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Summary:

Durante décadas Ford simplemente buscó vengarse de Bill por engañarlo y durante ese tiempo su única motivación para lograrlo fuiste tú.

Notes:

Realmente nadie lo pidió pero amo mucho a Ford.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Sus pulmones realmente parecen arder cuando sopla con las pocas fuerzas que le quedan. Afortunadamente las velas desgastadas no ejercen tanta resistencia y se apagan casi al instante.
Su lengua también resiente cuando le da el primer bocado al insulso pan que simula ser un pastel de cumpleaños y que hurto más temprano ese día; Para alguien como él quien siempre había encontrado consuelo en los dulces y panecillos suaves, el sabor de la horrible pastelería espacial no podría compararse con él pastel de cumpleaños que pudo haber tenido en casa.

Casa. La dimensión donde alguna vez vivió como un modesto investigador y no como un hombre hambriento de venganza o un vil ladrón que robaba para subsistir. Tal vez sea la fecha, o el terrible olor a oxido que viene de alguna parte de su pequeño refugio, pero la melancolía lo abruma casi tanto como el dolor muscular que obtuvo de su último enfrentamiento con Chiper; Extraña casa, a sus amigos, a su familia, a ti.

Así no es como se supone que sería todo. Debía ser exitoso, reconocido por sus descubrimientos, les demostraría a todos los que dudaron de él que estaban equivocados y tú debías estar ahí, compartiendo todo lo que tendría.

Oh, tú. Siente un sabor agridulce cada que vienes a sus pensamientos.

¿Estarías viviendo la vida que planeaste para ti? ¿Y qué tal la que planeaste para ambos? La simple pregunta hace que sus ojos se humedezcan y su corazón ralentice sus latidos.

No es la primera vez que la inquietud lo perturba y siempre llega a la misma conclusión: por supuesto que lo haces. Siempre fuiste metódica, segura y firme cuando se trataba de tu futuro. Nunca intimidada por los contratiempos, fuerte cuando era necesario y también cuando no. Cualquiera podría amar un corazón como el tuyo.

Lo sabía. Él lo hizo.

Y el simple pensamiento lo hace sentir tan enfermo. No puede dejar que eso pase, no soporta la idea de verte feliz con alguien más, alguien que pueda besarte como él lo hacía o pueda susurrarte al oído como a ti te gusta y que tenga la misma calidez que siempre adoraste de él. No puede y se siente tan desalmado por ello.

Te abandonó sin explicaciones- involuntariamente, por supuesto- te dejo vulnerable ante el mundo cruel contra el que prometieron pelear juntos, no tenía ningún derecho a pensar en ti como su todo. Dios, claro que lo sabe pero no está dispuesto a dejarte ir tan pronto. No quiere dejarte ir hasta que tú lo hagas porque si el hecho de detener a Bill y vengar su propia dignidad no eran suficiente motivación, siempre está dispuesto a hacerlo por ti, por volver a tus brazos y permitir que digas todo lo que necesitas decir. Cualquier cosa, solo para verte una vez más.

(..)

Entonces, después de casi 30 años viviendo como un fugitivo, vuelve a casa; Stanley lo saluda, conoce a sus sobrinos y al simpático hombre que los cuida. Resuelve los embrollos policiales que Stan ha causado en su nombre y rebusca en su memoria con una velocidad impresionante para recordar donde vives, rogando a todos los dioses que continues ahí.

Una mirada decepcionada, desaprobatoria e incluso triste son su bienvenida cuando abres la puerta. Los susurros desagradables, que escucha venir detrás de ti, le revuelven el estómago y lo sabes por qué cierras la puerta tras de ti sin dejar de mirarlo.

Sientes tu mano hormiguear pidiendo asegurarte que esto es real, que tu Ford ha vuelto y no es solo Stanley jugándote una broma cruel para recibir un descuento en tu modesta repostería. Alzas tu mano apenas conscientemente viendo a Ford tragar saliva y cerrar los ojos con fuerza, inmóvil. Tu corazón se aprieta ante su reacción ¿Creía que lo golpearías?

- Ford.- finalmente dices, temerosa de que esto sea un sueño pero esperanzada de que si lo es no tendrías que enfrentarte a todos los sentimientos que has intentado enterrar por casi tres décadas.

Un poco tímido, Stanford te mira con felicidad contenida.- Querida...- suelta apenas en un susurro; A ti te hace derramar lágrimas finalmente pero a él le causa mortificación. Frunce el ceño, disgustado por no poder decirte nada más y tu ríes, con genuino alivio de que sea tu verdadero Stan.

Cuando tus brazos envuelven su cintura y tus lágrimas comienzan a mojar su hombro, Ford no se cree capaz de dejarte ir de nuevo.

Y tal vez tu tampoco.

Notes:

Realmente fue menos dramático de lo que esperaba.