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Kpop Zombie AU

Summary:

Basado en el K-drama “Estamos muertos” y en el K-reality “Zombieverso”, los chicos de Stray Kids y de ATEEZ tienen que sobrevivir un apocalipsis zombie. ¿Saldrán todos de una pieza?

Chapter 1: Estamos perdidos

Chapter Text

Su historia empezó un martes a cuarta hora. Seungmin estaba en Educación Física, Felix y Han, de la misma clase, estaban en Matemáticas, Hyunjin en Fundamentos, Minho y Changbin, también de la misma clase, en Historia, Chan en Lengua y Literatura, y Jeongin tenía hora libre en su aula. Felix y Han estaban conversando porque, para qué engañarnos, era una clase aburrida, cuando escucharon a muchos alumnos gritar por el pasillo expresiones como “¡Viene a por mí!” o “¡Son zombies!”.

  • ¿Qué ocurre? – preguntó Han, acercándose a la ventana hacia el pasillo junto a algunos compañeros.
  • Todos sentados, por favor – regañó la profesora, pero nadie le hizo caso.

La profesora abrió la puerta y salió del aula para regañar a los alumnos del pasillo, y fue rápidamente empujada de nuevo adentro por uno de los alumnos, tirándola al suelo. Algunos compañeros fueron a ayudar a la profesora mientras le gritaban al alumno, pero se detuvieron y se quedaron totalmente callados cuando éste mordió a la profesora en el cuello y comenzó a comérsela. El silencio se rompió tras unos segundos cuando ese alumno y un par más, que entraron torpemente al aula, le gruñeron y gritaron a los compañeros. No había ningún tipo de duda al respecto: eran zombies. Mientras todos huían en pánico y no sabían qué hacer, Felix y Han parecían saber cómo actuar; al final, jugar tantos videojuegos y ver tanto anime les sirvió para algo. Felix apartó a Han rápidamente de la ventana y subieron a un mueble bastante alto, y trataron de apartar otros muebles que pudieran ayudar a los zombies a subir.

  • Esto es una locura – dijo Han, observando todo el caos –… es como “Estamos muertos”…
  • Pero eso es una serie – dijo Felix –, nosotros somos reales… Aunque, como sea un experimento social de esos me voy a enfadar mucho.
  • ¿Y qué pasa con los demás? Ayen está en el otro edificio…
  • Y Seungmin está en el gimnasio… no sé si estarán bien…

Pasó un rato y el aula se iba vaciando; quedaban cadáveres que se acababan transformando en zombies y trataban de atacar a Felix y Han, pero se acababan cansando y salían del aula. Seguía pasando el tiempo, y Han decidió bajarse para cerrar la puerta y bloquearla. Antes de cerrar, se asomó un momento al pasillo y, de nuevo entre cadáveres, vio a alguien familiar de pie.

  • ¿Seungmin? – preguntó Han, pero rápidamente se tapó la boca y miró a su alrededor para asegurarse de que no llamó la atención de ningún zombie.

Seungmin se giró tras escuchar su nombre, sobresaltado, y vio a Han haciéndole gestos para que fuera con él. Haciéndole caso, Seungmin entró al aula y Han bloqueó la puerta, mientras que Felix bajaba del mueble.

  • ¡Seungmin! – exclamó Felix – ¿Estás bien?
  • No te han mordido, ¿no? – preguntó Han, que había notado que Seungmin tenía su mano apoyada entre su cuello y su hombro.
  • Ah, n-no, no – respondió Seungmin –, cuando quisimos huir del gimnasio me tiraron las barras de las redes encima… ¿Sabéis algo de los demás?
  • No, nada, pero… no es como que no me preocupen los demás, pero Ayen…
  • Está en el otro edificio, y ya sabes cómo es su clase – añadió Felix.

Se preocupaban principalmente por Jeongin porque sus acosadores iban a la misma clase que él, y sabían que no tenían piedad. Como si del destino se tratase, Seungmin recibió una llamada de Jeongin. La descolgó al instante y lo puso en altavoz.

  • ¿Ayen? – preguntó Seungmin, ya que sólo escuchaba sollozos.
  • M-me han dejado en-encerrado – respondió Jeongin, llorando.
  • Respira, Ayen, por favor – dijo Felix.
  • ¿Dónde estás? – preguntó Han.
  • E-en mi clase… todos s-salieron corriendo, pero yo m-me metí en el armario, y cuando d-dejé de escuchar ruidos intenté salir, p-pero… ¡pero la puerta no se abre! ¡Quiero salir!
  • Ayen, relájate, así no podemos ayudarte.
  • ¿Tienes tu mochila contigo? – preguntó Seungmin.
  • S-sí, está aquí… ¡Ah, compré bastantes cosas de la cafetería! Al menos no me voy a morir aquí…
  • No te ibas a morir…
  • Ayen, escucha – dijo Felix –, no creo que podamos ir a por ti hoy… o incluso mañana. Seguramente intentaremos juntarnos con los demás y, cuando sea seguro, te sacaremos de allí, ¿vale? ¿Ayen?

La llamada se había cortado, y nadie sabía cuándo ni cómo. Felix suspiró.

  • Tan sólo espero que me haya escuchado – dijo Felix.
  • ¿Qué deberíamos hacer ahora? – preguntó Han – Quedan muchas horas para que se haga de noche.
  • Deberíamos descansar – respondió Seungmin –, ver si tenemos comida, agua o algo.
  • Ah, ¿no podía haber pasado todo esto antes del recreo? Me comí mi almuerzo y no compré nada…
  • Yo todavía tengo mi comida y mi agua – dijo Felix.
  • Yo… no traje mi mochila – dijo Seungmin –. Compartiremos tu comida por la noche, ¿vale?
  • Claro… espero que los demás estén bien…

Actualmente, Jeongin se encontraba en el segundo piso de su edificio, y Seungmin, Felix y Han en el primer piso del suyo. El día se hizo muy largo, y la noche aún más, pero el sueño fue más fuerte, y lograron dormir un rato. Al amanecer, Seungmin se despertó antes que Felix y Han.

  • Ah, casi no puedo mover el brazo – susurró, mirando a sus amigos –… este golpe va a acabar conmigo antes de lo que pensaba…

Seungmin sacó su teléfono e intentó llamar a Jeongin, pero no había señal. Cuando Felix y Han se despertaron, Seungmin estaba mirando por la ventana del pasillo con una plancha de madera larga pero delgada en la mano.

  • ¿Seungmin? – murmuró Felix – ¿Qué haces?
  • Estaba viendo a ver si era seguro salir – respondió Seungmin –, porque tendremos que salir de aquí.
  • ¿Y cómo lo ves? – preguntó Han.
  • … Complicado. Los zombies deben sentir que estamos aquí y no dejan de caminar por el pasillo.
  • Podríamos intentar distraerles o ir con mucho cuidado – sugirió Felix.

