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Language:
Español
Stats:
Published:
2019-09-18
Completed:
2022-09-19
Words:
232,968
Chapters:
42/42
Comments:
4
Kudos:
3
Bookmarks:
3
Hits:
176

Entre el cielo y el mar

Summary:

¿Qué pasaría si un muchacho del espacio y una muchacha del océano se conocieran?

Producto de un pequeño error, la tripulación del RLS Legacy queda atrapada en una isla desierta ubicada en un planeta desconocido, por lo que deberán trabajar en equipo y usar todo su ingenio para sobrevivir. Así mismo en las profundidades del mar, la princesa Ariel sueña con el mundo de allá arriba y su curiosidad la llevará a entrelazar sus caminos, especialmente con el del joven grumete Jim Hawkins.

Originalmente publicado en Wattpad entre el 2019 y el 2022.

Chapter 1: Prólogo

Notes:

Hola, vengo a publicar este fic en AO3 ya que Wattpad ha iniciado una purga en contra de varios fanfics y para asegurarme que este fic no vaya a sufrir tal destino, decidí publicarlo como respaldo aquí. Antes de comenzar, necesito dejar estas notas de autora que son importantes a la hora de leer el fic:

- El príncipe Eric NO existe en este universo. Quería darle a esta historia un auténtico toque de Universo Alternativo, de modo que si Ariel tuvo su historia con Eric a través de los eventos que vimos en La Sirenita, su historia con Jim es completamente diferente.

- Como Disney considera solo La Sirenita de 1989 como el canon original, veo a los spin-offs como un universo expandido del que se pueden sacar ciertas cosas y dejar de lado otras, así que tomé distintos elementos de las precuelas (tanto la serie de TV que Disney sacó en los 90 como La Sirenita 3) e ideas originales de la producción de la película que después fueron descartadas, para armar mi propia versión del trasfondo de la vida de Ariel en el mar antes de convertirse en humana y de su familia.

- Muchos datos que se van a utilizar aquí sobre los personajes de El Planeta del Tesoro viene del libro Treasure Planet: A Voyage of Discovery, creado por el mismo staff de Disney que trabajó en la película, incluyendo los directores y guionistas. Este libro contiene mucha información oficial acerca de los personajes, como el nombre verdadero del padre de Jim, como Silver obtuvo sus prótesis, la creación del portal del planeta, etc.

- Hay ciertos elementos que saqué de inspiración de las obras originales en las cuales se basaron las películas, La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson y La Sirenita de Hans Christian Andersen.

Finalmente, este fic tuvo como beta reader a mi amiga ByeolLeporem, a quién no podía dejar de mencionar ya que sin ella gran parte de esta historia no hubiera existido.

Y eso es todo, disfruten la historia.

Chapter Text

Traspasando las profundidades, el azul se hacía cada vez más oscuro y la densidad aumentaba, solo el blanco de la arena ponía tope a lo que parecía el abismo sin fondo que era el océano. Un pequeño pececillo siguió desplazándose por los corales y las algas que adornaban el ambiente con sus brillantes colores, pasando por entremedio de gigantescas rocas de entre las cuales se podía divisar una inmensa estructura dorada: se trataba del Palacio de los Corales, centro del poder del reino de Atlántica y hogar del Rey Tritón y su familia.

Habiendo desposado a la princesa de otro reino acuático, la hermosa Athena a quién amaba con todo su corazón, el Rey, fuerte y robusto, tenía siete pequeñas hijas, cada una con un año de diferencia. Desde la mayor a la menor, tenían un encanto único que las diferenciaba y al mismo tiempo las unía, siendo el mayor tesoro de sus padres; las niñas eran cuidadas por su abuela, la antigua reina Atlanta, mientras sus padres atendían materias de gobierno, y esta siempre las llenaba de juegos y relatos tradicionales del mar, como la historia del origen de Atlántica y su antepasado el dios Poseidón. Las princesitas disfrutaban cada una de aquellas historias, pero no era hasta una vez caída la noche y llegaba el turno de la reina Athena, que las niñas quedaban quietas como estatuas para escuchar atentamente a la narración de su madre, quién les hablaba de su vida en el otro reino, de las cosas que había más allá del mar que conocían, y del mundo de la superficie.

Esta última parte no intrigaba tanto a las princesas como a la menor, la única que había heredado el cabello rojo de su padre y la curiosidad de su madre. Apoyando su rostro regordete en sus manitas, escuchaba y pedía más historias sobre los humanos y el mundo que habitaban, entusiasmada y deseosa por verlo ella misma y conocer más allá de su hogar bajo el mar. Siempre le preguntaba a la reina sobre los paisajes, las aldeas, las personas, los animales y plantas que existían en la superficie, imaginando como debían ser el aroma de las flores terrestres y las aves, extraños animales que flotaban en el aire.

—¡Quiero ir a la superficie contigo mamá! —se pronunció una noche cuando la reina acabó su relato, —¡Quiero ver los barcos y conocer a tus amigos humanos! ¡Y ver las gaviotas también!

—Ya podrás ir, algún día, —sonrió Athena mientras acariciaba la cabecita de su hija más pequeña, —Cuando cumplas dieciséis años subirás a la superficie como dicta nuestra tradición, y podrás ver todo lo que deseas, ¡E incluso más!

—Pero falta mucho para eso, —la pequeña hizo un puchero y sacudió su cola de pez, —¡Yo quiero ir ahora!

—Vamos Ariel, no seas impaciente, —una de sus hermanas, de cabello rubio platino atado en una cola alta, la regañó, —¡Ya dijo mamá que podrás cuando tengas dieciséis!

—Tendrás que esperar doce años, apenas tienes cuatro, —la mayor de todas, de cabello castaño como el de su madre, respaldó al argumento de su otra hermana.

—No es justo, —Ariel se cruzó de brazos y mantuvo el puchero en su rostro, —¡Tú serás la primera en ir, Aquata!

—Vamos niñas, no peleen, —Athena detuvo la discusión entre sus hijas, —Todas podrán ir cuando llegue su turno, ¡Y cuando lo hagan, tendremos más historias que contar!

La respuesta no apaciguó por completo a la hija más pequeña, pero la dulce voz de su madre y una suave caricia en su mejilla logró hacerla sonreír e ir a la cama con el resto de sus hermanas. Tras darles las buenas noches, la reina dejó la habitación de sus hijas para dormir junto a su esposo; mas, poco sabía ella, que una media hora más tarde, y sin que nadie la viese, Ariel se asomaría por el balcón de su cuarto, mirando hacia arriba donde se podía divisar la luna en lo alto del cielo, filtrando parte de su luz al océano oscurecido. A diferencia de otras ocasiones, no pasó ningún barco, dejando que la princesita pudiese contemplar el astro nocturno desde las profundidades del mar.

Algún día vería la luna y las estrellas en toda su plenitud.

—Ya quiero que sea mi turno...