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Perdonar es fácil/Perdonarse es imposible

Summary:

Después del termino de "All Stars" Jake decide por fin poner su vida en orden y comenzar todo desde cero, renacer como una nueva persona, pero cuando la muerte de un ser querido vuelve a golpear la puerta sus intenciones comenzarán a irse abajo.

Quizás si Tom hubiera estado ahí, quizás las cosas serían mas sencillas.

 

O

Donde Jake aprende a vivir solo.

Notes:

Llevo un buen dentro del fandom pero no me había animado a escribir aún, menos en AO3.

Jake y Tom se robaron mi corazón en la beta, actualmente rezo porque al menos hablen como corresponde.

(Actualizacion: comencé a escribir esto poco antes de que se estrenara el cap 6 y ya está estrenado el 7, el asunto con el novio de Tom me hizo tener que escribir de nuevo algunas cosas)

Chapter 1: Segunda sesión - el llamado

Chapter Text

 

 

 

 

 

 

 

— Muy bien Jake, quiero que me cuentes todo desde el principio

 

Desde el principio, era complicado ¿Como podías resumirle a alguien 26 años de vida? sobretodo a alguien con quien solo tenías tres horas de tiempo para invertir. 

 

Ashley había insistido en que esto sería una buena idea pero solo le estaba generando más ansiedad de la que necesitaba en ese momento. La psicologa no le estaba mirando al pedirle hablar, tenia su vista entre la libreta en sus manos y el reloj en la pared. Jake suspiró, no tenía sentido abrirse con alguien que no te está escuchando, de querer perder su tiempo así habría ido a casa de sus padres. Aún así, ya había pagado al menos cinco sesiones por adelantado así que más valía hacer que su dinero no fuera desperdiciado, sobretodo cuando usó sus propios ahorros para esto, no se atrevía a usar lo que Miriam le había dejado. 

 

— Bien, es complicado, no se si comenzar desde mi infancia o más reciente

 

— Puedes ir en el orden que desees... ¿Que tal si me hablas de lo que has pasado esta semana?

 

Bien, podía comenzar con eso. 

 

Había conseguido trabajo hace unas dos semanas como fotógrafo para una revista de actualidad, no era precisamente el trabajo de sus sueños pero ayudaba a despejar su mente además que la paga era buena, le ayudaba a costear los servicios básicos y llenar su despensa, tenía el tiempo y habilidad de sobra para cocinarse algo sabroso pero últimamente vivía de puros fideos y arroz, preparaba una olla grande y dejaba tuppers congelados para los días restantes, era un avance considerando que pasó casi un mes a solo café y sopas instantáneas, de no ser porque Ashley se había escandalizado por su dieta seguramente seguiría vendiéndole su alma a la maruchan. 

 

— Fue bastante bien, tuve que ir a fotografiar una marcha por el derecho de los animales para unas paginas de la revista, fue un poco complicado ya que unos manifestantes se pusieron algo violentos con la policía y hubieron algunos heridos

 

Se había topado con Gabby en aquella marcha, llevaba su largo cabello oscuro atado en una coleta alta con un pañuelo con el logo de la fundación que había iniciado la manifestación, sorpresivamente la zanahoria parlante que tenía por novia no la estaba acompañándola esta vez, Jake no quiso cuestionarse sus razones, la vida de Ellie no podría darle más igual. Además, había tenido la vaga esperanza de encontrarse con "alguien más" en ese lugar, la zona era donde solía patrullar y al parecer se requerían varios policías en ese lugar, pero sus esperanzas murieron pronto pues ni siquiera cuando comenzaron a hacerse destrozos hubo señal de el oficial que quería ver. "Será en otra ocasión" pensó tragándose la frustración. 

 

— Tu trabajo suena divertido ¿Te apasiona lo que haces? 

 

Se encogió de hombros, la verdad era que no sabía aún cual era su lugar en el mundo, probablemente sería más feliz haciendo pasteles en la tienda, pero la sola idea de pasar cerca de el lugar le estaba provocando ganas de vomitar, el olor fantasma del pan recién hecho de Miriam probablemente lo acompañaría el resto de su vida.

 

— No me quejo, el horario es cómodo y llego a casa tan cansado que no me da tiempo de preocuparme por nada

 

— Es bueno que distraigas tu mente, pero sobrecargarte de trabajo no es una manera de lidiar con el problema, no pensar en algo no lo soluciona, lo sabes ¿Verdad?

