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Save me, save you

Summary:

Sólo dos adolescentes conociendo el mundo y sus dinámicas, salvándose mutuamente. Entre balones de fútbol y emociones nuevas.

Notes:

No soy buena en los resúmenes, esto es solo un high school au omegaverse

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

CAPÍTULO UNO, RIVALES 

 

 

Serás el mejor delantero que nadie haya visto jamás y llevarás a la selección coreana a la cima. Serás alguien grande, Park Gunwook" 

 

 

Entre el aroma a barro y sudor, podía percibir que algo en su vida estaba a punto de cambiar. Tal vez era que el cielo se encontraba más gris que otros días o que olvido empacar una ropa extra por lo que tendría que regresar sudado y sucio a casa, hasta podía visualizar el regañó que le daría su madre cuando lo viera. 

 

Sabía que no era un día habitual desde que despertó temprano esa mañana y no sé durmió en la primera clase mientras el aburrido profesor de historia intentaba explicarle sobre algún conflicto bélico. Como si no fuera suficiente ya la guerra interna de su cuerpo cada que un omega se le acercaba. Ese momento era el verdadero campo de batalla, sus hormonas y su lado racional luchando por quien dice la estupidez más grande. Al menos es guapo o eso le decían sus amigos cada que la cagaba frente a una persona que le gusta. 

 

Él desearía tener más confianza con los omegas, pero siempre ha sido un tonto enamoradizo, nervioso al tacto y tímido con sus sentimientos. A pesar que tuvo dos novias en su vida, nunca pudo mostrarse como él mismo. Ellas esperaban mucho de él como alfa, alguien protector y seguro, un líder natural, pero él es solo un chico amoroso y sensible que posiblemente llore si ve un perrito en la calle. 

 

Solo cuando jugaba se sentia confiado, correr por la cancha hasta destrozar sus zapatillas o llenarse de lodo cuando de pronto llovía eran cosas que no cambiaría por nada. Amaba el fútbol como a la comida casera, era su hogar y su infancia. Por eso, cuando llegó como nunca tarde al entrenamiento algo dentro de él empezó a moverse inquieto. Tal vez se sintió demasiado consciente que el universo estaba jugando con él de algún modo. 

 

Porque entre el aroma a barro y sudor se asomaba un olor dulce de pasteles y bizcochos recién horneados. Tan ligero y suave que forzaba a su nariz a sentirlo más. 

 

" Cómo sabrán tuvimos las audiciones a los de nuevo ingreso la semana pasada ", escucho decir a su entrenador cuando los llamó a todos a juntarse. 

 

Sabía de las audiciones, hacía falta nuevos miembros en el equipo desde que varios se graduaron el año pasado. Apenas tres semanas del inició de clases y ya se había llevado acabo la convocatoria para buscar quienes rellenarían los puestos libres. Entre ellos, el soñado puesto de delantantero central y el capitán.

 

"Seguro se han preguntado por qué tenemos visitas el día de hoy", observo a Jiwoong asentir a su lado y mirar hacia las gradas. No lo había notado, todo este tiempo hubo 4 chicos sentados ahí. Era evidente, eran los nuevos integrantes del equipo y se sintió culpable de no prestarle atención a los otros tres chicos cuando se acercaron, pero su vista se fijo solo en uno de ellos. 

 

Alto posiblemente de su mismo tamaño, hombros anchos y cuerpo fuerte. Su rostro al contrario era lindo, mejillas rellenas y labios pomposos. Lo observo con tanto detalle desde los cordones amarrados del deportivo negro que usaba hasta las cejas pobladas sobre esa mirada fría e intimidante. No parecía ser muy amigable, seguro comenzaría una pelea si te metías con él. A pesar de todo, ese aire dulzon alrededor del chico lo confundía, quizá atacó una pastelería porque no se explica la relación entre tan agradable sabor con el hombre parado frente a él. 

