Chapter Text
Kenma despertó por el sonido de la alarma de su celular, indicándole que ya era hora de salir de su habitación compartida con Yaku para ir a sus clases. Fue al baño a lavarse el rostro y peinarse el desastre de cabello que se le formó al dormir, los mechones estaban en todas direcciones posibles. La liga para cabello se enredó en las puntas, así que lo sacó con cuidado para no lastimarse.
Estuvo muy tranquila su mañana para ser alguien que no le agrada del todo el constante ruido, las tempranas interacciones sociales y activar su mente para aprender lo que enseñan los profesores. Su día marchó con armonía, se entretenía escuchando a Shoyo hablarle sobre su cita con Kageyama y a Keiji contándoles que hoy esperaría a Bokuto después de su práctica de rugby.
La universidad estaba plagada de todo tipo de personas, pero él prefería mantener estrecho su círculo de amigos. No quería ganarse dramas innecesarios, chismes o discusiones con personas que no sabían sostener una amistad. Por lo cual, sus interacciones se resumían en Shoyo, Keiji, Yaku y muy de vez en cuando Lev. Y sólo para parecer un poquito social convivía algunas veces con Yamaguchi, Tsukishima y Yachi. Eran amables, así que no les veía como amenaza.
Bokuto le hablaba cuando Keiji lo llevaba ocasionalmente a reuniones, no era grosero, pero era demasiado extrovertido y eso le llegaba a marear por preguntarse de dónde sacaba tanta energía.
Entró al salón de química para continuar con su última materia del día. No era su favorita, le desagradaba que tuviera tantos números, letras y nombres extraños. Lo único que le agradaba era el laboratorio, así podía imaginarse que estaba haciendo pócimas como en los videojuegos de fantasía donde tenías que conjurarlos.
Se sentó en su propia butaca que estaba a lado de Akaashi, este le saludó con una sonrisa pequeña por verlo de nuevo.
— ¿Entonces irás a la reunión a la casa de Yaku?
— Si a reunión te refieres a fiesta, no estoy seguro — Se rascó la nuca, sintiendo el nudo de su chongo que se hizo rápido.
Akaashi se cruzó de brazos. — Te haría bien que te distrajeras, sabes que no hay necesidad de que convivas con todos.
No le agradan del todo las fiestas, no opina que sean malas, pero ahí se hacían toda mezcla de sonidos insoportables. Ha ido a pocas dónde sólo están sus amigos, los cuales a veces se le acercan para platicar para que no se sienta solo. Por lo usual las hacen en un bar porque todavía no tienen departamentos propios y hacerlos en sus habitaciones no es opción por lo reducidos que son.
— Lo voy a considerar.
Akaashi soltó una risita. — Ni siquiera pienses en ir vestido con ropa holgada, ambos sabemos tu verdadera forma de vestir — Le dio una mirada de amenaza, diciéndole entre líneas que no se atreviera en ir aburrido.
Kenma rodó los ojos con cierta rendición. — ¿Qué hay de malo con mi ropa holgada? — Miró las prendas que traía puestas. Una sudadera negra con estampado de Final Fantasy, unos shorts del mismo color y por supuesto sus converse negros que compró a buen precio en una tienda de segunda mano. — Venimos al colegio, no a una pasarela.
Akaashi rodó los ojos con cierta frustración. — Lo sé, pero sacar a relucir tu verdadera forma de vestir es algo que te haría sentir bien — Le dio una palmada en el hombro para que se animara. — Que te dé igual si los demás dicen que pareces un emo.
Kenma frunció los labios al recordar las veces que la gente había confundido su estilo con otros más. — Es street gotic.
El asunto es que en la universidad y convivios siempre lleva ropa holgada por la comodidad, su cuerpo se siente más liviano, no teniendo la necesidad de ponerse accesorios para combinar. En cambio, cuando se trata de ir a un lugar más sofisticado o donde personas comparten sus mismos intereses en música o videojuegos, decide vestirse como realmente le gusta. Pero ahora no es tiempo para decidir que quiere ponerse y maquillarse.
La clase de química estaba yendo normal tomando apuntes, conversando por lo bajo con Akaashi, tratando de poner atención ante el bullicio de ciertos compañeros...Hasta que la profesora decidió hablar en los veinte minutos que faltaban de clase para darles una noticia importante.
— Como ya sabrán a mitad de año les pido que realicen un proyecto acerca de lo que hemos visto, sin importar que tan corto o largo haya sido el tema — Dio un paso más cercano hacia los alumnos. Era como la jefa final de un videojuego observando a los jugadores para saber sus puntos débiles y así ser más fácil vencerlos. — En esta ocasión decidí que sea en parejas.
Hubo virotes de celebración. Era una buena forma para convivir con tu mejor amigo o amiga, poder escaparte con la tuya para proponerle a tu enamorado hacer equipo contigo. ¡Incluso sólo para hacerte el estúpido con tu pareja sin hacer nada! Había un sinfín de posibilidades.
Pero esta celebración duró segundos ante lo siguiente que comentó.
— Y las parejas las escogeré yo.
Murmullos de quejas, groserías y expresiones amargas se hicieron presentes de inmediato. ¿Cuántas posibilidades había para que te tocara con el vago del salón? ¿Qué tanto tendrías que hacer del proyecto si tu pareja decidía ya no cooperar? ¡¿Qué tendrías que arreglar de la mala información dada de tu estúpido compañero?!
Kenma y Keiji voltearon a verse con pánico al mismo tiempo ante lo dicho. Había una pequeña posibilidad de que lograran estar juntos. La maestra los tenía en un buen concepto, tal vez se apiadaría de sus inteligentes mentes, buena conducta y almas gentiles.
La profesora comenzó a decir los nombres de cada pareja con facilidad, dándoles de indirecta que lo había pensado con antelación.
El corazón de Kenma mombeaba con rapidez imaginándose lo cientos de escenarios donde salía mal y le tocaba un compañero que sólo serviría para preguntarle si ya había terminado el proyecto. Con las chicas sería más fácil, si es que no le tocaba una mandona o diciéndole que no tenía tiempo para buscar información.
— Akaashi y Kageyama.
Maldito suertudo de su amigo, se lleva bien con el novio de Shoyo. Lo miró con cara de envidia, Keiji sólo se encogió de hombros, no le tomaba importancia porque era alguien que conocía. Kenma tomó su propio lápiz para masticar la goma nervioso, su corazón seguía latiendo con rapidez por la incertidumbre.
La maestra había casi terminado de nombrar a los alumnos, por lo que Kenma comenzó tener esperanzas de que se le haya olvidado su existencia y haría el trabajo solo. Por favor que sea así.
Pero la vida le gusta darle misiones difíciles, de las que tiene que ir hacia el punto más lejano del mapa para conseguir un material necesario para construir algo.
La maestra sonrió un tanto divertida ante los siguientes nombres que iba a mencionar.
— Tetsurou y Kozume.
Kenma dejó de masticar al instante la goma, el lápiz cayó en su butaca haciéndola resonar. Su corazón ya no era el que estaba bombardeando de nervios, ahora era su cerebro moviéndose con estrés, sintiendo como sus venas se calentaban y no exactamente porque estaba emocionado.
Su día se había ido a la mierda.
