Actions

Work Header

¿Eres...mi mellizo?

Summary:

Bokuto Koutaro y Shinsuke Kita tienen bastante cosas en común, ambos son capitanes de su equipo, ambos tienen un gusto por el voley, ambos tienen el cabello.....blanco? oh y también son mellizos, pero es algo que nuestros queridos protagonista de esta historia no saben. Cuál será su reacción al enterarse o acaso....alguno de ellos se enamora sin saber la verdad?

Notes:

En esta historia se tratan temas delicados como incesto indirecto (nada explicito, solo llegan a darse un beso), violencia domestica, maltrato y abuso hacia algunos personajes. Algunos capítulos que contengan esta clase de contenido con detalles explícitos tendrán alertas al inicio de este, por lo que se recomienda discreción.

Chapter 1: P R Ó L O G O

Chapter Text

Era una noche de principios de Otoño, el frío se presentaba como leves ventiscas que azotaban en las ventanas de aquel hospital.

Una mujer de cabellos blancos se encontraba en aquel quirófano, esperando escuchar el llanto de sus bebés como señal de que ya estaban fuera de su vientre. Y así fue, escuchó primero uno muy ruidoso, la mujer lloraba de felicidad al ver a uno de sus pequeños. Lo acercaron un poco para que pudiera besar su pequeña frentecita. Y el segundo bebé salió, aunque apenas si hizo algo de ruido. Se escuchaban sus leves sollozos y como lentamente abría sus ojos ante el mundo. Su madre también tuvo oportunidad de darle un pequeño beso y logro ver los pequeños ojos marrones del pequeño.

- Tienes mis ojos, mi pequeño Shinsuke.

La cesárea fue todo un éxito, la mujer de nombre Akali Bokuto fue llevada a su cuarto, dónde en unos minutos les llevarían a sus dos pequeños.

La enfermera llegó cargando a los pequeños.

- Todo está muy bien con ellos, son dos niños muy saludables y fuertes.

Akali los tomó entre sus brazos, pudo observar que su pequeño Shinsuke era algo serio como su padre, en cambio su hermano quien soltaba pequeñas sonrisitas se dió cuenta que era muy parecida a ella.

- Mi querido Koutaro, eres igual de risueño que yo.

En las cabecitas de los pequeños vio como crecía una pelusita blanca, ambos habían sacado su color de cabello, pero Shinsuke tenía unos pequeños brotes obscuros en la punta de sus mechones, en cambio Koutaro los tenía en las raíces.

- Sacaron algo de su padre- sonrió con algo de melancolía.

Escucho unos toques en la puerta, Akali le dió pase a quien tocaba. Abrieron la puerta y se encontró con la abuela de sus pequeños, quien la miraba con una sonrisa cálida que era característica de la señora.

- Buenas noches, señora Kita- dijo con un tono formal.

-Por favor Akali, deja las formalidades a un lado. Llámame Haruka - respondió la mujer con una sonrisa cálida.

Haruka era una mujer ya mayor proveniente de Hyogo. Shima Kita, su único hijo y padre de los niños, era un empresario con una fama en todo Japón y sobre todo en su pueblo natal. Pero que ante buscar tener un heredero a su fortuna, decidió buscar a la mujer perfecta que pudiese darle un hijo perfecto.

Y esa había sido Akali Bokuto, hija de un empresario multimillonario proveniente de la capital. Había sido fácil para Shima que Akali cayera en sus encantos, era una mujer que creía en el amor verdadero y sentía que aquel hombre era con la persona que anhelaba su corazón. Pero al quedarse embarazada, su pareja le dijo que no se casaría con ella hasta que su hijo naciera y que estuviera en perfectas condiciones y sin ningún problema o malformación. Akali con dudas aceptó, pero algo en ella le decía que aquel hombre estaba solo por interes con ella. Aunque lastimosamente, ella estaba enamorada de Shima.

