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Érase una vez en un reino lejano, un juicio se llevaba a cabo en contra del joven amante del rey, un hermoso chico de cabello negro y ojos morados, que tenía un cuerpo musculoso pero sin ser exagerado y un cintura que era envidia de todos, su nombre era Jiang Cheng.
El chico y el rey se habían conocido un día sin querer, el rey había estado a punto de ahogarse y ese hermoso chico lo salvo, al principio mientras intentaba luchar para volver a la superficie pensó que aquello que nadaba hacia él era una sirena, después que estuvieron en la superficie supo que no fue así y se sintió avergonzado.
Después de un tiempo los dos se encontraron de nuevo y sin saberlo empezaron a conversar más y más, hasta que se volvió tan normal que se habían hecho amigos y posteriormente amantes, aun así seguían siendo amigos íntimos a ojos del resto de personas.
Pero oh los jóvenes, tan alocados y descuidados en su afán de demostrarse su amor que fueron descubiertos por la familia real.
La familia real estaba enojada, su hijo, el gran rey y futuro del país, era gay.
Inaceptable.
Crearon un gran complot, mandaron asesinos disfrazados de caballeros a una de sus reuniones y como esperaban el joven chico intento defenderse y proteger a su amor, pero todo fue en vano porque dejaron inconsciente a su novio y pronto fue acorralado.
Y todo los llevo a ese momento, el rey seguía inconsciente sin saber que había pasado, la familia real se burlaba, la familia del joven lloraban y gritaban y el joven solo lloraba mientras sentía como cada parte de su cuerpo se quemaba lentamente.
Si voy a morir de esta manera me asegurare de vengarme incluso después de mi muerte.
La familia Jiang era una familia de brujos que había logrado vivir tranquilos por toda una vida, sin dañar a nadie y haciendo pasar sus opciones como medicina ellos ayudaban a los más pobres, a los desesperados y a los que ya no tenían un motivo para seguir en este mundo.
Jiang Cheng, que ya sentía el fuego alcanzando su clavícula, miro con odio a la familia real.
—LOS MALDIGO, MALDIGO A TODA LA FAMILIA REAL A LA MUERTE Y A SU PAIS AL DESESPERO.
El grito lleno de odio llego a los oídos de todos, incluida su familia que lloro sabiendo que su pequeño estaba usando su último aliento para lanzar una maldición, pero poco o menos sabían ellos que también lanzo un último deseo
Rayos empezaron a caer, la gente se asustó y pronto empezó a rogar porque se detuvieran, el regocijo por ver algo pasar pronto cambio a miedo, la familia real que no creía en nada de eso simplemente los ignoro y avivo las llamas.
Lan Xichen, si hay una próxima vida, entonces encontrémonos otra vez y seamos felices.
El pequeño brujo sucumbió ante las garras de la muerte que vino a reclamar su alma.
Varios días después Lan Xichen despertó y descubrió la noticia de que estaba comprometido, intento escapar muchas veces para encontrar a su pareja y aclararle todo pero no pudo, hasta que un día la que había sido su niñera y ahora cuidaba de sus primos se acercó y le conto la verdad.
El joven rey grito y lloro por días, estaba desolado y se quedó en su habitación, entro en una locura donde ya no reconocía a nadie.
Tomo su espada y mato a todos los que se interpusieron en su camino, lo logro, finalmente logró escapar, no le importo la mirada de horror que le brindaban, él solo quería ver a su novio.
Una vez en el cementerio corrió hacia la parte donde enterraban a todos los pecadores, sin saberlo mucha gente lo siguió, esperaban ver qué acto ponía el soberano del país. Xichen se arrodillo una vez encontró la tumba, sus gritos de “lo siento” podían ser escuchados por todos y aquellos que venían por diversión pronto empezaron a llorar ante esos desgarradores gritos.
—Lo siento amor mío, si no hubiera sido codicioso quizás hubieras podido vivir una mejor vida.
Y con eso ultimo dicho, Lan Xichen tomo su espada y se cortó la garganta.
Los ciudadanos quedaron impactados y pronto gritos de desespero empezaron a ser escuchados, la familia imperial, que había ido después de ser informados, gritaron y lloraron sobre el cadáver de su hijo.
Después de ese día el imperio empezó a declinar de forma rápida, la familia real tenia escándalos y rumores todos los días, hasta el punto que no aguantaron más y se suicidaron o mataron entre ellos poco a poco.
Cien años más tarde.