Volteó hacia atrás para encontrarse con la mirada de Tetsurou, quien le sonrió animado y moviendo la mano. Tan sólo verle el cabello negro azabache, sus ojos parecidos a los de un felino y su comportamiento energizante, le dio asco. Tuvo que hacer una expresión de horror increíble para causar que a Tetsusou se le borrara la sonrisa en un instante.
Regresó la vista a la maestra para que mirara directo a sus ojos y se diera cuenta cuanto su alma estaba sufriendo, pero ella no se inmutó. Chasqueó la lengua resentido, cruzó los brazos con fuerza, negándose en que esto estaba pasando. Escuchó una risita a su lado, y la frase de que la risa era lo que jodía más tuvo sentido.
— Esto no da risa, Keiji. Es lo peor que me ha pasado.
— Lo sé, ¿pero de todas las personas tuvo que ser el que más te cae mal? — La risita volvió.
Miren, Kenma es introvertido, no amargado, pero cuando trata de Kuroo Tetsurou algo en su organismo comienza a fallar, su cabeza hace cortocircuito. Esa sonrisa ladina, semejante al gato de Alicia en el país de las Maravillas, le causa escalofríos.
Kuroo Tetsurou es un destacable jugador del equipo de rugby de la universidad, el vicecapitan. Es conocido por ser muy amigable, social y cooperativo en los eventos que organiza el colegio. Tiene una beca, por lo que entiende que sí tiene cerebro, no siendo solamente un cuerpo con músculos sin cabeza vacía. Pero a su propio criterio sí cree que es un estúpido.
Ubica a Tetsurou porque comparten algunas clases, porque el novio de Keiji es Bokuto, el mejor amigo de ese ser extraño. Y la peor parte...Porque hay veces en las que atrapa a Tetsurou mirándolo de una forma extraña. En receso, en clases o simplemente en los pasillos; Tetsurou lo mira atento, pestañeando lento como si no quisiera hacerlo, con las comisuras de los labios levemente levantadas. Era insufrible.
¿Qué quería de él? ¿Qué había hecho para que lo mirara como idiota?
Desde ese comportamiento empezó a sentir una vibra rara de Tetsurou, la cual se lo comentó inmediatamente a sus amigos. Estos le dijeron que no se preocupara, que tal vez sólo estaba perdido en su mundo. No creía eso, porque había veces en que Tetsurou lo saludaba como si fueran amigos de toda la vida y Kenma odia a las personas que se pasan de confianza con él.
No, algo raro traía entre manos Tetsurou y no pensaba que fuera positivo.
Y ahora son compañeros de un proyecto de química, la materia con la que saca menor calificación de todas. Si el universo lo quería matar que fuera en este instante porque no soportaría hablar por más de cinco minutos con ese intento de cabello emo con spray mal colocado.
Tomó su lápiz de la butaca y lo mordió con más prisa, una forma de reducir el enojo que se arremolinó en su garganta.
🎖
Kuroo tiene la ligera sospecha de que le cae mal a Kozume. Las miradas que esquiva de él, el ceño fruncido cuando le habla unos segundos, la boca torcida que forma cuando pasa a su lado. Hay muchas señales, pero las ignora por el bien de su corazón enamorado.
Suena ilógico que le guste alguien diferente en todos los aspectos posibles. Pensarían que tendría que ser una mujer u hombre con sus mismos intereses, que lo complemente. Pero no es así, cayó enamorado de un chico obsesionado por los videojuegos, música gótica y una forma de vestir que variaba donde estuviera.
Su enamoramiento inició cuando vio a Kozume exponer un tema en el laboratorio de química, explicando de forma detallada cada concepto, poniendo con sumo cuidado los químicos en un tubo de ensayo. El viento se filtraba hacia el salón, causando que los mechones ligeramente largos de Kozume se movieran con calma enfrente de su rostro. Levantó la mirada para encontrarse con la suya, luego la desvió y siguió explicando.
Esa simple acción causó que sintiera remolinos en su pecho, era como haber observado a un hada haciendo un encantamiento de amor.
Y había funcionado con éxito.
Trataba de llamar su atención de diferentes formas, fracanso al instante cuando Kozume lo miraba extrañado.
Ahora que son pareja en un proyecto de química es una gran oportunidad para hacer sus movimientos de encanto, hasta le pidió ayuda a Bokuto y Tsukishima (el último difícilmente sediendo). Tendría que lograrlo, jugaría con mucho gusto la misión final para ganarle al jefe supremo.
Tomó la botella de vidrio que contenía jugo de manzana para ir directo a la mesa donde se encontraba Kozume junto a sus amigos. La cafetería era espaciosa, por lo que tuvo que caminar rápido para llegar, no queriendo desperdiciar los últimos minutos que quedaban de receso.
Por lo usual se junta con sus compañeros de rugby, otros días con los de club de ciencias y sin faltar, Bokuto y Tsukishima.
La mesa estaba repleta de las personas que conocía, pues les hablaba de vez en cuando. Su presencia fue captada de forma inmediata, Koutaro formó una sonrisa al mirarlo y señaló la silla que estaba vacía justamente enfrente de Kozume (le había pedido que la reservara).
— ¡Kuroo! ¿Cómo estás? — Shoyo le regaló una sonrisa de bienvenida, este estaba sentado a lado de Kozume.
Se encogió de hombros para demostrar despreocupación. — Pasé por aquí, los vi y quise sentarme con ustedes. ¿Cómo han estado? — Dejó la botella de jugo en la mesa, recargó los antebrazos para prestar atención en lo que tuvieran que decir.
Los presentes comenzaron a hablar sobre sus días, entrelazando de vez en cuando anécdotas. Miró hacia Kozume, el cual miraba con sumo interés lo que contaba Shoyo, eso le causó una punzada de dolor. No le tomaría importancia, necesitaba tomar como excusa el proyecto para platicar con él.
— Y Kozume, ¿has pensado en que tema te gustaría tomar en la tarea?
El nombrado volteó a verlo con cierta impresión alzando sus cejas al escucharlo. — Todavía no — Antes de que volteara la cabeza decidió preguntar rápido.
— ¿Te gustaría que repasaramos los temas en la biblioteca? — Sería bueno para tener horas a solas para buscar un tema, planificarlo y saber en qué horarios juntarse para continuar.
Kozume levantó una ceja en duda. — No sé si pueda hoy.
Eso le hizo pensar en una interesante idea, una que no estaba en su mente pero los astros se alinearon para que sucediera. Sentía algunas miradas de sus amigos viajando entre él y Kozume. — Puedo pasarte mi número de celular para que me avises cuando estás disponible.
Los ojos de Kozume se abrieron más, su boca se frunció con un disguto oculto. Ahí una de las acciones que le hacían pensar que lo odiaba. Shoyo le susurró algo por lo bajo para que Kozume suspirara frustrado, sacó el celular de su sudadera y se lo pasó.
— Agendate como quieras.
Kuroo sintió ganarse la lotería. Tomó el celular con prisa, tecleó los números con emoción. Koutaro que estaba a su lado le dio unas palmaditas en la espalda como forma de felicitación. Tsukishima movió la cabeza negando, dando a entender que no podía creer que lo logró tan fácil.
Le pasó el celular con una sonrisita de alegría, este sólo agarró el celular con pesar.
