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About Them, Meeting In That Town

Summary:

(Soulmates AU! ColorEyes AU!)

En su último viaje como fotógrafa profesional, Emz tuvo un accidente que le cobró una fractura en la pierna izquierda. Luego de la cirugía deberá hacer fisioterapia con un médico que le llenará el mundo con colores.

Notes:

RRRRRE TARDE pero mejor tarde que nunca, ya ni sé si cuenta para la week pero como decimos en mi rancho: me vale ver...dura.

Este fic está inspirado en dos de mis doujinshis favoritos de Haikyuu!!, un Iwaoi hecho por la mágina e incomparable Kizu Natsuki/Gusari, los dj van juntos y se llaman "About Them, Living In That Town" y "The Story of Those Who Live in This Town". La inspiración que tomé fueron los oficios de ambos y algunos acontecimientos, también el título juasjasdajsh sólo que cambié el "living" por "meeting"
No hay demasiada profundidad en el one-shot para sobreeanalizarlo xD y con lo de AU soulmates,,, ¡ya es conocida esa magia!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

-Día 5: Alternative Universe-

Qué ridiculez…

Desde hace seis meses que estaba planeando un viaje con un equipo de alpinistas para un documental importante sobre la gravedad de los deshielos que ocurren en la cordillera de los Alpes. Ir a Bolivia fue todo un lujo para Emz: avión y hotel pagados, vistas increíbles, naturaleza en su máxima y pura expresión. Quizás esas múltiples fotografías que había realizado desde el aeropuerto hasta su destino hayan sido las mejores de toda su vida.

El lugar a donde había ido era la montaña Illimani, un pico de más de seis mil metros de altura. El equipo de reportaje tuvo un pequeño entrenamiento sobre alpinismo por unos días y tenía permitido subir hasta que el cristal de hielo fuese visible para capturar las fotografías.

Emz era consciente de que ocurrían muchas tragedias en el alpinismo, por lo que decidió no arriesgarse a ir tan alto como lo harían sus compañeros reporteros, ella se quedaría con otros dos camarógrafos en uno de los campamentos antes de llegar al hielo. Pero cerca de los cuatro mil metros sus pasos fallaron en el terreno inestable.

A ella le advirtieron concretamente: centrarse en el sendero de rocas, las amarillas son estables y las rojizas están flojas. Pero ¿cómo ella lo haría si no podía diferenciar los colores?

Pues, en este mundo existen ciertas personas que sufren un daltonismo extraño, no pueden apreciar un color en específico ya que sus almas son de esas que están divididas a la mitad. Esos colores invisibles normalmente están ligados a un aspecto de la otra persona de la cual pertenece su alma, lo más común es que sea el color de su aura o el color de los ojos.

Cuando dos personas que forman parte de esa misma alma tienen contacto visual por primera vez, esos colores que no podían apreciar comienzan a ser percibidos inmediatamente. Según un relato que Emz escuchó una vez: es como un estallido indescriptible que ocurre en la mente y en el corazón.

Pero Emz no confíaba tanto en esos cuentos, ella estaba segura que sólo sufría de un daltonismo normal y que su dificultad de percibir la gama de colores granate, bordó y café era algo únicamente físico. Nada de esas teorías de almas gemelas como las que su madre solía relatar cuando la añoranza la abrazaba los domingos a la mañana, ella preparaba el desayuno y no dejaba de mencionar que los colores del mundo cambiaron cuando conoció al padre de Emz.

Patrañas. Quizás Emz dejó de creer en todos esos cuentos desde que creció y se enteró que su padre fue un completo patán con su madre, dos personas que son una misma alma no deberían tratarse de una forma tan horrible.

El tema fue, que esa dificultad visual fue la causante de su accidente. Su pie izquierdo se apoyó por una piedra rojiza y todo su peso se inclinó hacia el precipicio.

Emz creyó que moriría en ese momento, sintió que el terror se apoderaba de todo su ser activando su instinto de supervivencia que, lastimosamente, no podía salvarla. Sin embargo, la caída de casi diez metros no fue mortal debido a la inclinación del terreno, la falta de solidez en el suelo amortiguó parte del aterrizaje. Lo que sí le costó fueron fuertes golpes por todo el cuerpo y un fémur partido a la mitad.

El resto fue historia… Un rescate en helicóptero, sus compañeros entrando en pánico más que ayudar, un dolor horrible que Emz juraría que era peor que recibir un balazo.

Justo durante uno de los momentos más importantes de su carrera y de su vida. Emz ahora se encontraba internada en un hospital, en un país completamente desconocido, y aturdida luego de varias horas de cirugía.

El cirujano la vio poco después de haber despertado, ella no entendió nada de lo que dijo, pero si se fijó que la caja de antiinflamatorios que la enfermera había traído era de ese color invisible que ella no era capaz de percibir.

Era un gris aburrido. Al igual que los detalles de la manta, los marcos de las ventanas y las flores que comenzaban a marchitarse en la mesita de noche a su lado. Emz detalló los pétalos, era triste ver que el amarillo poco a poco se iba fundiendo en un gris sin vida.

Cuando sus compañeros la visitaron ellos concluyeron que sólo fue un accidente como podría pasarle a cualquiera. Sólo Janet, una fotógrafa al igual que ella —y también su amiga más cercana— fue quien se dio cuenta del verdadero causante.

—El color de las piedras te confundió, ¿no es así?

Aunque aún estuviera mareada por la anestesia y tuviese la cabeza prácticamente martillada por el dolor, Emz asintió ante el comentario de Janet.

—Esto es estúpido, Janet. ¡Es ridículo! No puedo ver los colores esos colores rojizos y marrones, ante mis ojos todo es…

—Un gris invisible, lo sé— Janet sonó completamente comprensiva —Yo no puedo ver ningún tipo de rojo.