Aunque las sugerencias de Felix parecían geniales, simplemente no funcionaron. Los zombies eran sensibles al sonido, pero eso no significaba que fueran ciegos, por lo que ir con cuidado no funcionó. Con respecto a distraerles, trataron de lanzar cosas en el pasillo, pero nada hacía el ruido constante suficiente. También trataron de esperar por si, en algún momento, el pasillo acabase vacío, pero los zombies parecían multiplicarse cada vez que miraban por la ventana, e incluso intentaron ir de clase en clase, pero cuando lo intentaron y vieron que una de las aulas estaba llena de zombies, descartaron la idea rápidamente. Después de intentar lo de ir de clase en clase, se dieron cuenta de que llevaban horas intentando salir del aula, siendo ya pasado el mediodía.

  • No vamos a poder salir de aquí nunca – lamentó Seungmin.
  • Venga, algo podremos hacer – dijo Han –… Un momento, ¿qué asignatura tenía Hyunjin ayer cuando ocurrió todo esto?
  • Fundamentos, creo.
  • ¿Y dónde está el aula de Fundamentos?
  • … ¡Justo arriba! – exclamó Felix – ¡Ah, y la de Historia justo en frente!
  • Podríamos intentar subir por fuera… voy a mirar.

Han abrió la ventana que daba a la calle y vio que había un bordillo lo suficientemente ancho como para quedarse de pie en él, y había una tubería lo suficientemente gruesa como para trepar por ella.

  • ¿Quieres que intente subir yo primero? – preguntó Seungmin.
  • ¿Por qué? Tienes el brazo en mala condición – respondió Felix.
  • Porque si yo puedo subir, vosotros también.
  • Bueno… ten cuidado, por favor – dijo Han.

Seungmin salió por la ventana e intentó trepar por la tubería. La primera vez su pie se resbaló, la segunda el brazo dejó de hacer fuerza por un momento, pero a la tercera logró tener un buen agarre y subió sin problemas. Subido en el bordillo, miró dentro del aula y no vio a nadie; ni humano, ni zombie, ni cadáver. La ventana estaba algo abierta, por lo que la abrió del todo y avisó a Felix y a Han de que había conseguido subir. Después de unos intensos cinco minutos, los tres estaban en el aula de Fundamentos. Inspeccionaron bien el aula para asegurarse de que no hubiera zombies, y menos mal que lo hicieron, porque había uno debajo de la mesa del profesor. Seungmin le agarró de la camiseta y le tiró por la ventana antes de que pudiera hacer nada.

  • Joder, buenos reflejos, Seungmin – dijo Felix.
  • No iba a dejar que nos atacase – respondió Seungmin.
  • Bueno, Hyunjin no está aquí – mencionó Han –, espero que esté en el aula de enfrente.

Antes de hacer nada estúpido, los tres miraron desde la ventana al pasillo para ver que estuviera vacío. En el aula de enfrente las ventanas estaban tapadas, por lo que no podían saber si había alguien allí. El pasillo estaba libre de zombies, pero aun así salieron con cuidado. No sabían si abrir la puerta del aula directamente o llamar a la puerta, por lo que decidieron acercarse e intentar escuchar si había alguien dentro. No escucharon mucho, pero pudieron distinguir murmullos que sonaban lo suficientemente humanos, por lo que decidieron entrar.

  • ¡Ah, ¿ahora saben abrir puertas?! – exclamó Changbin.
  • Ay, cálmate, por Dios – regañó Minho.

Tras cerrar la puerta, Seungmin, Felix y Han fueron a abrazar a Changbin, Minho y Hyunjin. Sabían que estarían bien, pero verles en persona les ayudó mucho a calmarse.

  • ¿Sabéis si Chan está bien? – preguntó Felix.
  • No, no nos hemos atrevido a salir de aquí – respondió Minho.
  • ¿Vosotros habéis recorrido todo el instituto para subir? – preguntó Changbin.
  • No, demasiado peligroso – dijo Seungmin –, subimos por fuera del edificio porque Felix recordó que teníamos el aula de Fundamentos justo encima.
  • Uh, había un zombie allí – dijo Hyunjin –… por eso me quedé con Changbin y Lino.
  • Ya, lo sabemos – dijo Han –, Seungmin le agarró y le tiró por la ventana.
  • Joder…
  • Sí, exacto.
  • Oye, no tendréis comida o agua… ¿verdad? – preguntó Changbin – Llevamos sin comer desde ayer…
  • No… compartimos mi comida anoche – respondió Felix.
  • Ah, cierto – dijo Minho –, ¿sabéis algo de Ayen?
  • Sí, nos llamó ayer.
  • Le dejaron encerrado en el armario de su clase mientras se escondía – dijo Seungmin.
  • ¿Estás de coña? – preguntó Hyunjin – Incluso con todo esto, ¿le harían algo así de verdad?
  • Se le notaba muy estresado y estaba llorando – dijo Felix –, pero, al menos, tiene la comida que compró ayer.
  • Deberíamos llamarle de nuevo ahora – dijo Changbin.
  • Lo he intentado, pero no hay señal – lamentó Seungmin –, lo que podemos hacer ahora es buscar a Chan, y mañana ir a por Ayen.
  • ¿No deberías quedarte aquí y descansar? – preguntó Hyunjin – Con el brazo como lo tienes no deberías hacer más esfuerzos por hoy.
  • No, tenemos que ir a buscarle – dijo Han –, Chan probablemente tenga comida, ya sabéis que trae extra para todos y se ofrece a comprarnos lo que sea con tal de que comamos.
  • Y estando juntos nos defenderemos mejor – añadió Felix.
  • Bueno, está bien – dijo Minho –, el aula de Lengua no queda demasiado lejos de aquí.
  • Y no hay demasiados zombies aquí arriba – mencionó Han –, pero deberíamos llevarnos algo para protegernos.

Usando tablas de madera, patas de silla e incluso carpetas con demasiadas fotocopias dentro, los chicos salieron del aula en dirección al aula de Chan. De camino se encontraron con varios zombies, pero estando Seungmin delante junto a Changbin pudieron defenderse bien. Finalmente llegaron al aula de Lengua y Literatura; las ventanas no estaban tapadas, por lo que pudieron mirar a ver si estaba dentro, y efectivamente, Chan estaba allí. En cuanto Chan vio a los chicos corrió a desbloquear la puerta y dejarles pasar. Después de abalanzarse sobre él para abrazarle, se calmaron y le contaron a Chan todo lo que había estado ocurriendo.

  • Entonces… ¿Ayen sigue encerrado? – preguntó Chan.
  • Sí, y no podemos contactarle – respondió Han.
  • ¿Y por qué no vamos a por él ahora?
  • Porque va a empezar a oscurecer pronto – dijo Minho –, y no sabemos si en la calle hay más zombies o no.
  • Oye, Chan – dijo Hyunjin –, tienes comida, ¿verdad?
  • Ah, sí – respondió –, servíos.

Chan sacó bastante comida de su mochila, pero fueron cuidadosos con la cantidad. Mientras todos comían, Seungmin sólo observaba con una mirada algo… triste.