 

Fue cuando el entrenador mencionó la posibilidad de que ese chico consiga la posición de delantero que todo en su mente se aclaró. Era eso lo que el mundo estaba tratando de advertirle, por eso el cielo nublado, su atención a cosas que normalmente ignora y su tardanza al entrenamiento. A su vida acaba de llegar la primera persona que puede considerar su rival y ni necesitó verlo jugar para darse cuenta que no iba a ser fácil. Aun así, no iba a permitir que alguien más logrará ese puesto, no cuando espero tanto para tenerlo. Ese alfa no iba a robarle aquello que tanto deseó. 

 

"Hoy solo observarán y mañana empezarán a practicar con nosotros. No sean suaves con ellos los necesito fuertes para cuando empiece la temporada" el equipo parecía feliz con el anuncio, tener nuevos miembros siempre significaba carne fresca para ellos. Nunca olvidará cuando él mismo fue el nuevo, recuerda con molestia las veces en que le hacían lavar los uniformes de todo el grupo. 

 

Al fin ahora se había ganado un respeto frente a los demás y era de esperarse, su papel como lateral derecho les dio varios goles en campeonatos. Estaba en la cima de la jerarquía de su equipo después del delantero central, su ex capitán, y ahora que Donyeol se graduó era él quien subiría al trono. Tal vez en su vida diría no era más que un alfa promedio, pero en el fútbol no había forma que alguien le ganará el puesto. La jerarquía entre alfas es probablemente lo más importante de la sociedad en la que vive. Siempre hay un alfa líder a quien todos respetan, admiran y siguen, él quiere ser ese alfa y el lobo dentro de él ruge de euforia ante la idea. 

 

El entrenamiento volvió a su curso poco después, los cuatro chicos regresaron a las gradas y fue cuando Gyuvin decidió mirar de nuevo hacia ellos. No espero encontrarse con la mirada de ese alfa sobre él. Sus ojos redondos oscuros conectaron con los suyos, se sintió intimidado. Aun así ninguno aparto la mirada del otro, sabía lo que significaba en ese momento.

 

Es la sentencia de guerra, como dos lobos que se desafían en medio de la noche para proteger su territorio. 

 

"Se llama Park Gunwook apenas se presentó como alfa el año pasado, es un cachorro, aunque no actúa como tal. Parece que no podrás relajarte este año, Kim" habló Seunghwan posiblemente notando las miradas entre ambos. Gyuvin dejó ir una pequeña risa y eso bastó para que dejaran de verse. 

 

Estaba decidido, en ese preciso momento ambos se habían reconocido como rivales. 

 

 

 

 

 

 "Eres un alfa, no puedes bajar la mirada ni debes llorar. Tienes que ser grande, más grande que cualquiera, Kim Gyuvin" 

 

 

Por fin había llegado ese día que tanto esperaba desde hace meses. Todo el tiempo preparándose para ello terminaba hoy para dar otro nuevo paso. Era el comienzo de su nueva vida y no existía forma de detenerlo. 

 

Aún si el destino parece darle advertencias como cuando se levantó tarde ese día por la mañana. No era común en él, siempre dejaba su alarma exactamente a las 6:00 am en punto para ducharse, desayunar y alistarse para la escuela, pero ese día no sonó o quizá no lo escuchó. Terminó llegando 10 minutos más tarde, apesar de que corrió con todas su fuerzas, perdiendo con ello su primera clase. Su perfecta asistencia se había arruinado a menos de un mes de entrar a la escuela. Ahora estaba sudado, molesto e incómodo esperando a que lo dejen pasar para la segunda hora. 

 

Temía a que su tardanza fuera un mal presagio para lo que pasaría hoy. Todo debería salir bien lo deseaba con cada célula de su cuerpo. Iría a ver el entrenamiento del equipo de fútbol, conocería a sus compañeros y se aprendería cada paso, cada movimiento, cada habilidad de cada uno de ellos. Así al día siguiente cuando les muestre lo que es capaz de hacer con un balón les dejaría a todos la mejor impresión. Era su oportunidad para resaltar.

 

Esto era en realidad el inicio de su vida entera. Desde niño sabía lo que quería, lo que deseaba más que nada. Sus padres siempre lo apoyaron en cada práctica, campeonato y partido en el que estuvo. Con solo 10 años había recibido tantas medallas que le era imposible levantarlas juntas. Era un prodigio y su familia lo sabía, el mismo era consciente del talento innato que había recibido. Todo en su vida parecía ser perfecta... hasta que cumplió los 12 años.

