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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-04-18
Words:
1,488
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
41
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2
Hits:
385

Somethin' stupid

Summary:

The time is right, your perfume fills my head, the stars get red, and, oh, the night's so blue
And then I go and spoil it all by saying somethin' stupid like, "I love you"

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Like "I love you"

Las luces de la ciudad se desvanecían detrás de ellos, el auto negro reflejaba las luces rojas y blancas, las llantas pasaban rápido sobre los pequeños charcos de agua que las lluvias de julio traían consigo.

Charles con la mirada fija en el camino respiraba en paz, con ambas manos en el volante, a su lado un Sergio muy borracho dormitaba sin saber que pasaba a su alrededor y detrás de ellos, tres hombres roncaban en plenitud que solo el sueño puede traer.

Ese día los hombres habían salido hacia el bar más cercano para celebrar una temporada tan buena, lejos de hostigante ruido y los flashes de las cámaras metálicas, las incesantes preguntas de los reporteros que no dudarían en tergiversar las palabras de cualquiera de su equipo por una primicia caliente, solo un par de copas y la libertad de ser personas.

Charles lo recordaba aún con claridad, primero llego él con Carlos y después Fernando, Max y Sergio, los acompañaron cada quien con un trago en la mano empezaron la noche, entre anécdotas y risas ruidosas. Una vez llegada la madrugada y el alcohol les llenaba el sistema, Charles se mantenía sobrio, pues les había dicho a sus amigos que él los dejaría en el hotel. Sergio colgaba de su hombro, riendo por las tonterías que hacían Carlos y Fernando, una competencia por quien podía imitar a Max, mientras el susodicho miraba con el ceño fruncido, pero una mueca de diversión se mantenía en su rostro, la noche era joven, pero los corredores no tanto.

Así que en algún punto de la noche todos decidieron irse a su hotel, los hombres entraron en la parte trasera del Ferrari, dejando que Sergio subiera enfrente con su "amado" aunque era solo una broma de los chicos hacia Charles. Que para ellos era más que obvio que él gustaba de Sergio.

Algunas gotas golpeaban la parte frontal de auto, suaves sombres se dibujaba en el rostro del monegasco como una pintura, él dio una vuelta donde fue recibido por el estacionamiento subterráneo, con sus pobres luces azulinas y cálido aire.

-Llegamos cabrones - dijo el monegasco en español, despertando a un Fernando que se miraba perdido, con lo que aún le quedaban de fuerzas, despertó a Carlos y a Max, que estos bajaron a tropezones, pero antes de irse, Carlos se acercó a él aun medio borracho.

-Baja a tu novio Lord Perceval - dijo en burla, pero sin dejar de sonreír, dándose la vuelta para irse a dormir ya que mañana la resaca sería una perra.

Charles lo miro irse, regresando al asiento del copiloto, donde toco la ventana para que el hombre se levantara, después de algunos segundos, Sergio se levantó con un bostezo, y se apresuró a abrir la puerta para bajar como pudiera.

El mareo era obvio en su forma de andar, iba de un lado a otro como un pato, y Charles rápidamente, corrió a su lado, pasando un brazo por debajo de los de Sergio para fungir como ayuda, con una sonrisa borracho Sergio agradeció silencioso, comenzaron a caminar hacia el elevador para poder ir a dormir de una vez.

Los hombres llegaron lo mejor que pudieron a la habitación del mexicano, este metió la tarjeta y la puerta se abrió en un sonido electrónico, Charles al escuchar ese sonido, se dio la vuelta, pero antes de seguir, la mano de Sergio se detuvo en plena ansiedad y lo giro para poder mirarlo.

- ¿Quieres pasar? - Charles se quedó quieto, pues este hombre con mejillas rosas y pelo despeinado le ofrecía pasar, algo que solo podía imaginar, estaba aquí en bandeja de plata.

Sergio lo guio hasta la sala, donde todo era tranquilo y oscuro, sin dejar respirar y pensar charles fui llevado a la habitación del hombre, la puerta de color negro se abrió en segundos, dejando a la vista la cama gigante de color gris, las cortinas cerradas tan solo con el sonido del mundo por el exterior, sin siquiera prender la luz Sergio se lanzó como peso muerto a la cama siendo recibido por la suavidad de las cobijas.

Charles al mirar la comodidad del hombre, se dijo a sí mismo que había llegado bien y era hora de irse, pero antes de mover un solo músculo, la voz lenta de Sergio lo hechizo.