  • Seungmin, come algo – dijo Hyunjin, ofreciéndole patatas.
  • No tengo hambre – dijo Seungmin.
  • Aun así, puede que no lo sientas, pero lo tienes, toma.
  • Que no, Hyunjin, de verdad.
  • Bueno, si no vas a comer déjame mirarte el golpe del cuello.
  • Hyunjin, no.
  • Seungmin, ¿qué te ocurre? Sé que todo esto es horrible, pero te noto raro…

Seungmin miró a Hyunjin por unos segundos, suspiró y se tumbó sobre su regazo. Hyunjin comenzó a acariciarle la cabeza.

  • Sólo… estoy cansado – dijo Seungmin –; estamos aislados, yo estoy herido y Ayen está solo… Luego comeré algo, y mañana, cuando estemos con Ayen, dejo que me mires el golpe, ¿vale?
  • Está bien, Seungmin, ¿vas a dormir? – preguntó Hyunjin, y Seungmin asintió – Entonces descansa.

Seungmin se durmió mientras los demás seguían comiendo, y se despertó cuando los demás ya se habían dormido. Al incorporarse, volvió a tocarse la zona del golpe.

  • Duele menos – susurró –… no sé si eso es algo bueno. Debería…

Tomando mucho coraje, Seungmin salió de la clase, bajó las escaleras y, dudando, salió a la calle. En el piso de abajo no había demasiados zombies, pero la parte de fuera estaba infestada. Seungmin vio que, apoyadas en el edificio, había varias vallas de bloquear el tráfico y algunas cuerdas y cadenas, y tuvo una idea. Había seis vallas, así que las ató juntas e hizo una especie de barrera. Además, y afortunadamente, las vallas tenían sus apoyos en las patas, por lo que podía dejar la barrera de pie. Algún zombie podía chocarse con ella y tirarla, por lo que la dejó apoyada en el edificio.

  • Así podremos llegar a salvo – susurró. Seungmin estaba sonriendo, pero rápidamente cambió su expresión –… realmente no quiero que llegue mañana…

Suspiró y volvió dentro del edificio. De vuelta en el aula, todos seguían durmiendo; era de esperar, era de noche, por lo que Seungmin se quedó sentado y apoyado contra una de las paredes. Al final le hizo caso a Hyunjin y comió algo porque tenía algo de hambre, pero no logró saciarla. Se hizo de rogar, pero finalmente amaneció. Seungmin agradecía la luz solar de nuevo, pero seguía sentado porque nadie más se había despertado todavía; todos estaban muy cansados y merecían descansar. Sobre las 10 de la mañana comenzaron a despertarse, y a las 11 comenzaron a planear el rescate de Jeongin.

  • Tendremos que ver la situación fuera – dijo Minho.
  • Yo anoche salí del edificio y había bastantes zombies – mencionó Seungmin.
  • ¡¿Saliste?! – exclamó Hyunjin.
  • Tranquilo, no hice ruido… Bueno, un poco.
  • Seungmin… – dijo Chan.
  • Fue para hacer una barrera con unas vallas… si cuatro las agarráis y tres van en el medio podemos llegar al otro edificio sin problemas.
  • Bueno, si fue para eso…
  • ¿Intentamos salir? – preguntó Felix.
  • No deberíamos – respondió Han, que miraba por la ventana de la clase –, los zombies deben tener algún tipo de memoria muscular o algo porque no entiendo por qué hay tantos en el pasillo ahora.
  • Esperemos a que “acaben las clases” – sugirió Changbin –, seguramente saldrán pensando que “es hora de irse a casa”.

De pronto, mientras esperaban a que pasasen las horas, Felix recibió una llamada. Sonó durante apenas unos segundos, y Felix llegó a descolgarlo, pero se cortó de inmediato.

  • ¡¿Por qué tiene que ir tan mal la cobertura?! – se quejó Felix.
  • ¿Era Ayen? – preguntó Seungmin.
  • ¡Sí!
  • Al menos podemos suponer que está bien – dijo Chan –… deberíamos poder salir en una hora.

Cuando pasó la hora, volvieron a mirar por la ventana; efectivamente, los pasillos volvían a estar medio vacíos. Si salían sigilosamente, podrían bajar las escaleras y salir del edificio. Seungmin iba delante mientras que Chan iba el último y, haciendo el menor ruido posible, lograron salir los siete. Seungmin rápidamente agarró la barrera y la apartó del edificio, invitando a los demás a entrar.

  • ¿Quién debería llevarla? – preguntó Han, algo nervioso porque había zombies que estaban acercándose a ellos.
  • Pensé, principalmente, en Chan y en Changbin – respondió Seungmin –, y podrían ir delante.
  • Yo agarraré una de las vallas de atrás – dijo Minho.
  • Yo te ayudo, entonces – dijo Felix.

Quedándose Han, Seungmin y Hyunjin en el centro avanzaban con la barrera, lentos pero seguros. Intentaban hacer el menor ruido posible, pero las cadenas chocando con los barrotes de las vallas estaban atrayendo a muchos zombies, y no tardaron en acelerar el paso. Casi llegando al edificio, la barrera se desmontó por la parte de delante, por lo que decidieron correr, ahora teniendo una horda de zombies persiguiéndoles. Dentro del edificio no fue mejor pues, al contrario que los zombies del edificio principal, éstos no habían salido, y se unieron a la horda.

  • ¡¿Dónde está la clase de Ayen?! – preguntó Hyunjin.
  • ¡En el piso de arriba, final del pasillo giras a la derecha y la segunda clase a la derecha! – exclamó Felix.

Afortunadamente Felix no se equivocó con las direcciones, y consiguieron llegar a la clase de Jeongin sacándole bastante ventaja a la horda de zombies. Sin embargo, cuando todos entraron a la clase, Seungmin salió rápidamente y cerró la puerta.

  • ¡¿Seungmin?! ¡¿Qué haces?! – exclamó Changbin. Se escuchó un grito que provenía del armario; Jeongin se asustó con los gritos de Changbin.
  • ¡¿Por qué sales?! – preguntó Minho – ¡No hemos despistado a la horda, lo sabes, ¿verdad?!

Seungmin no dijo nada; se desabrochó la chaqueta y se quitó la toalla, llena de sangre, que tenía en la zona del golpe, dejando ver una mordedura.

  • No me cayeron barras, me mordieron – finalmente dijo Seungmin –, y no quiero poneros en peligro. No sé cuánto tiempo me queda como humano, pero me alegro de haber pasado mis últimos días con vosotros.
  • ¡Seungmin, por favor, entra! – exclamó Hyunjin – ¡No te vas a transformar, lo prometo! ¡Buscaré la forma de que no suceda!

Seungmin realmente quería hacerle caso a Hyunjin pero, en cuanto vio a la horda de zombies acercarse, se fue corriendo. Justo cuando se fue, Han y Chan lograron romper el candado que pusieron y sacar a Jeongin del armario.

  • ¡¿Qué está pasando?! – preguntó Jeongin – ¡¿Mordieron a Seungmin?!

