Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-04-07
Words:
982
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
80
Bookmarks:
2
Hits:
1,016

Charla en la cocina

Summary:

De lo que podría haber sido si Marta y Fina se encuentran a solas en la cocina en el 1x35.

Notes:

Los personajes ni la serie son míos, los descargos habituales de responsabilidad.

Espero que disfrutéis de esta corta historia.

Work Text:

Fina acabó de secar y guardar los platos de la cena. Gaspar se había marchado unos minutos atrás dejándola sola en la cocina de los De la Reina
Dejó el trapo que había usado en el banco y cerró los ojos por un instante soltando un suspiro largo. Debía de ser más clara con el tabernero, esta falsa relación debía acabar mañana mismo sin falta, ella no quería lastimarlo más de lo que ya iba a hacer, era lo correcto.

Escuchó la puerta abrirse y se giró para encarar a la nueva persona que había entrado a la cocina, con una excusa ya preparada en la punta de la lengua por estar allí hasta tan tarde. Sin embargo, no esperaba encontrarse allí a Marta, que la miraba sorprendida de encontrarla allí.

- Hola - dijo simplemente la rubia deteniéndose contra el marco de la puerta.
- Hola - dijo Fina apoyándose contra el fregadero y mirándola con una sonrisa en la cara.

Marta se sonrojó, pero desvió la mirada antes de hablar, rodeando la mesa y poniendo distancia entre ellas, Fina la miró con atención ladeando un poco la cabeza mientras la observaba.
- No sabía que seguías aquí.
- ¿Sabías que estaba aquí? - Preguntó Fina mientras la miraba de cerca a la otra mujer. Por la postura de sus hombros y por sus labios apretados, Fina podía decir que estaba molesta.
- Sí - dijo Marta, sus ojos estaban enfadados - Bajé antes, pero estabas ocupada con Gaspar. -Dijo Marta con desdén. Antes de que Fina pudiera decir algo Marta se frotó la cara y suspiró – Os vi abrazados aquí y me fui. No sé por qué estoy molesta sí sé que no sientes nada por él, pero no soporto verle tan cerca de ti.

Marta había resuelto el misterio ella sola, y Fina lo entendió. Marta estaba celosa. La rubia los había visto abrazados y había olvidado las palabras que se dijeron en el despacho las dos mujeres. No podía culpar a Marta, sabía que debía ser compresiva con la mujer y le debía su apoyo y comprensión. Así que así lo hizo Fina le dio una media sonrisa que esperaba que fuera comprensiva y tranquilizadora para la otra mujer.

- Ven aquí- pidió mientras extendía las dos manos en su dirección y la llamaba para que se acercara a ella. Esperaba que con este gesto Marta comprendiera lo que Fina le quería decir.

Marta obedeció, rodeó la mesa y se acercó a Fina que seguía estando contra el fregadero de la cocina. Se acercó, pero no del todo, dejando un paso entre ellas, una mínima distancia de seguridad y de decoro por si alguien entrada que no pudiera malinterpretar la situación.
Pero Fina lo sabía mejor.

- Es tarde… – dijo Fina - las puertas están cerradas y estamos solas aquí. Nadie nos va a interrumpir. – su voz baja y serena mientras le tomaba las manos a Marta y entrelazaba sus dedos. Fina se entretuvo mirando sus manos juntas, mientras sus dedos se acariciaban en un baile lento y cariñoso - Te agradezco que me lo hayas dicho, quiero que confíes en mí. Sabes que no va a pasar nada con él.

- Lo sé y confío en ti, en tu palabra - dijo Marta mientras se acercaba más al calor del cuerpo de Fina.
- Ven aquí- dijo la morena mientras la abrazaba.

Ambas suspiraron de satisfacción. El momento podría ser eterno, no tenían prisa, Fina le acarició la espalda a Marta una caricia lenta para calmar los miedos y las inseguridades de la otra mujer. Marta le devolvió el gesto, ligero y ahora calmado. Era asombroso como Fina con su sola presencia le calmaba las inseguridades y la hacía sentir querida como nunca se había sentido. Se sentía completa cuando estaban solas, ya sea en la tienda o en ese mismo momento.

Marta se separó primero y se quedó mirando a Fina a los ojos. Fina se perdió en el azul de los ojos de Marta, eran los ojos más bonitos del mundo.

Se acercaron lentamente para compartir un beso ligero y amoroso. Solo un roce de labios. Al principio, se intercambiaron pequeños besos, cortos y ligeros como una pluma, después mientras ganaban confianza la una con la otra, estos se fueron alargando un poco. Estaban aprendiendo a besarse, y eso implicaba saber que les gustaba, que las hacía suspirar y que les ponía la piel de gallina a la otra. Era un dulce aprendizaje en el cual las dos estaban dispuestas a esforzarse lo máximo para disfrutarlo y hacer disfrutar a la otra al máximo.
Mientras se besaban Fina notó el sabor de un licor en la boca de Marta, puede que esta se hubiera tomado una copa de coñac o quizás de whisky antes de bajar a la cocina otra vez, puede que buscando un poco de coraje líquido.

Marta se separó de ella con la respiración agitada, apoyó su frente contra la de Fina, disfrutando de la tranquilidad del momento.

- Es muy tarde, tengo que subir a acabar de preparar la maleta para Madrid - dijo Marta separándose lo justo para poder mirar a Fina a los ojos. Marta se dio cuenta de que Fina tenía los labios hinchados de sus besos, en realidad no tenía ni idea de que hora era, había perdido totalmente la noción del tiempo en la cocina de su casa.

- Yo también debería irme, mañana tengo que abrir la tienda - Fina le acarició los brazos y colocó sus manos en los hombros de la rubia, mientras que las manos de Marta descansaban en la cintura de la morena.
- Antes de irme pasaré por el despacho y hablaremos.
- De acuerdo. - Fina selló la frase acercándose y besando a Marta otra vez. Iniciando otra ronda de besos suaves que les dejaba a ambas las piernas temblorosas e inestables.

Con las piernas firmes, los labios hinchados y los corazones rebosantes de amor se despidieron.

- Buenas noches Fina.
- Buenas noches, Marta.