—Así que eres daltónica también…— Emz apenas rió, vaya coincidencia tan cómica.

—Yo me hice el examen médico, no tengo un daltonismo común— Janet colocó su mano encima de la de Emz, en su muñeca descansaba una cinta de un color rojo brillante, un tipo de rojo que Emz perfectamente podía ver.

—No me digas que crees en eso.

—¿Y en qué más voy a creer?

Emz deseó que su amiga estuviese delirando tras respirar el aire alrededor de un cuerpo compuesto un cincuenta por ciento de medicamentos para el dolor agudo, no podía ser posible que Janet sufriera también de ese tipo de daltonismo. ¡Eso era sólo un cuento de hadas!

La frustración de Emz duró poco y nada. A los pocos días de su cirugía su médico le recomendó empezar fisioterapia, aunque pareciera ser muy pronto, era bastante recomendable para alguien de su talla —es decir, alta y delgada como una farola— que su fémur se acostumbrase pronto a su peso.

Apenas y podía moverse sin sufrir un dolor terrible, ¿cómo carajos iba ella a pararse con la pata partida? Si tuviera suficiente fuerza en su pierna no la usaría para caminar inmediatamente, sino que lo aprovecharía para patear lejos a ese cirujano que no tiene ni la más mínima idea de cómo tratar a una señorita de cristal internada.

—Dentro de unos minutos vendrá el fisioterapeuta— indicó el cirujano, con la barba color ceniza y las arrugas marcadas en la frente —Trátalo bien, es un poco distraído.

Después de estar sola en su habitación por casi una hora entera, dos toques en la puerta llamaron su atención rápidamente, distrayéndola de una racha en su videojuego de móvil.

No le dio tiempo de responder un “adelante” y su visitante tampoco pidió permiso ni nada.

El silencio reinó cuando la puerta se abrió dejando ver a un joven muy concentrado en su portapapeles mientras se rascaba la nuca. No era tan alto, su piel era tan pálida como la bata que llevaba puesta y su cabello era un desastre de color muy oscuro. Emz lo observó curiosa sin decir ni pío, no quería interrumpir en ese extraño que estaba sumido en su propio mundo a pesar de haber entrado a una habitación ocupada.

—Eres Emireth, ¿no es así…?— dijo el muchacho que al parecer era también un médico.

—Prefiero que me llamen Emz.

—Okay Emz…— Él caminó hasta su cama sin despegar la vista del montón de papeles que llevaba en manos mientras murmuraba ciertas cosas —Fractura del fémur izquierdo distal, rotura transversal. Caída de diez metros… Wow, una locura.

A Emz se le infló la vena de la sien cuando escuchó ese indicio de risa, pero qué atrevido burlarse de la desgracia de otros

Estaba a punto de reclamar, a punto.

Pero cuando el chico levantó la mirada hacia ella, cuando los ojos de Emz recorrieron su rostro hasta acabar en la profundidad de sus ojeras y el gris de sus iris, cuando el tiempo justo se pausó… Fue que ocurrió esa explosión.

De repente ese gris en los ojos de aquel muchacho tomó un color que Emz nunca había visto y se expandió por todos sus alrededores. Los marcos de la ventana, los detalles de la manta, incluso los colores de los muebles empezaban a tener sentido. El corazón de Emz vibró de una forma tan extraña que hasta el monitor que controlaba su ritmo cardíaco acabó pitando de una forma irregular.

Ese chico frente suyo se llevó una mano a su frente y parpadeó varias veces, después observó su portapapeles con una mueca confusa antes de devolverse nuevamente a Emz.

—Esto… ¿esto ha sido siempre de este color?— señaló incrédulo a su portapapeles que era claramente de un color morado. —No lo entiendo…

—Ay mierda…— soltó Emz de repente —No me digas que tú también sentiste eso…

—¿Qué cosa?— el chico se acarició los alrededores de los ojos con los dedos —¿Ese boom en la frente y en el pecho?

—Y el corazón a punto de reventar.

—¡Y los colores…!— exclamó casi sin aliento pero se vio interrumpido por algo mucho más interesante —Los colores de tus ojos… ¿es morado?

Emz se llevó una mano en el rostro, sus mejillas pronto se sintieron calientes.

—Los tuyos son granates.

—Es un color aburrido la verdad…

—Ese maldito color hizo que me partiera una pierna.

Inesperadamente, Emz terminó riendo junto con el chico después de decir aquel comentario. La risa de él era suave y espontánea, reventaba como una burbuja de jabón y dejaba un rastro similar a un suspiro. Qué embriagadora.

—Perdón, no me presenté. Soy Edgar, seré tu fisioterapeuta por los siguientes meses.

—Y yo soy Emz y tengo la pierna rota, pero esos son datos que ya sabes— ella carcajeó a lo bajo. Se mordió el labio inferior para evitar decir que también, tras aquel inesperado contacto visual, ella era su alma gemela. —¿Tienes otra información mía allí? Así me ahorro las presentación.

Emz notó el sonrojo en sus mejillas. No paraba de observar su rostro ahora que podía apreciar ese extraño color adornando sus ojos.

—En estado civil dice “soltera”.

Emz sonrió con la emoción envolviendo todo su corazón, finalmente sentía que su alma estaba completa. Quizás haberse caído de una montaña y partirse la pierna no fue un evento desafortunado después de todo.

Notes:

Ya,,, un pequeño dato de la roca: en realidad, siempre me imaginé a Edgar trabajando como médico o siguiendo alguna especialidad, tipo él haría las cosas buenas que su padre nunca hizo.

¡Gracias por leer! Sigan a Upilchin en twitter como @upildown, que es él quien creó esta magnífica temática <3

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