— No me mandes mensaje si no es para algo acerca del trabajo — Con esa frase se volvió de nuevo hacia Shoyo para escucharle hablar acerca de cómo casi se rompe el hueso del brazo por escalar un árbol.
— Eres todo un galán — Koutaro le dio un codazo.
— Eso lo sé — Llevó la botella de jugo hacia su boca para tomar un sorbo.
Todo había sido un éxito, estaba haciendo lo mejor y eso que a penas estaba empezando.
Lo siguiente que estaba apunto de ocurrir bajaría sus probabilidades de suerte.
Observó como Kozume rió bajo ante algo que contó Shoyo, su sonrisa siendo pequeña, sus ojos cerrados y perdiéndose entre sus pómulos. Llevó una mano para ocultar su sonrisa de inmediato, negándose en que alguien más la viera.
Pero fue demasiado tarde para Kuroo que escupió el jugo directo al rostro de Kozume. Había sentido ternura desbordarse en su pecho al mirarlo hacer tal acción, tanto así que no pudo ingerir de forma normal el jugo.
No bastó para que jadeos de sorpresa se hicieran presentes en la mesa, algunas risitas ahogadas se escucharon. Kozume no estaba para nada contento con lo sucedido.
— ¿Qué mierda te pasa? — Lo miró con molestia, mechones de cabellos estaban pegados a su rostro por el líquido y sus ojos demostraban una clara tensión ante él.
Se limpió como pudo el jugo que goteaba de su barbilla, juntó varias servilletas para levantarse y ayudarle a limpiarse. — ¡Lo siento mucho, no era mi intención! — Esperaba que el tono de su voz fuera lo suficientemente claro para demostrar lo arrepentido que se sentía.
Se levantó de la silla para hacerla sonar en el suelo, pero fue demasiado tarde porque Kozume también se levantó con prisa. — ¿Por qué me pasan estas cosas cuando estoy contigo? — Susurró y le dio una mirada que le decía que no se acercara a él en las horas que restaban del día.
Kozume se fue a paso rápido, dejándolo con las servilletas en mano. Se sintió como el príncipe que había recogido la zapatilla de cristal, observando como Cenicienta se retiraba con miedo a que fuera descubierta.
Keiji se levantó, le dio una palmadita como consolación. — No te preocupes, lo que pasa es que esa es su sudadera favorita — Así se retiró para seguirle a donde fuera que haya ido.
Los demás carcajearon ante lo que pasó, incluso Tsukishima ocultaba la risa entre sus manos.
— Qué estúpido, por un momento te tuve fe.
Kuroo se sentó derrotado en la silla. — Tengo que saber controlarme mejor — Y estampó su frente en la mesa.
🎖
Kenma recibió en la siguiente mañana un mensaje de Tetsurou diciéndole que podían verse en la biblioteca después de las clases de la una de la tarde. Ni siquiera le importó lo que le dijo sobre que él le avisaría para reunirse. Daba igual, necesitaba terminar ese proyecto lo antes posible.
Todavía no lo disculpaba por haberle escupido en el rostro el jugo de manzana, eso fue suficiente confirmación de que le caía mal a ese intento de deportista profesional en rugby.
Tuvo que ir al lavabo a enjuagar las puntas de su cabello, teniendo que deshacerse de la liga que lo sostenía. Keiji lo ayudó para que no se mojara la sudadera, cosa que agradeció infinitamente porque no quería que estuviera más humeda su prenda.
Abrió la puerta de la biblioteca con pesar, teniendo que mentalizarse en que pasaría por lo menos una hora con Tetsurou.
Buscó con la mirada mesas desocupadas, pero no fue necesario cuando divisó una mano moverse con insistencia para llamar su atención; Tetsurou ya estaba sentado en un lugar que quedaba a lado del ventanal, justo donde se podía apreciar el patio de la universidad.
Kenma enarcó la ceja ligeramente sorprendido, no esperaba que fuera puntual.
Se acercó con paso flojo, y cuando llegó Tetsurou lo recibió con una sonrisa amable que le causó ganas de vomitar.
— Kozume, sí viniste.
A Kenma le sorprendió todavía más que Tetsurou supiera que no debe de levantar la voz en este lugar. — Debo qué, el proyecto no se hace solo.
Tetsurou le señaló el lugar enfrente de él para que tomara asiento, con un resoplido le hizo caso. Tetsurou tenía la computadora portátil abierta junto un cuaderno que se notaba gastado, un lapicero y una botella de agua de su equipo de rugby. Se notaba que era ordenado y eso le causó un revoltijo de nauseas en el estómago.
— ¿Tienes alguna idea de lo que te gustaría que exponieramos? — Le sonrió de medio lado para brindarle confianza.
Su tono de voz era calmado, como si pudieras contarle tus secretos más oscuros y sabías que estarían a salvo con él.
Kenma frunció la nariz. — Honestamente no, he estado ocupado haciendo otra tarea de ciencias.
Ladeó un poco la cabeza. — ¿Y está muy difícil?
Las preguntas eran pocas pero comenzaba a sentirse en una entrevista de trabajo en Gucci o algo así. — Un poco — No quería admitir que se le daba muy mal, lo suyo era la tecnología.
Tetsurou no respondió nada, sólo se cruzó de brazos mientras trataba de ocultar su sonrisa mordiendo su labio inferior. Esa acción causó que Kenma deseara explotarlo con la mente, ¿acaso se burló secretamente de él?
Con cierta molestia comenzó a sacar sus útiles de su mochila, tuvo que notarse demasiado para que Tetsurou dejara de sonreír. Se dio cuenta de la diferencia de sus cosas; pues él sacó una cartuchera un tanto sucia, la computadora portátil que usaba desde secundaria, y una lata de refresco que consiguió en un dispensador.
Había una diferencia muy estrecha entre personalidades.
— Bueno, ¿te parece si leemos los temas que hay y descartamos los difíciles de explicar?
— Todos los temas son difíciles de explicar.
Tetsurou entrecerró los ojos. — No es así, hay algunos que ocupan poca teoría o fórmulas — Le dio vuelta a su computadora para que observara un tema subrayado con rojo. — Este es fácil de explicar, sólo que el tema es un tanto extenso.
Kenma frunció los labios. Sinceramente no estaba seguro de qué trataba ese tema, pero se leía un tanto sencillo. — ¿No hay un tema corto?
El dedo índice de Tetsurou se desplazó a unas palabras más abajo. — Este es corto pero está lleno de fórmulas y ecuaciones.
Se estaba sintiendo en una prisión con lo que estaba viendo. No tenía opción para decirle a la maestra que no quería participar en esto. — El primero que dijiste está bien.
Tetsurou sonrió chiquito asintiendo. — Muy bien, entonces hay que dividir la información a investigar y para explicar — Desvió la mirada de con él para dirigirla al aparato electrónico.
Espera, ¿tendría que hablar en la exposición? No es la primera vez que lo hace, pero por lo usual él se encarga de hacer los experimentos, dice unas cuantas palabras y deja que lo ocurrido hable por sí solo. Si estuviera con Shoyo o Keiji dejarían que hablara sólo un pequeño porcentaje.
No podía dejar esto así. — ¿Tengo que hablar demasiado?
Tetsurou lo volvió a mirar con un pequeño destello en sus ojos, culpó al reflejo del ventanal.
