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Español
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2024-05-09
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6,397
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1/1
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Historias de una cafeteria

Summary:

Hippo jamas pensó que echar a su primo de su cafetería y reemplazarlo con la primera persona que apareció traería tan buenos resultados.

Work Text:

Era una fresca mañana de Otoño en la isla de Berk, en una cafetería desde donde se veía el parque, ahí el dueño, un chico de piel morena, bastante delgado y con un alborotado cabello castaño acomodaba las mesas mientras apoyado en la pared mirando su celular estaba un chico musculoso y bajo lo miraba burlón.

 

-Vamos vamos trabaja

-Sabes? Podrías ayudarme

-Me pagas para atender mesas, no para acomodarlas

-Te pago para trabajar aquí.

 

Hipo finalmente puso el letrero de abierto

 

-Y por cierto para cobrar también

-Claro tengo que hacer toooodo el trabajo mientras tu no haces nada

-Yo cocino todo aquí, Patan.

-Bueno bueno no te enojes, ya me mue… mamacita! Hipo tu nueva mama es preciosa!

-Mi nueva que?

 

Hipo se quedo boquiabierto.

 

Estoico, apodado el Basto por su inmenso tamaño, cambiaba hacia la cafetería charlando alegre con una mujer, se veía que no podría tener mas de 25 años, de cabello rubio largo atado con una coleta y ojos azules.

 

-Hey, tu papa si que tiene buen gusto

-Mejor cállate y a trabajar

 

Le recordó cuando vio que dos personas entraban al local.

 

Estoico caminaba por la calle, sin prestar atención siquiera por donde iba pues la gente se apartaba rápidamente al acercarse, era un hombre grande con una poblada barba castaña que llegaba casi hasta la cintura y cuya compleción parecía ser mas digna de un guerrero que de lo que era, un exitoso abogado, junto a el charlaba la chica animada, aunque esta si ocupándose de esquivar obstáculos y transeúntes.

 

-Gracias señor realmente no quiero molestar

-No es ninguna molestia, tu tío Fin fue mi mejor amigo en el ejército, le debo mucho y dije que te ayudaría a instalarte

-Aun así creo que… ha hecho demasiado por mi, ayudándome a mudarme y este tour

-Para nada para nada, dime ¿Ya sabes dónde estudiaras?

-Si, estoy estudiando administración de empresas en la universidad

-¿Becas? Puedo hacer unas llamadas…

-Gracias tengo beca completa

-Jajaja si, tu tío no dejo de  presumírmelo.

-Si solo… tendré que buscar algún lugar donde trabajar para mis gastos

-Puedo hacer unas llamadas

 

Astrid le sonrió

 

-Gracias pero creo que sería mejor hacerlo yo misma… ade… mmm

 

En eso Astrid cerro los ojos cuando sintió un delicioso aroma, Estoico rio un poco

 

-Es verdad, no hemos comido ven, te mostrare un lugar especial.

 

Estoico camino hacia una cafetería, Astrid lo siguió negando con la cabeza, su tío Fin le había dicho que cuando llegara lo buscara pues habían sido amigos en el ejército, lo que no le había dicho es que se habían salvado la vida mas de una vez y que Estoico había terminado recibiéndola en el aeropuerto y ayudándola en todo lo que pudiera. Entro en la cafetería solo para ver

 

-A LA MIERDA!! ME LARGO!! RENUNCIO!!

-ENTONCES VETE!! NO SIRVES PARA NADA AQUÍ!!

-PÁGAME MI TERMINACIÓN Y ME VOY!!

-ACABAS DE RENUNCIAR IMBÉCIL!! NO TE DEBO NADA AHORA FUERA!!

-QUE PASA AQUÍ??

 

Astrid se quedó sorprendida, la cafetería era un lugar amplio y cálido, bastante acogedor pero había varias mesas tiradas y un chico de cabello castaño peleaba con un chico que claramente era un bravucón y que por alguna razón estaba cubierto de chocolate de pies a cabeza, pero ante el grito de Estoico los dos se pusieron firmes

 

-Señor solo…

-Patan ha decidido que se va de aquí, papa. –hipo-

-Patan habíamos hablado de esto

-¡No es verdad! El me despide injustamente.

-Injustamente?

 

Hipo le mostro el lugar con un ademán, varias mesas volcadas, varias rosquillas y chocolate derramado por todo el suelo, platos en el suelo y dos clientes totalmente empapados, además del mismo Patan. Estoico volteo a verlo y Patan gruño.

 

-Si, ¿sabe que? No necesito esto.

 

Patan paso al lado de Estoico y salió, Estoico volteo a ver a los dos comensales que estaban mirando la escena.

 

-Lamento esto… Mala, Dagur, amm cerraremos por hoy pero mañana invito el almuerzo.

-Descuida Hipo, volveremos luego. Señor

 

Los dos se escabulleron lo mas rápido que pudieron que dando solo estoico, Hipo y Astrid que ahora sentía que hacia un mal tercio y solo retrocedió, no atreviéndose a irse solo por lo grosero que sería después de como Estoico se había portado con ella.

 

-Hipo…

-Papa, te dije que el no podía…

-no, tienes razón Ammm… hablemos atrás, ¿Quieres?

 

Hipo asintió y los dos fueron a la cocina dejando a Astrid sola.

 

Hipo entro a la cocina y se quitó un delantal totalmente empapado de chocolate tirándolo al suelo.

