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Tom observó con recelo como Harry estaba siendo acorralado por Alphard Black.
Desde que Harry Potter había sido transferido a Hogwarts desde quién sabe dónde se había vuelto el centro de atención de todos los estudiantes del colegio. Todo siempre terminaba con Potter aceptando más cartas de amor de las que ningún otro estudiante había recibido jamás, incluso estaba empezando a rivalizar con la admiración de todos sentían por Tom, casi como si detrás de esos ojos verdes hubiera una terrible magia de control mental que hiciera que todos perdieran la cabeza al mirar su rostro.
Por supuesto que Tom no estaba celoso de que alguien llamara más la atención que él, pero considerando que estaban en una escuela de alto prestigio, el hecho de que un estudiante fuera acorralado cada cinco minutos por otros con la intención de ser su pareja era algo que llevaría a que Hogwarts se volviera un lugar de mala muerte donde solo había adolescentes con las hormonas alborotadas y el sentido del respeto estropeado. Tom no permitiría eso y si tenía que encerrar a Potter en lo profundo de la cámara de los secretos lo haría si eso ayudaba a evitar esas miradas extrañas.
Aunque el problema más grande era que incluso sus seguidores habían empezado a interesarse en Harry, dejándole de lado algunos de sus deberes y haciendo que Tom llegara a tenerle más odio al pobre mago.
¿Qué es lo que le veían todos a Harry Potter? No era excepcionalmente bueno en todas las materias, algunas como pociones se le daban terriblemente mal y tampoco era la mente más brillante de Gryffindor, también era un poco temperamental y engreído de maneras extraordinarias así que no entendía porque todos de repente se habían fijado en él.
Y lo peor era que Harry de una u otra manera se notaba acostumbrado a todo ese tipo de atención como si toda su vida hubiera sido el objeto de admiración de los demás y eso solo hacía que la rabia de Tom creciera más y más.
Tom notó que Potter intentaba separarse de Black, pareciendo como si no quisiera estar a su alrededor y pasar el resto de la tarde en compañía del chico de cabello negro, él por desgracia no podía hacer nada para que sus subordinados dejaran en paz Harry sin tener que quedar como un controlador sin remedio, había decidido dejar que se cansaran de orbitar a su alrededor y empezaran a pensar con la cabeza fría.
A pesar de su incomodidad, Harry no se veía con ganas de tratar mal al joven Black e incluso Tom desde su sitio podía ver que de los ojos verdes irradiaba una añoranza ciega pareciendo que veía en Alphard a alguien demasiado querido como para negarse a su compañía. La idea de que Harry viera a alguien con ese tipo de cariño hizo que su sangre hirviera.
Tom suspiró, de verdad no tenía ganas de meterse en los intentos de Alphard de conquistar a Potter.
O al menos así fue hasta que notó que sus rostros estaban demasiado cerca como para seguir ignorándoles.
—Hogwarts no es un lugar de citas para que estén haciendo estas cosas—dijo mientras separaba a su seguidor de Potter, Alphard se encogió de hombros y miró al piso cuando se dio cuenta de quién los había separado, negó con toda la vergüenza que podía tener e intentó alejarse para evitar un regaño.
—No necesito tu ayuda, Riddle— dijo Harry de manera cizañosa recordándole a Tom la imagen de un gato arisco a la defensiva. Esa era otra cosa que odiaba de Harry, él era el único al que parecía odiar como si tuviera algo en contra de Tom, algo que no podía explicar de manera lógica.
—Ese tipo de demostraciones no están permitidas en la escuela Potter, si quieres salir a besuquearte con quien sea, hazlo en un lugar en donde no manches la reputación de Hogwarts.
Los ojos de Harry brillaron con diversión captando algo que Tom no había logrado entender.
—¿Eso que escucho son celos, Riddle?— soltó una risa encantadora que hizo que los vellos de Tom se erizaran ante el sonido. Los ojos verdes se dirigieron a él y enviaron una descarga eléctrica a través de los poros de Tom— Este chico de verdad tenía magia de control mental en sus ojos, ese tipo de reacciones en su cuerpo no eran normales—. Pues, para tu información, eres la última persona con la que saldría, nada personal, pero no es mi tipo.
—¿No soy... tu tipo?
Harry se encogió de hombros e intentó darse la vuelta para dejarle con las palabras en la boca, pero, por supuesto, Tom no lo permitiría. Con rapidez lo tomó de los hombros y le obligó a mirarle, Harry estuvo a punto de protestar por el maltrato, pero cuando menos se dio cuenta tenía los labios de Tom sobre los suyos aprisionándolo entre unos brazos que le ponían los pelos de punta. Harry jadeó por la sorpresa cuando el beso hubo terminado, encontrándose con los ojos hambrientos que le decían de mil maneras que no debía meterse con su orgullo.
—Para tu información, tú tampoco eres mi tipo, Potter.
Harry le miró con odio y se limpió la boca con la manga de su túnica, Tom quiso gruñir ante el gesto de asco.
—Eso me alegra, Riddle.
Los ojos de Tom brillaron con malicia pensando en la cantidad de cosas que podría hacer para demostrarle a Harry que podía no ser su tipo, pero aún así podría encantarlo hasta que no se pudiera separar de él.
¿Quién ganaría la guerra? Tom quería averiguarlo.