 

Que si lo sabía, era conocedor de ello por mano propia, había aprendido a la mala que evitar sus problemas o discusiones solo los haría peor en un futuro. Era algo que también Ashley solía repetirle con sus refranes extraños, algo de no dejar hervir demasiado los huevos en agua o de lo contrario explotan. Una alegoría curiosamente acertada, durante los últimos meses se había sentido como huevos recocidos en agua hirviendo a punto de estallar por toda la olla. 

 

— Recuerdo que mencionaste que tu amigo es policía ¿Te encontraste con él en la marcha?

 

Tom..

 

¿Cuantos meses habían pasado desde la ultima vez que le había visto?

 

Seis meses, quince días, aproximadamente 12 horas. La ultima vez que vio sus ojos azules cruzarse con los suyos fue en la fiesta que Ashley había hecho después de ganar la temporada, lo recuerda a la perfección.

 

Recuerda gritar con euforia después de que ella cruzara la linea de meta, recuerda la brillante sonrisa de la rubia una vez se dio cuenta que había llegado antes que Yul, recuerda como corrió en su dirección para abrazarla con fuerza y como ella rodeó su cuello con ambos brazos mientras la cargaba, recuerda dar vueltas mientras reían, justo antes de que todos los demás jugadores que habían sido eliminados se unieran para festejar su triunfo. El novio de Ashley se tomó su tiempo, después vinieron Ally y Tess, tras ella Hunter que tras afirmar que no había rencores tras su expulsión la felicitó también.

 

El se había hecho a un lado para darles su espacio a los demás amigos de la rubia, sintiéndose muy feliz por ella. Miriam puso una mano en su hombro cuando logró acercarse, su mirada cariñosa llenándose de orgullo, a pesar de no estar en la final había logrado llegar muy lejos, mucho más de lo que la mujer mayor pudo. Estaba bien con eso, después de todo lo que había vivido en ese lugar se daba más que por servido.

 

" Ashley merece ese dinero, ahora podrá recuperar lo que el incendio le quitó a su familia" Había mencionado más para si mismo que otra cosa,una especie de frase final para darle un cierre digno a su etapa como estrella de telerealidad.

 

Cuando la emoción en todos hubo mermado fue que surgió la idea de un festejo con todas sus letras, solo que esta vez no sería en el rancho de la rubia

 

En cualquier circunstancia Dua Lipa, varios shots y dos mojios habrian aligerado su humor llegando a nublar sus sentidos, le gustaban la fiestas, le gustaba la musica fuerte, el ambiente lleno de energía, las caras desconocidas dispuestas a entrar en su vida. Esta vez no era el caso, se encontraba sentado junto a la barra con un vaso grande de vodka negro observando como todo el cast bailaba en la pista, más especifico en como el objeto de sus anhelos sujetaba la cintura de alguien que no era el, como sonreía contra el cabello de alguien que no era el, reía con fuerza con alguien que no era él.

 

El frio del vaso puso la punta de sus dedos de color rojo, el apretar con fuerza el vidrio de alguna manera le ayudaba a distraer la molestia instalada en su cabeza, Tom no había querido hablar con él en los días dentro de Tipiskaw, le confesó de manera repentina que tenía novio, uno con el cual había estado saliendo hace meses, le evitó durante su estadía en el hotel de los perdedores y ahora no se dignó a hablar con él cuando todos estaban conviviendo.

 

Lo entendía, quizás tardó demasiado en comprender que era el problema, que Tom le evitaba simplemente porque  no quería saber absolutamente nada de el, pero no podían culparle si la mínima llama de la ilusión seguía brillando ante la incertidumbre, sin un rechazo directo o negativa certera su estúpido cerebro seguía pensando que habría una chance mínima de recuperar su afecto. Lo entendió, simplemente se había acabado todo entre ambos para siempre.

 

Aún así, dolía, dolía ver como la bonita sonrisa de Tom ya no iba dirigida a su persona, en como sus ojos azules no guardaban más amor para él.

 

El trago amargo de vodka quemó su garganta, sus ojos se nublaron sin saber realmente si era por el alcohol o por la tristeza de darse cuenta por fin, le picaba la nariz y las manos, sentía el impulso violento de tomar a Aiden por sus estúpidos mechones bicolor y arrastrarlo por el suelo hasta alejarlo lo más posible de Tom, en parte porque se sentía hervir en celos y en parte porque el estúpido Tom tenía un estúpido novio y esa cercanía para alguien que no tuviera contexto se veía de todo menos platónica.

