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Los merodeadores van a Mar de las pompas

Summary:

Los merodeadores se ganan un viaje en un concurso al que nunca entraron y deciden ir igual porque pueden y quieren.

Notes:

Bueno este es en español así que seguramente este mucho mejor escrito, es un crack fic alternative universe todo eso, fuertemente inspirado por la selección argentina va a mar de las pompas (les dejo el link https://twitter.com/_lakaiser/status/1605747615949148160?lang=es ) que a su vez esta inspirado en un capitulo de casados con hijos.

Work Text:

Una tarde de primavera Remus, Sirius, Peter y James se encontraban en la puerta de su secundaria, Minerva los había citado el día anterior que habían ganado el concurso de ajedrez intercolegial y, por lo tanto, irían a un viaje extra curricular a mar de las pompas. Había muchas cosas raras con respecto a este viaje puesto que ninguno de los cuatro había ganado una competencia de ajedrez, ni se había anotado en una, también les resulto extraño tener que compartir viaje con los reales ganadores de la competencia, pero como un viaje gratis no se rechaza el grupo se preparó para una semana de sol y playa.

 

Peter y James eran los encargados de llevar protector solar y esterillas mientras que Remus era el encargado de las sillas y Sirius prepararía de los sanguches de milanesa. Una vez reunidos en la puerta de su tan querido colegio debían esperar el micro, les informaron que pasaría alrededor de las tres de la tarde, pero los minutos pasaban y ningún vehículo parecía detenerse. El grupo comenzó a inquietarse cuando se hicieron cuatro y media y ningún micro se veía a la distancia.

 

“Seguro se enteraron que no competimos” haciendo un puchero habló Peter. “Sabíamos que era demasiada coincidencia” le respondió Remus siendo el más tranquilo en esa vereda. “No hay que perder la esperanza, capaz solo están tardando porque pasaron a buscar tarde al otro grupo” James trataba de mantenerse positivo. “El buchón de Regulus debe haberse comunicado con la organización para contarles que no ganamos” Sirius refunfuñaba entre dientes puesto a que más temprano había tenido una discusión con su hermano, quien si había ganado la competencia, y este amenazó con hablar sobre el fraude antes de que vayan a buscarlo.

 

El micro llegó a las cinco, en su interior se encontraban Severus Snape, un ex alumno de su colegio quien fue expulsado por mal comportamiento, Barty Crouch Jr., el hijo ilegítimo de un senador y mejor amigo del hermano de Sirius, Evan Rosier, el novio de Barty, y por último Regulus, el hermano menor de Sirius. Tanto Barty como Evan estaban demasiado ocupados entrelazando su saliva como para prestar atención a quienes subían, pero Severus y Regulus no podían ocultar su cara de desagrado al ver a los merodeadores sentarse.

 

El conductor era un ex alumno quien ellos conocían por haber sido el encargado de limpieza del colegio, Rubeus Hagrid. Él les permitió bajar a la cabina del conductor y compartió café con ellos, si bien el café estaba quemado era mejor que el té helado que les tocó al otro grupo. Todo el viaje compartieron historias con Hagrid sobre Minerva y Dumbledore, resulta que el ex alumno había metido un gran mástil dentro del colegio durante sus años allí oculto en una zona abandonada hasta que una chica apareció con una mordida gigante en su brazo y lo obligaron a entregar a su mascota. Ellos por su parte le contaron de cuando descifraron el horario de cambio de turno de seguridad para salir del colegio y saltearse clases, cuando descubrieron a el profesor Slughorn tratando de vender químicos a un grupo de adolescentes y cuando Poppy por fin les confirmó que ella era la esposa de la que tanto Minerva les hablaba.

 

Pasaron unas seis horas hasta que Remus y Sirius subieron a sus lugares para tratar de descansar, ellos habían comenzado a salir hacía unas semanas pero no se sentían cómodos compartiendo sus momentos íntimos como Barty y Evan así que lo máximo que hacían frente a los ojos de otras personas era abrazarse o caminar de la mano, también este viaje se agregaba la presión de que el hermano de Sirius estaba presente y ellos todavía no estaban preparados para que la familia Black sepa que el heredero no iba a continuar el apellido.

