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SUGAR OMEGA

Summary:

Aemond es un alfa de bajos recursos que no logra conseguir empleo, así que decide registrarse en una app para encontrar un Sugar Omega.

Lucerys, un omega soltero de cuarenta años, no ha logrado mantener relaciones duraderas. Siguiendo la sugerencia de su hermano, se registra en una app de citas, la cual resulta estar dirigida a omegas adinerados que buscan alfas jóvenes a quienes mantener.

Notes:

Vuelve el perro arrepentido, con otro MILF Lucerys porque es hermoso y lo amo. El fanfic será corto, algo fluff para que me perdonen por las actus que se vienen de DO YOU LIKE ME NOW? y HIGHER THAN HEAVEN :(

Chapter Text

—Gracias, nosotros te llamamos.

Recibe el portafolio en sus manos y abandona la oficina de mala gana. Es la quinta entrevista a la que asiste en la semana y en todas le han dicho lo mismo: Nosotros te llamamos. Aemond no es estúpido, no van a llamarlo. Nadie quiere a un recién egresado como empleado. No tiene experiencia, pero tampoco quieren darle trabajo para adquirirla.

Tal vez no sea mala idea aceptar trabajar en el bar de su tío Gwayne, al menos en lo que consigue un trabajo relacionado con su carrera. Alicent no lo presiona con llevar dinero a la casa, pero se siente inútil. Helaena tiene su propio negocio de… lo que sea que venda, prefiere no meterse en los asuntos de su hermana. Daeron sigue en la universidad, le faltan dos años para titularse. Y Aegon… Dioses, no quiere hablar de Aegon y su manera de conseguir dinero.

Cada quien es libre de ganarse la vida como quiere, pero Aemond no está tan desesperado. ¿A quién quiere engañar? Está muy desesperado.

Sus pies lo llevan al departamento de Aegon. El poco dinero que tenía se lo gastó en el autobús para ir a la entrevista y no quiere llamar a su madre.

­—¿A qué se debe tu preciada visita, hermanito?

Aemond toma asiento en el acolchado sofá, su flaco cuerpo se hunde hasta casi desaparecer.

—No encuentro trabajo.

—¿Y acudes a mí, después de haberme llamado flojo, bueno para nada y que no tengo dignidad?

—Supongo.

—¡Por fin! —grita—. Sabía que tarde o temprano vendrías a pedir mi ayuda.

—Oye, no he dicho na-…

—Es obvio que a eso vienes, Aemond —ríe—. ¿Ya te cansaste de jugar al profesionista?

—Será mejor que me vaya.

—No… —Aegon jala la manga de su camisa y lo acerca—. Entiendo tu frustración, yo pasé por lo mismo hace un par de años. Relájate, te voy a ayudar.

—¿Y cómo lo harás? No soy tan guapo ni interesante como tú.

—Venga, me halagas mucho, pero no digas eso. Eres muy guapo e interesante, solo un poco tímido.

—Aegon…

—Te haré un perfil en la app y los omegas caerán como abejas a la miel, te lo aseguro. Solo hay que elegir buenas fotos, trabajar en una biografía llamativa y el trabajo está hecho.

Aegon lo invita a sentarse a su lado y le muestra el teléfono. La app es color rosa pálido y verde menta; tiene un montón de dibujitos bobos de corazones y brillitos. Aemond quiere vomitar, pero no hay vuelta atrás. Es esto o trabajar con el tío Gwayne.

—Aemond Targaryen, veintitrés años, Escorpio…

—No soy Escorpio.

—Shhh, no tienen que saberlo. Prosigo: Egresado en Negocios Internacionales, te gustan los perritos…

—Odio a los perros.

—¡Que no te escuche Sunfyre!

Sunfyre es el golden retriever, gordo y mimado, de Aegon. Come, duerme y destroza todo a su paso, pero su hermano lo ama con locura.

—Amante de las caminatas en la playa y los picnics.

—No me gusta el sol y jamás he hecho un picnic.

—¿Quieres dinero o no?

—Siento que me estoy prostituyendo.

—Pues…

—¡Aegon!

­—Ya, ya, ahora hay que elegir las fotos para tu perfil.

Aemond no es una persona fotogénica y su perfil de Instagram es testigo de ello. Las pocas fotos que tiene son de su iguana, Vaghar, de Helaena y su madre, una que otra de Aegon comiéndose un bicho y Daeron mirando el cielo al atardecer. Realmente no hay de dónde escoger y da pena. Tampoco tiene muchas fotos en su galería privada.

—Okay, que no cunda el pánico, este solo es un bache.

—Mejor le hablaré al tío Gwayne.

—¡Ni se te ocurra! Cualquier cosa es mejor que trabajar para el tío Gwayne.

El primer empleo de Aegon fue en el bar del tío Gwayne y necesitó terapia después. Alicent no pagó una mierda, pero de verdad le hizo falta. Gwayne no es mala persona, Daeron lo adora, pero se toma muy en serio su trabajo. Le costó años levantar ese sucio bar que compró porque metieron al ex dueño a la cárcel. Ahora es uno de los bares más populares y costosos de la ciudad.

—¿Entonces qué hago?

—Te tomaré fotos.

—Odio las fotos.

—Una buena foto es la clave para tener a muchos omegas detrás de tu pitote.

—¿Y si se decepcionan cuando me vean en persona?

—Eres patético.

Después de forcejear un rato, Aegon logra sacar una foto decente de su hermano. Aemond no se ve nada mal, todavía conserva esa cara de niño que a muchos omegas maduros les gusta. Hay algo muy morboso en cogerse a un alfa joven.

—¿Y ahora qué?

—Buscamos omegas con dinero.

Pasean por los perfiles, pero ninguno le llena el ojo. Demasiado viejos. Pervertidos. Sobre todo exigentes. Se está vendiendo a omegas mayores por dinero. ¿No es eso alguna clase de prostitución? La oferta de su tío Gwayne sigue vigente…

—Puta madre, ese omega está que arde —Bajita la mano, es el omega más guapo que ha visto. Cuerpo trabajado, barba poblada, ojos azules y sonrisa amable—. Lucerys Velaryon, cuarenta y uno, Universidad de Driftmark, Empresario, Cáncer… ¿Te gusta?

—Es hermoso.

—Bueno, esperemos que tú también le gustes.

Desliza el dedo hacia el corazón y de inmediato aparece un “It’s a Match!” en la pantalla.

—¡Qué suerte tienes! —aúlla—. Yo tardé meses en conseguir un buen prospecto, todos eran feos y… tenían fetiches muy extraños. No preguntes cómo es que me los follé, mi mente surpimió esos los recuerdos.

—¿Y si es un perfil falso?

Sugar Omega no permite perfiles falsos. Los omegas pasan por un proceso de identificación riguroso.

—¿Los alfas no?

—Injusto, ¿cierto?

—Bastante.

—Anda, mándale un mensaje.

—¿Qué le digo?

—Que tiene muy bonitos ojos y una preciosa sonrisa. O que quisieras ver que hay entre sus piernas, cualquiera está bien.

Pero “Lucerys” se adelanta.

­“Hola, Aemond. Soy nuevo en la aplicación y no sé cómo usarla correctamente. ¿Quieres salir conmigo? Yo pagaré todo, no te preocupes. Si no quieres, lo entiendo… Espero tu respuesta. Adiós.”

—Maldito suertudo.