Los chicos se quedaron callados, y Hyunjin se sentó en el suelo, apoyado en la puerta. Lo que acababa de ocurrir con Seungmin formuló una pregunta en sus cabezas: “¿Qué pasaría si alguien más se infecta?”. Estaban destrozados, pero trataron de dejarlo apartado para animar a Jeongin.

  • Ayen, ¿necesitas algo? – preguntó Chan – ¿Comida o agua?
  • N-no, estoy bien – respondió Jeongin –, voy a caminar un poco alrededor de la clase, me duelen las piernas…
  • ¿Vosotros sabíais que Seungmin…? – preguntó Changbin.
  • No, ni idea – respondió Felix.
  • Sólo nos dijo lo del golpe – añadió Han.
  • No nos tenía que haber mentido – dijo Hyunjin –… podríamos haber encontrado una solución…
  • ¿Y qué hacemos ahora? – preguntó Minho – ¿Nos quedamos aquí o nos vamos?
  • Seungmin se habrá llevado a todos los zombies – dijo Changbin –, pero, ¿a dónde iríamos?
  • Yo creo que deberíamos quedarnos aquí – dijo Chan –, y cuando nos quedemos sin comida veremos qué hacemos.

Hicieron caso a Chan y se quedaron en el aula de Jeongin. Junto a lo que trajo Chan y lo que compró Jeongin, parecía que tendrían suficiente para bastantes días, pero pronto se darían cuenta de que no sería así. Además, Hyunjin era el que más dolido estaba de todos, y había intentado salir del aula varias veces para buscar a Seungmin. Al final, acabó asimilando que Seungmin no iba a volver, y dejó de intentar fugarse. Después de cuatro días, la comida se agotó, y Minho volvió a sacar el tema de salir del edificio.

  • ¿Pero a dónde iríamos? – insistía Changbin – Lo más seguro es que la ciudad esté llena de zombies.
  • Pero también es probable que haya más grupos de supervivientes fuera – dijo Han –, no es posible que sólo nosotros hayamos sobrevivido…
  • Tengo una idea – dijo Felix –, ¿por qué no, una vez en la ciudad, intentamos quedarnos en lugares pequeños como tiendas o bares? En caso de haber zombies no tendríamos que luchar mucho para sacarles a la calle.
  • Oye, es una buena idea – dijo Jeongin –. Además, esos sitios tendrán comida enlatada, y esa no se pone mala.

Decidieron que le harían caso a la idea de Felix, y comenzaron a salir del aula en fila: Chan, Minho, Hyunjin, Jeongin, Felix, Han, Changbin. Justo cuando ya estaban todos fuera se percataron del gran grupo de zombies en dirección a las escaleras de emergencia, por lo que decidieron tomar el camino largo y bajar por las escaleras normales. Sin embargo, al haber avanzado sólo un poco, Minho golpeó una botella de metal que había en el pasillo e hizo mucho ruido y, tras un par de segundos de asimilación, se pusieron a correr. Lamentablemente, justo en el pasillo de las escaleras, Felix se tropezó y, para no caerse, trató de apoyarse en la pared, pared que resultó ser la puerta de una clase, y que abrió sin querer al apoyarse. No habría ningún problema con eso de no ser porque la puerta estaba sosteniendo un mueble muy grande y, al abrirla, el mueble cayó y bloqueó el pasillo, separando a Changbin y a Han del resto.

  • ¡Ah, mierda! – exclamó Felix, dejando de correr y dándose la vuelta – ¡Changbin, Han!
  • ¡¿De dónde ha salido ese mueble?! – preguntó Hyunjin.
  • Yo- yo me tropecé, abrí la puerta sin querer y-y cayó.

Felix y Hyunjin, desde su lado, intentaron mover el mueble para que Changbin y Han pudieran pasar. Sin embargo, por el ruido que hizo el mueble al caer, algunos zombies comenzaron a salir del resto de aulas, preparándose para acorralar a Felix y Hyunjin.

  • ¡Vosotros seguid corriendo! – gritó Changbin.
  • ¡Luego os alcanzamos! ¡Lo prometo! – añadió Han.
  • ¡No, no quiero dejaros atrás! – exclamó Felix.
  • ¡De verdad, corred!
  • Felix… vámonos – dijo Hyunjin –, sé que se las apañarán.

Felix no quería irse, no quería irse sin ellos, pero el tiempo jugaba en su contra, pues muchos zombies estaban saliendo de las otras clases, y Felix se acabó rindiendo. Los demás se alejaron, mientras que Changbin y Han trataban de mover el mueble que les bloqueaba el paso. Lograron salir del edificio y se alejaron del instituto lo más rápido posible, y encontraron un sitio en el que esconderse mientras miraban el edificio. Sin embargo, las horas pasaban y pasaban, pero Changbin y Han no salían.

  • No van a salir, ¿verdad? – preguntó Felix, con un hilo de voz.
  • ¡No, no lo harán! – respondió Minho – ¡Y es tu culpa!
  • ¡Lino! – exclamó Hyunjin.
  • ¡Ya lo sé, Lino! – dijo Felix – ¡Ya lo sé!
  • ¡Bajad la voz! – dijo Chan, suspirando. Minho también suspiró.
  • Perdóname, Felix – se disculpó Minho –, no quería decirte eso.
  • Está bien, Lino, lo entiendo – dijo Felix, abrazando a Minho.
  • Seguro que han podido escapar y están escondidos en otra parte – dijo Jeongin –, yo lo sé.

Después de un rato, salieron del lugar en el que estaban escondiéndose y decidieron seguir el plan de Felix. Estuvieron yendo de tienda en tienda y de bar en bar durante semanas, cada vez mejorando sus habilidades de pelea contra zombies, pero perdiendo su cordura día a día. Además, se encontraron con un par de grupos de supervivientes que, consumidos por la locura, quisieron atacarles para robarles sus recursos. Tras un mes de la invasión, los chicos llegaron a un restaurante pequeño, pero no tan destrozado como otros bares en los que estuvieron. Después de sacar a los zombies que estaban dentro se acomodaron en el edificio. Un par de días después, Felix estaba en la parte de atrás inspeccionándola mientras que los demás estaban en el comedor. Estaba abriendo varios muebles para ver si había algo de comida o recursos en buen estado, y fue a abrir uno de los congeladores. Mala idea, pues había un zombie ahí dentro esperando a su víctima y, cuando Felix lo abrió, el zombie rápidamente agarró el brazo de Felix y lo mordió. Fue rápido y volvió a cerrar el congelador, seguramente rompiendo la cabeza del zombie, pero el mordisco se lo había llevado.

  • Mierda – susurró, agarrándose el brazo y viendo la sangre salir de la herida.

Estaba empezando a tener un ataque de pánico, pero trató de mantenerse calmado. Sabía que había una botella de agua en uno de los muebles, y que también había un botiquín en la parte de arriba de una estantería, por lo que fue corriendo a por la botella y a por unas vendas. Le echó agua a la herida para quitarse la sangre y lo vendó lo más rápido que pudo para no mancharse la ropa. Tuvo que usar varias capas de vendas, pero la sudadera que llevaba camuflaba bien el bulto.

