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Reiniciando (2)

Summary:

Parte II Lazos

Kakashi ya no recordaba cada mala decisión, cada error, cada pérdida... Pero sabía que las hubo en su otra vida y que en esta logró reparar muchos de los hechos que lo mantenían ahora mismo viviendo entre las personas en las que confiaba y amaba.

Y después de años viviendo ésta nueva vida podía ver aquella oportunidad como un regalo. Y quería aprovechar ésta oportunidad, realmente lo deseaba.

Chapter Text

Kakashi estaba caminando por una parte del frondoso bosque de Konoha por la que nunca se le hubiera ocurrido ir por su cuenta sin una razón. Pero aquí estaba, caminando con la cara prácticamente enterrada en su libro al igual que lo estuvo haciendo los últimos meses.

Ahora ya sabía por qué o mejor dicho por quién sintió la necesidad de ir aquella primera vez y por la cual actualmente lo convirtió en un hábito. Había un niño interesante en ese lugar y aunque hasta el momento nunca vio su rostro y apenas escuchó su voz sabe que él es ese chico que recordaba cada vez que tenía contacto con los ANBU de Danzo.

Si bien su rostro es indistinguible en su memoria y su voz es la de un adolescente y a veces un adulto, está seguro que el niño que entrena en esa parte del bosque es la misma persona.

Y sentir cariño por alguien que no conoce realmente es extraño, pero no quiere perder la oportunidad de relacionarse con él en esta vida porque está seguro que podrían ser cercanos.

Éste día el niño solo lo saluda con un gesto de asentimiento con la cabeza y sigue leyendo pergaminos cuando ve a Kakashi caminar por la zona. Ese gesto es un gran avance en comparación a su primeros encuentros en los que prácticamente huía y los siguientes en los cuales lo ignoró por completo. Claramente sigue siendo cauteloso pero no lo ve como una amenaza activa.

Kakashi acomodó su bufanda verde y la capa que lo cubría agradeciendo los rayos de sol, en estos días fríos resentía un poco el uniforme ANBU.

—¿No creés que el invierno fue bastante cruel este año pequeño Anbu-san?— dijo perezosamente sabiendo que no recibiría respuesta.

Estaba sentando en el suelo y con una distancia considerable entre ellos. Sí guardaba esta distancia y no insistía en una conversación el chico se quedaba más tiempo del habitual releyendo sus pergaminos y a veces mirándolo cuando creía que Kakashi no se daba cuenta.

Kakashi estaba bien con pasar un par de horas en compañía sin hablar, no era fanático de conversaciones profundas después de todo.

En realidad podría estar horas con su grupo de amigos cercanos y apenas hablar. No porque fuera antipático o estuviera particularmente incómodo, sino porque disfrutaba de la compañía sin la necesidad de esforzarse en intentar poner en palabras lo que sentía para intentar agradar.

Los que eran cercanos lo conocían lo suficiente para estar cómodos con él sin presionar conversaciones ni contacto o entendían la indirecta cuando sacaba algún libro y fingía leer con mucha atención.

Así que era agradable hacer esto. En estos momentos podía fingir que todo estaba bien cuando la realidad era que no estaba logrando dormir y que cuando sí se despertaba con ataques de ansiedad.

Cuando comenzó a hacer ésto también había comenzado a pasar la noche en el cuartel. No quería ir a casa y despertar a su familia a mitad de la noche por estar teniendo un ataque de pánico o alucinando que sus manos están manchadas de sangre y que en sus intentos de limpiarlas terminara sollozando.

Había cumplido dieciséis años hace casi tres meses, ya no podía arrastrar a Gai a su cuarto para que lo acompañara por las noches ni escabullirse en la habitación de Dai.

Y aunque sus ninken lo ayudaban, se sentía mal el necesitar esa ayuda para lograr dormir un poco, además de estar estresando a los ocho perros.

Hasta ahora había tenido un método de afrontamiento con el cual pasaba tiempo con su familia en su nido rodeado de cosas y aromas que le daban consuelo y seguridad. Los retos tontos que hacía con Gai también eran cosas que lo habían hecho sentir que no todo era malo, pero ese comportamiento era algo particular entre los ANBU.