— Un poco, a penas estoy divi-
— Odio hablar en público, así que no pongas demasiada información de mi parte — Estrelló ligeramente las manos en la mesa, era una forma de amenaza que esperaba que estuviera saliendo bien.
Tetsurou levantó una ceja. — ¿Estás diciendo que quieres que yo hable más que tú?
Se encogió de hombros como si la respuesta fuera obvia. — ¿Sí? Literal es como somos, tú siempre hablas demasiado.
— ¿Y por eso debo de tomar parte de tu trabajo? — Su tono de voz cambió a uno un tanto autoritario.
Kenma suspiró frustrado, a este ritmo nunca lo convenceria. Tetsurou ya estaba mirándolo fijamente con la ceja alzada, esperando a que dijera algo más para contratacarlo.
— Está bien, da igual — Y con eso abrió su cuaderno para anotar lo que Tetsurou quisiera dictarle para buscar en Internet.
Escuchó una risita de victoria, eso le dio ganas de querer lanzarle su botella de refresco directo en el cabello.
Un minuto después Tetsusou le dijo qué debía de investigar, lo apuntó con prisa y se dispuso en abrir su computadora. Ahora estaba esta parte que lo avergonzaba enfrente de personas nuevas que no conocían el estado de este aparato de años.
Encendió la computadora, al instante se escuchó el ruido del ventilador, haciendo que se escuchara fuerte debido al silencio del lugar. Luego dio paso a más sonidos provenientes de ahí, a este punto Tetsurou estaba mirando el objeto de reojo para verificar que no fuera a explotar. Para finalizar se escuchó el sonido de Windows. Un día más que sobrevivió.
— ¿Por qué-?
— No preguntes, lo tengo desde los quince años.
Tetsurou asintió aguantandose la risa.
No tenía el dinero suficiente para comprar una computadora nueva, esta le tenía cierto aprecio sentimental porque su mamá se lo regaló en su cumpleaños debido a que había insistido mucho en tener una para tener más juegos. Fue una forma de abrirle una puerta nueva a que le interesara más la tecnología y los videojuegos.
— ¿Es ahí donde te conectas a jugar?
Kenma sabía que Tetsurou no aguantaría ni cinco segundos en abrir la boca. — ¿Cómo sabes eso? — No se molestó en despegar la mirada de la pantalla.
— Eh...Akaashi me ha contado que a veces juega con ustedes en Call of Duty.
¿Recordaba el nombre y cómo pronunciarlo? — Sé que mi computadora se ve sacada de la basura pero es resistente.
Tetsurou dejó de teclear. — Un poco, sí.
Kenma le dio una mirada rápida y se dio cuenta que tenía una sonrisa de come mierda. — ¿También te dice Akaashi que Bokuto juega muy mal?
— No, supongo porque no es cierto.
— O más bien porque le da vergüenza decirlo.
Tetsuou abrió la boca ofendido. — Koutarou es mi mejor amigo, no tienes permitido hablar así de él.
Kenma quitó la vista de la pantalla para decir lo siguiente. — Tú tampoco tienes permitido volver a escupirme jugo de manzana a la cara.
La leve molestia de Tetsurou desapareció en el instante en que eso fue mencionado, ahora se había convertido en una de arrepentimiento. — No lo hice tencionalmente, fue un accidente — Se notaba que le costaba no levantar la voz, no podía expresarse con total libertad.
Kenma rodó los ojos. — No sé dónde lo compraste pero se notaba que era de la peor marca, me costó quitármelo del cabello.
— Es vaso de jugo que venden aquí — Levantó un poco la voz.
— Con mucha razón.
Tetsurou se frotó las manos en la cara para deshacer un poco la desesperación de buscar una disculpa por parte de él. — No lo hice para hacerte quedar mal, hablo en serio.
Quería hacerlo sufrir un poco más, se lo debía. — Y hasta ahora sigo sintiendo mi cabello pegajoso — Tocó un mechón para mirarlo con tristeza.
Eso causó que Tetsurou cruzara los brazos arriba de la mesa. — Tu cabello ya está demasiado dañado con el tinte, puede soportar un simple jugo.
Al escucharlo Kenma despegó la mirada de sus mechones para mirarlo con molestia. — Por lo menos el mío no está duro por la laca.
Kuroo levantó los antebrazos para mostrar lo ofendido que se sintió, los dos hablaron al mismo tiempo para defenderse al instante, les dio igual que levantaran la voz.
— ¡¿Por qué te caigo mal?!
— ¡¿Por qué eres tan raro conmigo?!
— Hola, Kuroo.
Ambos despegaron la mirada del otro para voltear a ver a una chica con sonrisa amigable, cabello rubio y que sostenía entre sus brazos unos libros. Su discusión que quería que pasara a una pelea física semejante a Mortal Kombat fue interrumpida, ahora tendría que aguantar todas las quejas sobre él por quién sabe cuánto tiempo.
La chica le dio una sonrisa por educación a Kenma al estar presente, luego se dirigió a Tetsurou con una sonrisa más feliz. — Sólo vine a preguntar si vas a ir a la fiesta de Yaku.
Por una mierda, ¿en serio está invitado?
— Claro, ¿tú vas a ir? — Tetsurou sonrió de medio lado, la típica sonrisa que le daba a las chicas cuando coqueteaban con él.
Ahora, aquí va algo muy extraño del tipo enfrente de él. Era usual que algunas personas se le acercaran a los jugadores de rugby debido a su atractivo físico y su talento para socializar de manera fácil, llegando a enamorar a más de unos. Pero nunca conoció un interés romántico por parte de Tetsurou, nunca se ha rumoreado que salga con alguien o simplemente un beso. No era el típico estereotipo de mujeriego/jugador estúpido con poco coeficiente intelectual.
Y eso le irritaba porque realmente no tenía una razón racional para que le cayera mal, era como si hubiera salido de una maldita fábrica de hombres perfectos. Sólo le empezó a causar conflicto una vez que Tetsurou le dio demasiada atención a su persona de las maneras más cuestionables posibles.
Lo que lo irritaba más era que sino fuera por sus métodos de acercarse a él tal vez le caería bien. Tal vez serían amigos. Tal vez le gustaría de manera romántica o quizás ya...
¡No, Tetsurou le estaba lavando el cerebro!
No se dio cuenta cuando había comenzado a masticar con frustración la tapa del bolígrafo azul y cuando esta viajó directo al ojo izquierdo de Tetsurou debido a la presión constante.
— ¡Qué mierda!
Kenma salió de su transe para observarlo, rápido se dio cuenta de su error en el momento en que la chica se acercó al ojo lastimado de Kuroo para cerciorarse de que estuviera bien. No estaba la encargada para hacerlos callar al levantar las voces, pero aún así sentían la necesidad de hacerlo por las personas que habían.
— ¿Qué te pasa? — Tetsurou volteó a mirarlo mientras se cubría el ojo lloroso.
No sabía por qué pero la expresión de dolor le causó cierta gracia, por lo que se cubrió la boca antes de soltar la risa. La chica seguía insistiendo en mirarlo, pero Tetsurou se volvió a ella para hacerle saber que no era necesario.
— Estoy bien — Le dio una sonrisa pequeña.