  • ¿Ahora qué hago…? – preguntó, todavía mirando a su brazo – ¿Debería decírselo a los demás…? Ah, ahora entiendo a Seungmin…

Felix ordenó las vendas que no había usado y escondió la botella de agua vacía, y regresó con los demás en el comedor.

  • ¿Había algo más? – preguntó Hyunjin. Ya habían encontrado bastante comida en la parte del comedor y en la cocina, por lo que Felix sólo estaba revisando a fondo.
  • N-no, la verdad – respondió Felix –, lo que había estaba… en mal estado.
  • Bueno, lo que hay aquí es suficiente para varios días – dijo Minho.
  • Y podremos descansar – añadió Jeongin –, las dos últimas tiendas fueron una montaña rusa.

Felix se sentó con los demás y siguió debatiendo internamente si contarles lo de la mordedura o no; al final, decidió mantenerlo en secreto. Si Seungmin pudo aguantar tres días, al menos, sin transformarse, Felix podría también. Chan había notado que Felix estaba algo callado, pero decidió no preguntarle. Los tres días que Felix tenía de garantía pasaron y, aunque se notaba algo más débil, no mostraba signos de estar transformándose, por lo que decidió seguir con su secreto. Sin embargo, a la semana de la mordedura, cuando estaban guardando comida y recursos para buscar otra tienda o bar, Chan se acercó un momento a Felix para hablar con él.

  • Felix, ¿podemos ir a la parte de atrás un momento? – le preguntó Chan.
  • Ah, claro – respondió Felix.

Ambos fueron a la parte de atrás, y Chan cerraba la puerta. No sabía muy bien cómo plantearle su situación a Felix, pero acabó encontrando las palabras correctas.

  • La última semana has estado comiendo menos cada día – dijo Chan –, ¿es por algo?
  • Es sólo por… para ahorrar, ya sabes – respondió Felix, sonando poco convincente. En frente de los demás podía mentir sin ningún problema, pero simplemente era incapaz de mentirle a Chan –. Bueno…
  • ¿No nos estás ocultando nada, verdad? No sé si lo haría antes, pero Seungmin… apenas comió el día de antes del rescate de Ayen, y a él le mordieron. No sé si los demás lo notaron, pero también estás más callado, así que si te ocurre algo…

Felix suspiró. Sabía que ese momento iba a llegar, pero no esperaba que fuera tan pronto, y estaba aterrorizado.

  • Puedes… comprobarlo por ti mismo – dijo, levantando su brazo.

Chan miró a Felix, quien había apartado su mirada rápidamente, y luego miró a su brazo. Levantó la manga y vio todas las vendas que llevaba puestas. Las fue quitando poco a poco hasta dejar al descubierto el mordisco, que parecía ya sanado, pero aún tenía la zona bastante roja, evidentemente infectada.

  • Felix-
  • ¿Os queda mucho? Vamos a irnos – preguntó Hyunjin, a quien claramente no le enseñaron que primero se llama a la puerta y luego se abre. En cuanto vio la herida de Felix, cerró la puerta de un golpe.
  • ¿Qué pasa? – preguntó Jeongin, preocupado.
  • Chan… Chan estaba… Felix…
  • ¿Hyunjin? – preguntó Minho, muy preocupado.
  • Chan estaba mirándole el brazo a Felix… le han mordido…
  • ¡¿Qué?!

Minho apartó a Hyunjin de la puerta y entró corriendo, seguido de Jeongin y Hyunjin. También apartó a Chan y agarró el brazo de Felix.

  • ¡¿Cuándo te mordieron?! – preguntó, pero no enfadado, sino preocupado.
  • ¿Te encuentras mal? ¿Necesitas algo? – preguntó Jeongin.
  • ¿Te duele? ¿Te pica? ¿Aún sientes el brazo? – también preguntó Hyunjin.

Felix se sintió bastante abrumado por las preguntas de sus amigos, pero ver que estaban preocupados por él y no enfadados con él le alivió bastante. Chan se tuvo que poner en medio para que Jeongin, Minho y Hyunjin le dieran su espacio a Felix y pudiera expresarse.

  • Felix, ¿cómo ocurrió? – preguntó Chan.
  • P-pues, cuando estuve revisando si había algo más aquí, abrí ese congelador – explicó Felix, señalando al congelador en concreto –, y dentro había un zombie. Me mordió al instante y casi no pude reaccionar, así que sólo lo cerré de nuevo… Eh, llevo así una semana…
  • ¿Y qué hacemos ahora? – preguntó Jeongin – Seungmin se fue tras tres días, pero no sabemos cuánto tiempo le tomó a él transformarse…
  • Claramente influye dónde y cuánto te muerdan – dijo Hyunjin.
  • Pero no podemos saberlo a ciencia cierta – dijo Minho –, también influirá el sistema inmune de cada uno y la propia genética…

Mientras los demás hablaban, Chan estaba rebuscando en su bolsa, y tras unos segundos sacó unas esposas.

  • Tengo una idea – dijo.
  • Chan, no – respondieron los cuatro a la vez.
  • Venga, al menos si Felix se transforma estaréis a salvo.
  • Chan, esa idea es estúpida – dijo Felix.
  • Y estaríamos perdiendo a dos personas y no sólo a una – añadió Hyunjin.

Chan no estaba escuchando a los demás, estaba en su propio mundo. Se puso a sí mismo una parte de las esposas y, a pesar de los intentos de Felix para apartarse, acabó poniéndole la otra parte. Los demás suspiraron, derrotados ante la determinación de Chan.

  • ¿Ya estás contento? – preguntó Felix irónicamente.
  • ¿Siquiera tienes las llaves para quitarte las esposas si algo va mal? – preguntó Minho.
  • Claro que las tengo, no soy tan irresponsable – respondió Chan. Los demás le miraron dubitativos –. ¡De verdad!
  • Bueno, ahora sí que deberíamos irnos – dijo Jeongin, viendo como varios zombies entraban por la puerta principal, la cual habían desbloqueado hacía varios minutos.

Apresurados salieron por la puerta trasera, y siguieron con la rutina de siempre: entrar en tiendas y bares. Así estuvieron durante otra semana, y los demás acabaron aceptando que la idea de Chan no era tan mala, excepto Felix. Estar todo el rato pegado a Chan significaba que, si se seguía debilitando, Chan tendría que hacer el doble de esfuerzo. Además, cada día tenía más hambre, y ningún alimento que le daban servía para saciarla, aunque fingiera que sí lo hacía. En resumidas cuentas, se sentía como una carga. Esa misma noche, cuando todos se habían dormido, Felix se incorporó con cuidado para no mover mucho el brazo de Chan, y comenzó a rebuscar en su bolsa. Después de un rato encontró lo que buscaba: las llaves de las esposas. Con cuidado las guardó en el bolsillo de su sudadera, y volvió a tumbarse. Al día siguiente, los cinco estaban paseando por las desoladas calles, buscando un nuevo sitio en el que quedarse. Felix estaba buscando la forma para quitarse las esposas e irse sin que nadie se diese cuenta y, al ver un cuerpo desmembrado en el suelo tuvo una idea. Aprovechó el momento perfecto para agacharse sin que Chan notase el movimiento y agarró un brazo derecho del suelo. Como iba de la mano de Chan, se soltó un momento y fingía estirar la muñeca. Rápidamente acercó el brazo suelto a la mano de Chan, y éste lo agarró sin dudarlo. Ahora a Felix sólo le quedaba sacar la llave y abrir las esposas sin que Chan se diese cuenta. Cuando logró abrirlas las agarró rápidamente y las puso en el brazo que Chan estaba agarrando para que no notase la diferencia. Felix ya era libre de irse, pero, por algún motivo, seguía caminando junto a ellos.