Ya lo había notado luego de unirse a distintas unidades hasta que ascendió y comenzó a liderar al suyo. La mayoría no cortaba los lazos con sus clanes o familia, pero mantenían cierta distancia.

Su primer capitán Anbu se lo había dicho, era difícil mantener los lazos con la familia o el clan para quienes llegan a ésta instancia y entre menos dependiera de ellos más fácil iba a ser su vida como ANBU. Y Kakashi, en los últimos meses, se había preguntado si en su anterior vida había logrado vivir aislado y concentrándose solo en sus misiones como ANBU sin querer algo distinto.

Sabía que había cambiado varias cosas y que ser parte de una familia, hacer el esfuerzo de mantener sus amistades y no haberse lanzado de lleno en su vida como ANBU eran acciones que ahora mismo le estaban impidiendo poder conectarse con sus compañeros.

Porque si bien él era frío por naturaleza cuando luchaba no podía mantener esa parte de su personalidad en los demás aspectos de su vida diaria. No en ésta vida al menos y eso lo estaba desgastando más de lo que creía posible. Y no quería arrastrar a los demás en este pozo oscuro.

Yugao era la única con la que podía tener una verdadera conversación luego de las misiones o entrenamientos. Seguramente se debía a que la habían ascendido hace poco tiempo luego de ser entrenada por meses luego de ser seleccionada y era su primera vez formando parte de un equipo anbu.

Se preguntó si pronto cortaría lazos con todos y comenzaría a ser más reservada y falsa con sus sonrisas como él había aprendido a ser. Ella no podía disimular su enamoramiento por Hayate y al ser correspondida no era una sorpresa, cuando le escuchaba hablar sobre él no podía evitar preocuparse ante la posibilidad que perdiera su única conexión fuera del cuartel.

Al contrario suyo ella no tuvo familia ni amigos cercanos, así que ser aislada para concentrarse en su entrenamiento y ahora formar parte de un equipo no le afectó tanto. Pero si se distanciaba de Hayate no estaba seguro que ella seguiría siendo tan centrada en querer avanzar dentro de las filas ANBU.

Suspiró alejándose de esos pensamientos. Siempre fue una persona práctica y realista, pero había reconocido que se estaba volviendo alguien pesimista y no quería serlo.

Había una gran diferencia entre ser realista y pesimista, no quería dejarse influenciar aún más por lo que sentía como para cambiar su personalidad.

Aunque hasta ahora había estado realmente actuado por instinto como shinobi. A pesar de que se había propuesto crecer como un shinobi siendo parte de ANBU, se sorprendió cuando dejó las misiones en solitario o como apoyo a otros equipos para convertirse en capitán de su unidad hace más de un año.

Su equipo estaba especializado en misiones de rastreo y eliminación. Así que estaba un tanto desconcertado por el informe de su próxima mision. No tendría que salir de la aldea y solo debía estar siguiendo como una sombra a los shinobis de Kumogakure que estarían arreglando un tratado de paz.

Pero, aunque sospechaba que Minato lo asignó a ésta misión para mantenerlo cerca y por lo tanto bajo su radar, necesitaba despejar su cabeza antes de volver al cuartel y ser el capitán que se suponía que es.

Suspiró de nuevo cerrando el libro de Icha Icha y miró sin disimular al niño a pocos metros de distancia. El chico estudiaba un pergamino como si su vida dependiera de ello y por lo poco que sabía podría ser así. Pero notó que tenía su atención así que sacó uno de sus pergaminos y vio de reojo como lo observaba atento y alerta ante cualquier intento de ataque.

Kakashi sonrió dejando salir una pequeña cantidad de chacra de una de sus manos haciendo que una caja de bento apareciera sobre el pergamino. Tomó la caja dejándola sobre el césped y volvió a guardar el pergamino en uno de sus bolsillos antes de ponerse de pie. Se estiró perezosamente como si hubiera estado demasiado tiempo quieto como para atrofiar sus músculos.

—Eso es para tí. Sin presión, si no lo quieres estoy seguro que algún oso estará feliz de aprovechar mi comida— terminó sus estiramientos y de quitar el polvo invisible de sus pantalones antes de hacer un gesto con dos dedos como hacía cada vez que se despedía —Nos vemos en... Tal vez dos o tres semanas. Ten un buen día niño.