Haruka jamás estuvo de acuerdo en aquellos tratos, ella era de la idea en que debían casarse para que formasen una familia. Pero su hijo no mostraba interés en la madre de su futuro hijo. Solo quería un heredero digno que siga sus pasos en su empresa.

Pero, a los 4 meses de embarazo, una impactante noticia les llegó. Akali esperaba a dos pequeños. Aún no estaban seguros si eran gemelos o mellizos, pero para su madre era una noticia que le alegraba, tendría a dos pequeñitos que crecerían juntos y que siempre se tendrían el uno al otro.

Aunque no todo pintaba color de rosa, Shima quería que abortara, el solo deseaba tener un hijo y el tener dos era un problema para el. Pero su petición no pudo ser concedida, Haruka y Akali se opusieron rotundamente, ella no quería abortar y Haruka respetaba la decisión de la madre de sus futuros nietos. Aparte de que los doctores les informaron que sería riesgoso practicarle un aborto en aquel punto de su embarazo. Por lo que Shima no tuvo de otra que aceptar, pero se las arreglaría para cumplir sus caprichos.

-El no vendrá ¿cierto?

La anciana negó con algo de dolor, una noche antes su hijo le dijo que no se presentaría al nacimiento de sus hijos. Jamás entenderá como su dulce niño pudo volverse alguien tan frío y que le importase que cada detalle que planera de su vida estuviese perfecto.

Akali era consciente de que Shima no la amaba, pero ahora con sus pequeños Shinsuke y Koutaro, haría lo que fuera por verlos felices y darles todo el amor que se merecen. Y su querida abuela estaría con ellos siempre.

Y así pasaron los meses, sus pequeños iban creciendo con rapidez. Koutaro era un bebé muy inquieto que no estaba en ningún momento quieto, en cambio su hermano parecia que podia estar horas y horas en el mismo lugar. Pero ambos pequeños eran bastante unidos, si Kou era separado de Shin, el comenzaba a llorar. Shin por otro lado mostraba incomodidad si este era separado de su hermano.

Tal vez ambos pequeños presentaban diferentes personalidades, Shinsuke con la personalidad de su padre pero con los ojos avellana de su madre y Koutaro con la personalidad de su madre pero con aquellos ojos color ámbar que tenía su padre. Pero ambos niños habían heredado el corazón noble y bondadoso de Akali.

A casi llegar a los 7 meses Shin, podía sentarse y reconocer muchas de las palabras que su abuela se había dedicado a enseñarle. Pero Kou aún se la pasaba gateando y no era mucho de poner atención, aunque había demostrado ser un niño muy inteligente pero que se distraía con facilidad.

Shima las pocas veces que convivía con sus hijos tenía cierto favoritismo a Shinsuke, decía que él era el hijo perfecto que deseaba, en cambio con Koutaro le mostraba desprecio aunque el pequeño siempre tenía una sonrisa para su padre.

Akali lloraba en silencio al ver como uno de sus hijos no era aceptado por el propio padre de este, odiaba escuchar como le decía que el no era perfecto como su hermano. Pero no sabía cómo defender a su pequeño, amaba a los dos por igual y temía que Shima fuera a separarlos si ella se mostraba a la defensiva por Kou, por lo que solo le quedo desahogarse entre las gotas que caían de la regadera y que se combinaban con sus lágrimas. Estaba sola, sus padres habían muerto hace algunos años y en la única que podía apoyarse era en Haruka-San, aunque prefería guardarse sus sentimientos y mostrarles a sus pequeños su mejor sonrisa.

Llegó la primavera, sus pequeños ya tenían 9 meses. Kou ya podía sentarse y empezaba a balbucear alguna que otra palabra. Shinsuke ya había dicho su primeras dos palabras "Mamá" y "Koutaro". El dia que lo escucho su madre, no paraba de llorar de la felicidad y ahí fue cuando Kou dijo su primera palabra "Shisu" como solía decirle su mamá a su pequeño hermano, ya que se le dificultaba decir su nombre completo. Pero eso le dio bastante felicidad a Akali.