 

-Te dije… te dije que no funcionaria, Patan es incorregible.

-Lo se…

-Si se que tengo que ser mas paciente con el, que es familia, que se lo debo.

-Para nada, debiste patearlo fuera.

-Y que tengo que… que dijiste?

 

Estoico suspiro.

 

-Lo siento Hipo, se que te presione para contratarlo por que necesitaba una oportunidad… pero tu también necesitabas ayuda aquí después de lo que… de lo que paso. Creí que sería bueno para ambos, me equivoque.

 

Todo el enfado se desvaneció de Hipo, jamás había visto que su padre se disculpara con el, Hipo negó con la cabeza

 

-Perdona papa es solo que… esto se está volviendo tan…

 

Hipo negó con la cabeza y Estoico le dio una palmada en la espalda.

 

-Vamos se que puedes con esto… te ayudare por hoy

-No tienes trabajo?

-No más importante que este.

 

Hipo lo miro y sonrió

 

-Cerremos y limpiemos un poco

 

Los dos asintieron y salieron y se quedaron quietos.

 

-Ammm perdona… pero ¿Dónde puedo tirar esto?

 

La cafetería estaba reluciente, el chocolate había sido trapeado las mesas estaban en su lugar y Astrid tenía una bolsa de basura bien anudada frente a ella.

 

-Ha… este…

-Perdón solo… no me podía quedar de brazos cruzados solo esperándolos –y oyéndolos discutir pensó Astrid para si-

-jajaja es verdad, Astrid, hipo, hipo ella es Astrid… el es mi hijo

-En serio?

 

Astrid los miro a los dos.

 

-Si aunque no parezca… e Hipo ella es…

 

Estoico de repente sonrió

 

-Si papa? Quien es?

 

Pregunto Hipo queriendo saber de donde su padre conocía semejante belleza.

 

-El reemplazo de Patan

-¿Espera que? –Los dos-

-Qué pasa? Tú necesitas ayuda y tú, me dijiste que buscarías empleo.

-Ammm bueno… -Hipo-.

-Cuanto pagas?

-15 dólares la hora mas propinas.

-Estudio en las tardes.

-Solo abro hasta el medio día

-Entonces, echo.

 

Ambos sonrieron y Estoico dio una fuerte palmada.

 

-Muy bien, vamos te ayudare a terminar de poner todo en orden –Estoico-

-Papa no nece…

-Claro que si, diriges un negocio hijo no puedes cerrar así.

-Bueno este…

-Vamos manos a la.

 

En ese momento el teléfono de estoico sonó, este se alejo un poco

 

-No no… es que… no… pero… bien voy para haya.

 

Estoico colgó el teléfono e Hipo se acerco a el

 

-Si necesitas ir ve papa

-Bueno… si… creo que… tendremos que completar el tour otro día

-Eso creo señor –Astrid.

 

Estoico se fue dejando a Astrid e hipo solos.

 

-Bueno… y amm… que se supone que debo hacer ahora jefe?

-No me digas así dime Hipo y pues… solo ayúdame a terminar de acomodar.

 

Astrid asintió, aunquemientras lo ayudaba noto como este dudaba en hacer las cosas mas pesadas pero eso no le importo, haciéndolas ella misma, aunque notaba al chico avergonzado por ello no dijo nada, finalmente volvieron a abrir y pronto el local se llenó de gente, el olor a comida hizo que el estómago de Astrid rugiera mientras Hipo sacaba orden tras orden, que Astrid rápidamente repartía por cada mesa, hasta que finalmente a las tres, Hipo le dijo que cerrarían, cosa que sorprendió a la chica pues aun había gente llegando, pero obedeció y mientras Hipo cerraba la caja ella bajo las cortinas de metal del local y acomodaba las mesas, finalmente Hipo salió de la cocina.

 

-Parece que te fue bien

 

Comento el chico sonriéndole al ver como Astrid se guardaba varios billetes en el bolsillo, si seguía yéndole así con las propinas no tendría problemas con el dinero.

 

-Si bueno…

-Creo que esto podría gustarte.

-CLARO QUE SI!

 

Hipo le dio una bolsa llena de rosquillas y Astrid se las saco de las manos, cogiendo una y empezando a comer con ansias.

 

-Esta deliciosa!

-jajaja vaya tenias hambre

-¿Hambre? ¿Crees que no se me va a antojar después de estar toda la mañana oliendo esa comida?

-Bueno… lo tomo como un cumplido.

 

Traía también un par de rosquillas y empezó a comer junto con la chica que no hablaba mucho concentrado en comer.

 

-Entonces eres nueva por aquí, ¿Verdad?

-Si, vine para estudiar en la universidad. Realmente necesitaba algo para ayudarme con los gastos, gracias por eso.

-Debería ser yo el agradecido realmente… necesito ayuda aquí y es bueno tener a alguien confiable y no

-¿A ese Patan?

-Jajaja justo le decimos Patan pero si… es mi primo pero no es muy… confiable.

-Lo note… bueno creo que debo irme a casa ya.

-Tienes prisa por llegar?

-No mucha, por qué?

-Bueno porque creo que mi papa te iba a dar un recorrido por la ciudad, ¿no? Te gustaría que…

-Me encantaría

 

La chica termino su comida y se limpió las manos empezando a caminar a su lado, ambos salieron del local.

