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Archive Warning:
Fandom:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-04-27
Updated:
2024-04-27
Words:
2,420
Chapters:
1/?
Kudos:
1
Hits:
5

Pequeña variable en el mundo de Naruto.

Summary:

[Un pequeño espíritu Blanco apareció en el mundo de Naruto en la era de los Estados Guerreros.

¿Qué cambios podría causar?.]

La pequeña figura parpadeó y señaló las palabras que aparecieron frente a él.

--¿Esto significa que puedo ver lo que piensan los seres fuera de este mundo?

 

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Nota:
*Algunos comentarios pueden aparecer en la historia, puedes enviarle regalos al personaje principal u habilidades.
*El personaje es inmortal, puede volverse invisible e intangible.
*Al personaje no le importan mucho los sentimientos de los demás. Mientras él sea feliz a su alrededor puede pasar una guerra sin que le importe mucho.

Chapter 1: Capítulo 1. El nacimiento de una variable.

Chapter Text

En medio del desolado campo de batalla, donde la muerte y la desesperación se entrelazaban en un oscuro ballet, unas luces titilantes captaron la atención del joven niño, cuyos ojos reflejaban el horror de la guerra.

El niño pequeño se interesó en la débil luz que se adentraba cada vez más en el bosque, y se aventuró más allá de la vista de su padre, siguiendo el suave resplandor e ignorando los restos dejados por las explosiones y la sangre. Entre los montones de cuerpos sin vida, la luz lo guió hasta un claro donde las luces se reunieron desde todas direcciones.

Allí, en medio de un campo de muerte, un espectáculo sorprendente se desplegó ante sus ojos asombrados. Un grupo de luces, como fuegos fatuos danzantes, se fusionaron en una pura luz blanca, y después de un resplandor una esfera blanca apareció en su lugar. Era evidente que estaba viva, y sus ojos, trazados, lo observaron con una curiosidad inocente y desconcertante.

La esfera de luz, ajena al dolor y al sufrimiento que la rodeaba, se acercó con curiosidad al ser vivo que lo rodeaba. En su presencia, el niño se sintió envuelto por una sensación de calma y seguridad, como si en ese instante, la oscuridad del mundo se desvaneciera ante la pureza de aquel ser luminoso.

Las pequeñas manos del niño temblaron ligeramente al tocar la suave superficie de la esfera de luz, y una leve sonrisa curvó sus labios, devolviéndole un destello de calidez a su alma algo paralizada por el horror de la guerra. La ternura y la inocencia que irradiaba la esfera llenaron su corazón de una sensación reconfortante, como si por un instante, la oscuridad que lo rodeaba se desvaneciera ante la pureza de aquel ser luminoso.

Deseaba continuar acariciando la linda esfera, sumergirse en su aura tranquilizadora, desafortunadamente el momento no duró mucho ya que, el sonido de los pasos de su padre resonó en el aire, rompiendo la paz momentánea. La esfera, asustada por la llegada del adulto, se estremeció.

--¿Izuna?

La llamada de su padre hizo que el niño girara mostrando una gran expresión de sorpresa.

Su padre parecía desconcertado y después de confirmar que no había enemigos a su alrededor lo llamó.

--Vamos, regresamos al clan.
--"¿Eh? ¿No viste nada?".

Intrigado, Izuna se giró de nuevo hacia donde había visto la esfera, solo para encontrarse con la mirada escrutadora de su padre, que había detenido sus pasos al percatarse de su extraño comportamiento. Sin embargo, cuando su padre dejó de mirar en dirección a la esfera, esta apareció de nuevo en su lugar.

--"¿Parece poder volverse invisible?" -pensó el pequeño.

Su padre lo miro extrañado por el comportamiento tan anormal de su hijo menor.

--¿Qué pasó? -preguntó.
--Oh, nada. -el pequeño Izuna negó vehemente con la cabeza.

Algo le decía que no podía contarle a su padre al respecto, mejor le contará a su hermano mayor cuando regresé al clan. Empezó a seguir los pasos de su padre lejos del campo de batalla, de vez en cuando giraba la cabeza para confirmar la situación detrás de él.