 

El segundo género no es un tema del que le guste hablar, lo evitaba constantemente y no es que odiara lo que era, pero si todo lo que trajo consigo. Desde que recibió el examen médico adelantado a petición de su entrenador de ese entonces el futuro que imaginaba cambió. 

 

Con motivo de inscribirlo a la liga infantil de fútbol nacional se pidió ese examen. Fue un gran momento, ser parte de esa liga le abriría tantas puertas en su carrera incluso antes de cumplir los 18 años. Y era obligatorio para ser admitido saber su segundo género, a pesar de ser todavía muy joven para presentarse. 

 

Su cuerpo aún recuerda cada uno de los sentimientos que lo atravesaron cuando el doctor les informó que en efecto es un omega. Esa escena que se repite en su mente como un trauma una y otra vez. El olor a desinfectante de la sala, la silla incomoda en donde espero horas y horas, las manos frías de su madre sosteniéndo su muñeca con una fuerza que incrementaba con cada palabra del médico. 

 

Aquella vez fue la primera vez en que vio a su padre gritar. Él reaccionó con agresividad ante el resultado exigiendo que se vuelva a tomar otra prueba que debía ser un error. Él no entendía cuál era el problema, se sintió pequeño y con miedo, y todo alcanzó un mayor sufrimiento cuando el rostro decepcionado de su padre lo atacó. Tan solo tenía 12 y lo trataban como si hubiera cometido el peor crimen de la historia.

 

Puesto que sus padres pensaron sin dudar ni tan solo un momento que sería un alfa y no cualquier alfa, uno dominante, fuerte y líder. De esos que todos buscan para los mejores puestos de trabajo y los omegas quieren de esposo. 

 

No los puede culpar.

 

Tenía todos los indicios de ser ese alfa, siempre fue el más alto de su clase, el más fuerte entre sus amigos y el más seguro de sí mismo. 

 

"Lo mejor será ocultarlo por ahora" esa había sido la decisión de sus padres al momento, pero con ello también habían desistido en apoyarlo en su sueño. Para ellos fue lo mejor, porque qué sentido tiene en seguir ese camino cuando al final todos los omegas debían tener el mismo destino. No era justo, pensó, no era justo que desde ese día le arrancaron la libertad de elegir por él mismo. 

 

A sorpresa de sus padres, que pensaron que su hijo tomaría una "forma omega" con la pubertad, él siguió creciendo y ganando el cuerpo que tiene actualmente. Nunca le avergonzó. Le gusta como luce, pero su madre le insiste en comer menos y evitar hacer fuerza. En palabras de ella "no deberías verte tan grande, no puedes ser omega si luces así". Tal vez ella tenía razón, por eso nadie lo reconocía como tal. Todos daban por hecho que él sería un alfa, todos lo trataban como un alfa y se fue acostumbrando a eso. Se dio cuenta que así podía beneficiarse de varias maneras. Y es por eso que en secreto siguió practicando, siguió luchando por su meta. 

 

Había perdido el apoyo de sus padres, pero ellos no podrían vigilarlo siempre. Así que cada tarde después de la escuela se quedaba a ver el entrenamiento del club de fútbol para después agarrar el balón que escondía en su cuarto y practicar hasta que sus padres llegarán del trabajo. Poco a poco esa de volvio su forma de aprender. 

 

Tenía solo un cómplice en su misión y era su abuelito omega, aquel que lo cuidaba cuando sus padres no estaban. Aquel que sabía de su subgénero y nunca dejó de apoyarlo. Extrañaba sus frases de aliento y su olor a alfajores cuando lo abrazaba en busca de consuelo. Era todo en su vida hasta su fallecimiento hace menos de un año. Justo en el tiempo en que se presentó. Justo cuando confirmó completamente su naturaleza como omega.

