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Último beso

Summary:

Lilith debe tomar una decisión para proteger a los que ama.

Work Text:

Desde el momento que fueron enviados al infierno y lograron prosperar, pensó que jamás debería preocuparse del cielo y como ellos querían tener el control sobre sus vidas, así como lo fue desde que fue creada ella y mucho antes, Lucifer. 

Nunca creyó que se presentaría el momento de tomar una difícil decisión, pero por más que busco en los últimos años, fue imposible encontrar algo que ayudará a resolver el problema.

Existen muchas cosas en las que están de acuerdo ambos, sin embargo, existe una en la que no: Amar su reino y a su gente. A veces parecía que no estaba de acuerdo en que le inculque esos sentimientos a Charlie, aunque Lucifer jamás hizo algo al respecto, siempre respeto su decisión.

Lilith es consciente que sin el segundo castigo dado —el cual tardo en confirmar que tiene—, donde esta obligado solo a ver la crueldad y malicia de los humanos, sentiría lo mismo que ellas.

En medio de su búsqueda por conseguir romper con ese castigo, terminó por enterarse de los planes del cielo. La primera etapa eran los exterminios, los cuales siempre disfrazaron como “una forma de solucionar la sobrepoblación en el infierno”. Por supuesto que ni Lucifer ni ella lo creyeron, saben que es por su poder, y pese a no gustarle, también acepto el trato, no tenían intenciones de atacar al cielo o algo por el estilo, así que la única condición fue qué no lastimaran a los nacidos ahí.

Sin embargo, según sus planes, cuando se redujera considerablemente el número de pecadores, empezaría la matanza de los puros, rompiendo su acuerdo. Acabarían también con ellos y por último destruirían por completo el infierno. De esa forma, si un alma no podía entrar al cielo, desaparecería para siempre.

El día que pensó en contarle a Lucifer para de una vez interponerse y matar a Adam y sus exorcistas, descubrió algo más. Desde hace décadas que bajan, se han encargado de dejar algo imperceptible para ellos, algo que los irá afectando, en especial a Lucifer, para que al llegar el momento decisivo y baje el ángel responsable, lo active por completo y matarlo sin mayores problemas.

Al contárselo a su esposo podrían acabar fácilmente con Adam y las demás, pero si los de arriba se enteran que lo saben, es seguro que no esperarán más y bajaran, adelantando sus planes.

Tiene que proteger su hogar, su pueblo, esposo y por supuesto, su amada hija, ella tendrá la edad suficiente, sin embargo, conoce sus actuales capacidades y no sería capaz de mantener una pelea por mucho tiempo.

Todo eso la llevo a su decisión actual, para asegurar el éxito de la posible guerra que habrá para ser completamente libres del cielo, lo primordial es salvar a su esposo, encontrar la fuente del problema. No debe de preocuparse por su hija, sabe que estará bien con Lucifer y el acuerdo que todavía mantendrán los exorcistas.

Lo mejor es actuar por su cuenta, así las sospechas estarán presentes, pero serán mínimas. Abandonará su hogar haciendo un trato con Adam, fingiendo su deseo por estar en el cielo. No será difícil convencerlo para ayudar a que este arriba, conoce secretos que sabe que el primer hombre no quiere sean revelados.

Pasaron algunas semanas desde su decisión en las cuales estuvo planeando con detalle cada cosa, pero no solo eso, por más que le doliera, también empezó a marcar cierta distancia con Lucifer y un poco con Charlie, excusándose en estar ocupada con asuntos del infierno, algunos sobre los que no se hacía cargo Lucifer, pero ella sí.

Sabe que su repentina desaparición será un golpe duro para ambos, por ello quiere distanciarse poco a poco, así tal vez duela menos.

No sabe con exactitud cuanto tiempo le tomará lograr su objetivo, cuanto tiempo estará sin observar su rostro, su sonrisa, escuchar su suave voz y su risa, la manera en la que le cuenta historias a Charlie, la mirada llena de amor qué le brinda día a día, sus besos, abrazos, su apariencia descuidada y tan linda al despertar.

En su último día, estuvo unas horas hablando y viendo uno de los programas favoritos de Charlie. Al anochecer, llego más temprano a su habitación.

Llevaba un rato escuchando hablar a Lucifer, mientras ella está sentada en la orilla de la cama.

—En serio, amor, estoy preocupado por ti.

—¿Por qué?

—Has estado muy ausente. Sé que mencionaste que es por los asuntos qué te encargas tú, pero ya ha sido mucho. Ya me encargue de lo mío, así que mañana te ayudaré en todo lo que pueda —sonrió.

—Gracias —susurro con cariño, y al mismo tiempo sintiendo en su interior culpa.

—Sabes, Char-Char me dijo que no saldrá con unos amigos porque también quiere ayudar —hablo mientras intenta quitarse su corbata de moño.

—Déjame ayudarte —se acercó.

Lucifer soltó un suspiro al sentir las delicadas manos de Lilith, su dulce aroma que siempre lo hace sentir bien, que esta en casa, la mirada que conserva desde el Edén. Esta seguro de que el amor que sienten por el otro, nunca desaparecerá.

Ser desterrado le dolió, pero si ese era el precio por tener a su amada familia, esta dispuesto a repetirlo, no cambiaría absolutamente nada.

Cuando Lilith termino, retiro con cuidado la corbata y al verlo a los ojos, se perdieron en la mirada del otro, en su lugar seguro. Ella se agacho hasta besarlo, un beso tranquilo, uno que refleje por completo su amor. Sentir por última vez sus alientos mezclarse.

—Te amo —susurro Lucifer al separarse.

Lilith sintió sus ojos cristalizarse y evitando que él lo notará, volvió a besarlo.

—Yo también te amo, cariño —pensó.

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