  • No quiero irme – pensó, mirando al grupo –, seguramente sean lo único que me queda… Pero no quiero hacerles daño, no quiero acabar atacándoles sin querer, y tengo hambre…

Finalmente tomó una decisión, y comenzó a caminar hacia un callejón entre dos edificios con cuidado para que nadie le escuchase. Una vez en la entrada del callejón, se puso a correr para alejarse todo lo posible. Minho, Jeongin, Hyunjin y Chan siguieron caminando durante un buen rato sin notar la ausencia de Felix, hasta que Chan miró hacia atrás un momento.

  • ¡¿Felix?! – exclamó Chan, tirando el brazo que estaba agarrando al suelo.
  • ¡¿Qué ocurre?! – preguntó Hyunjin. Los tres se habían dado la vuelta
  • ¡¿Dónde está Felix?! – preguntó Minho.
  • N-no lo sé – respondió Chan –. Miré hacia atrás y… y ya no estaba. Además, estaba agarrando un… brazo suelto…
  • ¿Y cómo se quitó las esposas? – preguntó Hyunjin – ¿Le diste las llaves?
  • No… las tengo en mi bolsa… ¡N-no las tengo!
  • Felix seguía con nosotros cuando nos pusimos a caminar, ¿cierto? – dijo Jeongin – Tiene que estar cerca.

Los chicos estuvieron buscando a Felix por un buen rato, pero no estaba en ninguna parte, daba igual dónde mirasen.

  • No puede ser – dijo Chan –… ¿Por qué…?
  • Conociéndole, no querría hacernos daño – mencionó Hyunjin –. Hizo lo mismo que Seungmin, no podemos culparle…
  • Pero…
  • Chan, ya – dijo Minho.
  • Felix se fue y no podemos hacer nada – añadió Jeongin.

Pasaron dos semanas desde que Felix se fue, y los chicos acababan de llegar a la plaza de la ciudad, donde estaba el ayuntamiento y un gran poste de megafonía. Les sorprendió que el poste siguiera en pie, pero les sorprendió aún más cuando emitió un comunicado. Tuvieron mucha suerte de estar allí, ya que el comunicado mencionó algo de un refugio en las afueras del norte de la ciudad, pero también tuvieron mucha mala suerte, ya que el comunicado se escuchó tan alto que atrajo a muchísimos zombies.

  • ¡¿No tenían otra forma de anunciarlo?! – exclamó Hyunjin.
  • ¡Vámonos ya, construyeron el ayuntamiento apuntando al norte! – dijo Chan.
  • ¡¿Pero la parte de delante o la de detrás?! – preguntó Jeongin.
  • ¡La de delante, bobo! – respondió Minho – ¡Por algo está “apuntando”!

Los cuatro corrieron como si su vida les fuese en ello, porque literalmente su vida les iba en ello. Fue mucha coincidencia que el ayuntamiento apuntase al norte y estuviese justo en el norte de la ciudad, por lo que no pasaron tantas horas corriendo hasta llegar al refugio. Había muchos supervivientes haciendo cola, y a muchos les estaban negando la entrada, incluso si tras ser examinados no presentaban signos de mordeduras. Estaban preocupados por eso, pero los cuatro pudieron pasar sin problemas. Se sentía irreal: había muchas personas sanas, comida de mucha calidad, duchas, camas… Estaban en distintas habitaciones y no permitían visitas entre refugiados, y el refugio entero era el sinónimo de caos durante el día, por lo que no se veían tan a menudo. Sin embargo, todos los días que pasaron allí dentro eran distintos para Chan. Durante las noches, se escapaba del refugio e iba en búsqueda de Felix a la ciudad. Tenía poco tiempo para ello, ya que tenía que estar de vuelta antes del amanecer, pero eso no le detenía. La séptima noche fue algo… distinta. Después de una semana ya permitían las visitas a otras habitaciones, pero todos parecían saberlo menos Chan. Justo cuando estaba a punto de salir por la ventana, la puerta de su habitación se abrió de golpe; de nuevo, fue Hyunjin.

  • ¿Chan? – preguntó. Los tres ya estaban dentro y habían cerrado la puerta.
  • ¿Qué… estás haciendo? – preguntó Minho.
  • Pues… iba a buscar a Felix – respondió Chan.
  • ¿En serio? ¿Tú solo?
  • Sí, llevo haciéndolo toda esta semana, y no vais a hacer que cambie de opinión.
  • ¿Cambiar de opinión? – preguntó Jeongin – No íbamos a decirte nada. De hecho… me apetece acompañarte.
  • ¿Eh?
  • A mí también – dijo Minho.
  • Y a mí – añadió Hyunjin –. Además, este sitio está totalmente corrupto.
  • Te atraen con cosas bonitas, y luego el favoritismo te golpea en la cara.
  • ¿De verdad queréis venir? – preguntó Chan – Si nos pillan estamos acabados.
  • No es como que nos perdamos mucho – respondió Jeongin –. Venga, salgamos.

Los cuatro se escabulleron del refugio y se dirigieron a la ciudad. Aunque ir separados fuera mucho más eficiente, prefirieron quedarse en grupo y apostar por su seguridad, aunque recientemente escucharan que habían enviado a un grupo de militares para acabar con los zombies. Sin embargo, esa parecía ser otra mentira más de los que manejaban el refugio, e in en grupo tampoco les ayudó demasiado, ya que una horda de zombies comenzó a perseguirles. Lograron deshacerse de la mayoría, pero eran demasiados, y les acabaron acorralando.

  • ¡Lino, cuidado! – exclamó Hyunjin, ya que un zombie iba a atacar a Minho.

De pronto, alguien llegó corriendo muy rápido y apartó al zombie de Minho. Tres personas más llegaron corriendo y se encargaron del resto de zombies, dejando sin palabras a los demás, por distintas razones. No habían podido ver quiénes eran las personas que les ayudaron mientras atacaban a los zombies, y pudieron fijarse bien cuando se encargaron del asunto.