Tenía la sospecha de que su bento sería olvidado en el bosque. Había estado en mitad de la noche cocinando en el cuartel para entretenerse en lugar de entrenar hasta el desmayo como muchos en el cuartel hacían. Terminó haciendo suficiente para que comiera todo un escuadrón y el apartar un poco para hacer un bento muy generoso no fue un problema.

Su primera opción había sido llevarlo a casa como una ofrenda de paz por haber prácticamente desaparecido el último tiempo y evitar la conversación incómoda del por qué estaba comportándose así. Pero la sola idea de hablar sobre sus pesadillas y los ataques de ansiedad le causaba... ansiedad.

Así que decidió quedarse un tiempo más en su burbuja y esperar a tener más coraje para enfrentar la charla que se avecinaba o que Gai lograra cazarlo y arrastrarlo a casa.

Su segunda opción fue darle el bento a Obito, pero esa idea se descartó de inmediato porque sabía que estaba en una misión de rango S y no tenía idea de cuándo volvería o dónde se encontraba.

Su amistad se había mantenido aunque casi no coincidían cuando estaban en la aldea desde que Obito había dejado de ser el líder Jounin del equipo de Gai. Él solo había estado un año liderando antes de ser enviado a otros y luego ser lanzado de lleno en misiones de alto rango por su cuenta. También era lo que muchos llamaban una mariposa social y aunque tiene su grupo de amigos que coincide con Kakashi también tenía como mil grupos más. Y eso había hecho que se sintiera un tanto cohibido las pocas veces que ambos se encontraban.

Obito era extremadamente extrovertido cuando no estaba cumpliendo una misión o estaba en presencia de un anciano del clan Uchiha. Por ello antes de verlo en persona siempre se sentía inquieto y estúpidamente nervioso, pero al verlo rápidamente olvidaba aquello porque seguía siendo Obito: el mismo bobito llorón y optimista.

Eran muy diferentes en muchos sentidos pero se tenían un gran cariño así que esa era la razón por la cual se esforzaba por no perder su amistad. Y por ello nunca dejaban de enviarse cartas y regalos, en su caso prefería enviar bentos o dulces con algunos de sus ninken.

Pero jamás con Pakkun, su primer ninken odiaba al Uchiha con pasión. Los demás fueron ganados gracias a los dulces para perros que recibían de Obito cuando les entregaba una carta o paquete de su parte.

Aunque... Kakashi se dió cuenta, luego de dejar aquel bento para ese niño, que no había respondido la última carta de Obito y que con las anteriores había sido muy medido con sus palabras para evitar revelar que aparentemente estaba perdiendo la cabeza. En la última carta Obito le había preguntado de forma directa qué estaba mal y si necesitaba algo y esa era la razón por la cuál se estaba tardando tanto en responder.

Y también ya era costumbre el enviar a sus ninken con prendas o mantas cuando se preparaba para su calor porque no tener las feromonas del Alfa en esos días lo hacía sentir que había algo mal con su nido. Los últimos dos calores los había suprimido y por lo tanto sus ninken no tuvieron que rastrear a Obito para que impregnara sus feromonas en sus cosas o robar algunas mantas con su aroma de su casa por no encontrarlo.

Rin también debía estar sospechando que algo andaba mal y no solo tenía que evitar ser emboscado por Gai sino que por ella también. No había asistido a su último chequeo de rutina y había pedido supresores a un ninja médico Anbu para sus últimos calores.

Se sentía suficientemente alterado para creer que no lograría pasar un buen rato si dejaba que sus inhibiciones bajaran. Y Rin seguro habló con Gai en busca de respuestas y sabía del asunto de los supresores.

Por lo tanto los últimos meses se la pasó compartimentando sus problemas al máximo y evitando a todos sus seres queridos por lo que creía que sería una gran crisis emocional que no deseaba tener.

Creía firmemente que si lo suprimía lo suficiente dejaría de ser un problema y podría acostumbrarse lo suficiente para seguir como si nada de lo que padeció este último tiempo hubiera pasado jamás. Estos problemas eran comunes entre los shinobis, cada uno tenía formas de tratarlo para seguir con su vida. Su método sería obligarse a ignorarlo hasta que ya no fuera un problema o acostumbrarse y convivir con ésto.

Con suerte los demás captarían la indirecta y no presionarán el asunto cuando apareciera frente a ellos como si no los hubiera evitado.

