algo de verdad. Además, Wangji no se consideraba un amante celoso, ni siquiera era un verdadero amante. Y sobre todo; sabía que Wei Ying era libre para hacer lo que quisiera. Solo se aseguraba de mantener alejados, con sutileza, a posibles pretendientes, esperando que, quizá tarde o temprano, los sentimientos de su amigo crecieran hacia él.
–Vaya que Wei Xiong sabe moverse, ¿no crees, segundo hermano Lan?
La voz a su lado casi lo hizo dejar caer el vaso que llevaba desde hacía horas. Pertenecía a Nie Huaisang, otro de los amigos cercanos de Wei Ying y hermano del mejor amigo de su Ge.
–Aunque veo que no eres el único que lo piensa —continuó, señalando a un grupo de desconocidos que murmuraban mientras miraban en dirección al omega.
El vaso en la mano de Lan Wangji tembló, igual que su interior. Claro que sabía lo atractivo que era Wei Ying. Claro que entendía que muchos lo miraban. Y aunque se encargaba de mantener alejados a quienes se acercaban demasiado, no podía marcar territorio ni reclamar lo que su alfa siempre sintió como suyo.
–Sabes… si no te das prisa, podrías perderlo. Deberías hacer algo si de verdad lo quieres solo para ti.
Aquellas palabras lo golpearon con fuerza. El vaso finalmente cayó de su mano. ¿Desde cuándo Huaisang sabía de sus sentimientos? ¿Por qué se lo decía justo en ese momento? Poco importaba: tenía razón. ¿Qué pasaría si Wei Ying nunca llegaba a amarlo? ¿Si alguien más le robaba el corazón? Lan Zhan no podía permitirlo. Nunca había considerado un futuro sin Wei Ying a su lado.
¡De ninguna manera! ¡Nunca permitiría que alguien más lo apartara de él!
Esos pensamientos lo invadían cuando Huaisang, sin previo aviso, lo empujó hacia la pista, chocando contra la espalda de Wei Ying. Quien giró sorprendido más no molesto.
–¡Lan Zhan! ¿Por fin te animaste a humillarnos a todos con tus increíbles habilidades de baile?
Lan Wangji se tensó; sus orejas se tiñeron de rojo. Detestaba bailar. Pero Wei Ying, ajeno a su vergüenza, le animó a moverse. Fue entonces cuando todo a su alrededor pareció brillar aún más, las pobres luces neón de mala calidad pronto iluminaron el rostro de su mejor amigo de una manera tal que hizo a su corazón latir con fuerza en sus oídos, todos a su alrededor parecieron esfumarse , dejando para ambos una escena que parecía casi en cámara lenta; Allí frente a él, Wei Ying, Wei Wuxian se movía al ritmo de la música, con alegría, dedicándole una sonrisa pícara seguido de un guiño.
Fue en ese instante que algo dentro de Lan Zhan pareció resquebrajarse: las luces de fondo, la sonrisa radiante de Wei Ying, el cabello que se movía al compás del tiempo que parecía casi desaparecer para ambos… Y las palabras de Huaisang martillando en su mente. No podía perderlo. Si debía dejar de ser paciente para mantenerlo a su lado, lo haría. Haría todo lo necesario.
(...)
Después de esa noche, Lan Wangji comenzó a planear cómo lograr que Wei Wuxian se quedara con él, y sobre todo, cómo confesarle sus sentimientos. Había rumores de que Wei Ying también lo quería románticamente hablando, aunque nunca los había tomado en serio: Wuxian era coqueto por naturaleza, siempre con palabras dulces para cualquier chica o chico bonito. Pero… ¿y si era cierto? Después de todo, solo se aferraba a su brazo. Solo a él le dedicaba esas miradas brillantes. Y, según sus hermanos, nunca había buscado consuelo en nadie más que en su Jie.
Quizás había ignorado las señales. Pero ya no más.
Lan Zhan tenía un plan infalible. Está vez sería ambicioso. No solo quería el corazón de Wei Ying… lo quería todo y lo obtendría.
(...)
Otra fiesta, otro adolescente fingiendo ser el más cool ofreciendo su casa apara ser invadida y sobre todo más alcohol. De nuevo, Wei Ying lo había invitado, aunque está vez no había tenido la necesidad de suplicarle a Lan Zhan, había aceptado casi gustoso, y aunque había previsto que el Omega le insistía en beber “aunque fuera un sorbo”. Lan Zhan se negó, como siempre. Y sorprendentemente para Wuxian, esta vez Wangi no se opuso a que el omega bebiera cuanto quisiera. Wei Ying bromeaba con que por fin lo estaba corrompiendo, sin sospechar que Lan Zhan ya había cruzado esa línea hace mucho tiempo.
…
Nie Huaisang había sido quien lo empujó a tomar una decisión. Luego de esa fiesta había vuelto con Lan Zhan ya preparado, sabiendo que el alfa tarde o temprano igual lo buscaría. No hablaron mucho durante ese encuentro, simplemente acordaron antes jamás hablar de eso con nadiem Nie huaisang dio su palabra de nunca contar lo que Lan Zhan estaba planeando hacer, mientras que Lan Zhan le dio su palabra de jamás volver a meterse en sus asuntos, cualesquieran que fueran.
Fue así como con una pequeña bolsa de polvo y un comentario cargado de burla por el menor de los Nie, un vergonzoso: “Ve por él, tigre” que ambos se habían despedido.
…
Lan Zhan no lo pensó más, en su interior sabía que todo esto estaba mal, iba en contra de todos sus valores y reglas, pero eligió deliberadamente ignorarlo todo, al final solo mezcló el contenido en un vaso, lo disolvió con cuidado y lo llevó hasta Wei Ying.
Wei Ying había esperado pacientemente su regreso y cuando vió al correcto y muy estirado jefe del aula y sobrino del estricto director acercarse con dos vasos de alcohol no pudo evitar burlarse un poco de su amigo.
–¿Quién lo diría? ¿El siempre recto Lan Zhan trayéndome un vaso de alcohol? —se burló Wei Ying luego de recibir la bebida.
–¿Sabes el escándalo que armaría tu tío si te viera? Seguro te mandaría a copiar ese interminable libro de los mil mandamientos.
–Libro de disciplina de las mil reglas.- corrigió.– Pero creo que optaría por otra clase de disciplina—respondió Lan Zhan.
Wei Ying rió y para cuando dio un sorbo a la bebida no pido evitar extrañarse frunciendo el ceño, transformando su sonrisa en una mueca que mostraba desconcierto.
—¿Qué es esto? Sabe raro… ¿alguna clase de cerveza barata?
Aunque se quejó, igual terminó bebiendo todo el vaso. Sin notar la mirada intensa que Lan Zhan tenía sobre él, sonriendo para sus adentros… La noche apenas comenzaba.
