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La nieve caía con suavidad. ¿Se estaba apiadando de los jóvenes universitarios que ingresaban a la cafetería? Claro que no, el agua cae como nieve cuando las gotas de agua en las nubes se enfrían y cristalizan en copos de nieve debido a temperaturas bajo cero. Estos copos se agrupan y caen cuando son lo suficientemente pesados para vencer la corriente ascendente del aire.
—Senku ven acá —se quejó su mejor amigo Chrome que se asomó por la puerta sin soltar la mano de su novia Ruri. — Esta anocheciendo, te vas a congelar en la entrada.
—Ya voy disculpa.
Se quedó observando la caída de la nieve, le traía una extra calma y le recordaba a su patria que había dejado atrás para entrar en la universidad.
El rubio entró a la cafetería de una vez. Logró salir de su cabeza para mirar a sus amigos, era extraño que se formara un grupo de tantas especializaciones diferentes. Y que sin embargo en su mayoría fueran de origen japones estando en Estados Unidos, eso les permitía hablar en su lengua materna en medio del ajetreado país americano.
Kohaku fue la primera en recibirlos al ingresar, aún vestía el uniforme de camarera, su cabello rubio y cortó hacía resaltar sus bellos rasgos.
—Deberías quitarte esa mugrosa bata de laboratorio. —atinó a decir la rubia.
Senku solo la ignoró.
Los acompañó a su mesa de siempre, se sentaron en el “orden correcto” como decía Senku: la pareja más antigua junta seguidos por Senku y Luna. Aunque faltaban algunos integrantes.
—¿Quieren algo fuera de lo usual? —dijo la chica con la libreta y la lapicera entre sus manos, dedicando una sonrisa a su chica.
—No, lo de siempre querida. —la chica se estaba volviendo bastante expresiva en público, su relación estaba mejorando o eso le había mencionado Gen.
Kohaku afirmó con la cabeza.
—En unos veinte minutos termina mi turno así que me esperan.
Antes de que se marchara el rubio la detuvo un segundo.
—Aún no traigas la bebida del mentalista —aclaró Senku. Su amiga sonrió y afirmó con la cabeza para continuar con su trabajo.
Comenzaron a quitarse los sacos para estar más cómodos, pues la cafetería estaba calefaccionada. Ruri aún después de tres años insistía en que el frío de aquí era muy diferente al de Japón, lo que desató una pequeña conversación.
Luna estaba aburrida su rostro apoyado sobre su mano, en algún punto de la conversación comenzaron a mezclar el japones. Senku intento volver al inglés, pero ella fue más rápida.
—En fin… ¿Cómo sigues con la carrera Ruri?
—Estoy teniendo dificultades con algunas materias, de hecho, tendría que estar estudiando ahora… —la chica encogió un poco los hombros.
Su novio apoyo una mano en su hombro.
—Necesitas un descanso, tomar aire. Hablamos nada más que por teléfono la última semana.
Al ver preocupado a su amigo Senku comenzó con sus lógicas recomendaciones.
—Aligera un poco las ojeras de tus ojos y entra en contacto con el sol. Para eso podrías…
—Mira quien lo dice, lo haces porque Gen te lo recuerda. — lo interrumpió Chrome.
—No me pongas tan en evidencia.
Luna asintió ignorando a los chicos. Senku suspiro, pues tenía razón.
—Te entiendo, me está costando bastante algunas de las meterías de enfermería y me preocupa porque lo tendré que aplicar en personas.
—Vamos podría ayudarte, biología y enfermería deben tener algunos temas en común. A ver tu tienes…
La conversación continuo hasta la llegada de los alimentos. Kohaku se presentó en ropa de civil y con su bolso deportivo colgando del hombro. Luna se levantó de la mesa para besarla e invitarla a sentarse juntas.
Todos comenzaron a beber sus bebidas, Kohaku devoraba un sándwich con ímpetu murmurando el hambre que cargaba desde la mañana.
El celular de Senku vibro.
Mentalista🧙🏻♂️: estoy por llegar.
—En segundos aparecerá el mentalista, voy a pedir su bubble tea. —informó.
Se acercó a la barra y pidió la adicción del mago un bubble tea de cereza que era novedad en la ciudad. Incluyo unas galletas de café, calculaba que estaría agotado luego de dar clases particulares a los estudiantes de primer año. Cuando regreso a la mesa su amigo ya estaba en ella, se saludaron con las manos.
—Gen debes sacar a solear más a Senku, le sigue faltando color y tiene el descaro de mandarla a que lo imite Ruri. —bromeo Luna apoyada sobre el hombro de su chica. —Deberías regañarlo o algo.
El bicolor se río.
—No puedo hacer eso, el y yo tenemos un trabajo colaborativo, lo que diga ya no es problema mío.
Un chico le entrego la bebida y las galletas, Gen agradeció con cortesía. Dirigió una mirada al rubio, le preguntaba en silencio.
—Supuse que estarías agotado de esos engendros.
—Que amable Senku-chan.
Ruri les hizo probar su licuado de banana a todos en la mesa, el sabor le parecía extraño. Gen devoró las galletas con velocidad, su conclusión había sido acertada.
La conversación siguió tranquila, no era tan común verse en esa época del año, las carreras se volvían aún más demandantes al llegar a la mitad. Pocos podían darse el lujo de descansar o pasear siquiera una o dos veces por semana, entre ellos Senku. Mente privilegiada.