 

 

Capitulo 2

El día comenzaba y la cafetería bullía de actividad, Astrid jamás había pensado como un negocio podía estar lleno desde que abría la puerta pero no podía culparlos, aunque solamente se vendían platillos sencillos y panes, estos eran deliciosos, hacia una semana que había empezado a trabajar en ese lugar pero sentía como si estuviera ahí ya toda una vida.

Finalmente la gente empezó a salir, pues ya era la hora en que las clases matutinas en la universidad comenzaban, Astrid volteo a ver a Hipo y este riendo le mostro una bolsita.

 

-Hay te amo

 

Comento rápidamente quitando una bolsita de la que saco unas rosquillas recién echas empezando a comerlas, algo que le encantaba es que no importaba cuanta venta hubiera, Hipo siempre guardaba algo para ella.

 

-Es día de que llegan suministros ¿No?

-Si, no debería tardar.

 

Hipo se veía algo incómodo pero Astrid sonrió un poco

 

-No te preocupes yo me encargo

-Gracias As.

-No tienes por que, es mi trabajo

 

Comento tranquilamente, cuando escucho golpes en la trastienda al tiempo que se escuchaba la campanilla de la entrada

 

-Yo me encargo.

 

Astrid sonrió mientras iba a la cocina, desabrocho su saco poniéndolo en una silla quedando solo con una camisa de tirantes y abrió una puerta encontrándose con un hombre grande, gordo y rubio que abría un camión

 

-Hola Astrid.

-Hola Bocon, nuevo cargamento.

-Ya sabes, este chico vende demasiado.

 

Bocon rio y le entrego una hoja que Astrid reviso y firmo viendo unas diez cajas grandes y pesadas.

 

-Quieres ayuda?

-Para que? Para eso?

 

Astrid respondió estirándose un poco con una sonrisa confiada mientras Bocon riendo se hacia a un lado y veía como la chica metía todo en la cocina, Bocon se limitó a sentarse y comerse unas rosquillas que había en un plato muy a su alcance, mientras miraba como la chica sacaba con facilidad incluso costales de harina y los metía como si no pesaran nada.

 

-Cielos… segura que el equipo en el que estaba no era levantamiento de pesas?

-No, el equipo en el que estaba no era levantamiento de pesas

 

Bromeo Astrid y ambos rieron, se habían conocido apenas hace un par de días cuando había llegado con su camión a entregar suministros y este se sorprendió al encontrar que en vez de hipo o Patan salía a recibirlo una chica bastante atractiva, que decía ser la nueva empleada pero más le sorprendió cuando esta al ver las prótesis que tenía Bocon empezó a meter todo a la tienda como si no pasara nada mostrando tener la fuerza de un toro, Bocon había bromeado sobre su fuerza y esta había dicho que había estado en un equipo deportivo en la secundaria, pero no había dicho cual y desde entonces se había pasado intentando adivinarlo.

Finalmente, Astrid termino su trabajo y miro un poco preocupada que Hipo no había regresado.

 

-Es raro que no haya venido a la cocina.

-Quizás haya clientes

-Qui…

 

En eso se escuchó un golpe y rápidamente Astrid salió a la parte delantera, para encontrarse con Patan de nuevo y con otro hombre, alto y musculoso de pelo castaño frente a una chica rubia y delgada, Hipo estaba entre Patan y ese hombre

 

-He dicho que te vayas.

-Vamos hipo déjalos matarse! Si es por mi –Chica.

-Sabes que primo? Serás mejor que te apartes. –Patan.

-No lo hare y tu, si no te calmas vete de aquí –Hipo.

-No necesito que me defiendas –Patan.

 

Hipo volteo a verlo y le susurro

 

-Te van a matar idiota.

-Sera mejor que te hagas a un lado Hipo, no tengo problemas contigo –Hombre.

-Krogen, es mi primo… y…

-Bueno que pasa aquí ahora?

 

Astrid se acerco a verlos, los 3 voltearon a mirarla al mismo tiempo

 

-Astrid espera… -Hipo.

 

Krogen se acerca ella

 

-El señor Patan ha pensado que puede acercarse a mi amada Brutilda sin mi permiso y eso no puedo permitirlo

-Espera… ¿Qué?

-Ahora por favor, señorita, hágase a un lado antes de que salga lastimada esto es cosa de hombres

-Pero…

-Si, aunque bien pensado, ¿Por qué no mejor sales conmigo? –Patan.

-No, la señorita debería fijarse en hombres de verdad, como yo… pensándolo bien una mujer que no sea virgen no es algo que sea aceptable para mi…

-Hey, pero que rayos… -Brutilda

 

De la cafetería se escucharon ruidos y gritos, mientas Bocon jalaba a Hipo para apartarlo de la pelea y miraban lo que pasaba con los ojos bien abiertos.

 

Brutilda salía unos momentos después con una bolsita y un vaso del que bebía, paso al lado de un contenedor donde se veían dos pares de piernas saliendo de este y siguió adelante… luego regreso, vacío un chorrito del café del vaso

 

-HAAAAAAA!! –Krogen

 

Vacío otro chorrito

 

-HAAAAAA!! –Patan

 

Y siguió caminando, adentro de la cafetería Astrid sonrió.

 

-Por cierto Bocon el equipo era el de Karate y fui campeona nacional.

 

Bocon negó con la cabeza, le dio una palmadita en el hombro a Hipo diciéndole “Vaya chica” y se fue de ahí.