 

Cuando se hicieron 8 horas de viaje Severus bajó a la cabina a quejarse de la tardanza, él y James tenían un historial de odiarse ya cuando les tocaba competir en los torneos del colegio así que no fue una sorpresa que volvieran a sus viejos hábitos. “Metete en tus cosas pelo duro” lo prepoteó James ni bien Severus comenzó su queja. “No es mi culpa que Rubeus no sepa manejar ni llegar a donde debería llevarnos” esta respuesta tan pasivo agresiva hizo que James tratara de golpearlo, pero por la velocidad del vehículo terminó cayendo y empujando a Peter. Hagrid los mandó a sus asientos por estar peleando, arriba los insultos no se detuvieron hasta llegar a destino a altas horas de la madrugada.

 

El hotel que les tocó parecía de un cuento de Poe, tenía telas de araña por todos lados, el polvo se acumulaba en los muebles desde la última presidencia de Juan Domingo Perón y la humedad en las paredes había hecho crecer una variedad inaudita de plantas. En el mostrador los recibió un hombre viejo con arrugas en toda la cara y ojos grises casi blancos por las cataratas, este les dio cuatro habitaciones con dos camas cada una y advirtió de no salir de ellas solos porque los espíritus de anteriores turistas quedaron atrapados en los pasillos.

 

El profesor Dumbledore debería llegar en unas horas ya que era el encargado de cuidar al grupo pero al también ser director del colegio no podía acompañarlos hasta que se hiciera sábado, así que el grupo de 8 tenía que dividir los cuartos entre ellos, se acordó que las parejas compartirían cuarto para no molestar al resto quedando solo para dividir 2 cuartos entre James, Peter, Severus y Regulus.

 

“Asumo que ustedes querrán compartir cuarto por su cercanía” dijo Severus mirando con cara de asco a James y Peter. “No lo dejes compartir cuarto con mi hermano” le susurró Sirius a su mejor amigo “Lo va a querer manipular para que nos echen del hotel” y aunque para James abandonar ese hotel sonaba como una muy buena decisión le hizo caso a su amigo. “No, en realidad quiero compartir con Regulus cuarto” James le sonrió al hermano de Sirius y este solo le hizo un fuck you pero no negó verbalmente nada así que lo tomó como una aprobación a compartir cuartos. El único que se sentía en desventaja en el grupo era Peter que debería compartir cuarto con el oloroso y grasiento Severus.

 

Los cuartos no eran un lujo ni nada similar a lo que los directivos les habían dicho, las camas estaban polvorientas, las mesas de luz tenían manchas como de líquido volcado que había humedecido la madera y los armarios olían a encierro, extrañamente el cuarto más amplio y limpio resulto el de Peter y Severus, el suyo olía a vainillas, las sábanas eran nuevas, no había una partícula de polvo sobre ninguna superficie.

 

En la habitación de James y Regulus el más chico parecía que iba a sufrir un ataque de nervios, su cara estaba colorada y su ceño fruncido a mas no poder, él no se había despegado de un libro que llevó para el viaje en durante las casi 10 horas en el micro no prestando atención a las obscenidades de sus amigos pero esto jugo en su contra cuando tuvo que bajar a el hotel ya que no había escuchado a James Potter solo lo vio sonreír de manera burlona hacia él y en lugar de presentar una queja solo reaccionó haciéndole fuck you. Ahora tenía que compartir habitación con esta persona tan insoportable y con clara falta de higiene por cómo se peina, James se burla del pelo de Snape, pero él no tiene mucho a favor tampoco.

 

Barty y Evan usaron su tiempo a solas en su cuarto para tratar de sacarse las ganas de coger, ellos habían intentado sacarse las ganas en el baño del micro, pero estaban muy cerca del conductor y eso le causaba disfunción eréctil a Evan. La pareja se sacó la ropa de a poco tratando de que no quede cerca de la pared porque esta estaba impregnada en moho negro ultra toxico, y cuando ya estaban en posición listos en la cama pasó algo terrorífico, un cuchillo se asomó entre las sabanas rozando las costillas de Barty. La pareja se paró asustada gritando de la cama lo que llamó la atención de sus compañeros, pero cuando llegaron al cuarto la persona del cuchillo ya había salido de debajo de la cama y saltado por la ventana. “Tenía una bata roja” Evan trató de describirlo a sus amigos “una bata roja y mucho pelo negro”. El grupo decidió que deberían dormir todos juntos en un mismo cuarto hasta que llegue Dumbledore a ayudarlos. Peter ofreció su cuarto ya que era el único limpio de los cuatro, Severus se negó a compartir cuarto con James y Sirius así que lo dejaron irse a cualquiera de las otras tres habitaciones vacías.