La pequeña figura empezó a seguir sus pasos flotando con cuidado imitando sus pasos.

--¿Tal vez sea un fantasma? -se preguntó, recordando las historias que había escuchado sobre espíritus errantes que vagaban por los campos de batalla.

Las luces blancas que habían surgido de los cadáveres podrían ser una pista de su origen sobrenatural. Pero el sentimiento calido que irradiaba no era falso, y una sensación de paz y bondad así parecía incompatible con la idea de un fantasma atormentado.

--Parece más un espíritu de buena voluntad -consideró Izuna

Suspiró, en realidad nunca había visto un ser como este y era poco probable que su hermano mayor supiera sobre él.

Cuando regresaron a las cercanías del clan Uchiha se separó de su padre y corrió a hablar con el portero.

--¿Regreso mí hermano mayor?.
--Eh, sí, está en el campo de entrenamiento. --el hombre asintió mientras veía al chico entrar.
--¡Muchas gracias!

Izuna corrió hasta el campo de entrenamiento donde un niño de 6 años entrenaba el ninjutsu de fuego. Cuando el chico se percato de su llegada detuvo sus movimientos.

--¡Hermano mayor! -Izuna se lanzó a sus brazos.

Madara envolvió a su hermano menor en un abrazo, sintiendo un torrente de emociones recorriendo su corazón mientras lo sostenía entre sus brazos. Observó con atención el rostro de Izuna, buscando señales de angustia o temor, pero encontró en su lugar una expresión de alegría que lo tranquilizó profundamente.

--¿Qué tal la salida con papá? -preguntó Madara, tratando de ocultar la preocupación que se agitaba en su interior. Sabía que cada vez que su padre llevaba a Izuna al campo de batalla, corría el riesgo de muerte, y no podía evitar sentirse inquieto por su seguridad.

--Oye, varias familias pelearon esta vez -respondió Izuna con naturalidad. Aunque el niño intentaba ocultar la gravedad de la situación, Madara podía percibir que debió ser una batalla a gran escala.

El corazón de Madara se llenó de un orgullo al contemplar a su joven hermano. Sabía que no podía protegerlo en la batalla, ya había perdido a dos hermanos allí.

--Eso no importa, ¡encontré algo asombroso en el bosque!

Madara observó a su hermano menor con curiosidad, preguntándose qué había encontrado en el bosque que pudiera haber despertado tanto entusiasmo.

--¿Algo asombroso en el bosque? -repitió Madara con una sonrisa intrigada.

Izuna se emocionó y arrastró a su hermano mayor hasta su cuarto, ansioso por compartir su descubrimiento con él. Con gestos y palabras emocionadas, relató cómo una luz blanca llamó su atención en el campo de batalla y como la siguió para comprobar la situación.

Madara escuchó atentamente la historia de Izuna, con una expresión intrigada. Sin embargo, antes de poder expresar nada, reaccionó golpeando la cabeza del menor.

--¿Y eso por qué? -preguntó Izuna sosteniendo su cabeza dolorida.
--Debes recordar no alejarte de papá en el campo de batalla -advirtió, su voz cargada de una mezcla de autoridad. -Puedes caer en la trampa del enemigo en cualquier momento.

Madara observó a su hermano menor con una mirada fría en advertencia. Había perdido a tres de sus hermanos en la batalla, y el miedo a perder a Izuna también lo preocupaba y no iba a ser blando en ese tema.

--Está bien, lo prometo fue mi error. -dijo Izuna con nerviosismo.

Madara observó su cambio de actitud y para cambiar la atmósfera alborotó el cabello de Izuna con un gesto brusco pero cariñoso, tratando de ocultar su preocupación.

--Si la esfera blanca te siguió, ¿Dónde está ahora? -preguntó, intentando recobrar la conversación.

Izuna frunció el ceño ligeramente, escudriñando el patio de su cuarto en busca de cualquier señal de la esfera blanca.

--No estoy seguro -respondió con incertidumbre-. Creí que estaría aquí cuando terminase de contarte sobre ella.