 

Hipo y Astrid se quedaron mirándose y esta desvió la mirada algo incomoda

 

-Ammm… espero que no te intimiden las chicas fuer…

 

Astrid escucho un susurro y volteo a ver a Hipo roja

 

-¿Qué dijiste?

-Ha… ¡Ha! Decía que… Ammm… lo merecían…

-Si… por cierto vino Bocon quieres ver lo que trajo?

-Claro

 

Ambos sonrieron y caminaron a la cocina, aunque Astrid no podía quitarse de la cabeza la palabra que había dicho Hipo al verla, “Preciosa”.

 

 

Capítulo 3

Estoico bajo su vaso de café con una sonrisa satisfecha, cuando vio que Astrid se acercaba

 

-¿Desea algo mas?

-No, no… ha…

 

Estoico miro el escaparate como pensando en si pedir algo mas o no y…

 

-Jajajaja de acuerdo otra dona mas

 

Astrid se dio media vuelta para ir por su pedido haciendo que Estoico riera, el lugar estaba totalmente lleno de parejas y de estudiantes, además el olor a café y pan recién horneado llenaba el lugar. Finalmente Astrid regreso poniéndole un plato enfrente.

 

-Parece bastante lleno

-Si… mas o menos esta así todos los días.

-Si

 

Estoico sonrió un poco y Astrid lo miro extrañada.

 

-¿Pasa algo?

-Lo siento es que… me parece que le parece extraño que al sitio le vaya bien.

-Si algo así… no creí que funcionaria

 

Dijo para si mismo Estoico, Astrid se extrañó y le iba a preguntar más cuando vio que alguien llamaba su atención y se alejó para atender esa mesa.

 

Horas después, Astrid terminaba de guardar los vasos cuando sintió algo en una estantería y se subió a una silla para revisarla, empezando a quitar los vasos de ahí.

 

-Ya saque la basu… ¿Qué haces?

-Hipo creo que esto esta flojo.

-¿Flojo?

 

Hipo se acercó y presiono la estantería notando como la madera se movía un poco

 

-Eso me pasa por usar materiales baratos.

-S… espera ¿Tu  hiciste esto?

-Ammm si… hace un año cuando abrí ¿nunca te lo dije? Muchos de los muebles que tenemos aquí los construí yo

-Lo de madera.

-Y lo de metal. Bueno con excepción de electrodomésticos y cosas así…

-Me… me estas tomando el pelo ¿verdad?

 

Hipo sonrió y acercándose a una silla le mostro un símbolo, Astrid se acercó y se quedó sorprendida, grabado en el metal había un pequeño logo, que estaba también en la entrada de la tienda, lo había visto también en varios sitios del local.

 

-Reuní el dinero para abrir el local trabajando en un taller, como soldador, carpintero, lo que hiciera falta y cuando tenía oportunidad hacia muebles y cosas así, es mi pasatiempo…. ¿Te sorprende?

-Si, siempre creí que tu papa había pagado por este sitio o algo así

 

Hipo sonrió con tristeza

 

-no, el viejo no era ese tipo de persona.

-Ha bueno…

-Puedes irte, tardare un par de horas en reparar el estante.

-Bueno… yo… podría ayudarte si quieres

-No tenías un examen?

 

Astrid gruño derrotada, eso era verdad

 

-no te preocupes puedo con esto solo

-De acuerdo, te veré mañana.

 

Astrid salió del local, pero unos treinta minutos después volvía a pasar enfrente de este hablando por el celular enfadada.

 

-Y mira que decir que estaba exenta, pudo decírmelo ayer y ahorrarme problemas

-Vamos eres la única persona que conozco que se enoja por exentar

-Claro que si, sabes cuánto me prepare para este…

 

Astrid se quedó quieta mirando que la cortina del local estaba levantada y el letrero de abierto aún estaba puesto.

 

-Te hablo luego.

 

Se acercó a la puerta y la empujo pero estaba cerrada, abrió con su propia llave encontrando las mesas como las había dejado y vio la puerta de la cocina abierta con la luz encendida, le pareció raro que Hipo se pusiera a arreglar la estantería ahí mismo y se acerco, al momento de entrar pego un grito.

 

-HIPO!

 

Astrid entro en la sala del hospital con pequeño paquete para ver como Estoico salía de una habitación.

 

-Hey, como esta?

-Bien bien solo que se estaba quedando dormido

-Puedo…

-Claro claro yo… yo tengo cosas que hacer

 

Estoico parecía algo pensativo y se fue, Astrid abrió la puerta y entro en la habitación cerrando tras de si

 

-Tu papa no esta

 

Hipo abrió un ojo

 

-Uff menos mal.

 

Astrid negó con la cabeza con una sonrisa y le paso el paquete, Hipo la miro extrañado pero lo abrió y sonrió viendo un libro

 

-Dijiste que lo querías, vas a estar aquí al menos una semana así que… creo que te serviría algo en que entretenerte.

-Gracias.

 

Hipo miro el libro y Astrid se sentó a su lado mirando las piernas de Hipo o bueno, la pierna.

 

-¿Por qué no me lo dijiste? Pude ayudarte a bajar el estante si hubiera sabido que…

-¿Qué soy un lisiado?

 

Las palabras de Hipo estaban llenas de amargura, Astrid suspiro un poco

 

-Que necesitabas ayuda.

-no creí… necesitarla, no la necesitaba, mi prótesis resbalo eso fue todo, un accidente, lo mismo hubiera pasado si fuera un pie real y… no necesito que…

-No te tengo lastima si es lo que vas a decir.

