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Cubriendo cicatrices

Summary:

Su línea de pensamiento se detiene cuando la mano de Aang aparta un mechón de cabello de su rostro, el lado donde tiene la cicatriz y no puede ver bien, y coloca el mechón en su oído rojo.
El toque de Aang es cálido contra su piel.

˗ˏˋ🌨ˎˊ˗
Zuko le pinta las uñas a Aang

Notes:

Paso un tiempito, ¡¡PERO LOGRE COMPLETAR EL BINGO!! (૭ 。•̀ ᵕ •́。 )૭
¡Si se pudo! Es un poco corto, pero me gusto el acabado emocional.

˗ˏˋ🌨ˎˊ˗
Sin más agregar...
¡Espero que lo disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El esmalte es azul, pero a causa de la brillantina, la tonalidad varia ante la luz; tal vez turquesa, tal vez marino, tal vez metálico. No es un color que usaría en sus propias uñas, pero no es para ella, es para Aang.

—¿Lo compraste? —pregunta con genuina curiosidad.

A pesar de Aang cae en el estándar perfecto de la nueva chica popular; agradable, confiable, linda (muy linda, Zuko tiene una novia muy linda) y se acerca bastante al arquetipo femenino, aunque sea de los estudiantes mas altos de la escuela, incluyendo a los chicos. Aang no se pinta las uñas.

Ambas chicas están en la habitación de Aang, un lugar bastante familiar para Zuko estos últimos meses desde que fueron amigas hasta ahora que son novias. La aficionada al teatro veía cada rincón del lugar y toda grita «Aang», los colores otoñales y decoraciones de plantas, algunas fotos puestas en la pizarra de tareas o en el espejo del tocador, un premio olvidado en las estanterías, varios cajones repletos de herramientas para hacer artesanías y algunos instrumentos de viento cerca de la mesa de noche.

—No lo compre, me lo regalaron.

—¿Quién?

—Toph.

—¿Toph?

—Dijo que lo vio y le recordó a mi—de su boca se escapa una risa.

Zuko hace el esfuerzo por no sonreír, no para reírse de la ingeniosa broma Toph, sino por el reflejo de ver a su novia reír.

—Pero no te pintas las uñas, esto de seguro es viejo.

—No me las pinto, pero uso esmalte reforzador de uñas, mira—exclama Aang mostrando su mano.

Zuko lo sabía, el reforzador de uñas se adhiere y no parece que tuviera una capa de esmalte, en cambio, deja las uñas con una tonalidad ligeramente rosa, un tono bastante natural en las uñas. Zuko finge inspeccionar, solo para tener el gusto de tocarla, superficialmente las analiza y su atención se expande, desde el largo de los dedos, algunas marcas en los nudillos y termina en el dorso de la mano adornada con un tatuaje en flecha.

― ¿Te las pinto? ―tararea mientras le enseña el esmalte de uñas en su mano.

― ¿Aun sirve?

―Déjame ver―comenta antes de abrir el esmalte.

El liquido no esta pegajoso o chicloso, no huele mal, huele como un esmalte recién abierto, hace una prueba y pinta una de sus oscuras uñas con el esmalte. Una vez que seco la pintura, no se nota a simple vista, porque las uñas de Zuko están pintadas de un color mate muy oscuro, pero el brillo azulado se nota a la luz y le da un acabada bastante estelar.

―Mano―pide Zuko y Aang se la da.

Con cuidado pasa la brocha para no pintar el dedo, el movimiento es de la cutícula hasta la punta.

―Te cortaste las uñas―menciona con simpleza Aang, no ha connotación doble en su voz.

―Me las corte hace días, gracias por notarlo.

―No lo sabía.

Zuko solía llevar las uñas largas, se las ha pintado de negro junto con Mai desde que tenían 12 años, se las dejo crecer para poder hacer un disfraz de Halloween y luego dejo de cortarlas hasta que llegan a cierto largo. Pero paso el incidente, su cara fue quemada y muchas cosas sucedieron en casa, el hábito de morderse las uñas se arraigó en ella y descuidar el aspecto de las mismas, sin pensar mucho en ello los cubre con esmalte para fingir normalidad.

Fue bueno para Zuko mudarse con su tío después del incidente, la curación fue lenta, pero seguía sintiéndose insuficiente a los demás, la cicatriz es un recordatorio de ello y una molestia para todos.