 

Recuerda que Hunter se acercó a el junto a Ally para conversar, se sintió algo mal pues no había sido la persona más amable del mundo con ella debido a sus inseguridades, asustado de perder a la única persona que le quedaba en el campamento con la cual podía hablar terminó votando en contra de la streamer para su expulsión,  la razón llegó a el solo cuando el torbellino en su cabeza fue aligerado por Ashley al día siguiente.

 

Había cometido tantos errores en el campamento de nuevo que no consideraba merecer la compasión de el resto de competidores. 

 

El resto de la noche estuvo... bien, vomitó un par de veces, se tomó un montón de selfies con Ally y Hunter, habló con la castaña sobre los problemas de inseguridades que esta tenía y pronto entendió lo mal que la llegó a juzgar en algún momento, pensó en que si no hubiera sucumbido a las provocaciones de Fiora hubieran sido amigos y quizás-

 

— Jake ¿Te encuentras bien? has estado mirando a la nada durante tres minutos

 

Cierto, estaba hablando con la psicologa, sacudió su cabeza un par de veces antes de responder.

 

— Lo siento, estaba intentando acordarme, no lo vi en ese lugar 

 

No le vio en la marcha, no lo vio en el funeral ni en el entierro, no lo vio días después para al menos darle las condolencias, ni un solo mensaje para decirle lo mucho que lo sentía, se suponía que ella era importante para él también entonces... entonces... 

 

— ¿Te sucede mucho eso de quedarte pensando?

 

— Creo que solo el día de hoy, ya sabe el ambiente da para auto-psicoanalizarse 

 

La doctora rió mientras anotaba un par de cosas en la libreta, ella parecía buena persona, hizo mal en juzgarla por su aparente indiferencia hacia el, tenía un aura amigable y los lentes rojos le quedaban bonitos. En cierto modo le hacía recordar a alguna versión mucho más joven y relajada de Miriam. Al parecer había hecho un avance con respecto a ella, había pensado en su persona varias veces ese día y en ninguna de las ocasiones sintió la necesidad de arrancarse el cabello por ello. Quizás estaba empezando a superar el tema de su fallecimiento, aún así no se sentía del todo seguro para hablarlo con la psicóloga.

 

El resto del tiempo transcurrió mejor de lo que esperó, hablar con la doctora Zoey se sintió relajante, como si un peso se soltara de encima, era distinto a hablar con Ashley sobre sus problemas, porque la rubia era su mejor amiga y era incapaz de pensar mal de él, en cambio la psicóloga era alguien mas imparcial, sentía que escuchaba sin tener una opinión previa de su persona lo cual le hacía sentir más tranquilo, ella aún no veía el lado malo de si como todos los demás.

 

Y esperaba que no lo viera aún.

 

Se despidió cordialmente, renovado de energía y con el optimismo repuesto, estaba a punto de cerrar la puerta cuando una voz chillona le ordenó dejar la puerta abierta, era una voz que reconocería en cualquier parte, incluso solía aparecer en algunas de sus pesadillas para llamarle "pelmazo". Junto a ella habían dos adultos, probablemente terminando sus 30´s, la mujer era casi idéntica a ella pero muchísimo mayor, tenía la misma mirada falsa de amabilidad, los ojos grandes llenos de mentiras. 

 

Fiore le observó sorprendida por un momento, consternada de encontrarlo precisamente allí de todos los lugares en el mundo, incluso podría decir que un poco avergonzada, pero pronto cambió a su fachada altanera que ya conocía a la perfección.

 

— Pues ya te hacía falta venir aquí princesa, ahora quítate que es mi turno

 

Ella lo hizo a un lado para entrar a la oficina de la doctora Zoey, Fiore se veía algo más grande que la ultima vez que la vio, su cabello castaño estaba atado en una trenza y había vuelto a usar su jardinera azul, la madre de la niña se disculpó por su comportamiento sin saber que realmente estaba acostumbrado pues había convivido bastante tiempo juntos como para conocer sus patrones y método de acercarse a la gente, así que simplemente le sonrió a la mujer restandole importancia al asunto.