-¿He?

-Ha, si era eso, ¿verdad?

 

Astrid sonaba fría.

 

-Te conozco desde hace… ¿Qué? ¿Tres meses? Tienes un negocio prospero una buena relación con tus padres, eres un gran cocinero, soldador, plomero, carpintero… ni siquiera puedo creer que seas soltero y ¿crees que te tengo lastima por… eso? Lo que te tengo es envidia. Tenemos la misma edad y entre los dos sales ganando, ¿sabes? Así que no, lastima no le voy a tener a alguien como tu.

 

Hipo la miro extrañado y Astrid se sentó en la silla

 

-As…

 

Astrid suspiro un poco

 

-Perdona… yo… quizás deba irme

 

Astrid se levanto pero Hipo la tomo de la mano.

 

-¿Si?

-Gracias solo... perdona suelo deprimirme mucho cuando me pasa algo como esto

-¿Te pasa seguido?

-Algo así…

-Bueno te perdono con una condición.

-¿Qué? ¿Hay condiciones?

-Si, te lo dije, una. Si necesitas ayuda, me la pedirás

 

Hipo abrió la boca para protestar

 

-Me la pedirás, Hipo, si algo vuelve a pasar me pedirás ayuda y serás sincero conmigo, ¿entendido? No  quiero volver a entrar al café para verte en el suelo inconsciente, no quiero quédame sin…

-¿Sin trabajo?

-Sin mi amigo.

 

Hipo abrió los ojos y Astrid desvió la mirada, un poco roja.

 

-De… de acuerdo pero… no le digas a papa cuando lo haga… ¿De acuerdo?

-A estoico?... bueno, de acuerdo.

-Gracias.

 

Astrid sonrió cuando una enfermera entro.

 

-Ha terminado la hora de visitas señorita

-Si… disfruta el libro.

 

Astrid salió de la habitación y al acercarse a la entrada del hospital, se sorprendió al ver a Estoico en la puerta.

 

-Quieres que te lleve?

 

Astrid asintió y lo siguió hacia su auto

 

-¿Cómo esta?

-Bastante bien… creo…

-Menos mal

-El no se lo dijo?

-No, todavía cree que no me doy cuenta cuando finge dormir

-Si… señor… ¿Qué paso?

-Nada solo…

 

Estoico suspiro.

 

-Toda mi vida sobre exigí a Hipo, estudios, deportes, en todo… y él era pésimo al menos en las cosas que yo creía importantes… lo obligue a estudiar lo que yo quería, intente que viviera como yo quería… pero cuando tenía 19 años tuvimos una pelea muy seria y cuando él se fue embistieron su auto, perdió su pierna y estuvo más de un año en el hospital.

 

Astrid no dijo nada pero estoico noto como apretaba el puño.

 

-Cuando salió le di… más oportunidad de ser como él quería ser, me había esforzado en controlarlo aun cuando era adulto pero… ahora solo lo apoye, deje que descubriera sus aficiones, que estudiara lo que quería, que al graduarse abriera su local… en apoyarlo…

-Por qué le tenía lastima

-Claro que no… lastima no… nunca… yo solo… pienso en lo cerca que estuve de perder a mi hijo sin llegar a conocerlo nunca… todo lo que ha logrado me hace sentir más orgullos de lo que puedo llegar a expresar. Por eso estoy feliz y muy agradecido de que trabajes en la cafetería, que tenga alguien en quien apoyarse, alguien en quien… confié de verdad…

 

Astrid lo miro y suspiro.

 

-creo que debería decírselo

-No soy bueno con las palabras

-Lo se pero… se que a el le gustaría saberlo.

 

El auto se detuvo y Astrid bajo de este pensativa, pero su semblante melancólico no duro mucho, de echo duro hasta el día siguiente cuando al ir a ver a Hipo y preguntarle que le había parecido el libro lo encontró hablando animado con estoico, que solo en silencio le asintió con la cabeza, haciendo que la chica comprendiera todo, después cuando unos días después Hipo le llamo para decirle que volverían a abrir se alegró aun mas.

 

Pero para ella la mayor alegría llego unos días después cuando estaba preparándose para salir

 

-Astrid.

-Dime…

-Yo… este… podrías…

 

Hipo suspiro.

 

-Necesito ayuda para desinstalar las gavetas, por mi pierna, ¿Puedes ayudarme?

 

Astrid lo miro y sonrió.

 

-Claro que si.

 

 

Capitulo 4

Astrid y Brutilda se encontraban en la cafetería, pero fuera de lo común era que Astrid no se encontraba trabajando si no que ambas tenían un montón de libros enfrente, pero mientras Astrid leía sin parar y con el ceño fruncido Brutilda lanzaba pequeñas rosas de vez en cuando y hablaba con el celular, Astrid bufo fastidiada, por alguna razón que ni siquiera ella comprendía, Brutilda y ella habían terminado llevándose de maravilla, como si el carácter alocado de esta contrastara con el carácter mas tranquilo y serio de la chica… o quizás fuera porque Astrid estaba normalmente rodeada de pretendientes y según Brutilda, más de una cita había conseguido consolando a alguno después de un inevitable rechazo, solo que en momentos como esos era que Astrid a veces se preguntaba simplemente “por qué”. En eso Hipo se puso a su lado y coloco dos tazas de chocolate caliente, una para cada una.

