Chapter Text
Todo parecía una locura para el joven Peter Parker, pues apenas podía creer que realmente era un mago.
De acuerdo con las palabras de la profesora Vector, él era un hijo de muggles -personas sin magia- que había despertado la herencia mágica de sus antepasados.
Por esa razón, ahora se encontraba en un armario con otros niños de primer año con la profesora que lo había ido a visitar esperando a un lado de la puerta, todos los menores bastante nerviosos, aún cuando los criados por magos trataban de esconderlo.
— Llegó la hora, síganme
La mujer salió por la puerta con paso decidido y todos los niños la siguieron cual pollitos tras su madre.
El comedor era gigante, con cuatro mesas largas donde se sentaban los alumnos mayores y el techo lucia cómo el cielo nocturno.
— Justo como tía Mione dijo –Susurro un chico de revuelto cabello negro y ojos verdes a su izquierda
Peter sonrió, lleno de entusiasmo y algo de ansiedad. Caminando entre la mesa de amarillo y negro así como al otro lado de la mesa azul con bronce; fue en ese momento que su cerebro hizo corto circuito. Su mirada se había fusionado con un par de ojos castaños que lo miraban diversión y curiosidad. Sin tener oportunidad de detenerse tuvo que mantener el paso cuando un chico detrás de él lo empujó.
Caminaron hasta el frente de las mesas, donde les esperaba un desgastado sombrero sobre un banco. De pronto el sombrero se sacudió y empezó a cantar algo respecto a las casas en las que se dividía aquella escuela. Sin embargo, Parker solo podía pensar en el chico de ojos castaños que ahora miraba al frente como los demás alumnos.
A pesar de todo el jaleo que provocó la selección, finalmente se llegó a la P.
— Peter Parker –La profesora Vector habló con voz firme
Con un paso acelerado caminó hasta llegar al banco, donde con un pequeño salto logro sentarse. En ese momento la profesora puso el sombrero remendado sobre su cabeza y ojos.
"Veo una mente muy activa, llena de ideas y planes, también veo una gran valentía... Pero sobre todo hay una gran lealtad y bondad, junto con preocupación por tus seres amados... Eso quiere decir que perteneces a..."
—¡HUFFLEPUFF!
Antes de que el pequeño nacido de muggles pudiera protestar, se vió empujado hacia la mesa de amarillo con negro, donde caras sonrientes y aplausos le recibían.
Tal vez no era la casa donde se encontraba el chico de ojos cafés, pero el ambiente de bienvenida le producía un increíble sentimiento cálido en su pecho.
La selección prosiguió y el siguiente alumno fue un tal "Edward Lupin". Cuando fue mandado a Hufflepuff el cabello del chico paso de ser negro y revoltoso a colorearse de rayas amarillo con negro.
El gran comedor se quedó en silencio y de un momento a otro, la mesa de los tejones estalló en gritos de emoción y aplausos.
El resto de la noche se vio rodeado de personas agradables que le hablaban y se presentaban. Así como el chico Lupin, el cual de cerca ahora tenía ojos amarillo brillante. Sin embargo de su mente jamás salieron esos ojos café que vestían de azul y bronce.