Un hombre de unos 23 años caminaba por los pasillos de la universidad mientras giraba los ojos ante las estupideces que su hermano decía, no sabía cuántas veces este le había dicho que su novio era el ser más hermoso del mundo y de cuantas veces lo llevo a lugares fantásticos para sus citas. Se había cansado de la misma charla de siempre y lo ignoraba completamente, pero por andar distraído mirando a la ventana no escucho cuando su hermano saludo a su novio y a su cuñado, provocando que siguiera caminando y chocara.
Por suerte no cayó pero ahora estaba avergonzado, el chico frente a él era un hermoso hombre de cabello negro y unos profundos ojos azules que si uno no se fijaba bien pensarían que son negros. Este lo sostenía de la cintura y le sonreía cálidamente, un sonrojo adorno su cara y rápidamente se incorporó de nuevo.
—Lo siento.
—No te preocupes, ¿eres el hermano menor del joven Wei no es así?
—Sí, supongo eres Lan Xichen.
El chico pareció sonreír aún más al escuchar su nombre salir de mi boca.
—Ejem chicos, lamento destruir su burbuja amorosa pero Jiang Cheng estás haciendo que las cosas empiezan a volar en círculos. –Wei Wuxian estaba viendo todo con una sonrisa burlona, su novio a su lado lo protegía del caos que estaba causando su hermano y miraba curioso a la pareja.
Jiang Cheng volvió a la realidad y avergonzándose ante lo que sucedido, grito —¡WEI WUXIAN!
Y zafándose del agarre, corrió hacia su hermano quien huyo por todo el pasillo riéndose como un desquiciado, no sabía que lo molestaba más, que todos hubieran visto como se descontrolo en presencia del Lan mayor casi provocando un tornado con su magia, o que el adoptado interrumpiera ese momento.
Por otra parte los dos Lan vieron como se marchaban y los siguieron por detrás arreglando todos los desastres que estaban haciendo en esa persecución, Jiang Cheng lanzando cosas y Wei Wuxian desordenando el lugar para protegerse.
—Entonces, Jiang Cheng.
—No es lo que piensas.
Lan Zhan miro a su hermano con una ceja alzada, su mirada decía un claro: hermano no te creo.
—B-bueno fue solo casualidad, quisiera conocerlo más.
— ¿Desde cuándo?
—Desde que vi unas fotos y el joven Wei me hablaba de él.
Lan Zhan soltó un suspiro ante lo que dijo su hermano, parecía tener un profundo enamoramiento con el hermano menor de su novio aun si solo había escuchado historias de este, no le agradaba el chico en lo absoluto por temas del pasado, pero si todo se daba entre los dos entonces los apoyaría.
Ese día más tarde los cuatros fueron castigados por “mal uso de la magia” y fueron obligados a una charla de cosas que debe y no debe hacer un brujo, directamente brindada por Lan Qiren.
Lan Xichen aprovecho y le paso un papelito a Jiang Cheng pidiéndole una cita, pero este se negó, así que tuvo que aclarar que era para conocerse aún más y volverse amigos, un Jiang Cheng escéptico acepto.
Al salir del castigo los dos se fueron sin dar explicación algunas a sus hermanos, corrieron a la primera heladería que encontraron y disfrutaron de una divertida charla hasta que la heladería cerro, la red social de la universidad estaba explotando con chismes de los dos pero era algo de lo que no supieron hasta el día siguiente.
Debido a esto decidieron pasar sus momentos tranquilos sin que nadie más supiera, por eso haciendo uso de varios hechizos se disfrazaban cada que salian y nadie se enteraba, bueno, nadie excepto sus familias que los veían salir y llegar a altas horas de la noche camuflados con hechizos.
Cuando octubre llego, lo hizo con el baile de Halloween, todos estaban emocionados y las invitaciones diarias nunca paraban de llegar, los dos eran popular a su manera, Xichen era popular por su amabilidad que lo hacía un prospecto perfecto de novio y a Jiang Cheng porque aunque era gruñón era sexy, lo que hacía enloquecer a las chicas. Sin embargo todos fueron rechazados y la única explicación fue un: “ya tengo a alguien”
Los rumores que se habían apagado hace mucho tiempo volvieron a revivir.
Todo fue confirmado en la fiesta de Halloween donde Xichen llego disfrazado de conejo y Jiang Cheng de cazador. Fotos de ellos circularon como agua, tanto que personas ajenas a la universidad querian ir y verlos.
La fiesta se dividió en varias partes, al principio una demostración en pareja donde sin dudarlo se anotaron, pero ninguno supo que ese era el concurso de ese año para elegir a los reyes del baile.