***

Cuando llega al cuartel ANBU mejora su postura despreocupada a una más firme y se adentra mentalizado para cumplir su próxima misión. El Hokage había asignado a dos chunin para servir de escolta para los ninjas de Kumo, él debía estar en las sombras vigilando junto con otros miembros de su escuadrón.

El tercero había recomendado que solo dejaran a aquellos shinobis bajo la supervisión de los Chunin. Pero Minato, a pesar de las promesas de paz que estarían tratando antes de avanzar para encontrarse con el raikage, no confiaba en que los shinobis no intentarían algo.

Kumogakure era conocido después de todo por sus intentos de robos de dojutsu de los clanes de Konoha siempre que tenían la oportunidad y aunque concordaba con el tercero en ser hospitalarios no quería bajar la guardia al dejar a esos shinobis sin una supervisión mayor.

Ver a Iruka y a Misuki guiar a los shinobis de Kumo lo hizo suspirar. Ambos eran buenos shinobis, pero hace poco tiempo Iruka había ascendido y Misuki siempre le hacía sentir que había algo mal con él. En especial por cómo era pasivo agresivo con sus comentarios cuando estaba con su compañero de equipo. Y hasta hace poco tiempo Iruka no era el ninja más competente y el cambio de chico alborotado a un joven más aplicado había sido rápido. Tanto que a Kakashi le preocupaba que no durara mucho por el brillo aún infantilmente travieso que notaba a veces.

Pero quién le preocupaba más era Misuki, él es demasiado creído y cometía errores tontos de los que Iruka terminaba haciéndose cargo. Podría imaginar a ese chico perdiendo a los shinobis de Kumo y dando aviso demasiado tarde.

Bear y Musasabi estaban siguiendo al grupo junto con él, ya presintiendo que el líder tramaba algo. Los primeros dos días fueron extremadamente aburridos y eso era bueno para Kakashi porque aburrido significa que no había peligro para neutralizar.

Minato se reunió con los shinobis de Kumo en su oficina durante horas por la mañana y luego los dejó recorrer la parte comercial. Siempre por los mismos caminos, sin dejarlos recorrer los sectores donde los clanes influyentes estaban asentados. Iruka y Misuki a pesar de ser amistosos no se dejaban desviar y mantenían entretenidos a esos hombres.

Kakashi y los demás ANBU no los perdieron de vista durante los días siguientes.

Fue la noche del último día de las negociaciones que los Chunin perdieron de vista al líder del grupo de shinobis de Kumo sin percatarse de aquello. Bear y él se habían encargado de seguir a aquel shinobi mientas que su compañero restante seguía supervisando a los Chunin por si necesitaban ayuda.

Cuando era obvio que el objetivo del shinobi era conseguir el Byakugan al estar rodeando el recinto de los Hyuga se preparó para atacarlo si fuera necesario.

—Esta parte de la aldea está prohibida para los extranjeros— decidió dejarse ver luego de hacerle una seña a Bear para que aguardara aún oculto. Minato le había pedido evitar una confrontación si era posible y lo estaba intentando a pesar de que todo su entrenamiento le dictaba que debía eliminar a aquel hombre. —Debe regresar con sus camaradas ahora.

Kakashi no escondió su chacra y con ello terminó con su advertencia, Bear también hizo notar que estaba listo para atacarlo si intentaba algo. Habían misiones de infiltración a otras aldeas en las que debían intentar cumplir el objetivo sin importar qué, eran las misiones en las que uno no esperaba volver.

Esperaba que ésta no fuera una de ellas y el shinobi de Kumo tomara ésta oportunidad de salir ileso y no intentara secuestrar a un Hyuga a pesar de haber sido descubierto. Tenían que intentar no causarle problemas al Hokage y matar a éste shinobi sería un problema luego.

Por unos segundos Kakashi pensó que debería atacar cuando sintió el chacra del elemento rayo en respuesta al suyo, pero rápidamente sintió la presencia de tres ANBU que no ocultaban sus intenciones asesinas. Esos tres ANBU estaban sobre los muros de la casa principal Hyuga y el shinobi retrocedió con cautela.

