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¿Por qué no confiar en un demonio?

Summary:

Missa no puede evitar confiar ciegamente aveces. Quizás lo necesita más de lo que cree.

Notes:

Good stream lo ame, laik

Escribí esto como ejercicio pq ando con bloqueo xd
Así q espero q les guste, pronto subire una versión en inglés pq si me gusto. Besito xoxo

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“Hello, Missa.”

 

No era algo fuera de lo común para Missa meterse en situaciones un tanto “curiosas” y hasta tragicómicas, por decirle de alguna forma claro está. Uno podría decir que era sólo su suerte o que a algún ser divino le gustaba mantenerse entretenido y Missa había sido honrado con esa importante labor, al que de una u otra forma se había terminado acostumbrando.

 

Pero nunca había esperado que ese tipo de situaciones lo involucren corriendo en medio del bosque temiendo por su vida.

 

Había sido despertado por el sonido de pisadas afuera de su escondite y no dudó dos veces en salir de su escondite al escuchar la voz de Bad; salió sigilosamente, con la esperanza de que el otro no lo escuchará y apenas estuvo fuera corrió tan rápido cómo pudo. Era de noche y estaba nublado lo que dificulto ver a su alrededor, y parecía que una tormenta se avecinaba por los rayos tronando a la lejanía, pero siguió corriendo tan lejos cómo pudo hasta que sus piernas se comenzaron a sentir tan débiles como gelatina y sus pies comenzaron a chocar entre ellos; los pasos que se escuchaban demasiado cerca de él y el miedo que picoteaba por debajo de su piel fue suficiente para convencerlo de no parar.

 

¿Cómo se había metido en esto en primer lugar?, ni siquiera fue él quien descubrió esos cadáveres, fueron esos malditos mapaches, él solo fue la persona equivocada en el lugar equivocado. 

 

¿Pero a Bad siquiera le importaría eso?, él había matado esos mapaches y ahora venía por él. ¿Iba a morir?, ¿iba a morir sin haberse podido despedir de sus hijos?

 

Missa!” 

 

La voz de Bad se escuchó detrás de él, tan fuerte, tan clara, tan cerca, que lo distrajo de sus pensamientos y, desafortunadamente, también del camino; no noto cuando uno de sus pies se enganchó contra una roca haciéndolo tropezar y caer hacía adelante bruscamente.

Cayó de manos y rodillas afortunadamente; y quedó allí, atónito en silencio, sin hacer ningún movimiento, demasiado asustado para hacer algún movimiento mientras oía cómo los pasos detrás de él se alentaban a medida que se acercaban. Por el rabillo de su ojo pudo ver los zapatos de su pronto victimario rodeándolo y deteniéndose enfrente de él.

 

“Mirame.” Dijo el demonio y Missa no se movió. “ahora.”

 

Bad no lo dice gritando ni en tono amenazador, es más, lo dice en un tono bastante suave, bastante parecido al que escuchó la última vez que se encontraron, pero este es más firme, más inflexible, es una órden; y aunque Missa no quiere, y tarda en hacerlo, mueve su cabeza y sus ojos inmediatamente se encuentran con los de su “amigo”.

 

De repente Missa se siente pequeño, Bad no tiene ninguna arma en mano y él podría derribarlo fácilmente y escapar porque se ve hasta inofensivo; pero Bad está erguido enfrente de él, con seguridad y sus ojos blancos, brillantes, lo observan sin vacilar y tan fríos que lo hacen sentir que no tiene ni una sola oportunidad.

 

“Bad-”

 

“Me lo prometiste, Missa.” Interrumpió laconicamente. “Me prometiste que no se lo dirías a nadie.”

 

“¡No lo hice! ¡Juro que no se lo dije a nadie”

 

Bad se quedó en silencio unos segundos, una sonrisa de decepción fingida se formó en su rostro. Él se arrodilló, acercándose lo suficientemente al rostro de Missa para que él pudiera ver sus ojos brillantes y Bad pudiera ver más detalladamente su expresión de miedo.

 

Mentiroso.” Murmuró Bad, a la distancia un rayo trono. “Debi haber sabido que irías a correr a decírselo a Philza apenas te di la oportunidad."

 

Las palabras se enterraron en la mente de Missa mientras procesaba lentamente la información.

 

Él lo sabía, él lo sabía, él lo sabía.

 

Missa tragó saliva, intentó buscar las palabras para decir algo bajo la inquisitiva mirada del demonio, que probablemente esperaba a que Missa dijera algo que lo enterrara más en su propia tumba.

