Work Text:
Pese a estar al servicio de la humanidad, las kansens eran independientes de los gobiernos del mundo, pues el 90% de la población humana había sido exterminada por las Sirens. Debido a esto, las facciones no podían depender de una gran financiación por parte de sus países, razón por la cual muchas de ellas incursionaron en los negocios, consiguiendo así hacerse con una fuente estable de ingresos.
Atago del Imperio Sakura era una de las principales contribuidoras de dinero para su facción. Puede que su trabajo pase desapercibido si la comparas con los inventos de Akashi, pero eso no la hacía menos importante. El trabajo de Atago consistía en dibujar mangas yuri hard oficiales de las kansen, al principio lo hacía solo por diversión, pero cuando su líder Nagato le aconsejó comerciar con sus obras, se convirtió en una mangaka hecha y derecha. Atago había descubierto que tenía un talento innato para capturar la belleza y la sensualidad de sus compañeras kansens en sus dibujos. Su habilidad para crear historias cautivadoras y eróticas pronto la hizo famosa, no solo dentro de su facción, sino también entre otras.
En la actualidad, Atago se encontraba regresando a su habitación tras un duro día de trabajo. Desde que comenzó a agregar chicas de otras facciones a sus mangas, la demanda por parte del público había aumentado significativamente. Algunas chicas incluso le pagaban para dibujarlas en situaciones específicas con chicas específicas. Claro, esto no habría sido posible de no ser por la gran alianza. No es que a Atago le importara molestar a las chicas de la Azur Lane dibujándolas en situaciones denigrantes a manos de la Red Axis, pero era bueno saber que ya no apuntarían a ella por eso.
Llegando a su habitación, Atago se sorprendió al encontrarse con Belfast de la Royal Navy sentada en su cama, mirándola con una cara de pocos amigos.
"Belfast... ¿qué haces aquí?", preguntó Atago, recuperándose rápidamente y esbozando una sonrisa juguetona. "No es que me moleste encontrar a una hermosa sirvienta en mi cama."
"Necesito hablar contigo, Atago," dijo Belfast con una voz que dejaba claro que no estaba para juegos.
Con una velocidad asombrosa, Belfast se levantó y acorraló a Atago contra la pared con un kabedon digno de un anime. Los ojos de Atago se agrandaron y un pequeño rubor coloreó sus mejillas. No estaba acostumbrada a ser la presa en este tipo de situaciones.
"B-Belfast... ¿qué estás haciendo?", tartamudeó Atago, sin poder evitar un ligero temblor en su voz.
"Escúchame bien, Atago," comenzó Belfast, su voz baja y seria. "No me importa que me dibujes en situaciones vulgares con mis compañeras. Pero que me pongas con chicas que realmente odio, eso no lo puedo tolerar." Belfast acercó su rostro al de Atago, sus ojos azules brillando con una intensidad peligrosa. "Especialmente esos doujinshis en los que soy asaltada por chicas de la Iron Blood. ¿Qué te hizo pensar que eso estaba bien?"
Atago intentó mantener la compostura. "Oye, no es mi culpa que al público le guste ver eso, Belfast. Solo les doy lo que piden," respondió, tratando de sonar segura, aunque su voz traicionaba un ligero nerviosismo.
Belfast se quedó en silencio por un momento, y luego una sonrisa siniestra se formó en sus labios. "Si eso es lo que el público quiere... entonces me aseguraré de que tengas el mejor material posible para trabajar." Con una voz que destilaba seducción, Belfast susurró, "Tu próximo trabajo será sobre nosotras dos. Quiero que captures cada detalle de lo que voy a hacerte esta noche."
Antes de que Atago pudiera procesar lo que acababa de escuchar, Belfast la arrastró hacia la cama. Atago cayó sobre el colchón, su mente una maraña de confusión y ansiedad. "¡Espera, Belfast! ¡Deberíamos separar la realidad de la ficción! ¡Mis mangas no lastiman a nadie!" trató de razonar mientras intentaba incorporarse.
Belfast se posicionó encima de Atago, inmovilizándola con sorprendente facilidad. "No recuerdo haberte visto en ninguna de tus obras. Eso no es justo, Atago," dijo Belfast, su voz un murmullo burlesco.