Su abuela iba seguido a Tokio para ver a sus nietos y entre sus visitas, les llevó unos pequeños peluches de tela que ella misma les había hecho. Para Shinsu era un pequeño zorrito blanco, Haruka decía que por sus cabellos y sus ojos le recordaban a este y para Kou un pequeño búho, decía que cuando Akali peinaba los pocos cabellos que aun tenia hacia arriba y con sus enormes ojos ámbar, el pequeño parecía un búho. Los pequeños habían adorado el regalo que su abuela les había dado, tanto así que siempre los llevaban a todos lados.

Al cumplir el año, los mellizos ya caminaban por toda su casa. Koutaro era más activo que Shinsuke, él prefería estar coloreando con sus crayolas mientras que su hermano jugaba con sus juguetes y con un pequeño balón de voley que su madre les regaló a sus pequeños.

Kou seguía siendo muy unido a su hermano, pero en las ocasiones que estos eran separados, Shin le prestaba su peluche de zorrito para calmar el llanto de su hermano. Ya que Koutaro siempre se sentia seguro a lado de Shinsuke. Y este, algunas veces también le prestaba su peluche de búho para que no se sintiera solo. Por lo que en las noches, al ya dormir cada uno en cunas separadas, era normal para Akali ver que dormían con el peluche del otro.

La vida de los mellizos junto a su madre era perfecta, aunque su padre estuviera ausente la mayor parte del tiempo. Parecía que no les afectaba mucho aunque algunas veces Shinsu preguntara por el. Akali les daba el doble de su amor a sus pequeños pasando la mayor parte de su tiempo jugando y cuidando de ellos, todo con tal de que jamás sintieran que uno era más querido que el otro. Porque ella los amaba por igual, amaba a su pequeño zorrito y a su tecolotito.

Pero esa felicidad no duraría mucho tiempo.

En el cumpleaños número dos de los mellizos, Akali había hecho un pastel para sus pequeños quienes estaban muy emocionados. Su abuela vendría a visitarlos unos días despues para darles sus obsequios, ya que últimamente varias tormentas habían azotado la capital y aquel día no sería la excepción, por lo que Haruka esperaría a que el clima se calmase para poder viajar con seguridad.

Pero la inesperada llegada temprana de Shima a su hogar interrumpió aquel alegre momento de sus hijos, quien se presentó con unos papeles en su mano y un maletín con todos los documentos del hombre.

-Hoy me llevaré a Shinsuke a Hyogo.

-¿Q-qué es lo que dices?- respondió atónita ante aquella noticia- ¿Porqué? Somos una familia Shima ¡No puedes separarnos!

-¡Claro que puedo!- gritó el hombre molesto -He estado los últimos dos años buscando la manera de quedarme con solo uno de tus hijos y la encontré. Así que no hay nada que puedas hacer para impedirlo.

Shinsuke abrazaba con fuerza el pequeño peluche de búho, Koutaro se escondía detrás de su hermano apretando entre sus manos al pequeño zorro.

Akali llena de rabia iba a plantarle una cachetada, pero Shima detuvo su mano en el aire y como respuesta le dio una a su madre que la dejó en el suelo.

-¡Mami!- ambos niños se acercaron a su madre, pero Shinsuke fue tomado por su padre. Koutaro se acercó a él y con sus pequeñas manos se aferró al pantalón de Shima.

-¡No! no te lleves a Shinsu papi- las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Koutaro- Me portare bien, te haré caso en todo papi. Por favor

Shima con la mano libre que tenía quito de manera brusca a su hijo, Koutaro cayó de sentón miro a los ojos de su padre quien lo miraba con odio y desprecio.

-No me vuelvas a llamar así, tu para mi jamás serás mi hijo.