—Envidio que puedan darse el lujo de salir a sus malditas citas. —escupió Kohaku dejando su chocolate caliente en la mesa. —Luna está muy ocupada para que podamos disfrutar de nuestro tiempo juntas. Mientras tu y Senku pueden pasearse de un lugar a otro.
Gen se cubrió la boca un segundo antes de saber responder. Senku se removió en el banco sin decir palabra.
—Somos colegas, le enseño ciertas dinámicas sociales para negociar todavía mejor y el me informa de sus investigaciones. No tiene nada que ver con citas o cualquier similitud con ellas.
—Tan forzado. —murmuro Chrome.
—Oh vamos. ¿Cuándo van a salir? Es molesto verlos ser tan lindos y que no sean nada.
—Ey —se quejó Ruri — yo soy amable con todo el mundo, pero no por eso me gustan. Ellos son diferentes, solo lo son el uno con el otro.
Los cuatro comenzaron a exponer razones por las que ellos deberían estar juntos, desde que Gen lo buscada después de clases hasta que Senku le pedía su opinión para sus proyectos personales de investigación.
El bicolor mantuvo una sonrisa inquebrantable mientras discutían estúpidamente, no pestañaba.
—¿Mentalista estas bien? —el rubio volteo para verle el rostro en detalle, se veía helado, casi petrificado. Los chicos seguían discutiendo, ignorando por complejo el estado de su querido amigo.
—¿Pueden dejar de hablar de nosotros como si no estuviéramos presentes? Es evidente que incomodan a Gen. — los cuatro voltearon a ver a la hoja de papel conocida como Gen.
El mentalista se levantó al instante en que los cinco pares de ojos se dirigieron a él.
—Voy al baño un momento.
Observaron al chico huir despavorido hacía los retretes, dejándolos con su consciencia y Senku. Permanecieron unos minutos en vergonzoso silencio.
—Quizá nos pasamos un poco…
Ruri miro al piso con una clara vergüenza. Los otros tres parecían estar reflexionando en ese instante. Senku se cruzó de brazos.
—Claro que lo hicieron estúpidos.
—Debería ir a buscarlo. —Chrome intentaba escapar.
—Para nada, necesita estar solo para calmarse, ustedes se tienen que disculpar.
Era raro ver a Senku mínimamente alterado, parecía molesto.
—Es obvio que te gusta Senku, no entiendo como sigues con esta pantomima. —Kohaku parecía enojada. —Deberías dejar de ser tan cobarde.
Senku apretó los labios, odiaba que lo empujaran hasta ese punto, él era alguien sincero pero coherente. El hablaba en voz alta sobre lo que valía la pena hablar, no sobre emociones que no llegarían lejos.
La rubia lo miro con severidad, eran muy cercanos a pesar de ser tan opuestos y sabía que Kohaku necesitaba todas las cosas dichas en voz alta, o no lo dejaría de molestar.
—No entienden que Gen es como la primavera para mí, no importa la estación él hace que todo florezca a mi alrededor.
—Por favor hombre. —continuo la rubia, imitando su acción cruzando los brazos sobre su pecho.
El chico no dejó de hablar y el resto de sus amigos lo miraban en silencio.
—Lo quiero cerca, no quiero espantarlo con esa mierda, tiene una inteligencia envidiable y una gran rigurosidad. Pero claro, quieren encasillar todo.
—¿Entonces no te gustaría estar con él y ya? En serio tienen potencial. —dijo Ruri con una expresión dolorosa, entendía a donde se dirigía con la analogía.
—Yo soy el puto invierno y él la primavera. Fin. ¿Qué es tan difícil? — el rubio se agarro fuerte de su propia ropa, se sentía frustrado. Tanto esfuerzo por ignorar esos confusos sentimientos parecía en vano ahora que salían de su boca, como si se tratara de algo común.
Si era posible decirlo, era posible hacerlo. Pero esa idea debía morir antes de nacer. Apretó aún más su ropa y miro al piso un momento.
Chrome se golpeo la cabeza con la mano, frustrado y llamando su atención.
—Por favor amigo eso cuenta como una confesión.
—No es nada parecido, a veces eres estúpido. —dijo el rubio molesto y algo sonrojado, no esperaba hablar de eso nunca.
—Claro que lo es y ya era hora que lo dijeras. —dijo la chica de cabellos rosados con ligereza, se estaban tomando las emociones de él a la ligera.
Senku se sintió peor, comenzó a respirar de forma entrecortada, había dicho mucho. A veces sus amigos podían ser bastante tontos.
—No fue una maldita confesión y nunca va a pasar nada entre nosotros.
En ese momento Luna y Kohaku sonrieron con diabólica complicidad, Chrome temblando levanto su mano hacía el frente de la mesa. Senku temió lo peor al voltear.
—Amigo creo que a él si le pareció una.
Frente a la mesa estaba el chico bicolor, su rostro aún seguía húmedo, era seguro que se lo había lavado en el baño. Su rostro estaba todavía pálido sumado a sus extremadamente abiertos ojos. Miro a cada uno de los presentes en orden, la pareja de chicas, Chrome y Ruri, y por último, al pobre Senku.
Gen señalo detrás de sí.
—Creo que debo irme, no me siento bien.
Un dolor de cabeza se instaló en Senku, trago saliva y le dijo que no tenían problema. Levanto la mochila de su amigo, este lo tomo lento, sin tocarlo. No volteo a mirarlos al marcharse.
—Carajo. —suspiró Chrome. —Senku perdón, en serio.
—¿Qué vamos a hacer? —murmuro Luna asustada. —Su cara era terrible.
Senku desconecto de la escena que pasaba a su alrededor.
—Me tengo que ir.
