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Dean no era dado a la introspección, se decía que no tenía tiempo que perder en esas necedades, tenía que cuidar a Sammy, ver que comiera, hiciera su tarea, durmiera a sus horas, evitar que se cruzara con John cuando estaba borracho y reunir el dinero suficiente para mandarlo a la universidad, para sacarlo de la vida de mierda de Dean y su padre.
Dean no era dado a la introspección, pero si lo fuera, se preguntaría porque ninguna de sus relaciones funcionaban y su vida carecía de sentido desde que Sammy se mudo a California y comenzó a llamar cada vez menos, contestar cada vez menos llamadas hasta que solo le ofrecía a su hermano un cortés mensaje al mes para informar que seguía vivo. Si sus relaciones no funcionan porque no es lo suficientemente bueno, porque nunca entregó suficiente, porque nunca pudo hacer a su padre orgulloso, no fue lo suficiente para que su padre dejara su dolor atrás y lo amaran, nunca lo suficiente para que su hermano se quedara.
Dean podría preguntarse muchas cosas y responder esas preguntas si fuera dado a la introspección; pero no lo era, así que cuando Benny, su novio de seis meses (una de sus relaciones más largas) le dijo que lo amaba y Dean, como el idiota inseguro que era le pregunto por qué, fue tomado totalmente por sorpresa por su respuesta.
— Te amo porque estás roto.
Que cosa más curiosa para decir, ¿No? Dean esperaba una respuesta genérica, una broma en ese tono brusco y ronco que tanto le gustaba de su pareja, nada como eso. Nada como esa mirada fija llena de cariño mientras afirmaba que Dean estaba roto y que lo amaba por eso.
Dean no supo cómo reaccionar, ¿Debía sorprenderse? Él sabía que había algo mal en él, no era una sorpresa, Benny sólo confirmó lo que Dean ya sabía sobre sí mismo, ¿Debería ofenderse? Con esos ojos color avellana sobre los suyos mientras le decía te amo . Benny que era una de sus relaciones más sanas, Dean lo dejaría decirle perra o prostituta y lo dejaría hacerlo, lo dejaría y qué cosa más aterradora saber con certeza la cantidad de humillación que acepta con tal de mantener a Benny a su lado.
Benny era gentil, lo sostuvo en sus brazos las peores noches, cuando Dean despertaba gritando con la sensación del humo en la garganta, o si bebía demasiado para soportar el hecho de que su padre lo golpeaba. Benny que con sus grandes manos, callosas por una vida de trabajo pero increíblemente amables, sostuvo su mano en la ambulancia y aun sin conocerlo lo miro a los ojos y le prometió que todo iba a estar bien, Dean le creyó porque un hombre con esa mirada no podría mentir nunca.
Esa misma mirada que ahora tenía, mientras afirmaba que lo amaba porque estaba roto. Y Benny lo sabría, ¿No? Conocía toda la mierda de Dean, demonios se conocieron porque Dean había ido demasiado borracho a trabajar y el edificio en llamas se cayó en su estúpida cabeza.
Estuvo ahí en su suspensión de labores y su desintoxicación, primero como su amigo y luego como algo más. Benny siempre estuvo ahí, aunque en el fondo Dean sabía que se iría, con cada pieza de información que Benny obtenía de él, con cada anécdota de una infancia negligente, de un padre alcohólico y abusivo, las cosas que tuvo que hacer para mantener a su hermano alimentado, su miedo al fuego a pesar de ser bombero. Cada vez, Dean esperaba que Benny se fuera, no lo había hecho.
Aún.
— Oh… — Es todo lo que Dean responde después de un largo silencio.
Benny aún lo está mirando como si fuera la cosa más maravillosa del mundo y Dean casi no puede soportarlo. Benny le sonríe, de forma un tanto triste, la misma sonrisa que le dio la primera vez que Dean admitió, totalmente avergonzado, que su padre lo golpeaba, que llegó a venderse para lograr pagar el alquiler, no era una sonrisa de lástima, Dean se sentía comprendido bajo esa expresión y por más conmocionado que se sintiera solo quería acurrucarse en los brazos de su novio hasta que todo se sintiera bien de nuevo.
