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Una de las cosas que Hanzo nunca contempló

Summary:

Que Kuai fuera lo suficientemente compasivo como para otorgarle su perdón por lo que le había hecho a Bi-Han ya había demasiado, pero que correspondiera a esa pequeña chispa que había surgido entre ellos había significado el mundo para Hanzo.

Notes:

Esto está inspirado en una ilustración hermosa que mandé comisionar, ver a Hanzo y Kuai envejecer juntos me dio vida.

Work Text:

El aire es suave, cálido, pasa entre las hojas de los árboles en medio de una suave brisa pero no se lleva las hojas consigo, no cuando aún están verdes y algunos botones apenas están floreando.

En la distancia se logran escuchar algunos ruidos de metal chocando contra metal y algunos gritos; aún así, eso no parece interrumpir con el momento pacífico del entorno, incluso ese ruido es parte de la rutina.

El Maestro Hasashi está sentado sobre una banca de madera con los ojos cerrados y aire pensativo, ajeno a todo, disfrutando simplemente de la calidez que ofrecen los jardines de fuego.

—Tomá. —Hanzo abre un ojo al ver como una pálida mano le ofrece una taza que toma con gusto, se mueve en la banca y hace algo de espacio.

Kuai Liang se sienta junto a Hanzo, un poco más lento de lo normal, los movimientos de ambos en realidad lo son. Le entrega su propia taza al Gran Maestro del Lin Kuei, ambas bebidas se han enfriado, naturalmente eso pasa siempre que el criomante sostiene cualquier cosa.

Hanzo es más que capaz de calentar ambas tazas y regresar el té a una temperatura más agradable, y luego de que Kuai toma la suya entre manos, ambos comienzan a beber en un cómo silencio.

Sub Zero se recarga en el hombro del hombre a su lado y Hanzo no hace sino sonreír con cierta nostalgia ¿desde cuando el cabello de Kuai era más blanco que azabache? Es decir, ambos hacían bromas con el tema cuando las canas comenzaron a aparecer, pero ahora…

Hanzo pensó que iba a envejecer junto a Harumi cuando se casaron, pero nunca contempló que Quan Chi le arrebataría esa felicidad, de la misma manera en que no contempló que sería capaz de seguir adelante, menos aún junto a alguien como Kuai Liang.

Que Kuai fuera lo suficientemente compasivo como para otorgarle su perdón por lo que le había hecho a Bi-Han ya había demasiado, pero que correspondiera a esa pequeña chispa que había surgido entre ellos había significado el mundo para Hanzo.

—Deja de mirarme tanto, me vas a desgastar más. —Murmuró Sub Zero, soltando un bostezo perezoso, poniéndose más cómodo junto al cuerpo del piromante. Scorpion se echó a reír.

—Es culpa tuya ¿te has visto en un espejo? ¿Cómo no voy a estar viendote? —Hunde su nariz en el cabello cano del criomante y se frota un poco como un gato lo haría.

— Deberías estar viendo a los chicos entrenar, no a mí. —Le reprende su esposo que se separa para dejar su taza de lado y volver a acomodarse; Esta vez, Hanzo lo acuna entre sus brazos y Kuai Liang se acomoda en su pecho.

—Takeda seguro es más que capaz de hacerse cargo de dirigir el entrenamiento. —Las manos cálidas de Hasashi frotan suavemente círculos en la espalda de su esposo.

—La siguiente semana lo nombrarás Gran Maestro, sería el colmo que no fuera así. —Kuai comenta con aire mordaz y cierra los ojos, disfrutando de las atenciones del maravilloso hombre que lo acuna entre sus brazos.

—Bueno, tú nombraste a Frost hace un mes y recuerda que fue corriendo a vomitar después de su discurso. —Replicó Scorpion con el mismo tono.

Bueno, aunque Hanzo tenía ese aire burlón, le había parecido conmovedor la forma en que su marido había ido tras su aprendiz para darle algo de consuelo, un padre abrazando a su niña pequeña.

—Oh cierra la boca. —Sub Zero para las burlas de Hanzo besando sus labios brevemente, lo cual en realidad siempre funciona cuando quiere acabar alguna discusión tonta como esa.

Hasashi atina a poner media sonrisa y seguir frotando la espalda de Kuai Liang con una mano, peinando sus mechones platinados con la otra, su sonrisa se ensancha y algunas arrugas en su piel se marcan más cuando se da cuenta que su esposo se ha quedado dormido sólo con unos cuantos mimos, como si Kuai Liang fuera una especie de gato gigante.

No podría estar más agradecido de que, pese a la herida en el pecho que D'Vorah le hizo hace tanto tiempo, pudiera reponerse del envenenamiento y volver junto a ese hermoso hombre, más aún; poder envejecer juntos.