  • N-no puede ser – murmuró Jeongin –… ¿Felix? ¿Changbin?
  • ¿Han? ¿Seungmin? – preguntó Minho, llegando a frotarse los ojos para cerciorarse de que no le engañaban – ¿Estáis… bien?
  • Seungmin, lo siento, yo ya te daba por muerto – dijo Chan, en un intento de quitarle tensión a la situación.
  • Ya, está bien – respondió Seungmin –. Yo también me di por muerto- ¡Ay!

Hyunjin se había lanzado sobre Seungmin, abrazándole y llenándole de besos.

  • ¡Pensé que no volvería a verte nunca! – dijo Hyunjin, mirando a Seungmin a los ojos.
  • Van a necesitar más que una infección para deshacerse de mí – contestó Seungmin, abrazando de vuelta a Hyunjin.

Una vez que vieron que no se trataba de un sueño ni de una ilusión, los demás también abrazaron a Changbin, a Han, a Felix y a Seungmin.

  • Pero… ¿cómo? – preguntó Minho – Estáis… os mordieron. Al menos a Seungmin y a Felix.
  • ¿Queréis la explicación larga o la explicación corta? – preguntó Han.
  • La larga, obviamente – respondió Jeongin.
  • Bien, la larga sería…

Seungmin realmente quería hacerle caso a Hyunjin pero, en cuanto vio a la horda de zombies acercarse, se fue corriendo. Fue en dirección a las escaleras de emergencia y, a pesar de haber más zombies allí, los logró esquivar y salir del edificio. Ahora que tenía algo de ventaja, debía pensar en su próximo movimiento.

  • ¿Qué hago ahora? – preguntó, recuperando su aliento.

Empezó a mirar a su alrededor, pero ningún lugar parecía convincente. De pronto, sus ojos se fijaron en la pequeña cabaña en la que el jardinero guardaba sus herramientas, y no dudó ni un segundo en entrar allí. Dicho jardinero estaba ahí dentro también, pero en forma de zombie, y Seungmin no tuvo más remedio que echarle por su propio bien.

  • Bueno… pues ya está – dijo, mirando al suelo.

Sabía que no le quedaba mucho para transformarse, y no quería ser un impedimento para sus amigos en un futuro, por lo que se encerró en la cabaña y esperó. Pasaron minutos, horas y hasta días –en concreto, tres días–, pero Seungmin no se transformaba; de hecho, su estado estaba mejorando, pero estaba empezando a enloquecer.

  • ¡¿Cuánto más va a tardar?! – gritó, llevándose las manos a la cara, arañándose y prácticamente arrancándose la piel.

Desesperadamente decidió salir de la cabaña y buscar a un zombie para dejarse atacar y acabar con el sufrimiento, pero, por mucho ruido que hiciera o por mucho que quisiera hacerse notar, los zombies no le hacían ni caso.

  • ¿Por qué…? – preguntaba – ¿Por qué no me atacan…?

Se acercó a un zombie y le agarró de los hombros, incluso llegando a sacudirle para ver si reaccionaba, pero nada. Al mirar al zombie a los ojos, Seungmin se dio cuenta de algo, y le soltó rápidamente.

  • Soy… soy medio zombie – dijo, volviendo a mirar a su alrededor –, por eso no me atacan… Es como si fuese uno más, pero sigo siendo consciente… Bueno, si los demás no se han ido todavía, cuando huyan, podría intentar reunirme con ellos…

Los demás se alejaron, mientras que Changbin y Han trataban de mover el mueble que les bloqueaba el paso. Sin embargo, el mueble había caído de una forma que quedaba totalmente inamovible e inexpugnable, y lo inevitable sucedió: los zombies les habían alcanzado. Intentaban repelerles, pero un zombie pudo tirar a Han al suelo. Esto hizo que Changbin se despistase y dejase que un zombie le mordiese la mano, además de que el zombie que tiró a Han al suelo le mordió la pierna. Aun así, lograron alejar a los zombies a base de golpes, pero el daño estaba hecho. De pronto, cuando los zombies se prepararon para cargar contra ellos de nuevo, alguien llegó corriendo y bloqueó a los zombies con su cuerpo. Sorprendentemente, no parecían atacarle.

  • ¡¿Seungmin?! – exclamó Changbin.
  • ¡Entrad a la clase! – dijo Seungmin. Al lado de la puerta de la que cayó el mueble había otra puerta.
  • ¡Pero…! – intentó decir Han.
  • ¡Sólo hacedlo!

Haciendo caso a Seungmin, los dos chicos entraron al aula, y Seungmin entró justo después de ellos, bloqueando la puerta. Dentro de la clase había un par de zombies, pero Seungmin agarró sus cabezas y las atravesó con las patas de una silla.

  • Seungmin, ¿tú no estabas…? – comenzó a preguntar Changbin.
  • ¿Muerto? ¿Transformado? Ya, supuestamente sí – dijo Seungmin –. No sé cómo, pero sigo siendo medio humano.
  • ¿Cómo supiste que necesitábamos ayuda? – preguntó Han.
  • Desde la calle vi cómo caía el mueble y os quedabais bloqueados, por lo que subí lo más rápido que pude – mientras hablaba, Seungmin se fijó en la mano de Changbin y en la pierna de Han –. ¿Me dejáis un momento?
  • Uh, claro – dijo Changbin, levantando su mano. Seungmin la agarró y le mordió en el mismo sitio que el zombie –. ¡Ah, ¿qué coño haces?!
  • ¿Quieres ser un zombie o ser medio humano? No te quejes. Han, déjame tu pierna.
  • S-sí – Han tenía algo de miedo por la reacción de Changbin, pero no le dolió nada –… Changbin, tú te quejas de vicio, ¿no?
  • Sí, es mi hobby – respondió Changbin sarcásticamente –, ¿qué hacemos ahora?
  • Esperar a que os “transforméis” – contestó Seungmin –, entonces podremos salir de esta mierda de sitio.
  • Oye, una pregunta tonta – dijo Han –, podemos seguir comiendo cualquier cosa, ¿verdad?
  • … A ver, técnicamente sí, pero sólo la carne humana te quita el hambre.

La cara de decepción y disgusto de Han y Changbin era inexplicable, pero eso era mejor que nada…

Felix finalmente tomó una decisión, y comenzó a caminar hacia un callejón entre dos edificios con cuidado para que nadie le escuchase. Una vez en la entrada del callejón, se puso a correr para alejarse todo lo posible. Al final del callejón encontró un par de cadáveres y, sin poder resistirse más, comenzó a comérselos, encontrando satisfacción en cada mordisco. Sin embargo, no sabía que alguien estaba acercándose a él, armado, con claras intenciones de matarle. Afortunadamente se percató antes de que pudiese hacer nada, y se levantó del suelo para defenderse.

  • ¡¿Han?! – exclamó Felix, mirando a su amigo.
  • ¡¿Felix?! – exclamó de vuelta Han, soltando su arma y abrazándole – ¡Qué genial volver a verte! ¿Te mordieron a ti también?
  • S-sí, pero… ¿Changbin y tú no estabais…?
  • Ah, cierto, tenemos tanto que contarte. ¡Ven!