 

Gunwook no solo habia dedicado su tiempo a entrenar en secreto, tambien en conseguir entrar a la escuela que tanto quería. Esa que tenia el equipo ganador de los últimos torneos interescolares, donde estudiaron jugadores renocidos en su país. Trabajo demasiado duro por ello, una asistencia impecable, notas arriba de 98 siempre, trabajos escolares reconocidos, premios en concursos de matemática, letras y ciencias. Todo para llenar un gran currículo y ser aceptado con beca en esa escuela privada. Así que ahora mismo estaba decepcionado por su tardanza, sin embargo no iba a dejar que eso arruinará lo que había conseguido. Iría a esa práctica, se aprendería las técnicas de todos los jugadores y las mejoraría para el día de mañana. 

 

"¿Gunwookie, por qué estas tan serio hoy? Deberías estar feliz " Hanbin preguntó preocupado cuando caminaban hacia el patio al final de las clases. Era un alfa un grado mayor muy peculiar, demasiado amable para su propio bien. Lo habia conocido por ser el novio de manitas sudadas de su único amigo, Zhang Hao. 

 

Zhang Hao era un prodigio como él, pero en diferente áreas. Mientras Gunwook era el mejor en todo lo que sea deporte y físico, Hao era un instrumento musical en sí. Se conocieron en uno de los muchos concursos académicos donde participó y desde ahí formaron una buena amistad a pesar de la diferencia de edad. Él y Hanbin eran los únicos que sabían de su segundo género además de sus padres. Y aunque hubiera deseado contarlo por si mismo, fue un accidente lo que lo llevó a ser descubierto. Estar en medio de un concurso, olvidarse los supresores y terminar encerrado en un baño no era el mejor de los escenarios, pero Hao lo acompaño y apoyo en todo momento. Sin él no quisiera saber que podría haber pasado. 

 

Fue tan natural decirle a Hanbin poco después, recuerda escucharlo pedir disculpas repetidas veces por las ocasiones en que decía lo buen alfa que sería. A pesar que le dijo que no le importaba muy en el fondo una pequeña espina crecía silenciosamente dentro de él. De todas formas, Hao y Hanbin le dieron ese espacio que necesitaba, sobretodo Hao siendo igual un omega le daba demasiado apoyo, se sentia apegado a él de una manera diferente. 

 

Por eso mismo, no le sorprendió cuando mandó a su novio a meterse en el equipo de fútbol con él. Decía que lo hacía solo para distraerse, pero sabía que la intención era otra. No es que no haya escuchado los rumores y no sepa lo agresivos que pueden ser algunos alfas, pero no le da miedo. El miedo lo dejo desde hace mucho. 

 

Cuando llegaron al patio el entrenador los saludo y les guió en donde observar mejor la práctica. Junto a ellos dos habían otros dos chicos, uno de ellos estaba en su clase y parecia ser algo tímido mientras el otro no dejaba de buscar conversación con Hanbin. 

 

Decidió mejor prestar su enfoque en el equipo, su nuevo equipo después de 4 años sin estar en uno. Podía notar el ambiente pesado entre ellos, un tipo de barrera invisible los cubria a todos. Algo en ellos decía "no te acerques", como si fueran inaccesibles. Era de esperarse, Yongsan es conocida por su gran equipo de fútbol. Todos hablan de ellos, son populares, alabados y admirados. Si le agregas tanto poder al ego de un alfa pasa eso. Un grupo de arrogantes que no dejan a nadie que no consideren apto acercarse a ellos. Sin embargo, dista mucho del ambiente que el llegó a presenciar cuando vinieron a su anterior escuela hace un año a competir. Parecía ser debido al líder, al no tener uno seguro habia provocado un lucha de superioridad entre ellos. Miro a uno por uno, en la derecha un grupo de cuatro chicos estiraban sus cuerpos. Los reconoció como Lee Jeonghyeon, Ma Jingxiang, Na Kamden y Kim Jiwoong (porque si, el obviamente se aprendió los nombres con anticipación). Más a la izquierda dos chicos trotaban alrededor de la cancha, si no se equivoca se trataba de Yoo Seungeun y Ji Yunseo. Por último, los últimos dos a la derecha parecían preparar la cancha para los ejercicios de activación. Lee Seunghwan y Jongwoo, de quienes había escuchado sus nombres en los pasillos de la escuela. Aquellos dos que pelean por ser el siguiente capitán. 