 

-Hay te amo…

 

Hipo sonrió

 

-Cómo va el estudio

-Sigo sin… -palabrota- entender estas –palabrota- ecuaciones que –palabrota- ni siquiera se por qué –palabrota- nos intentan enseñar.

-Ha…

 

Astrid se puso colorada pero Hipo sonrió y volteo el libro para verlo.

 

-No vas a entender…

-Las vi cuando iba a la universidad

-¿En serio?

 

Las dos voltearon a ver a Hipo, este asintió mirando las ecuaciones serio, Astrid de pronto recordó que, antes de que su padre dejara de intentar manejar su vida, Hipo había entrado a estudiar a la universidad a los 17 y casi se graduaba cuando había ocurrido el accidente, había estudiado una ingeniería y no era raro que pudiera resolver ese tipo de problemas.

 

-En serio, antes de que… cambiara de carrera, se las explicare solo termino de cerrar.

-Hay, te amo

-Lo se lo se

 

Dijo Hipo algo rojo sonriendo y se alejó, Brutilda rio un poco y Astrid le saco el celular.

 

-¿Puedes dejar los memes un momento?

-No me rio de ningún meme, me rio de ti

-¿De mi?

-vamos, es que están tan enamorados… en serio, mínimo ya follen

 

Astrid se puso roja.

 

-No estamos enamorados.

-Por favor, te acaba de salvar el trasero con esta materia

-Es lo que cualquier amigo haría

-Nos dio bebidas gratis

-Me da bebidas todos los días

-Nos permitió quedarnos después de cierre para estudiar tranquila

 

Le señalo la cafetería, totalmente desierta, con las puertas cerradas y la cortina de acero bajada.

 

-Solo es… amable…

-Y tu con el “Te amo” que le dices cada cinco minutos

-Es algo que le digo de… como amistad ¡Y no se lo digo cada cinco minutos!

 

-Flashback-

 

En las mañanas

 

-Hola, ¿Desayunaste hoy?

-Ammm n…

 

Le da un desayuno ya listo

 

-Te amo…

 

A medio día.

 

-HEY PRECIOSA!!!

-Que tiene ese cliente? –Hipo.

-Es un pesado

-HEY LA PECHUGONA RUBIA! Te hablo

-Yo me encargo

-Te amo…

 

Cuando cierran.

 

-Ten tu sueldo

-Te amo…

 

Cuando Astrid mira el baño después de que alguien lo dejo asqueroso

 

-Ammm yo me encargo

-Te amo…

 

-Fin de múltiples flashback.

 

-Ok pero… no es por e…

-Estoy segura que también le gustas

-Ya callate… … … ¿Cómo sabes? ¿Te dijo algo?

 

Brutilda sonrió picara.

 

Hipo se acerco

 

-Bueno vamos a ver esa… ¿Ocurre algo?

-Nada… solo… explica ¿si?

 

Dijo Astrid tapándose la cara enrojecida con una mano, Hipo sonrió y se sentó a su lado empezando a explicar. Un rato después los tres salían del local.

 

-Entonces… ¿Estas segura de que es suficiente?

-Si… ¿Cómo rayos lograste que esto me entrara?

-Y a mi… digo… ¡Soy yo! -Brutilda

 

Hipo rio.

 

-Bueno, tuve el mismo profesor que ustedes, se que solamente pone los problemas dicta y se olvida, así que me toco investigar todo por mí mismo y recuerdo como aprendí

-Si… gracias –Las dos.

 

Hipo sonrió y cuando se iban a dar media vuelta Astrid se detuvo, Brutilda siguió adelante hablando por su celular, Hipo se alejo unos metros cuando Astrid lo tomo de la mano, Hipo se quedó quieto y volteo a verla algo rojo y tragando saliva.

 

-Hipo…

-Astrid amm…

-Quería sa…

-El fin de semana habrá una fiesta y me invitaron quieres…

-SI! Digo ha… estas…

-Si este si quieres…

 

Astrid se puso como tomate y asintió, Hipo se rasco la nuca nervioso.

 

-Entonces… paso por ti a las…

-ocho…

-Claro… ocho… te veo entonces…

 

Astrid volteo colorada e Hipo hizo lo mismo, alejándose, Astrid camino hasta que vio como Brutilda estaba muerta de risa mirándola.

 

-¿Qué?

-… Segura que tienes 23 y no 13?

-¡Cállate!

-Cállame

 

Astrid la miro y trono los puños.

 

-Es… espera… es broma… ¡ES BROMA!

 

Empezó a correr perseguida por Astrid, mientras se guardaba el celular en el que se leía el ultimo mensaje, dirigido a Hipo “Conseguí que hablara a solas contigo, el pago es donas gratis por un año mas te vale que lo cumplas”

 

Fin

 

Capítulo 5.

Astrid se encontraba totalmente nerviosa en la cafetería, que al ser hora de clases de la mañana estaba totalmente vacía, solo por una personita muy molesta que por alguna razón ahora iba a almorzar todos los días ahí.

 

-Vamos te vas a morir de un infarto ¿Qué te pasa?

-No me pa…

-Si te pasa

 

Dijo Brutilda riendo haciendo que Astrid se pusiera aun mas roja.

 

-Solo… pensaba en… un regalo para Hipo.

-¿Un regalo? ¿Otra vez?

-Si otra vez

-No le diste uno hace un mes?