 

El transcurso de la noche fue sin ningún intento de asesinato nuevo, lo más complicado fue tener que entrar siete personas en dos camas de una plaza pero pudieron arreglárselas para dormir algunas horas cada uno hasta que llegó el profesor.

 

“Buen día alumnos” los saludó Dumbledore desde el umbral de la puerta “me gustaría saber que llevó a esta acción de fraternidad entre colegios” este tenía puesto un traje colorido con palmeras de playa y la barba con trenzas hippies. Había muchos rumores sobre el director del colegio, el principal siendo que durante el servicio militar fue expulsado por acostarse con alguien que luego tuvo un alto rango en la fuerza, otro rumor fuerte era que perteneció a los montoneros, y así un montón de historias que hacían que los merodeadores lo admiren como a nadie.

 

“Un hombre entró a nuestro cuarto anoche y trató de asesinarnos” explicó Barty al profesor. “Debe haber sido un error” Dumbledore puso cara de constipación “voy a hablar con el encargado para ver quien se hospedó anoche también en el hotel” con eso se retiró del cuarto. “No debería llamar a la policía?” cuestionó Regulus, pero su hermano lo interrumpió con un sonoro PFFFFFF que fue seguido por una larga explicación de por qué el profesor Dumbledore es muy genial y no necesita que la policía intervenga.

 

Los merodeadores decidieron que un intento de homicidio no iba a arruinar su día así que con los sanguchitos que preparo Sirius, las esterillas y las sillas se fueron a la playa. Invitaron al resto a unirse, pero Barty, Evan y Regulus tenían planes de ir a un arcade para ganar el oso más grande que encontraran.

 

El que se quedó en soledad fue Severus quien jamás vio al profesor llegar y seguía encerrado por miedo al asesino, él seguía usando la misma ropa del viaje y ya estaba agarrando olor con la humedad del cuarto pero se había bañado hacía 15 días y todavía le faltaban 5 más para su siguiente ducha, finalmente decidió irse a su cuarto para cambiarse de ropa cuando escucho desde el baño una voz grave canta, no era canción de las nuevas, era una antigua que solía cantar su tía Marta los domingos cuando hacían pasta y veían canal volver, era Rosa de Sandro.

 

Severus se acercó a la puerta de la ducha temeroso con una lámpara en la mano, pero fue inútil, cuando Sandro salió del otro lado de la perta le golpeó un ojo con el picaporte dejándolo indefenso, luego con un palo lo golpeó en la nuca y todo se volvió negro.

 

Los merodeadores volvieron al hotel cuando ya se ocultaba el sol, Sirius y Peter quemados punto camarón, Remus y James todo lo contrario quedaron con un bronceado perfecto, tan perfecto que Sirius rezaba que ya este preso el loco del cuchillo para poder dormir a solas con su novio, pero no parecía tener mucha suerte. Cuando llegaron vieron a Dumbledore leyendo la revista Caras en uno de los sillones del recibidor, este les comentó que habló con el encargado y que prácticamente estaba ciego así que era imposible identificar si alguien además de ellos había entrado o como se veía.

 

Desanimados por la noticia el grupo se dirigió al cuarto a tomar turnos para bañarse, el primero en entrar iba a ser James por ser el que más había estado en el agua. Él entró al baño a desvestirse, pero mientras lo hacía escuchó un flash del otro lado de la cortina, asustado con que sea el asesino trató de atacar a la persona que estaba allí por sorpresa, se preparó mentalmente y cuando empujó con toda su fuerza a lo que estaba atrás de la cortina escuchó el grito de una chica.

 

Resulta que la hija del encargado, Rita según Dumbledore les explicó, tiene problemas de entender limites personales y le gusta fotografiar turistas así que se metió en su cuarto a esperar a que lleguen porque eran los únicos en el hotel. Remus propuso denunciarla por acoso, pero el profesor los convenció de dejarla pasar si borraba la memoria de su cámara.