 

Aun así parecía faltar uno, estaba seguro que eran 9 los integrantes y el único que parecía faltar era según su investigación Kim Gyuvin.

 

No se equivoco, unos minutos despues llego un chico castaño corriendo, pareció disculparse con el entrenador por su tardanza y paso seguido se fue a correr por la cancha.  

 

Sus ojos no dejaron de observarlo, cabello castaño, alto y con unas piernas largas que hacian dos pasos en vez de uno. Era curioso como apesar de la ropa deportiva parecía uno de esos príncipes que encontraba en sus mangas favoritos. Por qué si, era demasiado fanático del manga y el shoujo era su debilidad. Aunque no le diría a nadie, eso sí era un secreto que guardaría con él para siempre. 

 

Ese alfa lo estuvo distrayendo de los demás, era un poco injusto que sea tan atractivo. Bueno, para ser justos no es el unico guapo dentro del equipo, por algo eran tan populares entre las chicas. Solo que había algo en él que había llamado su atención, no recuerda haberlo visto esa vez el año pasado. Tal vez no jugo ese día. 

 

Es consciente que los demás piensan que le gustan los omegas o que nunca se ha interesado en un alfa en su vida, pero no es la realidad. Las apariencias engañan y Gunwook era un chico que fantaseaba mucho con el amor. Pero su ambición seguía siendo mucho más fuerte que eso, así que siempre terminaba dejando de lado cualquier sentimiento que surgía en él. De todas maneras, no cree poder gustarle a alguien. 

 

No cuando le han recordado desde siempre que no es el ideal de belleza en un omega. Que es todo lo contrario que se espera de uno. Incluso cuando leía manga el romance entre alfa y omega se manejaba de una forma, siendo el omega aquel pequeño ser que es protegido por su pareja un alfa fuerte. Podría ser tan cliché, tan esteriotipico, pero le gustaba leer de aquello. Le gustaba aquella fantasía de amor romántico algo tradicional donde dos personas se aman de forma inocente e intensa. Donde se sonrojan por un beso y un roce de manos los pone nerviosos. Por qué mostraban cierta sensibilidad de parte de los alfas. Su corazón de adolescente saltaba cuando ese galán alfa dominante, fuerte, y seguro de repente dejaba ver todo su lado más emocional, sensible y cursi por su pareja. 

 

Volviendo a la realidad es que los alfas no eran así, no eran un príncipe dispuesto a proteger a los que aman. No eran un estudiante tímido enamorado de su chica a quien cuida y llena de amor. No eran ese chico amable, bueno y considerado con los omegas. No, en la realidad la mayoría los hacía de menos y los veían de una única manera. 

 

Por eso no quería saber nada de ellos y cuando vio al chico castaño, se obligó a dejar su pensamientos sobre su físico atractivo. Había algo más importante y ese era el juego de los miembros. 

 

No paso mucho para que el entrenador los llamara para presentarlos y él confirmó sus nombres una vez más. No se había equivocado. 

 

Luego volvieron a las gradas y decidió mirarlo directamente, para su sorpresa el otro chico también lo mirada. Aun así no se aparto, no lo haría. Ese chico parecía estarlo retando y aquello activo todo dentro de él. Ha superado más cosas que un alfa molesto.

 

Lo vio reír y apartar la mirada así que hizo lo mismo. Fue cuando empezaron el partido de prueba que entendió el porqué. Era un delantero, uno muy bueno que posiblemente deseaba lo mismo que él. 

 

Así que eso era. 

 

Serían rivales y él no perdía ninguna batalla. 

 

Notes:

Tenía escrito este capítulo desde hace mucho, pero mi intención era traducirla al inglés y recién subirlo...
Me demoraría mucho y por la universidad no tengo ni tiempo. Así que, lo mejor es dejarlo así, de la otra manera no lo subiría nunca.

Si tienen preguntas díganme y que les parece.
Oh tendrá varios capítulos, será una historia algo larga.

Gracias por llegar hasta aquí:)