La chica pareció captar el mensaje de que para sentirse mejor necesitaba irse o así fue como interpretó el que Tetsurou volviera a mirar a Kenma, dándole igual su presencia.
— De acuerdo, te veo en la fiesta este sábado — Y se despidió de ambos con una sonrisa.
Tetsurou se quitó la mano del ojo. — ¿Se ve muy mal?
Kenma aplastó más las manos a su boca porque su ojo se veía levemente hinchado, en cierta forma se veía cómico en su rostro que estaba en buenas condiciones.
— Contéstame, lo debes por acuchillarme con la tapa.
Kenma no aguantó más el mirarlo en esa condición, por lo que se doblegó en sí mismo para reír mientras ocultaba su sonrisa. Tetsurou no se quejó ante eso, sólo se quedó callado esperando que se le pasara el dolor.
Era insufrible, le causaba molestia el que se acercara y lo mirara extraño, pero cuando se trataba en hacerlo reír nunca fallaba. Su mera existencia era graciosa.
Tuvieron que pasar diez minutos para que se tranquilizara, luego otros veinte para verificar la información, decidir qué iban a decir y ponerse de acuerdo en qué otro día quedaba bien para juntarse. No hubo discusiones de por medio porque decidieron dejar a un lado sus problemas personales, por lo que no los recordaron en el tiempo que hablaron.
Kenma decidió hacer un tratado de paz en lo que durara el proyecto, aunque sabía que no duraría mucho conociendo su paciencia.
Tetsurou comenzó a guardar con lentitud sus útiles, en cambio Kenma estaba haciéndolo con rapidez.
— ¿Entonces está bien que nos volvamos a juntar en el patio?
Iba a responder hasta que sonó un tono un tanto curioso proveniente del celular de Tetsurou.
"Be my bad boy, be my man"
Tetsurou tomó con rapidez su celular para apagar la alarma, rió un tanto nervioso. — Es mi alarma que me avisa la hora de entrenamiento de rugby.
Kenma conocía esa canción, pero no esperaba que la tuviera en versión nightcore. Tenía entendido que sólo ese tipo de canciones las escuchaban los nerds y otakus, a los cuales alguna vez perteneció (sigue estando en ambos pero no lo quiere admitir).
— ¿Por qué tienes esa canción? — Lo miró curioso.
Tetsurou se encogió de hombros, parecía que era la primera vez que descubrían ese detalle de él. — Me salió en recomendaciones en YouTube y...Me gustó mucho.
Kenma sonrió burlón. — No sabía que tenías ese tipo de gustos musicales.
— No, es que, bueno — Trató de explicarse pero no había excusa. — No tiene nada de malo, ¿okay? Me gusta la música electrónica, así que es normal que a veces escuche nightcore.
— Si tú lo dices...
Seguramente Tetsurou es de los que sueñan con ir a Tomorrowland o cualquier festival de música electrónica que lo haga imaginar que está allí, lo cual le pareció gracioso imaginarse a un adolescente Tetsurou bailando y gritando las letras de las canciones con sus auriculares puestos.
Esperaba que fuera más de música pop o tan siquiera que no tuviera un género en específico favorito.
Ambos se levantaron de las sillas, sostuvieron por un momento la mirada y Kenma la desvió antes de sentir ganas de golpearle por lo castrante que fue hoy.
— Nos vemos el lunes.
Tetsurou asintió con una sonrisita ante lo dicho. — Síp, no olvides que es a las cuatro.
Kenma asintió rápido, tomó con fuerza la correa de su mochila y se retiró con prisa, no se molestó en esperarlo.
Necesitaba dejar de pensar que la presencia de Tetsurou no fue desagradable.
🎖
La fiesta en la casa de Yaku terminó siendo en un bar muy concurrido por universitarios que sólo quieren divertirse y relajarse por horas. El cumpleañero saludaba a sus amigos que podía divisar, pues habían muchas personas a su alrededor por ser el anfitrión.
Kenma llegó junto a Akaashi y su novio Bokuto, el último manejando en su auto para traerlos al bar. La música era alta, personas tenían casi que gritar para ser escuchados en sus conversaciones, las luces eran un tanto bajas y el olor era una mezcla de cigarros, cerveza y otras sustancias más que no quería reconocer.
Se miró en un espejo que estaba colocado a lado de la entrada. Hoy decidió dejar a un lado su ropa holgada, lo cual se ganó un grito de felicitación por Shoyo diciéndole que extrañaba verlo usar ese estilo.
Decidió sostener una parte de su cabello en una coleta baja, dejando lo demás suelto; colocó delineador en la parte superior de su ojo, al igual que arriba que decidió difuminarlo. Usaba una blusa de tirantes rojo vino y un suéter negro de lana recortado a la mitad, dejaba de escote sus hombros. Pantalones negros rasgados en algunas partes y sus botines. Keiji insistió en que se colocara labial, sólo acepto ponerse un toque de lip gloss.
Al observar la multitud de gente bailar, reír y besarse, sintió de a poco como se iba sofocando. Keiji notó eso, por lo que tomó su mano y ahora parecía que estaba en una relación poliamorosa junto a ellos. Decidió ignorar ese detalle por el bien de su salud mental.
De manera un tanto lenta se dirigieron a una mesa que estaba siendo ocupada por Atsumu, Osamu, Sakusa y Suna. Estaban bebiendo de manera tranquila mientras Atsumu platicaba animado acerca de algo que le ocurrió en su trabajo.
— ¡Keiji! — Atsumu detuvo su hablar para dirigirse al nombrado, el cual le sonrió de manera cortés.
Rápidamente ocurrieron los saludos, pues siempre se veían en la universidad. Kenma se sentó en una silla periquera, sentía que por fin podía conversar a la misma altura que sus amigos. Bokuto le sedió la única silla desocupada a Keiji.
Las palabras viajaban con velocidad entre ellos, especial con los gemelos con sus grandes dotes de sacar un nuevo tema cada que terminaba uno. Suna de vez en cuando aportadaba algo, mientras Sakusa tomaba con tranquilidad su bebida. Ellos eran los únicos que podían comprender su sentir ante situaciones sociales, eran introvertidos que por alguna razón les gustaron extrovertidos.
No significa que él también se identifica con lo último.
Llevó su mirada al lado derecho para poder observar más del lugar, no estaba aportando demasiado a la conversación grupal y quería distraerse unos segundos. Fue un error haber hecho esa acción, porque al otro lado del bar Tetsurou lo estaba observando con una pequeña sonrisa.
¿Acaso lo estaba mirando desde que se sentó? ¿Qué le pasaba a ese maldito acosador?
Rápidamente desconectó la mirada de Tetsurou para dirigirla de nuevo con sus amigos. De nuevo, otro error ganado porque la irritante y coqueta voz de Tetsurou se hizo presente.
— ¡Oigan, hola!
Escuchó los pasos acercarse, se detuvieron justo a lado de él. El olor a su perfume le impregnó las fosas nasales, combinado con cigarro, el calor de su cuerpo era demasiado por su alta estatura. Quería cometer crímenes de odio hacia él por estar tan tranquilo.
El grupo lo saludó con entusiasmo. Kenma sólo se cruzó de brazos, negándose en dirigirle de nuevo la mirada.
— ¿Con quién has estado? — Preguntó Osamu con interés.