Kakashi los observó antes de seguir al shinobi de Kumo en silencio. Debía asegurarse que volviera con su grupo y pudiera largarse de la aldea al día siguiente con vida, pero sin el Byakugan de quién hubiera sido su objetivo. Bear solo le hizo una seña cuando volvieron a mantenerse ocultos para vigilar otra vez al grupo junto a Musasabi.

Kakashi frunció el ceño pensando en el Anbu más bajo de estatura, llevaba una capa y la misma máscara que sus compañeros. Pero a pesar de ello y no haber captado su aroma, sabía que era el niño que veía en el bosque de vez en cuando.

Estaba seguro que Danzo debía estar al tanto de ello, después de todo Minato le había dicho en persona y de forma directa que él no sería parte de los ANBU de raíz y había quedado resentido por el rechazo. Luego de esa conversación Danzo dejó de vigilarlo de forma tan abierta y evidente.

Pero Kakashi no era idiota y sabía que no se rendía cuando tenía como objetivo a algún shinobi de Konoha. Podía dejarlo pasar por un tiempo pero no abandonaba sus objetivos.

*
*
*

Minato de alguna forma mantenía el orden en su oficina de tal manera que Kakashi miraba los armarios con sospecha. Con la cantidad de archivos que la asistente le entregaba todos los días era increíble que lograra leer y decidir qué hacer antes de firmar y sellar todo el papeleo. La velocidad con la que trabajaba era inhumana.

—Minato sama— saludó formalmente intentando no revelar lo inquieto que se sentía. Llevaba su máscara ANBU cubriendo su rostro y agradeció que no le dijera que descubriera su rostro como usualmente pedía cuando lo citaba.

Minato dejó de leer los papeles y lo miró con atención, claramente preocupado. Kakashi había dejado de verse aprensivo cuando hablaba con él o daba su opinión, se había convertido en uno de sus consejeros en los que más confiaba a la hora de necesitar una opinión.

Si no fuera porque conocía tanto a Kakashi no habría podido notar el leve titubeo cuando ingresó y cómo su tono de voz intentó ser falsamente relajado.

También había percibido en los últimos meses que algo le molestaba, pero en estas últimas semanas ya no lograba disimularlo tanto y eso lo estaba haciendo impacientarse porque no quería presionar alguien que atesoraba su privacidad como Kakashi. Tampoco podía seguir haciéndose el que no notaba las señales de que lo que sea que pasaba no era algo pasajero.

Si había algo de lo que Minato podía jactarse era de haber llegado a conocer perfectamente al más arisco y reservado de sus alumnos. Kushina podía burlarse de él con que su alumno favorito (aunque él no aceptará jamás tener un favorito) lo abandonó para elegirla a ella como sensei, pero su esposa no podía saber a veces qué pensaba o sentía su alumno dejándola frustrada. Así que él no dudaba de marcarle aquello con una distancia prudente de vez en cuando.

Kakashi por su parte suspiró notando la mirada del Hokage, era como si quisiera ver a través de él y supo que no logró disimular su estado de ánimo como pretendía.

—Fue una buena decisión mantener vigilados a aquellos shinobis, claramente intentaban obtener el Byakugan de algún joven Hyuga que estuviera desprevenido.— Minato sonrió un poco intentando aligerar el ambiente —Tengo entendido que no solicitaste misiones y no planeo hacer que tu unidad se haga cargo de una por el momento.

Kakashi asintió acercándose un poco al escritorio e intentando relajarse.

—Los Hyuga cuentan con dos niños cercanos a la edad de Naruto y tres genin, el objetivo debió ser uno de esos niños.
La heredera de Hiashi Hyuga está entre esos niños.

Minato hizo una mueca pensando en el problema que esquivaron, quería evitar cualquier incidente que provocara otra guerra con otras aldeas ocultas.

Él quería la paz, pero si los shinobis de Kumo hubieran dañado a un niño dentro de los muros dónde debería estar a salvo no habría dudado en romper lazos con esa aldea. Sabía de las consecuencias y que las alianzas con Suna e Iwa eran delicadas, nada les impediría el intentar ir otra vez en contra de Konoha al aprovechar cualquier conflicto que comenzara con Kumo.

Pero si ese hubiera sido el caso no dudaría en ir en contra del Raikage, ya lo había enfrentado antes y a su jiunkiuchi así que estaba listo para luchar contra ellos.

