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El día estaba soleado y tranquilo, no había nada que pudiera entristecer el paisaje... o eso parecía.
Se comenzaron a escuchar pasos y algunas aves volaban, no era una amenaza; más bien era una persona, mejor dicho un hombre joven de 26 años de cabello castaño claro que caminaba con dos ramos de flores entre sus manos, se detuvo de pronto y miró hacia abajo en donde había un par de tumbas, tenían un poco de hojas secas que el chico quitó con mucho cuidado.
-Hola mamá... hola papá- dijo en voz baja- hace mucho que no los visitaba, espero que no estén enojados, el Ministerio ha estado un poco exigente.- suspiró pasando una mano por su cabello
Habían pasado 26 años de la batalla de Hogwarts, Ted era muy pequeño cuando sus padres murieron en la batalla, no recordaba nada de ellos, pero se decía a si mismo que recordaba una voz que estaba segura era de su madre.
Había algunas aves que cantaban en el lugar, parecía un bosque y estaba demasiado tranquilo, Ted se quedó callado unos momentos mientras veía las lápidas con los nombres de sus padres seguidas de las fechas de nacimiento y muerte.
-Casi lo olvido- dijo de pronto- estoy cerca de ser la mano derecha de Harry en el departamento de Aurores, Harry es un excelente jefe, él dice que habría estado feliz de trabajar contigo, mamá.
Cada año sin falta cada 2 de mayo, Teddy visitaba a sus padres y les dejaba flores y platicaba con ellos, pero desde que entró a trabajar al departamento de Aurores, ya no pudo hacerlo tan seguido, siempre iba con su abuela, padrinos y los Weasley, ya que también Fred descansaba en ese mismo lugar, pero con el paso de los años, Ted comenzó a ir solo.
-Te traje tus flores favoritas mamá- dijo Ted dejando un ramo de rosas color rosa sobre la tumba- se que son tus favoritas, porque cuando tú y papá se hicieron novios él te regalaba una rosa todos los días... eso me lo dijo mi madrina Ginny- lo dijo en voz baja- ya ti papá quería traerte chocolates, pero recuerdo que hace unos años, James se los comió a escondidas así que mejor te traje unas flores
Dos lágrimas comenzaron a salir por sus ojos.
-Lo siento- dijo el chico- aunque hayan pasado tantos años, aún me siento triste por no tenerlos conmigo... Mi abuela me educó de forma excelente, pero ahora ella ya es muy mayor y sé que algún día ella tampoco estará conmigo. Mi patronus ya es muy bueno, ¿Sabes, papá? El propio Harry me entrenó, así como tú lo hiciste con él.
-Algo que les quiero decir es que en unos meses Victorie y yo nos casaremos, hace poco se lo propuse y ella aceptó, creo que diez años de noviazgo fueron suficientes para darnos cuenta que si queremos estar juntos, ella es feliz trabajando en San Mungo desde hace un par de años que terminó la carrera de sanadora. Creo que Bill tiene ganas de golpearme por pedir la mano de su hija, pero Fleur está de lo más feliz.
"Desearía que estuvieran conmigo en este momento, así como todos los días, con los años, comprendí porque fueron a pelear, no porque no me quisieran, más bien todo lo contrario, dieron sus vidas para que yo viviera y nunca dejaré de agradecerles, tengo una vida feliz, pero habría sido más feliz si los hubiera tenido a mi lado."
La tarde caía lentamente y los rayos de sol se escondían para dar paso a la noche.
-Creo que ya debería irme- se puso de pie- prometo visitarlos más seguido. Se que de algún modo ustedes están conmigo, tal vez no esencialmente pero yo lo siento, siempre lo he sentido, espero que algún día nos volvamos a ver y estemos juntos- acarició los nombres de las lápidas y susurró "los quiero" limpiando las lágrimas de su cara para luego alejarse lentamente con una sonrisa de tranquilidad.