Madara reflexionó durante un momento, tratando de encontrar una explicación lógica para la criatura que encontró su hermano. Primero descartó que fuera algo que Izuna haya inventado, ya que su hermano menor no suele mentir. Consideró la posibilidad de que la esfera blanca fuera una bestia psíquica poco comú.

--¿Crees que sea una bestia psíquica? -sugirió Madara.

Izuna reflexionó por un momento y luego negó con incertidumbre.

--No lo parece -respondió-. Es más como un fantasma o un dios.

Madara frunció el ceño ante la respuesta de su hermano menor, considerando la posibilidad de que la esfera blanca fuera algo más que una bestia.

--¿Se parece a una bestia con cola? -sugirió de nuevo Madara, tratando de encontrar alguna conexión entre la esfera blanca y las criaturas mitológicas que había leído en los libros de su padre.

Izuna sacudió la cabeza con vacilación.

--Nunca he visto una ¿Cómo son? -respondió, revelando su falta de conocimiento sobre las bestias con cola.

Madara intentó mantener su expresión impasible, fingiendo ser frío e indiferente mientras trataba de recordar cómo eran descritas las bestias con cola en los libros de su padre. Después de todo, él tampoco había visto nunca una de esas criaturas.

--Las bestias con cola son criaturas hechas de chakra puro -dijo con confianza.

Izuna dudó por un momento, recordando las historias que había escuchado sobre las bestias con cola.

--¿Pero las bestias con cola no son enormes? -preguntó Izuna con incertidumbre, dejando que su imaginación se desbordara mientras comparaba en su mente las criaturas imponentes y temibles de las leyendas con la pequeña esfera que había conocido.

En ese preciso instante, Izuna vio cómo la pequeña esfera blanca aparecía detrás de su hermano. La aparición repentina de la esfera lo dejó momentáneamente sin palabras, y su corazón latía con rapidez mientras intentaba procesar lo que estaba viendo.

Madara, notando la reacción anormal de su hermano menor, volvió la vista con vigilancia detrás de él. Al ver la esfera blanca flotando en el aire, su expresión se transformó en una de sorpresa.

--¿Qué es eso? -preguntó Madara.

Ante el rostro sorprendido de los dos, la pequeña esfera blanca se transformó repentinamente en una figura humanoide de tamaño similar al de Izuna. La criatura blanca humanoide se acercó a los dos y, alerta, Madara se puso en posición de combate con Kunai en mano.

Pero la pequeña figura blanca parecía ignorar por completo la presencia de Madara y continúo caminando hacia Izuna. La pequeña figura, que ahora simulaba la apariencia de un niño, pasó a través de la figura de Madara como si fuera una sombra, ignorando por completo su presencia.

Madara abrió los ojos con asombro, preparándose para atacar a su espalda, pero al darse la vuelta quedó paralizado al ver cómo la figura blanca se lanzaba a abrazar felizmente a Izuna. El corazón de Madara se estanco después de haber pasado por un montón de altibajos en tan poco tiempo.

Izuna, por su parte, abrazaba a la figura con una mezcla de sorpresa y curiosidad, sintiendo la textura etérea y suave de la figura en sus brazos. Se preguntaba que otras habilidades tenía la pequeña figura, pero por la sensación reconfortante de tenerla cerca no le importaban los detalles en ese momento.

Con una sonrisa traviesa en su rostro, Izuna decidió explorar más a fondo la extraña figura. Pellizcó suavemente el rostro sin forma de la figura humanoide, sintiendo la sensación agradable y ligeramente esponjosa bajo sus dedos. La figura no parecía reaccionar de ninguna manera, e Izuna sonrió feliz.

La figura blanca se separó de los brazos de Izuna y dirigió su mirada hacia Madara. En su rostro, antes sin rasgos, aparecieron dos ojos brillantes, junto con una nariz, una boca, y un par de orejas, lo que sorprendió nuevamente a los hermanos.

La atmósfera quedó estancada por un momento ante los constantes cambios de la criatura. Izuna, decidió romper primero la atmósfera tensa saludando a la figura blanca con entusiasmo.