Las palabras de Shima habían herido a Kou. Aún era muy pequeño como para escuchar algo como eso, pero para aquel ser humano, le daba totalmente igual los sentimientos del niño. Kou entre lágrimas gritaba el nombre de su hermano y éste extendió su brazo mientras lo llamaba.

-Koutaro...Kou- el peliblanco se soltó a llorar mientras apretaba con fuerza aquel peluche.

Camino en dirección a la entrada de la casa, abrió la puerta dejando ver las gotas de lluvia que impactaron en el suelo. Sacó un paraguas grande que había dejado en la entrada y sin mirar atrás. Pero antes de abandonar el marco de la puerta, dirigió por última vez unas palabras a Akali.

-Si se te ocurre buscar a Shinsuke o hacer algo para quitármelo. Yo mismo me encargare de que jamás vuelvas a ver a ninguno de los dos.

Akali quedó petrificada, ella sabía perfectamente del poder que Shima tenía. Conocia a los más grandes e importantes abogados de todo Japón y ellos podían quitarle a Koutaro si este lo deseaba. Ella no tenía a nadie, tal vez tenía el dinero que le había heredado su padre, pero no el poder que posea Shima.

Su pecho dolía al ver como Shinsuke era apartado de ella, rápidamente una ola de adrenalina la invadió, no supo en qué momento se había puesto de pie y corrido detrás de Shima, pero fue demasiado tarde. El ya estaba arriba del auto con Shinsuke quien solo miraba como su madre perseguía el auto entre la lluvia.

-¡Mami! ¡Koutaro!

-¡Silencio, Shinsuke!-gritó su padre espantando al pequeño- Olvídate de ellos porque jamás lo volverás a ver.

El pequeño de ojos avellanas se sentó en el asiento sin hacer más ruido y sollozando sin hacer mucho ruido para que su padre no lo volviese a regañar.

Su madre había quedado atrás, lloraba de rodillas en medio de la calle. Se sentia la peor madre del mundo al no poder hacer nada por Shinsu, le habían quitado a uno de sus solecitos. Pero al sentir como unas pequeñas manitas se aferraban a su brazo recordó que aún tenía a uno.

-Mami ¿Por qué papi se llevó a Shin? ¿El...no me quiere?

Akali se le achicaba el corazón al escuchar a su pequeño Koutaro. Lo tomo entre sus brazos y ambos dejaban salir sus lágrimas. No entendía porque tuvo que hacerlo así, porque los separó así. ¿Acaso ella era la culpable del dolor de sus pequeño? ¿Y si hubiese abortado a sus pequeños para salvarlos de aquel momento? No, definitivamente nunca hubiera sido una solución, porque ella realmente espero cada dia la llegada de sus amados bebés. Eran la luz que la alumbraba de aquella obscuridad en la que ella misma entró. Pero ahora solo podia pedirles a los dioses que protegieran a su pequeño Shinsuke y agradecía con todo el dolor de su corazón de poder tener aún entre sus brazos a su tecolotito.

.

.

.

.

Era ya de noche, en casa de Haruka alguien tocaba a la puerta. Se encontraba ya con su pijama pero iría a ver quien tocaba a tales horas.

-¿Shima? Qué sorpresa hijo! - Haruka estaba algo desconcertada al ver a su hijo quien traía en sus brazos a Shinsuke. Pero no veía por ningún lado a Akali o a Koutaro- ¿Dónde están Koutaro y Akali?

-Ellos no volverán- mencionó su hijo entrando a la casa de su madre -Y no quiero que los busques.

Haruka al escuchar a su hijo se enfureció a tal grado que quería darle con su calzado en la cabeza. ¿A qué nivel había llegado como para hacer algo como eso?

-¿Perdiste la cabeza? Un padre no puede separar a sus hijos de su madre de esa manera!