“Bueno, el selfinsert no es muy popular últimamente-¡Kyaaa!”. Ignorando las protestas de Atago, Belfast comenzó a besar su cuello, causando que la japonesa dejara salir una voz aguda. Al entender que la británica iba en serio con ella. Jugando su última carta, Atago gritó, "¡Enterprise no estaría feliz por esto!"
Belfast se detuvo un momento, dándole esperanzas a Atago de que la situación terminaría allí. Sin embargo, la británica solo miró con confusión a la japonesa, preguntándole, "¿Por qué eso debería importarme?"
Atago, confundida, comenzó a decir, "Pensé que tú y Enterprise tenían una relación...-"
Belfast la interrumpió, enfadada, "¿Por qué todo el mundo piensa eso?"
Atago se quedó en silencio por un momento, intentando encontrar las palabras correctas. "Bueno, siempre están juntas, y hay esos rumores..."
Belfast suspiró, liberando un poco de la presión sobre Atago. "Enterprise es una amiga y una aliada, nada más. No entiendo de dónde salen esos rumores ridículos".
Atago se relajó un poco, aprovechando la oportunidad para intentar razonar con Belfast. "Bueno, mira, ya entendí, ¿ok? Lamento haberte dibujado con chicas de la Iron Blood, ya no lo haré. ¿Podemos detener esto ahora?", preguntó, sonriendo nerviosamente.
Belfast sonrió, una sonrisa que mezclaba ternura y amenaza. "¿Crees que una disculpa es suficiente? No, querida. Voy a hacerte todo lo que esas chicas alemanas me hicieron en tus dibujos." Con eso, Belfast empezó a desabotonar el uniforme de Atago, dejando a la japonesa sin palabras y sin escapatoria.
“O-Oye, ¿qué crees que pensará todo el mundo si hago un doujinshi de esto? Prácticamente me estás violando”, dijo Atago, un último vago intento de detener a la británica.
“No te estás resistiendo mucho que digamos”, señaló Belfast, comenzando a deshacerse de su propia ropa. “Supongo que quieres que esto suceda”.
Atago desvío la mirada. Siendo honesta, le gustaba el gap moe, así que ser dominada por la chica que menos esperaba de todas las facciones navales era algo que quería experimentar. No es que alguna vez vaya a admitirlo en voz alta.
El sol del día siguiente se filtraba suavemente a través de las cortinas, iluminando la habitación donde Atago se encontraba sentada en su mesa de trabajo. A su espalda, Belfast se apoyaba cómodamente contra ella, ambas vestidas con ropa ligera que dejaba ver las marcas de la noche anterior: mordidas en el cuello de Atago y arañazos en la espalda de Belfast. La británica recargaba su cabeza en el hombro de la japonesa, sus brazos rodeándola de manera posesiva mientras supervisaba su obra.
"¿Estás segura de que no tienes que regresar a tu puerto?" preguntó Atago con un tono de fastidio, concentrada en su dibujo pero consciente de la presencia insistente de Belfast.
"Estoy de permiso," respondió Belfast con una sonrisa divertida. "Además, tengo que asegurarme de que no tergiverses nuestra historia. Recuerda, yo fui la tachi y tu la neko, ¿lo dije bien?"
Atago suspiró, le resultaba molesto que la británica insistiera en utilizar términos de anime que obviamente no conocía del todo. "¿Realmente tenías que ser tan ruda conmigo anoche?" murmuró, más para sí misma que para Belfast.
La británica soltó una ligera risa, sus dedos acariciando suavemente el brazo de Atago. "Claro que sí. Después de todo, si iba a hacer esto, bien podía divertirme”.
Atago, a pesar de su frustración, no pudo evitar tener un leve rubor al recordar lo ocurrido. "Tu imagen de niña buena es una farsa”, dijo.
"¿No es eso bueno?" Belfast levantó una ceja, su sonrisa ampliándose. "De cualquier manera, estoy segura de que a tu público le encantará este nuevo trabajo."
Atago no pudo evitar reírse ante el comentario, sacudiendo la cabeza. "Eres imposible, Belfast."
