Chapter Text
Hace 15 años hubo una guerra entre dos hermanos, el mayor representaba toda la bondad y esperanza en este mundo, mientras que el menor representaba el caos y la crueldad.
Una batalla que no tenía fin, afectado a todo Ninjago quienes sus habitantes se encontraban en medio de todo el caos.
El hermano mayor, al ver que esto no provocaba más que destrucción y muerte, decidió darle fin a esta guerra.
Buscando ayuda en los espíritus, quienes en su sabiduría le indicaron que ninguno podría ganar, no realmente, se necesitaba un equilibrio en este reino.
El mayor buscando en viejos pergaminos de su padre encontró la forma, una forma en la que daría fin a la guerra sin arriesgar más vidas.
En la última batalla hizo un sacrificio, un ritual donde el mayor se encerró junto a su hermano en un reino muy lejano y desconocido, dando fin a la guerra.
Ninguno podría salir de ese cautiverio.
Desde ese día el reino estuvo en equilibrio, dando inicio a una era de relativa paz, Ninjago próspero y las vidas de las personas siguieron con relativa normalidad hasta el día de hoy.
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Ninjago City, la ciudad del progreso en toda la nación, mayores avances tecnológicos, enormes edificios y millas de habitantes de distintas regiones.
El lugar donde todos querían vivir, al menos en las mejores zonas. Cómo toda ciudad Ninjago City tenía un rincón donde vivían las personas que apenas y podían pagar un alquiler, donde las pandillas se reunían a causar caos.
Los barrios bajos de Ninjago City eran los lugares que los demás ciudadanos querían ignorar, como toda gran ciudad cuenta con gran criminalidad y corrupción.
Varias personas que sueñan vivir en Ninjago suelen terminar ahí, con sueños rotos y una dura realidad.
Muchos aceptan esa realidad y siguen con sus vidas, trabajos asalariados, luchar con la renta y evitar que te roben el celular en el metro. No todo en la ciudad es perfecto, pero era el hogar de varias personas, millones que viven en varias zonas, quienes interactúan a diario.
—¡Con permiso!
Un, pelo adolescente rubio hasta los hombros, una sudadera verde y jeans gastados, corría por las calles, chocando con algunas personas en el camino.
Lloyd Garmadon, termino chocando con un chico de traje, claramente se dirigió a su trabajo en alguna de las muchas oficinas de este lugar, al chocar provocó que el chico derramará su café en su camisa recién planchada.
—¡Lo siento, tengo que irme! - Mira apenado al chico de pecas antes de correr, no podía perder el autobús, no de nuevo.
—¡Idiota! —Grita al adolescente mirando se iba, Jay soltó un suspiro de enojo, llegaría tarde al trabajo, pero no iría con una mancha de café en su camisa, se dio vuelta para ir a su departamento a cambiarse.
Lloyd siguió corriendo, cruzando un edificio de mármol puro, la Escuela Marty Oppenheimer de las Artes Escénicas.
Lloyd cruzaba por esa escuela a veces para acortar el camino hacia el metro, pocas veces alguien lo veía.
Pasando por los salones de vez en cuando se detenía un momento para observar a los bailarines practicar, también le gustaba reír un poco cuando alguno de los estudiantes se equivocaba o caía.
Lloyd se detuvo un momento para admirar la escena que pasaba en uno de los salones de clases avanzadas.
—¡Y 1…2…3…4 comenzarán!
Uno de los tantos profesores dio las indicaciones al grupo, era una rutina relativamente fácil para empezar, al menos para la mayoría. La práctica fue interrumpida por el sonido de la puerta al abrirse.
—¡Señor , otra vez tarde! Un chico moreno luciendo ropa de calle que contrastaba con los uniformes de baile que usaban los demás estudiantes entro al salón, poco apenado al ver que llegó tarde.
—Lo siento, perdí el autobús y tuve que caminar— Cole mira despreocupado a su profesor dejando su mochila, en alguna de las butacas, junto a las demas mochilas y bolsos.
El autobús, Lloyd, al escuchar eso, recordó porque estaba cruzando la escuela, tan pronto como llegó se fue corriendo nuevamente entre los pasillos hasta llegar a la salida. Lloyd siguió cruzando las calles, no se fijaba mucho el camino, así que no fue sorpresa cuando una moto casi lo atropella al cruzar una calle.
—¡Carajo! —Maldice cuando estaba a un centímetro de ser aplastado si no fuera porque el motociclista había frenado al tiempo.
—Debes tener más cuidado al cruzar la calle, niño, casi te atropello
La voz del motociclista siendo amortiguada por el casco, haciéndole algo difícil de entender.
—Sí, disculpe
—Ambos están bien?
Una tercera voz se hizo presente Un chico de pelo rubio, casi como el de Lloyd, se había acercado al ver el casi accidente de ambos jóvenes.
La persona de la moto se quita el casco revelando a una joven de pelo negro y un lunar por encima del labio. —Si lo estamos, logré frenar a tiempo — deberían tener más cuidado, eso podría haber terminado en un feo accidente y un par de huesos rotos Se acerca un poco para ver el estado del adolescente quien retrocede incómodo
—Si lo estamos, logré frenar un tiempo
—Deberían tener más cuidado, eso podría haber terminado en un feo accidente y un par de huesos rotos.
Se acerca un poco para ver el estado del adolescente quien retrocede incómodo
—Sí, lo sé, la próxima vez será más cuidado, pero bueno, tengo que irme.
Retrocede un poco mirando a ambos chicos antes de correr en otra dirección, no era el mejor día para Lloyd, nunca lo era.C
orrió ignorando los gritos de los adultos.
—Qué niño tan raro — Mira su celular notando la llamada perdida de su hermano, devolvería la llamada llegando a su casa.
Nya se pone de nuevo su casco, sin siquiera voltear a ver a quién se había acercado, se fue igual de rápido que Lloyd, llegan
Se quedó viendo a los chicos irse, antes de volver a caminar sin rumbo por la ciudad, al menos no ocurrió otro accidente.
Lloyd después de varios minutos de caminata llegó a la parada del autobús, autobús que por poco perdía.
Lloyd apenas logró entrar, tenía la respiración agitada por la carrera que hizo, prometiendo sé que no volvería a distraerse nuevamente o irse tan lejos. Seguramente no lo cumpliría.
Fue a sentarse a los asientos traseros sin mirar a los otros estudiantes quienes lo miraban con indiferencia o burla.
Lloyd estaba aliviado de poder llegar al autobús, pero poco feliz de tener que volver al internado, al menos había disfrutado un poco ese fin de semana lejos de sus molestos compañeros.
