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Los años habían pasado y poco a poco Jack se convertía en un adulto, todos en el pequeño pueblo le decían que no debería perder su tiempo en ese lugar y debería irse a la gran ciudad, buscar una esposa y hacerse con una familia, pero él siempre respondía.
Tengo mis motivos para quedarme
Eso era cierto, un salmón gigante lo esperaba todas las tardes en la costa de la playa, al recordar a su amigo rio un poco este le había dicho que había encontrado la forma de llevarlo al fondo del mar sin que se ahogara, pero tendría que esperar, lo había esperado por 4 años esperar unos días más no le afectaría, así que siguió con su trabajo habitual hasta que termino y salió directo al encuentro con su amigo.
—¡Jack!— Ni siquiera tuvo el llamarlo, él ya se encontraba ahí para saludarlo, así que solo sonrió
—Sir— Su voz salió grave, pero elegante, a Hércules le pareció como si fuera a cantar, con los años su vocabulario se había vuelto más sofisticado y no podía evitar hacerle unas cuantas burlas al albino.
—En serio tienes que hablar así, no es la edad media o algo así, tienes un teléfono con acceso a internet, aunque vivas en un pueblo pequeño con menos de 400 humanos— Lo regaño, pero al mismo tiempo se burló con una cara, sería esperando una reacción.
Y con eso dicho Jack perdió toda su elegancia al estallar en grandes carcajadas, llegando a sostener su estómago —Perdona porque me guste la moda y costumbres del siglo XIX—
—No, no te perdono— La sirena se cruzó de brazos mirando hacia un lado ofendido.
—Bueno, en ese caso, hoy veremos un tutorial de etiqueta y modales a la hora del té en la antigua Londres— Sacó su teléfono mientras lo movía a un lado, entonces el pelirrojo se volteó con espanto.
—¡Noo! ¡Por favor no! Veamos vídeos de perritos— La sirena chapoteo incesantemente haciendo un berrinche, Jack suspiro cedía fácilmente a los caprichos de esa sirena.
█████
El tan ansiado día llegó en donde según palabras de Hércules le enseñaría el fondo del mar, sin que se ahogara, por un momento pensó en opciones lógicas y físicamente posibles, pero se dio cuenta de su estúpido razonamiento, se supone que las sirenas son criaturas mágicas que no existen, quizá usaría algún cachivache extraño y le haría un conjuro o quizá le rezo a sus dioses, aunque si lo pensaba bien, ¿Las sirenas tenían dioses? Los humanos tenían, pero no es como que fueran reales, mejor se puso a pensar en algo más coherente.
—Probablemente, las sirenas son aliens... quizá como los pingüinos— Pensó en voz baja, mientras esperaba remojo un poco sus pies en el agua y después de un rato vio algo salir del agua, era él.
—¡Jack! ¿Estás listo?— Preguntó animadamente mientras escondía algo en su espalda.
—Lo estoy— Para demostrar su confianza se metió el agua
—Mmmm muy bien come esto— Y con una gran alegría Hércules le lanzó unas algas a Jack
—¿Comer esto me hará respirar bajo el agua?— Preguntó sin creérselo mientras se las quitaba de la cara, Hércules asintió con ojos cerrados y brazos cruzados, al ver eso sabía que era verdad, bueno, cada día aprendía algo nuevo de las sirenas, si le pasaba algo y se moría por intoxicación, bueno al menos no tuvo una vida tan mala.
Hércules miró satisfecho como Jack se comía las algas, después de unas náuseas y gestos de asco, más tarde se las había comido todas, entonces lo tomó de la mano y lo llevó al fondo, lo primero que haría sería mostrarle el pasadizo por donde siempre tenía que cruzar para venir a verlo.
Es hermoso
Fue lo pensó Jack al ver el paisaje era realmente bonito, bueno solo con eso había valido la pena comer esas asquerosas algas, también se dio cuenta de que sus ojos no se estaban irritando por la sal, aunque también pensó que fue imprudente no haber traído gafas de buceo o al menos unos goggles, pero al menos esa alga había funcionado para muchas cosas, así que en agradecimiento se acercó a hércules dándole un abrazo el cual fue recibido y devuelto.
—No fue nada, te lo prometí— A pesar de no escuchar agua y que solo salieran burbujas de su boca, él habló con tanta lentitud para que Jack pudiera leer sus labios, ante eso el humano lo abrazó con más fuerza, él otro solo sonrió, tenía más cosas que mostrarle.