 

Llegando la hora de la cena aparecieron Barty, Evan y Regulus con un peluche de una serpiente de 2 metros de largo. Ellos jugaron a golpear cocodrilos con un martillo toda la tarde sin parar así que morían de hambre cuando se sentaron en el comedor del hotel. Regulus pidió comida vegetariana y Rita le alcanzó un plato con lechuga, tomate y mayonesa. James durante la cena les comentó lo que pasó en el baño lo cual dejó a todos muy asustados, al terminar de comer los siete se dirigieron al mismo cuarto sin chistar y volvieron a usar por turnos las camas.

 

La mañana siguiente fue la más entretenida, los siete fueron a una cafetería en el pueblo donde el cajero no paraba de coquetear con Peter, pidiéndole su número y preguntándole donde se estaba hospedando. El día era lluvioso con mucho viento así que decidieron invitar al cajero a pasar la tarde con ellos en la zona de juegos del hotel.

 

La sala de juegos estaba más abandonada que las habitaciones particulares de ellos, tenía un jenga con partes faltantes, una mesa de pool rota y un juego de ping pong donde la pelota era una pelota de golf pintada de amarillo. Sirius propuso jugar al ping pong en parejas arriba de la mesa de pool y como nadie más tuvo una mejor idea comenzó un mini torneo. Las parejas se dividieron para este juego, Sirius jugaba con James, Barty con Regulus, Peter con Remus y Evan con el desconocido de la cafetería.

 

La primera ronda es Remus y Peter contra Barty y Regulus, ganándoles Barty y Regulus por goleada y porque el otro equipo no sabe nada de coordinar extremidades con cerebro. Sirius y James salen victoriosos de su partido contra Evan y el desconocido por poco. La final dura unos 40 minutos empate tras empate de puntos hasta que Barty decide hacer un saque que casi le da en un vidrio de los anteojos a James logrando desconcentrarlo y ganando el partido. “Eso es trampa” se quejó Sirius. “La próxima hace equipo con alguien pueda ver” le respondió Barty de manera burlona y sacándole la lengua. “Al menos no necesito hacer trampa para ganarle a un ciego” respondió Sirius sonriendo ignorando la cara de ofendido de James. Barty iba a contestarle, pero Evan lo detuvo para darle el beso del campeón y con eso fue suficiente para evitar que siguieran peleando.

 

Llegando las cinco de la tarde les empezó a dar hambre así que James se ofreció a ir a comprar facturas, para que no vaya solo con un asesino suelto Sirius obligó a Regulus a acompañarlo.

 

“No sabía que iba a necesitar niñero para caminar dos cuadras” Dijo medio en chiste medio en queja cuando salían del hotel. “Si no querías que vengas todavía puedo volver con el resto” Regulus respondió de la manera más monótona que escuchó James en su vida. “No me quiero morir tampoco…” Le devolvió James agarrándolo de la mano para que lo acompañe. Este gesto causó mariposas en la panza de Regulus, pero decidió ignorarlas y no hablar mucho el resto del camino para evitar malos entendidos, después de todo meterse con el mejor amigo de su hermano, la persona más molesta que existe, le causaría más problemas que nada.

 

En una parte inhóspita del hotel Severus estaba atado a una silla con una tela cubriéndole la boca, hacía horas estaba allí y no parecía que su tortura fuera a terminar pronto. Sandro volvía cada dos horas a ver que siguiera ahí sentado sin moverse, le había dejado puesto un disco que reproducía las mejores canciones del artista sin parar, ya había aprendido a cantar desde Penumbras hasta Dame el fuego de tu amor. Cuando Sandro volvió a entrar tenía algo negro que parecía un gato muerto entre sus manos, con una lata de cola de zapatero comenzó a apretarle al animal muerto en la cabeza, parecía que su tortura nunca iba a terminar.

 

El nuevo chongo de Peter los dejó una vez que terminaron de merendar y los siete ya se estaban aburriendo, Remus y Evan querían ir a preguntarle a Dumbledore si ya había hecho algo con el asesino de la bata roja pero nadie quería acompañarlos así que fueron solos. “Todavía no sabemos nada pero el encargado me está dejando quedarme en su habitación, voy a usar eso para ver si puedo investigar más sobre anteriores inquilinos”, esta charla no dejó nada tranquilo al par, debían quedarse una semana más con un loco suelto en un hotel de mal muerte y con un clima que cada vez empeoraba más.