--¿Hola? -saludó tentativamente, esperando una respuesta.

La figura blanca pareció entender el gesto y respondió con una voz suave.

--¿Hi?

Izuna observó con alegría cómo la figura blanca le respondía y continúo presentándose.

--Mi nombre es Izuna.
--Mi nimb s izn.

Izuna parpadeó un par de veces, se dio cuenta de que la figura blanca no parecía entender su lenguaje y solo se limitaba a imitar su tono al hablar. Pero aprendió rápido.

--Mi nombre es Izuna -se presentó, señalando a sí mismo con la esperanza de que la figura pudiera entenderlo.

Sin embargo, la figura blanca no parecía comprender su lenguaje y simplemente imitaba su tono y gestos al hablar.

Madara a un lado observó con curiosidad cómo las dos pequeñas figuras intentaban comunicarse entre sí. Finalmente se acercó a los dos, y con cautela tratando de no romper la atmósfera de los dos se presentó.

--Mi nombre es Madara -dijo, dirigiéndose a la pequeña figura blanca. -¿Tienes un nombre?

La figura blanca parpadeó hacia Madara antes de imitar de manera torpe sus palabras.

Izuna frunció el ceño ligeramente, reflexionando sobre cómo comunicarse con la figura blanca de forma efectiva.

--Izuna, Madara. -Izuna se señaló a sí mismo y a Madara, continúo señalando diferentes cosas a su alrededor y llamando las por su nombre. -¿Entiendes?

La pequeña se quedó en blanco por mucho más tiempo ahora, y cuando Izuna creyó que la pequeña figura no le iba a responder esta asintió, y bajo la mirada de los dos hermanos, empezó a nombrar diferentes cosas y llamando por su nombre.

--Eso es todo. -Izuna sonrió feliz cuando vio a la figura llamando a Madara e Izuna de forma correcta.

--¿Qué se supone que eres? -preguntó Madara mientras veía a los dos niños tratando torpemente de comunicarse.

La pequeña figura blanca se giró para mirar a Madara con curiosidad, como si estuviera considerando su respuesta con seriedad. Sin embargo, antes de que pudiera responder, su cuerpo comenzó a cambiar de nuevo, transformándose en una esfera blanca.

--¿Eh?

La pequeña esfera blanca se dejó caer de regreso a los brazos de Izuna. El pequeño miró con asombro la esfera blanca que ahora descansaba, notó con preocupación que la esfera blanca parecía emitir una luz más tenue.

--Parece estar cansada -dudó Izuna, acunando suavemente la esfera.

Con una sonrisa en su rostro, Izuna se giró hacia su hermano mayor y le mostró la esfera con algo orgullo. Parecía estar presumiendo de la favorabilidad de una mascota.

Madara observó a Izuna y a la esfera interactuar entre sí, mientras pensaba que la existencia de tal criatura podía ser una buena oportunidad para su hermano. Aunque sentía una ligera precaución ante lo desconocido, también reconocía que las habilidades de la esfera blanca podían convertirse en una ayuda para su hermano.

Con una sonrisa suave, Madara se acercó a su hermano menor y acarició suavemente a la pequeña esfera que permanecía en brazos de su hermano.

Aunque aún quedaban muchas preguntas sin responder, por ahora, prefería disfrutar del momento de paz .

Pero, sin que ninguno de los dos pequeños hermanos se diera cuenta, la pequeña esfera blanca estaba leyendo un comentario hecho desde otro mundo.

[PrunusNG -- Escritor

Por parte de la autora. La esfera blanca puede ver algunos de sus comentarios, recibir regalos y/o habilidades de parte de ustedes, los lectores.

Para participar, pueden comentar libremente asegurando la claridad en los mensajes. Si desean otorgarle una habilidad, deben indicarla en este orden: habilidad, efecto y breve descripción.

Recuerden que solo algunos comentarios serán seleccionados para aparecer en la historia, así que asegúrense de que sus contribuciones sean relevantes y creativas. ¡Espero con entusiasmo ver sus ideas! ]

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Nota*
2300 palabras.