— He andado con unos amigos del rugby. Ahorita están jugando algo de meter pelotas en vasos, por si quieren unirse — Les señaló donde se encontraba el otro grupo jugando animados en una mesa.
No se necesitaron más palabras para que los chicos se retiraran para poder competir contra los demás, Keiji fue el único que no se retiró de la mesa porque no era fan de ese tipo de juegos que lo persuadian a tomar más de lo debido.
— Ojalá Koutarou no olvide que no debe de tomar demasiado porque va a manejar de regreso — Suspiró.
Kenma le dio una miradita rápida al nombrado, el cual estaba riendo y gritando contento acerca de lo que estaba sucediendo en el juego. — Yo no le pondría mucha fe.
— Si te preocupa que tome mucho, puedo cuidarlo — Tetsurou se dirigió a Keiji con una sonrisa amigable.
Maldito tipo, ¿cómo era así de amable tan de repente?
Keiji negó con la cabeza. — Está bien, confío en él. Sé que puede ser un tanto olvidadizo pero es muy responsable.
Kenma pensó que con eso Tetsurou se iría para estar en otra parte del bar, pero no fue así. Tetsurou se sentó en la silla que estaba a lado de él, recargó los antebrazos en la mesa y volteó a verlo con la sonrisa de mierda del gato de Alicia. Por los nervios tomó los collares que traía como accesorio, era algo que siempre hacía ante situaciones donde se sentía atrapado.
Tetsurou ladeó la cabeza. — ¿Y tú cómo te la estás pasando?
No quería hablarle, sentía que cualquier palabra que saliera de su boca sería en contra de su voluntad. Tetsurou llevaba una camisa negra, los dos botones desabrochados y las mangas arriba de los codos. Un collar plateado colgaba de su cuello, posicionado de forma perfecta en su pecho.
Quería aventarlo de la silla por verse bien esa noche y no poder maldecirlo acerca sobre su físico.
— Bien, ¿qué tal tú?
Tetsurou se encogió de hombros. — Ahora muy bien — Su voz estaba siendo muy melosa para su propio gusto. — Nunca te había visto vestido de esta forma, te ves guapo.
Las mejillas de Kenma se tiñeron de un rosa claro ante el cumplido. Miró con cierta alarma a Keiji porque Tetsurou nunca le había hablado directo de esa forma. Keiji estaba perdido entre sus pensamientos mirando el celular y comiendo con calma las papas a la francesa.
— Y como me veo bien no me vas a escupir cerveza en la cara, ¿verdad? — Fue la única forma que encontró de contratacar.
Tetsurou rodó los ojos con una sonrisa de medio lado. — Prometo no volver a hacerlo.
Kenma asintió, esperando que cumpliera lo dicho. Tetsurou al parecer iba a decir algo más para seguir conversando, pero gritos sonoros se hicieron presentes en la mesa de juego. Bokuto estaba tomando apurado de un vaso de piña colada al haber perdido, tal vez el cambio de bebida fue por un reto.
Keiji se levantó apurado para hacerlo parar y decirle que esa sería su última bebida de la noche, pero Kuroo lo detuvo.
— Yo voy, Akaashi, él es mi amigo y también tengo cierta responsabilidad en cuidarlo — Le sonrió de nuevo.
Keiji se veía un tanto indeciso ante eso, aunque al final cedió. — Dile que si no deja de tomar va a quedarse por un mes sin ñiqui ñiqui.
Kenma frunció los labios al saber lo que significaba esa palabra, no quería volver a escuchar eso en su vida. Tetsurou asintió con una risa de por medio, antes de irse se dirigió una última vez con él.
— En un rato regreso — Y le guiñó el ojo derecho para retirarse.
Ahora lo que sintió fue su corazón moverse con prisa. A este punto no sólo le iba a caer mal, sino odiarlo. Apretó los collares entre su mano derecha, no quería admitir lo que le estaba generando aquel sujeto.
— ¿Te acabas de sonrojar?
Kenma volteó a ver a Keiji de manera rápida ante la pregunta. — ¡No!
Keiji entrecerró los ojos. Era difícil mentirle porque trataba de su mejor amigo de años, el único que se sentía en confianza para ser él mismo.
— Te conozco, Kenma. La última vez que te sonrojaste así fue cuando apareció Sephiroth por primera vez en el remake.
No, Tetsurou y Sephiroth eran diferentes. A Sephiroth era capaz de entregarle lo que fuera con tal de pasar una noche con él. Con Tetsurou no era capaz de nada, le daba pereza su existencia.
— No es cierto, y no compares a Sephiroth con una simple cucaracha — Tenía que ocultar sus nervios de una vez sino quería ser atrapado.
Keiji le dio una mirada curiosa, sabía que algo no le estaba contando y Kenma se preguntó si podía leer las mentes.
— ¿Te gusta Ku-?
Para evitar la pregunta Kenma tomó un puñado de papas a la francesa y se los llevó a la boca, con dificultad comenzó a masticarlos. Keiji sólo lo miró con cierto cansancio, sabía que lo estaba haciendo para no responder.
— Algún día vas a contestarme, eh.
Kenma negó rápido con la cabeza mientras agarraba de nuevo otro puñado de papas. Sintió ganas de toser por haber masticado demasiado, se aguantó como pudo, seguramente haciendo una expresión de disgusto que ocasionó que Keiji riera.
La siguiente hora llegó Shoyo para hacerles compañía, este les hablaba entusiasmado acerca de cómo ganó tres rondas seguidas de billar. Kenma decidió tomar un poco de vino que compró Keiji para compartir. La cerveza no le gustaba porque le parecía amarga, en cambio el sabor de vino podía soportarlo.
Todo estaba marchando con serenidad si así se le podía decir estando en un lugar donde había mucho ruido, hasta que sintió algo removerse dentro de su estómago acompañado de sonidos guturales.
Sintió un dolor que hizo que se doblegara en sí mismo colocándose las manos en su estómago. Y no, no estaba esperando un bebé, esto no es un omegaverse.
— Kenma, ¿qué te pasa? — La voz de Shoyo lo sacó un poquito de su sentir.
Tratando de verse bien levantó la mirada hacia sus amigos, pero de nuevo el dolor volvió.
Keiji colocó una mano detrás de su espalda para darle suaves masajes. — ¿Te duele el estómago?
Asintió de manera rápida para afirmar. Shoyo se levantó de la silla para ayudarlo a pararse. Keiji decidió unirse, por lo que ahora Shoyo y él lo estaban sosteniendo entre sus brazos para llevarlo al baño. No quería ser una molestia para sus amigos, pero en estos instantes no tenía la cabeza para rechazarlos.
Como pudieron caminaron entre la multitud de personas que bailaban o simplemente no querían moverse de su lugar por estar conversando. Se sostenía de manera fuerte de los hombros de Shoyo y Keiji porque recibieron varios empujones.
La música lo estaba aturdiendo un poco más, los olores mezclados causó que su garganta sintiera algo pasar por ahí. Si su barra de salud estuviera mostrándose en la pantalla de un videojuego, estaría de manera baja, seguramente al borde de la muerte.
Shoyo estuvo apunto de tocar el pomo de la puerta, pero este se vio moverse a un lado y la puerta fue abierta de manera repentina.