 

El ascensor estaba cercano al lugar, descender del piso 5 al 1 solo costaba presionar un botón, normalmente se iría solo en el trayecto descendiente pero una abuelita le rogó que no dejara que la puerta se cerrara, se veía de unos sesenta años e iba de la mano con un niño de unos doce, el pequeño le preguntó a la señora mayor si podrían pasar a comer un helado de camino a casa a lo que la abuela le respondió con una enorme sonrisa que si, solo que no le dirían a sus padres para que no se enojaran por darle chatarra tan temprano a la mañana, ese corto dialogo entre esa familia desconocida calentó y congeló su corazón en un minuto, por un momento recordó a su difunta abuela que siempre le llevaba a comer a escondidas de sus padres llevándose luego ambos el regaño por ello, por otro lado le recordó la ultima conversación que tuvo con Miriam precisamente prometiendole que irían a tomar un helado cuando salieran del hospital para pasar el mal rato.

 

El salió, pero Miriam nunca pudo. 

 

Sintió que el aire no pasaba a través de su garganta, el ascensor pronto se sintió más pequeño de lo que se suponía era, le dolió el estomago , la boca se le secó y sintió que sus manos sudaban, pero su cuerpo estaba completamente frio. Le entraron ganas de vomitar, ni la anciana ni el niño parecieron notar esto pues siguieron su trayecto hacia afuera sin percatarse de que él estaba a nada de desmayarse. A tientas buscó su teléfono pero sus manos temblaban, necesitaba llegar a casa y en esas condiciones no era buena idea ir al transporte publico así que pidió un Uber para llegar más pronto. El chófer no hizo preguntas sobre por que se veía tan pálido o sobre por que su respiración estaba tan errática, solo atendió a abrir la ventana para que a Jake le pudiera entrar un poco de aire y no vomitara sobre sus asientos forrados. En los veinticinco minutos que tardó en llegar a su hogar intentó marcarle a Ashley para que pudiera al menos sentirse algo más tranquilo al escuchar su voz, ella era su lugar seguro para acudir cada que sentía que perdía la cabeza, ella misma le aseguró con palabras firmes el día del funeral de Miriam que jamás lo dejaría solo.

 

Pero ahora con el timbre del teléfono y la voz de la operadora indicando que no tenía saldo suficiente para realizar la llamada solo le hizo sentir la desesperacion. 

 

No sabe como fue que llegó a la puerta de su casa, probablemente le dio al chófer del uber un billete mucho más grande de lo que correspondía pero daba igual, solo necesitaba entrar y sentarse un momento en el sofá para calmar sus nervios. Las llaves se cayeron de sus manos un par de veces dificultando la tarea de abrir, la perilla no quería girar, de repente se había vuelto demasiado débil, cuando por fin pudo entrar cerró con fuerza detrás suyo, su cuerpo arrastandose por la madera pintada hasta sentarse en el suelo de la entrada, todo estaba oscuro, las ventanas se le quedaron abiertas en la mañana causando que la casa estuviera inusualmente fría. 

 

La garganta se le cerró y finalmente en la soledad oscura y fría que le proveían las paredes de su casa se permitió llorar, las uñas se aferraron a las mangas de su sudadera rosa, su frente se apretó contra sus rodillas y su garganta se destrozó con el llanto desgarrador, era un iluso al creer que lo estaba comenzando a superar, había bastado con algo tan cotidiano para romperlo por completo.

 

En realidad no estaba bien, extrañaba a Miriam cada día más, se sentía una carga para Ashley, no le gustaba su trabajo, sus padres no querían dirigirle la palabra y le prohibían a Shawn hablar con él.

 

Se sentía tan solo, el abandono golpeándolo como una ola fría recordandole lo poco que valía. Como la vida se encargaba de cada día arrebatarle de las manos las cosas que amaba, ocurrió cuando entró al campamento, volvió a pasar dos años después y al salir, era como si el universo constantemente estuviera conspirando en su contra.

 

Su telefono vibró en su bolsillo, probablemente sería Ashley o Ally llamando para preguntar como le había ido en su sesión, pero en ese momento lo ultimo que necesitaba era saberse una carga emocional otra vez, lidiar con él era cansador y tal como Ellie llegó a decir en sus entrevistas, debía contar como servicio comunitario. Dejó que el teléfono siguiera hasta cortarse y luego se repitiera, probablemente le habían llamado dos veces en caso de que no estuviera pendiente, si no contestaba probablemente se preocuparían por el al punto de ir a buscarlo a su casa y no podía permitir que le vieran en ese estado, así que con las fuerzas que le quedaban e ignorando el temblor de su propia voz además del de sus manos contestó sin mirar el remitente de la llamada.

 

— ¿Ho-la?

 

— ¿Jake? Hola soy Tom, ha pasado un tiempo