Lo señalan como si fuera su culpa cuando la miran con horror.

Su línea de pensamiento se detiene cuando la mano de Aang aparta un mechón de cabello de su rostro, el lado donde tiene la cicatriz y no puede ver bien, y coloca el mechón en su oído rojo.

El toque de Aang es cálido contra su piel.

Siente la mirada plateada capaz de imitar los colores en el ambiente.

Aang sabe que no le molesta tener el cabello en ese lado del rostro, de todas formas, así se conocieron, cuando Zuko cubría la mitad de su rostro con su propio cabello; aun así, Aang lo aparta de su cara con una naturalidad tan tranquila y Zuko se deja llevar por este tacto cariñoso.

―Espero que no hayas arruinado mi trabajo―comenta mientras la señala con la brocha del esmalte.

―Jamás, esta intacto―exclama mostrando las uñas.

―Más te vale, aun tengo que darles otra capa.

― ¿Es necesario?

―Muy necesario―dice antes de terminar de pintar la otra mano de Aang.

―Como sea, el nuevo look te queda bien―provoco en burla refiriéndose a su manicura.

Zuko rodo los ojos divertida―Gracias, mi novia estará muy contenta con ellas.

― ¡Oye! ―reclama divertida y una pequeña risa se escapa de la garganta de ambas.

Daba igual, Aang es la chica que siempre tiene las uñas cortas.

La platica fluyo en pequeñas bromas y provocaciones por ambas partes, y cuando está por terminar la segunda capa de la mano izquierda. Aang se queda en silencio, el cuarto se ilumina en un instante y el sonido de un trueno hace temblar la casa.

El rostro se Aang se ha ocultado en su hombro, siente como le tiembla la mano. Entonces recuerda porque está aquí en primer lugar, porque decidió escaparse esta noche de la casa de su mamá y porque Aang está tan habladora está noche. La mano libre de Aang está en el aire, “Es bastante considerada a pesar de tener miedo”, piensa antes de entrelazar sus dedos con los de ella.

El tacto de Zuko no tiene nada especial y no es la mejor para consolar, Aang siempre ha tenido este papel de sanadora en la vida de Zuko.

Ella es un sol brillante.

Ella es la que ofrece la mano para levantarla.

Ella es la que grita para animarla.

Pero hay veces, donde tienen que cambiar roles, donde Aang le muestra sus cicatrices y las inseguridades que carga.

Porque las tormentas arruinan un cielo despejado.

La mano libre de Zuko dibuja pequeños círculos en los omoplatos de Aang, tiene especial cuidado en ello.

― ¿Te duele? ―pregunta en susurro.

―A veces, cuando hace frío―responde en automático antes de abrazar a Zuko.

―Me pasa lo mismo.

― ¿De verdad?

―Sí, también tengo temporadas donde tengo muchos dolores de cabeza.

―Eso suena horrible.

―Lo es, mi tío me hace un horrible té como remedio.

― ¿Funciona?

―La mayoría de las veces, pero sigue teniendo un sabor horrible.

―Me gustaría probarlo.

―Te lo haré la próxima vez, así no tendré que sufrir sola.

Zuko suspira cuando siente una pequeña sonrisa salir de la boca de Aang―Me encantaría, chispita.

―Ya te dije que no me llames así―reclama, pero su voz mantiene un tono tranquilo.

―Cierto, te gusta más princesa.

―Ambos apodos son horribles.

― ¿Eso crees? Yo pienso ambos apodos son fantásticos para ti―argumenta antes de dar un beso superficial en la oreja de su novia.

Zuko quiere reclamar, pero ambas chicas se balancean para atrás y chocan contra el colchón de la cama; hay una discusión divertida, una conversación que pasa de voces tranquilas a susurros adormilados. Una vez que verifica que Aang esta dormida, Zuko pone su oreja buena en el pecho de su novia.

El corazón se escucha tranquilo.

La tormenta durara toda la noche.

Y los rayos aun azotan a lo lejos.

Pero por las dudas, Zuko seguirá escuchando su corazón, su ritmo es una canción de cuna, no pasa mucho tiempo antes de quedar dormida.

Pero no importa, aunque las dos están solas.

Ambas están juntas.

Notes:

Siempre es muy bueno escribir sobre Zuko consolar o siendo muy cariñoso con Aang en un día de tormenta, ¡así que aquí tienen la versión wlw! (ㅅ´ ˘ `)♡
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