— ¡Hola! — Lo que menos necesitaba ahora era escuchar la maldita voz de Tetsurou. — ¿Qué le pasa a Kozume?
Shoyo lo reafirmó entre su brazo. — ¡Mueve necesitamos llegar antes de que-!
Kenma no resistió más para que el contenido dentro de su estómago saliera de su boca y cayera directo a los tenis blancos de Tetsurou. Los presentes se quedaron callados por unos segundos al ver lo sucedido, sin creérselo. Kenma sintió la vergüenza apoderarse de su ser.
— Ahora quedamos a mano — Le dijo mientras le sonreía torcido ante el vómito que estaba en los tenis.
Kenma ya quería irse del bar.
Después de su percance de salud llegó un trabajador del lugar con un trapeador y aserrín para limpiar parte del suelo. Tetsurou tuvo que quitarse los tenis para enjuagarlos en agua del lavamanos, siendo ayudado de Bokuto que reía ante lo contado.
Sakusa le dio una pastilla para que pudiera sentirse mejor ante su dolor de estómago, el cual probablemente fue provocado por comer con prisa las papas a la francesa y combinarlas con alcohol. Kenma sólo se hizo bolita en el pecho de Shoyo mientras este le consolaba dándole suaves toquecitos en su espalda.
Kenma se negó en disculparse con Tetsurou, porque como había dicho, quedaron a mano. Aparte cuando su mal sentir pasó, ocultó su risa entre sus manos para que Tetsurou no lo interceptara.
Ahora lo que estaba sucediendo no estaba siendo de su agrado.
Bokuto se ofreció en llevar al resto de sus amigos en el auto, Keiji le dijo que no había suficiente espacio para cinco personas más. Pero por supuesto la magnífica mente de Shoyo encontró una solución.
— ¡Nos podemos subir en el regazo de nuestros novios!
Quería ahorcarlo, eliminarlo del mapa para que no pudiera continuar hablando. ¿Lo peor? Keiji estuvo de acuerdo ante la idea de Shoyo.
— Bien — Pareció percatarse de lo que iba a suceder porque volteó a verlo con incertidumbre. — Kenma, ¿quieres que yo vaya atrás para sentarme contigo?
Kenma abrió la boca para decirle que sí, pero un brazo suyo pasó por sus hombros para acercarlo a su cuerpo.
— Tú tranquilo, Akaashi. Kozume y yo podemos ir juntos.
Tetsurou lo miró con una sonrisa de burla. Kenma se quitó rápidamente del medio abrazo, no quería pasar otra situación vergonzosa. — No, prefiero estar con Keiji.
— Me la debes por vomitar en mis tenis, lo cual fue muy asqueroso de tu parte — Lo señaló con autoridad.
Kenma frunció la nariz ante el tono de voz. — No es mi culpa que tu cara me cause tanto asco.
Tetsurou jadeó ofendido, se tocó el pecho como si le haya dolido el corazón ante el comentario. — Ahora debes de sentarte conmigo para compensar tu mala actitud.
Kenma se cruzó de brazos, este estaba poniendo excusas estúpidas para que se sentara con él y seguramente molestarlo. — Estás loco.
Iban a seguir discutiendo hasta que Shoyo decidió interrumpir para hacerlos entrar a la fuerza al auto. Los que iban en el regazo de sus novios eran Atsumu y Shoyo debido a la estatura. Kuroo decidió que iban a ir en medio de las parejas, por lo que con ganas de explotar el mundo se sentó despacio en sus muslos.
— ¿Ya están listos? — Les preguntó Bokuto con una sonrisa.
Keiji se veía muy cómodo sentado en su lugar copiloto, maldito suertudo.
— ¡Sí, tú dale! — Le gritó Atsumu para que comenzara a manejar, lo cual fue hecho caso de forma inmediata.
Kenma sintió que algo se acercaba a su cadera, por lo cual interceptó que trataba de las manos de Tetsurou. Le volteó a mirar de reojo, ocasionando que Tetsurou parara. — Me tocas la cadera y juro decirle a la maestra que no cooperaste en el proyecto.
Eso significa que la maestra le bajaría puntos a Tetsurou al no haber ayudado, lo cual significaba asistir a clases extracurriculares. No asistiría a sus prácticas de rugby, ocasionando que no fuera tan tomado en cuenta en los partidos del colegio.
— Dios, qué amenazante eres — Y llevó las manos a cada lado de su cuerpo para no tocarlo.
Kenma se sostuvo de los asientos porque sí, admitía que si Tetsurou lo sostenía sería más fácil el no caer, pero su ego y orgullo se negaban.
El camino estuvo bien dejando de lado que Bokuto, Shoyo y Atsumu se pusieron a cantar "Give me everything" de Pitbull a todo pulmón en cuando sonó en la radio. Tetsurou también se unió por unos minutos porque estuvo más entretenido grabando la situación para subirla a su historia de Instagram.
Kenma sólo pedía que no hubiera ningún accidente ante los movimientos un tantos bruscos que hacía Bokuto con el carro por estar feliz.
— ¡Somos los reyes del mundo! — Gritó Bokuto afuera de la ventana del auto, Shoyo y Atsumu silbaron y gritaron lo mismo para hacerle compañía en su entusiasmo.
No pudo haberle dado más vergüenza ajena esa frase. Y como si el universo se estuviera riendo en su cara, que le dijera directamente que era su títere; Bokuto pasó con velocidad un tope que ocasionó que Kenma brincara y se golpeara la cabeza en el techo del auto.
— ¡Por una mierda, Bokuto! — Le gritó un molesto mientras se sostenía la cabeza ante el dolor.
Bokuto le dio una miradita rápida para saber qué hizo. — ¡Ay, lo siento mucho! — Se escuchaba arrepentimiento genuino en su voz.
Shoyo se rió ante el accidente, posicionó la mano en su cabeza para acariciarle. — Pobrecito gatito.
— No me digas gatito, ya he pasado por suficiente esta noche.
Keiji se medio volteó para encararlo, tenía las cejas levemente fruncidas. Sabía lo que eso significaba: Keiji estaba a punto de regañarlo.
— Kenma, no te hubiera sucedido eso si dejaras que Kuroo te ayudara a sostenerte — Le apuntó con el dedo índice para hacerle entender que iba dirigido a él, como si no fuera suficiente con decir su nombre.
Kenma hizo una expresión de asco. — No.
— Kuroo es muy fuerte porque juega rugby, tenle fe — Bokuto y su extraña obsesión por siempre hablar bien de sus mejores amigos.
Kenma volteó hacia atrás para observar a Tetsurou estar atento al intercambio de palabras. Conectaron miradas, Tetsurou se veía un tanto nervioso ante la idea de sostenerle la cadera. Kenma sabía que no podía pasar toda su vida ignoradolo y ser un tanto grosero con él aunque quisiera un poquito. Su parte amable que demostraba a sus amigos cercanos le pedía salir para también dárselo a Tetsurou.
Incluso una parte muy bien enterrada en su corazón parecía estar escapando sin darse cuenta.
— Llegas a tocarme arriba de la cadera y juro de verdad hablar con la maestra.
Los ojos de Tetsurou brillaron, lo cual le pareció curioso porque no había ninguna luz para que fueran iluminados.