-Eso fue diferente

-Si si lo se cumplieron 6 meses de novios

-Si…

-7 meses desde su primera cita

-Si…

-5 meses desde la primera vez que te follo como dios manda

-5 me… ¡¿Cómo rayos sabes eso?!

-1 por la sonrisa idiota que traías al otro día y 2, por que acabas de confirmármelo

 

Astrid la miro y se tapó la cara, enrojecida, con una mano haciendo que Brutilda riera hasta que escucho un rumorcito.

 

-¿perdón?

-ños

-Qué?

-CUMPLE 24! ¿de acuerdo? Es la primera vez que mi novio cumple años saliendo conmigo tengo que darle algo bueno!

-Ha… eso…

-Si, eso.

-Bueno

 

Una sonrisa cruel apareció en el rostro de Brutilda

 

-… ¿Cuánto me costara?

-Chocolate gratis por un año.

-Echo.

-Bueno entonces… quizás tenga… un boleto…

-No hay ningún concierto que le interese en estos…

-Para cierta firma de libros en el lanzamiento de la ultima novela de Brandon Sanderson que será en unas horas

 

El boleto desapareció de su mano.

 

-Fue un placer hacer negocios contigo.

 

En ese momento, Hipo salió de la cocina.

 

-¿Que pasa amor?

 

Brutilda se rio y Astrid le dio un coscorrón sin voltear a verla.

 

-Debemos cerrar, Bocon tuvo un problema con el camión de reparto y me pidió ayuda –Hipo-

-Bueno…

-Quieres que te acerque a casa?

-Hay te a… este… no no… tengo unas cosas que comprar…

-De acuerdo te veré luego entonces

-Si

 

Hipo le dio un pequeño beso que Astrid correspondió lentamente hasta que

 

-Hey si follan yo también quiero participar

 

Se separaron de inmediato haciendo que Brutilda riera.

 

-Te… te veo luego…

-Si…

 

Hipo salido y cerró la puerta del café.

 

-¿Bocon? ¿Qué tiene que ver con el de las entregas?

-Es un amigo de la infancia de mi suegro y fue como una especie de tío para el

-Aja… oye… la venta de libros va a empezar mira la hora.

 

Astrid miro la hora en el billete y quedo helada.

 

-Yo cierro puedes i…

 

Astrid ya no estaba

 

-pero que?

 

Astrid asomo la cabeza por la puerta

 

-Y no quiero ningún chistecito.

 

Salió de la tienda y se fue.

 

Astrid corrió lo más rápido que podía hacia la librería, atravesando rápidamente callejones, pasando sobre botes de basura, cercas, buzones, uno que otro vago, agradeciendo el no haber dejado de entrenar aun sin estar en ningún equipo deportivo dela universidad porque eso le permitiría llegar ra…

 

Se detuvo de pronto viendo una fila de más de una calle frente a la librería.

 

-Rayos…

 

Hipo llego a su casa, tomo su camioneta y se dirigió a la entrada de la ciudad, donde vio un gran camión estacionado en la orilla, con un hombre grande y gordo haciéndole señas, se bajó acercándose

 

-Cuál es el problema Bocon?

-Este, es bastante serio

-COMO RAYOS PASO ESTO?

 

Hipo miro una de las llantas delanteras del camión echa pedazos.

 

Un imbécil casi me choca, me hice a un lado y pase sobre una rama, se hundió en el caucho y… pum…

 

Hipo no entendía como rayos había pasado todo eso, pero miro la llanta que parecía ser solo el rin de metal.

 

-Entonces… tienes de repuesto

-Si

-Gracias a D…

-En el taller de mi casa

-En tu… eso está al otro lado de la ciudad!

-Sí y no puedo irme y dejar el camión solo, ten las llaves

 

Los brazos de Hipo cayeron.

 

Astrid avanzo un par de metros en la fila mientras un chico vestido con una toga marrón hablaba con ella.

 

-Por supuesto, es enfermizo lo que han hecho con esas adaptaciones, todo mundo sabe que Eragon vivió mucho tiempo con Zafira mientras ahí solo pasan unos mi…

 

Hipo estaciono la camioneta enfrente del taller, Bocon vivía en una pequeña casa al lado de un tiradero de autos que le pertenecía, entro al taller y un inmenso san Bernardo se echó encima de el.

 

-NO NO NO ESPERA ESPERA!!

 

Un segundo después el perro estaba encima de el saludándolo muy cariñosa y humedamente.

 

Astrid había logrado avanzar otro par de metros mientras el chico hablaba

 

-Por supuesto que el final de canción de hielo y fuego será diferente a la serie y pon atención al echo de que le llamo por su nombre real, no como esa gente que piensa que se llama juego de tronos por que no tienen la atención suficiente para leer un libro y prefieren ver imágenes en una pantalla.

 

Hipo logro subir la enorme y pesada llanta a la camioneta… ayudado por otros 3 hombres que pasaban por ahí

 

-Gracias chicos

-Como que gracias, denos pa’ las aguas.

 

Hipo los miro… y saco un billete, los hombres agitaron la mano… e Hipo saco otro… agitaron un poco mas la mano… y saco otro…

 

Astrid estaba en la puerta.

 

-Digo serias una gran guerrera o amazonas, en mi grupo de rol falta una amazona, por lo general no confecciono los trajes de otros pero si quieres podría hacerte una armadura femenina para ti solo necesito tus medidas…

 

Astrid sonrió

 

-Claro, uno diminuto, seguro que a mi novio le encantara

-No… novio?