 

Esa noche mientras era el turno de dormir de Peter y Barty se fue la luz en el hotel, estaba todo a oscuras y solo es escuchaba el sonido de los rayos y la tormenta contra las ventanas. Remus, Evan y Sirius cansados de esperar a que llegue Dumbledore se arriesgaron a salir de la habitación dejando a James y Regulus a cargo de cuidar de los dos que dormían. Regulus odiaba las tormentas eléctricas porque le hacían acordar a su mamá revoleando platos cuando alguien no quería comer lo que ella cocinaba, esta lluvia lo hacía ponerse peor y detestaba los estragos que estaba haciendo la humedad con sus rulos. Para su suerte James notó que algo le pasaba y lo abrazó esperando a que el resto volviera.

 

Remus caminaba delante de los otros dos ya que era el que mejor visión tenía para encontrar la escalera al recibidor, pero algo lo distrajo, una melodía que venía del cuarto de empleados. “Ustedes escuchan eso?” le g preguntó a los otros dos que con miedo asintieron. Los tres ya sabían que era, la única persona que estaba en el edificio además de ellos, el loco del cuchillo.

 

Con mucho sigilo se dirigieron a la puerta de donde venía la música, era algo viejo que escucharía una abuela o una tía muy grande, con cuidado abrieron la puerta y ahí estaba, de espalda a ellos cantando Tengo con la bata roja y el pelo negro, a unos metros de ellos una cuerda tirada en el piso les dio la idea que necesitaban para pararlo. Remus y Evan agarraron un extremo de la cuerda cada uno y Sirius se abalanzó sobre el asesino impidiéndole moverse, con un poco de lucha los otros dos lo ataron de pies y manos para que no pueda tocarlos.

 

Satisfechos con sus amarres dieron vuelta al loco dándose cuenta que era Severus. “Sabía que estabas re loquito vos” le grito Sirius casi festejando que sus sospechas eran ciertas, pero Severus no respondía solo seguía cantando canciones de Sandro. “Hay que llevarlo con Dumbledore y que él se encargue de esto” Remus dijo ya cansado de la payasada de Severus. Entre los tres lo bajaron al recibidor donde estaba el profesor en bóxer con una vela en cada mano. Le explicaron toda la situación y Dumbledore les prometió encargarse de lo que parecía ser un ataque psicótico con delirio.

 

Con velas intactas volvieron al cuarto para explicarles al resto lo que había pasado, pero solo se encontraron con Barty y Peter dormidos y extraños ruidos del baño. “James Fleamont Potter salí inmediatamente de ahí con mi hermano” Gritó Sirius tratando de abrir la puerta del baño que estaba obviamente cerrada con traba. Sirius no paró de golpear la puerta hasta que a los pocos minutos salieron en muy desalineados y con claros signos de franeleo James y Regulus del baño.
Regulus trató de calmar a su hermano jurándole que seguía virgen y que solo se habían besado con James, aunque el resto sabían por los ruidos que era todo mentira. Sirius decidió creerle a su hermano para proteger su paz mental y porque había algo mucho más interesante que contarle al resto. Evan despertó a su novio y a Peter para que también escuchen la caía a la locura de Severus Snape.

 

Tristemente cuando llegó la mañana Dumbledore fue al cuarto a informarles que por los acontecimientos y la fragilidad del estado mental de Severus que aseguraba que Sandro lo obligó a disfrazarse tenían que volver ese mismo día a Buenos Aires.

 

Peter en un intento de no perder a su amor de verano le pidió ayuda a sus amigos para colarlo en donde van las valijas así podían seguir viéndose a lo cual todos accedieron. Mientras metían al chico en el baúl del micro Sirius llamó a James a un lado para hablar. “Así que te gusta mi hermano?” le preguntó sin dar muchas vueltas al asunto. “Si, me gusta, es lindo cuando trata de hacerse el que las cosas no lo afectan” James estaba muy nervioso porque sabía que Sirius tenía una relación complicada con Regulus, pero su mejor amigo solo puso cara de asco y dijo “Mientras no le rompas el corazón todo bien” y cerraron la charla con un abrazo.

 

Una vez todos en el micro y con Severus en la ambulancia psiquiátrica miraron por última vez al hotel del terror, pero había algo que no cuadraba, algo que no podían creer, alguien desde una ventana los saluda, un hombre alto, con pelo negro, bata roja y la cara tan desfigurada que no tenía nariz. Sandro los saludaba desde el único cuarto limpio de ese hotel.