-Pues ¿qué crees madre? Lo hice! Por dos años hice lo posible por conseguir la custodia de Shinsuke y Akali firmó los papeles pensando que eran los registros de los niños sin saber que eran los que me daban la totalidad de la custodia.

-¡Pero Koutaro también es tu hijo!

-El único hijo que tengo es Shinsuke Kita y escúchame bien madre- Shima se acercó a ella de manera intimidante causando que Haruka sintiera un escalofrío hasta los huesos -Si se te ocurre contactarla o siquiera hablarle de ella o del otro niño, haré que tu tampoco nos vuelvas a ver ¿Entendiste? Para esta familia, Akali Bokuto y Koutaro están muertos.

El hombre le entregó al niño a su madre y salió de la casa para al día siguiente llevar a su hijo a donde seria su nuevo hogar.

Shinsuke rompió en llanto en los brazos de su abuela. A esta le costaba escuchar llorar de tal manera a su nieto sin sentir como se destrozaba su corazón, no podía imaginarse el dolor por el que estaba pasando Akali.

Y su querido Koutaro, nunca volvería a ver aquellos ojitos que siempre la miraban con alegría y la sonrisa que alumbraba a todos en su alrededor.

-Abuela...quiero a mi mami, quiero a Koutaro

Haruka no sabía que responderle a su nieto, por lo que solo lo abrazo y beso su frente. En eso noto que entre las manos del pequeño estaba el búho que le pertenecía a su hermano. Paso su mano por los lacios cabellos de Shinsu para calmarlo.

-Ya mi pequeño zorrito blanco, tu abuela va a estar contigo siempre...con ambos- susurro al último.

Miro por una de las ventanas donde alcanzo a ver el cielo estrellado, cerró sus ojos y con todas su fe, le pidió a los dioses que cuidaran de Koutaro y que algun dia, el destino pudiera volverlos a reunir junto a su madre.

Pero por ahora ella haría todo por hacerle feliz a su querido Shinsuke aunque tuviera que cargar con el peso de una mentira.

Y así pasaron las estaciones, cada año los mellizos crecían y olvidaban la existencia del otro.

Shinsuke creció con los valores que su abuela le inculcaba, pero con las exigencias que ponía su padre en él para que fuera un "hombre perfecto". Había sido calificado como un niño genio al entrar a primaria, para secundaria este ya tomaba clases más avanzadas y en preparatoria era calificado como uno de los mejores alumnos de la preparatoria Inarizaki y también fue allí donde conoció lo que era el voley. Gracias a su dedicación y empeño para el tercer y último año en aquel equipo, Shinsuke se convirtió en el capitán del equipo de Inarizaki.

Mientras tanto Bokuto creció con el amor de su madre, había sido un niño algo inquieto durante su primaria y secundaria pero era responsable de sus acciones pero algo olvidadizo en sus responsabilidades de la casa y en la escuela. Era alguien que la gente calificaba como ruidoso y muchas veces infantil, esto llegó a afectarle, pero su madre siempre estuvo ahí para consolarlo y hacerle ver las grandes cosas que podía hacer.

Después de unos 4 años, Akali rehizo su vida a lado de Nemuri Morimiya, quien no tuvo problema de aceptar a Koutaro como su hijo y al poco tiempo se casaron, tomando el apellido de Akali. Koutaro jamás se opuso o rechazo a la pareja de su madre, el deseaba verla nuevamente feliz y Nemuri lo trataba con el mismo cariño que Akali por lo que no tardó en llamarla mamá.

Por ese tiempo su madre le enseñó lo que era el volleyball, el deporte en el cual Koutaro pondría todo su empeño y dedicación por algún día convertirse en una estrella. Y así fue como por toda su secundaria y preparatoria se dedicó a jugar hasta que en el tercer año, se convirtió en el capitán del equipo Fukurodani.

Las vidas de ambos chicos parecían ir a la perfección...pero en aquel campamento donde ambas escuelas estarán presentes, podría ser el inicio de todo un caos.