Intentar tomar el control de otra aldea era algo que le causaba malestar pero si así evitaba que ellos incitaran otra guerra entonces lo haría. Suficientemente tuvo con Kirigakure intentando infiltrarse y atacando aún las fronteras. Y también estaba Amegakure que se había mantenido aislada de todos y algo le decía a Minato que no debía bajar la guardia con ellos.

Ya no analizaba ni actuaba de la misma forma en la que lo hacía de niño y desde que se convirtió en Hokage el querer la paz... se sentía más como un sueño que con suerte las generaciones futuras lograrían si la suya no agravaba las cosas. Todavía creía que era posible, pero ya no pensaba que él lograría más que cimentar las bases para que se lograra algún día.

Que éste incidente se hubiera logrado evitar era un gran alivio porque seguramente Kumo hubiera negado todo y exigido una compensación de Konoha. Algo que Minato no daría y lo hubiera obligado a actuar de inmediato para liberarlos de un problema más grande.

—Entiendo, buen trabajo Hound.— dijo pensando en qué haría. Hizo una seña para que su alumno se quitara la máscara y ver su rostro, evitó sonreír al recordar las quejas que recibió porque permitió que Kakashi se sacara la foto de su registro ANBU con su mascarilla y que la de su registro de cuándo se graduó de la academia desapareció. —Voy a proseguir con las negociaciones de paz, el Raikage me espera dentro de unas semanas en el país de las aguas termales. Los Daimyo se pondrán de acuerdo en hacer una reunión entre los líderes de las aldeas en ese lugar. Seguro ya sabes que ellos oficialmente dejaron de contar con una aldea oculta y el Daimyo de ese país está abierto a que negociemos en sus dominios a cambio de recibir ayuda para el crecimiento de su país y una compensación de ambas aldeas si algo malo ocurre durante la reunión.

—Debe llevar a más ANBU como sus escoltas— dijo frunciendo ligeramente el ceño. Minato contaba siempre con una escolta formada por tres personas, pero a ésta negociación pensaba que sería mejor que llevara a un escuadrón ANBU.

Oficialmente para negociaciones fuera de su territorio debía llevar a un grupo shinobi que servirían de consejeros y guardias, un miembro del consejo del Daimyō y la escolta personal del Hokage que solo se encargaría de mantenerlo seguro.

—Lo sé, quiero estar concentrado con el Raikage— y no hacía falta que aclarara que si las negociaciones salían mal quería estar concentrado en ese hombre para intentar eliminarlo. Eso los desestabilizaría lo suficiente para tener ventaja —Quiero que te unas a mi escolta personal. Ya funcionas como parte de mi concejo aunque no te sientes junto a ellos y confío en tus habilidades para saber qué hacer en caso de que las cosas se compliquen.— Ésta no era la primera vez que él era asignado como escolta encargado de la seguridad del Hokage, pero Kakashi sintió que le estaba pidiendo algo más y frunció el ceño. —
Quiero que tengas en cuenta la posibilidad de ser parte de mi guardia personal permanente. Y que pienses bien lo que harás, vas a tomarte ésta semana para descansar y reflexionar.

Kakashi solo lo miró con el ceño aún fruncido, nunca estuvo en sus planes permanecer como ANBU por siempre. Pero no había estado seguro de cuándo sería el momento de dejarlo.

Aceptar ser ascendido y trabajar desde las sombras había sido lo correcto en su momento y esperaba llegar a ser lo suficientemente fuerte y con conexiones para proteger todo lo que le importaba. Y en especial cumplir con lo que, quién sea que lo hizo volver a revivir su vida, le había pedido.

Podría había olvidado casi todo de su anterior vida pero las palabras que escuchó aquella vez antes de volver a tener seis años estaban frescas en su memoria.

"...debes hacer todo lo posible para que esta última generación de sus reencarnaciones logren convivir en paz."

Y cada vez que esas palabras volvían a su mente también aparecía la imagen de quién reconocía como Naruto y Sasuke, el rubio gritando y el Uchiha viéndolo como si fuera un estorbo.

Mantenía algunos recuerdos borrosos de sus genin, así que sabía que ellos serían sus alumnos junto con una niña de pelo rosa que. Y para ser un Jounin sensei debía abandonar su puesto actual, pero para que ellos fueran sus alumnos faltaban años así que no sabía si sería contraproducente el volver a ser un Jounin antes de que ellos fueran sus alumnos.