Su hechizo consistió en Jiang Cheng lanzando una figura de un brujo hecho de agua mientras Xichen lanzaba la figura de un rey hecho de nieve, ambas figuras se juntaban y separaban haciendo un baile, parecían dos aves listas para volar en cualquier momento, el rey cargaba al brujo, sonreían y lo giraba en el aire, un baile artístico que finalizo con los dos juntos y explotando para formar un arcoíris y nieve cayendo.
Recibieron un gran aplauso del público y se retiraron esperando los próximos retos, de los cinco retos ganaron tres.
—Y ha llegado el momento de anunciar a los reyes de la noche.
Una voz anuncio, todos se emocionaron por esto y pronto se reunieron frente al escenario.
—La competencia estuvo reñida pero nadie va a quedar decepcionado con los ganadores, redobles de tambores por favor.
Todos empezaron a hacer sonidos de redobles.
—Los ganadores son…
La luz se movía por todo la pista deteniéndose en la parejita.
— ¡JIANG CHENG Y LAN XICHEN! Un aplauso.
Los vítores sonaron mientras Xichen arrastraba a un enojado Jiang Cheng al escenario, impidiéndole escapar.
El presentador les puso una corona hecha de flores negras, azul oscuro y moradas, después fueron obligados a hacer un vals.
—Te odio.
—Lo sé, lo sé,
— ¿No te lo tomas enserio?
—Sé que me quieres, solo odias ser el centro de atención.
Los dos se miraban a los ojos, Xichen tenía sus dos manos en la cintura, mientras que Jiang Cheng en los hombros de este.
— ¿Puedo? –Lan Xichen nervioso acerco su cara al menor.
Jiang Cheng sabía a lo que se refería y aunque estaba nervioso, tomo el cuello de Xichen y tiro de él hasta que sus labios chocaron.
— ¿Sería demasiado si pasamos a algo más después de nuestro primer beso? –Un Xichen sonrojado pregunto después de que se separaron.
—No hay ninguna jodida regla que diga eso, vamos.
Después del baile y de dejar a todos impactados por lo que acababan de ver ambos fueron a la casa del menor, todos iban a estar fuera de todos modos.
Xichen estaba avergonzado, no sabía que hacer, Jiang Cheng tampoco sabía mucho pero decidió tomar la iniciativa y lanzando a Xichen a su cama, se subió encima y lo comenzó a besar.
Sus lenguas se entrelazaron como viejas amigas y sus manos recorrían el cuerpo ajeno como si fuera la más grande maravilla del mundo, y vaya que para ellos lo era.
El calor de sus cuerpos entrelazados desplazo a la fría noche y los sonidos de gemidos, jadeos y gruñidos llenaron el lugar por un buen tiempo, se perdieron en el placer que el cuerpo ajeno les entregaba y dieron todo de sí para complacer al otro en la inexperiencia que tenían.
Al día siguiente los dos se levantaron después del mediodía y se bañaron juntos, una vez afuera Jiang Cheng le presto ropa a Xichen mientras se iba poniendo la suya.
—A-Cheng.
—Dime.
— ¿Desde cuando tienes esa marca en el pecho?
— ¿Mm? ¿Hablas de la marca que tengo en el medio de mi pecho?
—Si. –Xichen se había acordado de las veces que hizo un recorrido por ahí.
—Oh, solo sé que es una marca de nacimiento, ¿Por qué?
Xichen estaba algo sorprendido y haciendo unos movimientos se quitó un hechizo en su cuello, Jiang Cheng abrió los ojos sorprendido por lo que veía.
—Parece que estamos destinados, A-Cheng.
Una marca en forma de fuego apareció en su cuello, del mismo tamaño y forma que la que tenía en su pecho.
—Ugh, ahora saldrá una historia de fantasía sobre los dos.
Xichen se rio mientras le abría la puerta para que los dos salieran, bajaron las escaleras y fueron a buscar algo de comer, al entra muchos ojos los miraban.
Jiang Cheng tomo la mano de Xichen y corrió. —Adiós, nos vemos más tarde.
Los dos se pusieron rápido sus zapatos y corrieron lejos mientras se reían como niños pequeños, como si hubieran hecho una gran travesura sin importarles como el resto les veía.
Sus almas brillaban al unisón sin nadie darse cuenta y la marca de nacimiento poco a poco desapareció marcando así el reencuentro de que aquellas almas separadas después de cien años.