— Mi razón de estar aquí es para hacerte entender que puedes ser amado.— Le dice Benny, y ahora sostiene sus manos, suave, siempre tan gentil— Que tú no eres el problema
El corazón de Dean se acelera por el pánico, no puede creer lo que escucha.
— Entonces, vas a dejarme.
No es una pregunta, Dean lo supo todo el tiempo, no está hecho para que las personas se queden, pensar lo contrario sería estupido. Por eso siempre se anticipa a la pérdida, así no dolía tanto.Dean trata de alejarse, soltar sus manos del tacto que es tan cálido que quema. Benny sin embargo, solo sonrió con tristeza, sus ojos mostraban el conocimiento de un sabio de más de cien años, todo el saber de la humanidad parece estar ahí; no correspondía con sus treinta años de edad, sujeta las manos de Dean con fuerza y no lo deja ir.
— No, tú lo harás. Tú te irás.
Dean retrocede, como si Benny le hubiera dado un golpe físico con sus palabras, Dean niega con la cabeza, consternado por lo seguro que parecía su novio al respecto. Dean nunca podría dejarlo, es lo mejor que le ha pasado en su vida, ¿Cómo podía Benny siquiera considerar que Dean lo abandonaría?
Dean abre la boca, listo para defenderse y asegurarle que nunca lo dejará, ¿Alguna vez dio a entender que podía hacerlo? Dean era un novio terrible, horrible, no se merecía a Benny, él…
— Yo nunca-
Pero Benny lo interrumpe, suave y gentil, con un dedo en su boca, se mantiene sereno por los dos, Dean está entrando en pánico pero ¿Benny? Ese hombre podría estar en medio del mayor desastre global y mantenerse en calma.
— Lo sé, te conozco mejor que tú mismo. No me vas a abandonar— Afirma y Dean solo siente alivio, porque eso es exactamente lo que quería decirle, pero Benny no parecía comprender la profundidad de lo que Dean quería transmitir; — pero llegará el momento en que no me necesitaras más, cuando descubras que no eres una carcasa vacía y que mereces más de lo que crees.
Dean se sentía aún más consternado, nada de lo que Benny decía tenía algún sentido para él.
— No eres- tú no eras mi puto terapeuta o alguna mierda por el estilo ¡Benny yo te amo!
Era la primera vez que lo decía, ambos se sorprendieron. Dean pensó que la primera vez que dijera que lo amaba, sería especial, tal vez una noche de cita, una velada romántica en algún restaurante caro. Tal vez sería algo espontáneo, después de un largo día en el trabajo, estarían acurrucados en el sofá y Dean vería a su perfecto novio y solo lo sabría, tendría que decirle lo mucho que lo amaba o explotaría ahí mismo.
Esta situación no era nada parecido a lo que imagino.
— Oh Dean, te amo.
— Eso dices pero te irás, me dejaras como lo hizo John y como lo hizo Sam, todos… todos me dejan.
Benny lo besa, es un beso agridulce, le gustaría pensar que tiene más que ver con sus sentimientos amargos que con sus lágrimas saladas corriendo libremente desde algún punto de la conversación, el beso es casto pero intenso. Dean siempre se ha valido más de las acciones que de las palabras, cualquiera puede hablar con palabras bonitas y hacerte creer lo que quieran, pero las acciones son más difíciles de fingir, este beso es un te amo, estoy para ti, Benny no tiene que decirlo, Dean le cree y está tan aterrorizado por eso.
Dean le cree cuando le dice que lo ama, pero sabe con certeza que nunca podrá dejarlo, que con Benny su vida siempre será mejor, la simple idea de dejarlo ir es ridícula.
Benny vuelve a decir que lo ama y Dean le cree, no vuelve a preguntar porque, no vuelven a mencionar lo roto que está, la sugerencia de que algún día Dean va a terminar la relación, nunca lo hablan otra vez, incluso cuando Dean habla de sus inseguridades y problemas en terapia, no repiten esa conversación, aún si hay día que las palabras de Benny están grabadas a fuego en su mente, a veces reconfortantes, a veces un recordatorio de lo que está mal en él.
Puedes ser amado.
Tú no eres el problema