Han agarró de la mano a Felix y le guió por la desolada ciudad. Acabaron llegando a un pequeño “campamento”, si podía llamarse así, donde también estaban Changbin y Seungmin.

  • ¡He vuelto! – dijo Han.
  • ¡¿Changbin?! ¡¿Seungmin también?! – preguntó Felix, antes de ser arrollado por ambos, que fueron a abrazarle.
  • ¿Qué haces solo? – preguntó Changbin – ¿Dónde están los demás?
  • M-me mordieron hace dos semanas y no quería hacerles daño – dijo Felix.
  • ¿También? – preguntó Seungmin.
  • S-sí, pero… ¿Vosotros…?
  • En resumidas cuentas, Seungmin resultó ser medio inmune – respondió Changbin –, y cuando cayó el mueble a nosotros nos mordieron y vino a rescatarnos.
  • Nos mordió sobre el mordisco que ya teníamos y nos convirtió en medio inmunes también – añadió Han.
  • P-pero a mí no me mordió nadie más, sólo el zombie – dijo Felix.
  • Ay, yo pensé que Seungmin era un caso excepcional.
  • ¿Lo de morderos de nuevo funcionó de verdad?
  • Ah, ni idea – respondió Seungmin –, probablemente no. Seguro que ellos son inmunes también.
  • Vete a tomar por culo, Seungmin – se quejaba Changbin.
  • ¿Entonces… no me voy a transformar? – preguntó Felix.
  • Pasaste dos semanas sin transformarte, lo dudo muchísimo – respondió Seungmin.
  • ¿Y ahora qué?
  • Puedes quedarte con nosotros – respondió Changbin –, esto llega a ser divertido cuando sabes que no te van a matar. O puedes regresar con los demás si sabes dónde están, y de paso llevarnos con ellos también.
  • En realidad… no sé dónde están ni adónde van… Estaba muy concentrado en querer quitarme las esposas como para fijarme…
  • ¿Esposas? – preguntó Han.
  • Chan se esposó a mí para proteger a los demás si me acababa transformando.
  • Típico de Chan…

  • Y eso fue básicamente lo que pasó – dijo Felix.
  • ¿Entonces pudimos no habernos separado nunca…? – preguntó Hyunjin.
  • Si lo piensas ahora, pues sí – respondió Seungmin –, pero no sabía que era medio inmune.
  • ¿Vais a regresar al refugio ese? – preguntó Han.
  • ¿Sabíais lo del refugio? – preguntó Minho.
  • El anuncio se escuchó en todas partes – respondió Changbin –. Estuvimos varios días sin encontrarnos con zombies por aquí. Esos debían ser rebeldes.
  • ¿Rebeldes?
  • Los que no se dejan guiar sólo por el sonido – respondió Felix –. Ah, y los persistentes son los que no tienen memoria muscular.
  • Esos debían ser los de mi edificio – dijo Jeongin –, pero volviendo a lo del refugio, no, no creo.
  • ¿Por qué? – preguntó Han – Allí estáis a salvo, ¿no?
  • Sí, pero… Es horrible – respondió Hyunjin –. Hay un favoritismo y una corrupción horrible.
  • Necesitamos un par de días para pensar en lo que haremos – añadió Minho –. Hasta entonces… ¿podemos quedarnos con vosotros?
  • Lino, ¿por qué preguntas? – dijo Changbin – Claro que podéis, saldremos juntos de ésta.

Estuvieron reunidos durante un par de días. Los inmunes les explicaron a los demás las mejores técnicas para acabar con los zombies, mientras que los sanos notaban cómo estaban mejorando el ánimo de los demás. Ese par de días fue suficiente para decidir qué hacer.

  • Ya sabemos qué vamos a hacer – dijo Chan.
  • ¿De verdad? – preguntó Han – ¿El qué?
  • Pues, no sé si sabréis que la cobertura ha vuelto en esta zona al menos – comenzó a explicar Minho –, y pudimos cargar nuestros teléfonos en el refugio.
  • Conseguimos un par de contactos allí que están de nuestro lado – añadió Hyunjin, refiriéndose al favoritismo y a la corrupción –, y que estarían dispuestos a revolucionarse para tomar control sobre el refugio.
  • La gente que lo maneja no tiene identificación ni nada por el estilo – dijo Jeongin –, por lo que no dejarían de traernos recursos.
  • Entonces tendríais un sitio seguro, ¿verdad? – preguntó Changbin, claramente ilusionado por sus amigos.
  • Y para vosotros también – dijo Chan.
  • P-pero nosotros no lo necesitamos – dijo Seungmin.
  • Puede ser, pero Changbin dijo que saldríamos de ésta juntos, ¿no? – preguntó Minho.
  • Y es imposible que sólo vosotros seáis inmunes – añadió Hyunjin –. En otras ciudades habrá tanto sanos como inmunes, y seguro que aquí también.
  • En un principio volví aquí por Felix – dijo Chan –, pero me he dado cuenta de que muchos necesitan ayuda y nosotros podemos ofrecérsela.
  • Pensadlo, ¿no sería un alivio saber que hay más gente como vosotros? – preguntó Jeongin – Ellos sentirían lo mismo que vosotros.
  • Está bien, iremos con vosotros – dijo Changbin –, realmente no podemos oponernos a todo eso.

Se pusieron en marcha y, como un déjà vu, Chan le pidió a Felix que esperase un momento para hablar con él a solas.

  • ¿Qué ocurre? – preguntó Felix.
  • Primero quería regañarte por robarme las llaves – dijo Chan, entre risas –, y segundo, quería pedirte algo.
  • Lo que sea, Chan.

Chan miró a Felix por unos segundos y suspiró, agarrando las manos de éste.

  • Felix, ¿quieres ser mi novio? – finalmente preguntó Chan.

Esta vez fue Felix el que se quedó mirando a Chan, y comenzó a reírse después de un rato, preocupando un poco a Chan.

  • Te tomó bastante tiempo pedírmelo, ¿eh? – dijo Felix.
  • Oye, no me asustes así – se quejó Chan.
  • Perdón, perdón. Claro que quiero serlo, Chan.

Chan tiró de los brazos de Felix, empujándole a un abrazo que rápidamente correspondió.

  • Me haces muy feliz, Felix – dijo Chan, acariciando la cabeza de Felix.
  • Y tú a mí, Chan – respondió Felix –… Venga, los demás nos están esperando.

Una vez cerca del refugio, llamaron a esos contactos y explicaron el plan que tenían. Accedieron y, pocos minutos después, el caos podía escucharse desde dentro del refugio, seguido de muchas personas huyendo. Un par de horas más tarde, el refugio estaba medio vacío, con su antiguo personal muerto y sólo los refugiados que colaboraron en la revuelta dentro.

  • Así que hablabais en serio – dijo Changbin, observando todo el caos.
  • Lo que ocurría allí dentro era ridículo – dijo Hyunjin.
  • Ahora podemos entrar sin problemas – añadió Minho.

Los ocho por fin estaban a salvo, pero aún quedaban cosas por hacer…