- ¿Puedes abrazarme? - Había olvidado lo cariñoso que se ponía el mexicano con par de tragos en él y a todos quería abrazar, pero claro, Charles era débil por él y le daría lo que quisiera, aun si eso significará amarlo en secreto.

-Claro Sergio - dijo casi en un susurro, quitándose el calzado, subiendo a la cama con delicadeza para no perturbar al hombre, pero difícilmente al hombre lo despertaría algo.

Sin saber qué hacer con sus brazos, Sergio se giró hacia el rostro del monegasco pasando el brazo derecho de este sobre sus hombros y cerró los ojos al escuchar la tranquila respiración del hombre

El corazón de Charles corría a mil por hora, la cara de su amado a centímetros de él, sus brazos tocándolo, era un sueño que solo la oscuridad de la habitación seria testigo, en medio de la noche es cuando los humanos somos más valientes y pudor que nos molesta durante todo el día por fin nos deja, charles tomo su sangrante corazón y lo apretó tragándose su pena y hablo a los cuatro vientos.

- ¿Sergio estas despierto? - dijo bajito, y supo que después de sus palabras no había marcha atrás.

-Si Charlie - respondió por lo bajo

Así que era ahora o nunca, era una confesión que tal vez terminaría con un "te amo" o un "lárgate" o peor aún con un "eres como mi hermano" podía vivir con el rechazo, pero no podía vivir con el deseo de ser algo más y solo ser amigos, sería más fácil irse pues Sergio no tenía la culpa que el corazón de Charles sea tan estúpido.

Con la poca pena que aún corría por sus penas, alzo el rostro para el hombre por el cual su corazón se desbordaba no lo viera, trago saliva y respiro profundo dejándose ir niño sobre las corrientes del mar.

-Desde que te conocí no puedo recordar a alguien tan apasionado y obstinado como tú, tu pasión al correr y la forma en la cada día te levantas es increíble, la forma en la que al entrar en un lugar brillas como la estrella que eres - las manos de Charles comenzaban a temblar y el calor en su interior comenzaba a quemar - No sé en qué momento comenzó esto y no sé cómo detenerlo, o si es que quiero hacerlo, tú me haces feliz y todo el mundo lo sabe, saben que te quiero, que me preocupo por ti, porque eres tú, tu y tus pecas, tu suave cabello y risa sutil, me haz atrapado y ahora mi corazón cuelga entre tus manos - era ahora o nunca.

-Sergio eres unos de mis amigos más cercanos, y esto talvez sea estúpido, talvez miraré en algunos años y me arrepentiré de haberte dicho como me haces sentir, pero quiero ser egoísta, y arrepentirme después, no quiero pensar en un futuro, quiero vivir el ahora- su corazón latía como un ave en frenesí, con sus alas movía el corazón del monegasco se desbordaba en el mexicano - Sergio yo... te amo -

La habitación se quedó en silencio, los autos que pasaban era el único ruido que podía notar, así que Charles muerto de vergüenza por fin bajo la mirada para enfrentarse con su destino que tenía un par de ojos marrones muy expresivos.

Pero al bajar la mirada lo que vio lo dejo helado.

Los ojos de su amado se encontraban cerrados, su boca solo soltaba suaves respiraciones y charles se quebró con una risa maniática, el hombre por el que se desangraba estaba ahí enfrente de él después de su confesión, tan pacífico, y charles quería gritar que se despertara, pero no sería cruel.

Así que, con su orgullo por los suelos, se acomodó a altura del hombre y se acercó a su frente donde deposito un inocente beso, recostó su rostro cerca de la del mexicano y cerró los ojos dejando que la madrugada reclame su cuerpo.

Y rezo, rezo por que mañana talvez Sergio se despierte y recuerde todo y se arroje sus brazos como un adolescente, o que lo rechace de esa manera tan directa que tenía él o que talvez no haya escuchado nada y vuelvan a ser amigos como si nada, como si el corazón del monegasco no sangrara cada que Sergio le dedica una sonrisa orgullosa o la forma en la que lo abraza después de cada competencia.

Eso lo decidirá mañana dios.

Pero hoy Charles tenía a Sergio en uno de sus brazos durmiendo como un par de niños, y eso sería suficiente por eso noche.

Y eso era suficiente para Charles.

 

Notes:

Espero les guste