 

“¿Cómo-” 

 

“Me lo dijo un pajarito. Fue una suerte que no pareció importarle mucho."

 

El corazón de Missa se detuvo al darse cuenta de la implicación de esas palabras, se paralizó completamente.

 

“Eres tan cruel, Missa. Pensé que teníamos algo especial, pero solo eres un mentiroso."

 

Era imposible…¿Verdad? Philza no haría eso, seguramente Bad estaba mintiendo, Bad tenía una tendencia a mentir después de todo. Si, eso debía ser.

 

“No, tu mientes.” Missa soltó una risa seca, intentando mantener una voz firme para no dejarse intimidar ante el demonio. “Él- Philza es mí esposo, él no haría eso.” Dijo él, quizás intentando convencerse más a sí mismo que intentar probarle algo al otro. Missa podría dejar que se metieran con él, pero no dejaría que mintieran sobre Philza de esa manera tan descarada especialmente después de toda la ayuda que le había dado, su esposo y compañero de crianza, no caería en sus mentiras tan fácilmente.

 

Bad parpadeó.

 

Pareció pensativo por un momento, pero no apartó sus ojos de Missa, es más, su mirada se intensificó y él pareció examinarlo durante lo que parecieron horas hasta que finalmente habló. “¿No lo haría?” preguntó, no realmente esperando que Missa le contestará. “Pasas muy poco tiempo con él, ¿de verdad crees que lo conoces lo suficientemente cómo para saber que no lo haría?" El demonio reflexiono, aunque pareció ajeno a la mirada apaleada que causó en el otro.

 

Las palabras de Bad ni siquiera se oyen como un intento de intimidación, simplemente son algo que es más que una verdad que Missa no quiere aceptar, él mismo lo sabe, cómo podría confiar en Philza si no conocía realmente a Philza. Y si no podía confiar en Philza, ¿Realmente qué más le quedaba?

 

“Te dije que no confiaras en nadie. Pero aún así pareces muy reacio a creerlo, admito que me fascina.”

 

Missa apartó su vista de los ojos de Bad, fue suficiente.

 

“...¿me vas a matar?” Missa preguntó, resignado.

 

what!? ¿Por qué haría eso?” El demonio al menos tuvo la decencia de parecer ofendido ante la insinuación, pero solo hizo que Missa frunciera el rostro en confusión.

 

“Dijiste– dijiste que si le decía a alguien que mataste a esos conejos–”

 

¡No los mate! ¡Los encontré muertos!” el grito tan repentino hizo que Missa se sobresaltara y retrocediera instintivamente, causando casi lo que pareció una expresión de arrepentimiento en el rostro del demonio, pero no dijo nada; en cambio la mano de el demonio se extendió hacía su rostro con cuidado de no hacer ningún movimiento brusco, acunando su mejilla con gentileza. “¿Tu me crees, Missa? Tu sabes que nunca mataría a alguien... aunque, si me lo pidieras amablemente podría pensar en eso."

 

Missa se sintió confundido ante la extraña calidez y cercanía con la que le hablaba el demonio, cómo si hubiera vuelto a ser su “yo normal” por un momento. 

 

Tal vez se había vuelto loco. No importa cuál de los dos.

 

“uh– ¿A qué te refieres?”

 

“Nunca te mataría , no a ti. Te extrañaría un montón.” Bad dice en un tono que lo que dice suena casi tierno, sino fuera por la extraña circunstancia en la que se encuentran, y su pulgar lo acaricia con más cuidado del que esperaría. “Somos amigos, ¿No?”

 

Y para este punto, Missa estaba demasiado confundido y solo podía esperar que esto culminará en él estando vivo y yendo a abrazar a sus hijos. Así que mira al demonio a los ojos y asiente brevemente. “Lo somos.”

 

“¿Los mejores amigos?”

 

“Los mejores.”

 

“si le dices a Philza que todo fue una broma. Prometo que tus hijos estarán a salvo, ¿Okay?"

 

Missa no está muy seguro, pero realmente, ¿qué otra opción le queda? 

 

“Okay…”

 

“Bien.” Bad sonríe, pareciendo satisfecho con la respuesta de Missa y se pone de pie, ofreciéndole una mano también al otro hombre. “Te lo prometo, puedes confiar en mi.”

 

Notes:

Paquito coquetea bien raro

Ggs o7

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