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Whatever it takes

Summary:

" and I will try to make your dreams come true "

desde cómo conoció Vaggie a Charlie, a cómo se convirtió en su armadura.

Chapter 1: fallen angel

Chapter Text

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when I saw your face,
you made me feel like a
stranger in a brand new place

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mientras sentía aquel líquido amarillento y brillante escurrir de sus heridas, se preguntó el por qué estaba ahí, se preguntó cómo… ¿cómo es que había terminado así? masacrada y dejada a su suerte en solo un instante, sin siquiera tener una oportunidad de excusarse o disculparse al menos.

su cabeza se dejó caer hacia atrás, un solo golpe resonó en uno de los contenedores de basura de aquel callejón mugriento al que alcanzó a arrastrarse, en su temor de que algún demonio la descubriera. la purga ya había terminado en ese punto, así que las calles del infierno debían estar repletas de demonios. demonios furiosos porque los exterminaban como cucarachas.

volviendo a su pregunta anterior sobre cómo había terminado así; la respuesta era tan simple como haberse cuestionado sus actos como exorcista, habiendo desobedecido a sus superiores y sus órdenes estrictas de acabar con el mayor número de pecadores posible.

siendo honesta, no era la primera vez que pasaba algo así, no era la primera vez que algo parecido a principios (o su corazón, quién sabe) le instó a bajar su lanza y dejar escapar pecadores que ante sus ojos se veían… inofensivos (carajo, este era literalmente un niño)

pero definitivamente sí era la primera vez que la atrapaban. normalmente Lute estaba del otro lado de la masacre ocupándose de sus asuntos, pero esta vez, se había quedado cerca de su radar. lo cual era, ciertamente raro. pero no es como si tuviera la fuerza, o las ganas, de detenerse a cuestionar los actos de la hostil lamebotas de Adam en su situación actual.

[...]

el líquido seguía escurriendo.

estaba hecho un asco, su espacio en el callejón, su ropa, ella misma, todo.

vaya desastre.

entonces la realización le llegó de repente, como un cuchillo clavándose en sus entrañas; y fue consciente del lugar vacío donde su ojo estuvo alguna vez, de su halo, del espacio en su espalda donde se resguardaban sus preciosas alas… se dio cuenta de todo lo que había perdido. y dios, carajo que dolía.

se sintió desagradable cuando una parte de sí se preguntó si había valido la pena tanta desgracia y dolor solo por una inercia de salvar almas que ya estaban condenadas. porque… ¡por supuesto que lo había hecho! ¿verdad? valió la pena…

aunque ahora era un ángel caído; aunque le habían despojado de sus alas y de todo lo que le hacía un ángel, aunque incluso la miserable de Lute le sacó un ojo.

ah, sí. y aunque también la dejaron en el infierno para que muriera.

aún así, definitivamente había...

¡!

«cálmate, vaggie» se dijo a sí misma cuando sintió un ataque de pánico aproximarse. no necesitaba ponerse maníaca estando en el estado en que se encontraba.

inhaló y exhaló un par de veces hasta que consiguió calmarse.

volvió en sí y una pregunta llegó de lleno a su cabeza; ¿qué iba a hacer ahora? sabía que no iba a morir por sus heridas entonces, ¿lo haría a manos de alguno de esos seres que dejó ir? ¿era posible siquiera que un demonio pudiera matarla? si lo era, quizá sería su castigo divino por sus acciones.

ah.

siquiera podía refugiarse en algún lado, vaggie no conocía el infierno en lo absoluto. lo único que sabía es que estaba en el anillo del orgullo, y… ya. no se les daba mucha información a los exorcistas, era algo como; “estarás aquí, mata a tantos como se te venga en gana” bueno, eso y sobre seres en específicos que eran intocables, por alguna razón.

el ruido de pasos cerca de donde estaba hechada la sacó de sus pensamientos. su primer instinto fue tomar su lanza, hasta que recordó que la dejó en el lugar donde Lute y Adam la dejaron luego de… eso. entre su ansiedad por mantenerse fuera de la vista de los demonios, la había olvidado por completo.

«mierda, mierda, mierda »

sabrá dios qué, estaba cada vez más cerca de ella.

tragó en seco.

─hey, ¿estás bien?─ la voz suave del demonio la desconcertó. ─oh… lo siento. e-es una pregunta tonta, ¿no? hehe.

frente a ella, habían aparecido unas piernas bastante largas contenidas en un pantalón negro, fue alzando su ojo solo para ver un elegante traje rojo, y tuvo que levantar toda la cabeza para apreciar por completo a este… ser.

─soy charlie, ¿necesitas ayuda? creo que tengo un-

definitivamente esto no era lo primero que se le venía en mente cuando vaggie pensaba en un demonio. esta… ¿chica? tenía un cabello rubio precioso, una piel blanca perfecta con mejillas rosas y una sonrisa brillante adornando su suave rostro. sin mencionar que también era muy alta.

─ah, ¡aquí está!─ parpadeó cuando la chica, ¿carla? se puso de cuclillas para estar cara a cara con ella.

por inercia vaggie trató de alejarse, pero su espalda (y heridas) se encontraron con el contenedor de basura del callejón. soltó un jadeo por el golpe.

la reacción de la rubia ante ello fue… rara. parecía asustada (aunque quien debería estarlo era vaggie, no ella)

─¡lo siento! no quise asustarte. ─ se disculpó rápido, tropezándose un poco con las palabras. ─solo quiero ayudar. ─ dijo suavemente. vaggie notó lo que parecía ser un rollo blanco en sus manos. ─voy a vendarte, ¿está bien?─ avisó. para después sacar un tramo de venda del rollo y con cuidado y delicadeza comenzó a cubrir el lugar donde solía estar el ojo de la… ¿ex ángel?

honestamente, ya ni sabía qué era ahora.

vaggie solo… se dejó hacer. incapaz de moverse o siquiera mover la boca para decir algo. este ser parecía inofensivo, tanto en su apariencia como en su forma de actuar, así que tal vez estaría bien relajarse un poco.

no pudo evitar pensar en que después de todo, ¿sí habían excepciones? y en que ¿quizá su desgracia sí había valido la pena al final? sabía que estaba adelantándose, esto era solo un gesto, pero necesitaba desesperadamente algo a lo que aferrarse.

con el corazón martillando dentro de su pecho; vaggie le sonrió a la amable rubia, que se desconcertó un segundo por el gesto, antes de pasarse una mano por su cabello en un acto de nerviosismo, con una sonrisa igual en sus labios.