Asintió deprisa. — También debo decir que cuando saltaste me lastimaste mi parte íntima. Tuve que aguantarme un grito.
El comentario causó carcajadas de los presentes, Kenma sólo pudo sonrojarse y voltearse para que nadie lo viera.
Tetsurou colocó con suavidad las manos alrededor de su cadera. Se dio cuenta que sus dedos eran largos, sus manos más grandes que las suyas y se le marcaban un poco las venas. Sus uñas estaban en perfectas condiciones, sus dedos tenían ciertos rasguños por el deporte, pero aún así se veían muy bien cuidadas.
Sus manos le generaron cierto calor en la cadera. Realmente necesitaba destruir la fábrica de hombres perfectos en la que fue hecho, estaba siendo muy insoportable.
Tetsurou no movió sus manos de donde las colocó en el resto del camino. No fue hasta que llegaron al campus de la universidad en la que Kenma con prisa se bajó para dejar de sentir un cosquilleo arremolinarse en su estómago. Sintió la brisa del aire, respiró de forma profunda de por fin estar en un lugar donde tenía mucho espacio personal.
— Tienes una cadera muy pequeña.
Kenma se cruzó de brazos ante eso. Sí, pensaba que Tetsurou era perfecto en cuanto a físico, pero en palabras era un asco. — Seguramente tú la tienes muy pequeña también, y no estoy hablando de tu cadera.
Al captar la indirecta Tetsurou hizo una expresión de ofensa. Había dado en el punto blanco. — ¿Por qué tan agresivo de la nada?
— ¡Tú empezaste!
— ¡Era un cumplido!
— Qué rancio cumplido — Rodó los ojos. — Gracias por cuidarme o lo qué sea que hayas hecho — Movió la mano con desdén.
Kenma se dio la vuelta para poder ir a su habitación, pero una mano sostuvo su muñeca para pararlo. Con rapidez volteó al causante con la ceja levantada ante la confusión de lo que hizo.
— ¿Te caigo mal?
La pregunta de Tetsurou lo tomó con la guardia baja, mucho más el tono de voz triste. La mirada de Tetsurou se veía un tanto cristalina, sus pupilas estaban ligeramente dilatadas. Estaba consciente de lo que hacía, pero no lo suficiente para medir las consecuencias de sus acciones.
— ¿Qué?
— Siempre que me ves parece que de verdad te doy asco, como dijiste hace rato. ¿No es broma?
Kenma tuvo el impulso de sostener las mejillas de Tetsurou entre sus manos para hacerle entender que no era cierto, que sólo estaba enterrando sus verdaderos sentimientos por miedo de salir lastimado. En su lugar quitó lentamente la muñeca para sostenerle con suavidad la mano.
Suspiró antes de admitir lo que sucedía. — No...No me caes mal ni me das asco. Te he evitado porque cuando te acercas a mi actúas muy raro.
Kuroo ladeó ligeramente la cabeza. ¿De verdad esta vez tenía que hablar más?
— No sé, cuando me ves haces una cara de estúpido tremenda, y cuando me hablas pareces un niño de tres años — Se encogió de hombros. — O a veces parecen que tus habilidades cognitivas fallan conmigo, como la vez que quisiste pasarme el lápiz de Keiji y se te cayó cinco veces. Al final tuve que recogerlo yo porque no podías.
Kuroo lo escuchó atento ante lo contado, no se inmutó en ninguna palabra. Kenma se mordió el labio inferior para continuar hablando.
— Yo también pienso que te caigo mal por esas acciones que haces conmigo.
Ese fue el momento en que Kuroo reaccionó de inmediato, sostuvo con fuerza su mano para prevenir que se marchara.
— ¡No! Es todo lo contrario. ¿Acaso no captas que te he estado coqueteando todo este tiempo?
La mente de Kenma dejó de funcionar, el hamster que trabaja en su mente decidió irse de vacaciones. Fue sustituido por una rata perezosa que en estos momentos estaba dormida.
Kenma abrió más los ojos por la sorpresa de la pregunta. — ¿Disculpa?
— Estoy enamorado de ti, Kozume, como hace bastante tiempo. Sé que me comporto como un idiota cuando estoy contigo o te miro porque me gustas. No sabía como acercarme a ti porque siempre me ignorabas, y el proyecto de química fue una buena oportunidad para dar el primer paso.
El vómito de palabras fue demasiado para él. El remolino de su estómago regresó con fuerza, sentía su rostro caliente ante la confesión y comenzó a temblar levemente ante los nervios. Tomó con rapidez los piercings que tenía en su oreja, sosteniendo con cuidado los aretes.
- ¿No es una apuesta, verdad? - Quería asegurarse que esto era real, que ningún compañero de rugby lo estaba retando.
- Claro que no. Puedo parecerte un imbécil, pero nunca sería capaz de jugar con tus sentimientos - Le dio un apretón a su mano para reafirmar lo dicho.
Kuroo lo estaba mirando con cariño, pidiéndole a gritos que le diera una respuesta ante lo que dijo. Kenma no sabía qué hacer, se sentía atrapado en un área libre.
¿Este era el momento para confesarse también? ¿De decirle que había guardado sus sentimientos muy dentro suyo por miedo a ser rechazado? El sentimiento de amor lo envolvió con uno de disgusto para no dejarle ver sus verdadera intenciones.
— ¿Por qué te gustaría alguien como yo?
Kuroo frunció las cejas ante la pregunta. — Por qué no me gustaría alguien como tú, quieres decir.
Kenma negó con la cabeza, no quería llegar todavía a la coquetería. — Es en serio.
— No estamos en ninguna película cliché de Estados Unidos donde no me puedes gustar por tu forma de vestir o gustos musicales. A nadie de aquí le va a importar si salgo con un gótico, yo soy la encarnación insufrible de Zack Efron en High School Musical.
Kenma soltó una risita ante la comparación porque en algún punto de su odio disfrazado pensó así de él. Kuroo sonrió al poder hacerlo reír.
— Créeme que lo que menos me importa son esas cosas — Kuroo le dio una acaricia suave a su mano.
Aún así las pequeñas inseguridades de Kenma no iban a desaparecer de manera inmediata sólo por lo dicho. Necesitaba tiempo de procesar lo que sucedía, y por supuesto, dejar a flote lo que guardó durante medio año por miedo.
Le regaló una media sonrisa a Kuroo para hacerle saber que le creía, lo que ocasionó una sonrisa mucho más grande en el otro.
— ¿Qué opinas ante mi confesión exprés?
— Eres un tanto valiente para llegar hasta el jefe final del juego — Soltó su mano para alejarse de a poco de él, Kuroo comenzó a caminar para seguirle porque no quería que se fuera. — Pero todavía te falta un minijuego con el mismo, así que — Se encogió de hombros de nuevo.
Detuvo su andar con confusión. — ¿Eso qué significa?
— Significa que debes de esperar para mi respuesta.
Kenma sólo rió ante la expresión de mayor confusión de Kuroo. Haciéndose el sordo ante las llamadas de Kuroo para que regresara se fue caminando de manera rápida hacia su edificio para descansar.
No tenía la menor idea de cómo iba a hacerle saber que también gustaba de él, pero quería hacerlo sufrir un poquito por nunca haber sido directo con él ante sus intenciones.