-Claro vine a comprar el libro para regalárselo.

 

El chico se dio la vuelta.

 

-Y bien…

-Cállate, debí saberlo, todas son putas.

 

Astrid se encogió de hombros.

 

Hipo termino de poner la llanta y se secó el sudor de la frente.

 

-Ya esta…

-Si, solo falta inflarla, saca la bomba

-Bom…

-Si, ¿La trajiste verdad?

 

Astrid vio que solo quedaban dos libros pero enfrente solo estaba el chico así que sonrió, cuando el escritor miro al chico

 

-y…

-Quiero dos por favor.

 

El escritor arqueo una ceja pero tomo dos libros se los tendió y el chico sonrió triunfante… un momento después estaba suspendido en el aire por unos brazos que parecían de acero

 

-Dámelo o la muerte de Vyseris será poco dolorosa comparada a lo que hare contigo.

-… si…

 

Astrid puso el libro con una dulce sonrisa

 

-Puede poner una dedicatoria romántica? Es para mi novio.

 

Hipo apago la bomba y sonrió

 

-Ya esta…

-Gracias chico

 

Bocon arranco sin mas echándole hasta tierra con el camión, Hipo suspiro agotado y deseando ir a casa, subió a su camioneta y palpo su bolsillo para sacar su celular pensando en llamar a Astrid eso siempre lo animaba… cuando noto que no estaba

 

-Donde… ¡Mierda!

 

Astrid salió de la librería con una enorme sonrisa y decidió ir a casa, ducharse, ponerse algo sexy e ir a darle el regalo a su novio, palpo su bolso buscando sus llaves… cuando noto que no estaban

 

-Donde… ¡Mierda!

 

Hipo se acercó a la tienda… cuando vio para su sorpresa que Astrid estaba enfrente de la puerta.

 

-Astrid?

-ha... Hipo…

-Que haces aquí?

-Este… olvide mis llaves… y tu?

-Olvide mi celular

 

Astrid sonrió y abrió la puerta, el interior estaba oscuro como boca de lobo.

 

-Bueno pero… Tuviste algo que hacer?

-por qué lo dices? –Astrid

-Por que cerraste hace… 5 horas, ¿Apenas te diste cuenta que dejaste tus llaves?

 

Astrid se dio cuenta de eso y enrojeció

 

-En… en realidad… Hipo…

-Si?

-Feliz Cumpleaños.

 

Hipo abrió mucho los ojos cuando Astrid le paso un libro sin envolver, el siguiente que seguía al libro que hacía meses le había regalado en el hospital, al abrirlo se sorprendió aun mas al leer la dedicatoria

 

-“Para el amor de mi vida, Feliz Cumpleaños…”

 

Y abajo con letra chiquita decía:

 

-“Pd: Chico en serio te ama, hizo que se orinara alguien por ganarle este libro”

 

Hipo volteo a ver a Astrid que estaba totalmente roja.

 

-Espero te guste…

-Claro! Me encanta! Podría besarte!

 

Hipo la miro a los ojos y ambos se pusieron rojos pero sonrieron y Astrid lo beso, ambos entraron en el restaurante besándose con pasión, mientras cerraban la puerta, las manos de Hipo entraron bajo la camisa de Astrid acariciando su espalda…

 

-SORPRESA!!!!

 

Las luces se encendieron y ambos jóvenes voltearon para ver como debajo de un letrero de Feliz Cumpleaños estaban toda su familia y amigos, rápidamente Astrid aventó a Hipo de ahí totalmente roja para después disculpándose lo ayudaba a levantarse preocupada por haberle hecho daño, sus amigos reían, Estoico parecía por alguna razón orgulloso, Patan decía que cuando rompiera con el por no dar el ancho estaría para ella, todo eso mientras Brutilda gravaba, Estoico se acercó y susurro a Brutilda.

 

-Quiero copia del video

-Si señor

 

Estoico sonrió, había tenido que conseguir boletos para una firma de libros, convencer a Bocon de fingir una avería y llegar tarde a todas las entregas del día, convencer a Brutilda de robar el celular de Hipo y las llaves de Astrid para hacer que volvieran, pero cuando vio que Hipo dejaba con el ojo morado a su bravucón primo frente a todos, finalmente supo que todo había valido la pena

 

Astrid se abrazo a Hipo con una sonrisa, sintiéndose segura y feliz junto a el mientras aun escuchaba su respiración agitada, Hipo acaricio su cabello suavemente pero después de un momento noto que Hipo se quedaba pensativo

 

-ocurre algo?

-no, solo que me sigue pareciendo increíble que mi papa hiciera todo eso –Hipo

-Y a mi increíble que no me lo dijera, ¡Es mi suegro!

 

Hipo rio mirándola.

 

-Sera tu suegro aun no.

-Aun así debería tener cierta consideración

 

Dijo haciendo un falso mini berrinche que Hipo calmo con un beso

 

-Igual se veía bastante feliz también, mas que tu que casi lloraste… los dos casi lloran.

-Si… bueno jamás habían tenido detalles como los que tuvieron hoy conmigo… o como el que tuviste tu conmigo… pero si parecía muy contento por algo.

 

En otro lado de la ciudad, Estoico miraba el video con una sonrisa, no solo su hijo estaba feliz si no que ese beso le había regresado la esperanza de que algún día su hijo le daría nietos.

 

Fin