Ni siquiera sabía en qué circunstancias dejó de ser un anbu. Ahora no tenía ninguna referencia para guiarse.

En fin, definitivamente no estaba seguro de que fuera el momento para intentar pedir que lo volvieran a asignar como Jounin y no quería cometer un error.

—Entiendo Hokage sama— dijo luego de que no se le ocurriera nada mejor que decir.

—Kakashi— lo detuvo cuando estaba por volver a colocarse su máscara para despedirse y lo observó en silencio —aunque no creo que haya sido un error cuando decidí pedirte que fueras un Anbu, ahora mismo creo que ya no es un lugar a donde perteneces. Así que quiero que pienses de verdad en lo que quieres, siempre hay opciones y no estaré menos orgulloso de ti por lo que decidas.

Kakashi asintió antes de despedirse y cuando estuvo lejos resopló por las palabras de quién fue su sensei. Esto solo haría que los dichos de que lo favorecía aumentaran.

Fuera de ANBU nadie decía nada, pero dentro del cuartel la confianza era otra y sus subordinados y compañeros ya se habían burlado de él para que pudiera favores por ellos ya que era el ANBU favorito del Hokage.

Y no era secreto para nadie que Minato mantenía cerca a quienes fueron sus alumnos.

Obito se había convertido en su vocero frente al Daimyo y las aldeas con las que se firmó un tratado de paz. Y Rin, a pesar de ser una Jinchuriki, era enviada a misiones fuera de la aldea como ninja médico además de ser sensei en el hospital. Antes de ella las Jinchuriki tenían prohibido abandonar la aldea a menos que fuera necesario usarlas como armas.

Suspiró cuando comenzó a anochecer y salió del cuartel. Que Minato le pidiera tomarse una semana había sido una orden.

Kakashi ya no recordaba cada mala decisión, cada error, cada pérdida... Pero sabía que las hubo en su otra vida y que en ésta logró reparar muchos de los hechos que lo mantenían ahora mismo viviendo entre las personas en las que confiaba y amaba.

"Cumple con tu deber Hatake Kakashi, pero vive tu vida, aprecia este regalo."

Y después de años viviendo ésta nueva vida podía ver aquella oportunidad como un regalo. Y quería aprovechar ésta oportunidad, realmente lo deseaba.

—¡Kakashi!— escuchó el grito de Gai luego de sentir su presencia y no intentó escapar para que lo encontrara.

No sentía que fuera el momento aún de abandonar su puesto de capitán ANBU. Pero se resignó a que él no era la misma persona que fue en su anterior vida y que en ésta, si bien no era la persona más competente socialmente. No quería descartar sus sentimientos hasta no poder reconocerlos o alejarse de su familia y amigos.

No necesitaba una semana para pensar. Decidió no abandonar su puesto y hacer un esfuerzo para no perderse a sí mismo o a quienes quería.

Aunque lo último lo analizó un poco más cuando fue tacleado por Gai en medio de la calle por donde se encaminaba para hacer unas compras. Compras innecesarias y con toda intención de hacer más lento su regreso a casa.

—Maa... Gai, si vas a maltratarme así mejor no vuelvo a casa.

—¡Pensé que ibas a esquivarme!— gritó Gai levantándose sin soltarle el brazo. Los dos habían rodado por el suelo por el impacto y derribaron cajas vacías que estaban fuera de una verdulería. —¡Me tenías preocupado y no quería que volvieras a escapar mi querido eterno rival, hermano del alma, mejor amigo de...!

—Debes acortar eso— lo interrumpió antes de dar una disculpa al dueño de la tienda.

—¡Lo hice!— resopló ante ello y Gai lo miró con el ceño fruncido en un inquietante silencio, buscando seguramente saber los secretos de su mente de esa forma. Algo que no ocurriría. —Papá está preocupado por tí y yo también. No fue muy juvenil de tu parte alejarte de esa forma Kakashi.

—Lo sé, pero hablaremos en casa— dijo sonriendo un poco y dejando que Gai pasara un brazo por encima de sus hombros. Lo cual debía ser un gesto relajado pero era un intento precavido por si lo engañaba e intentaba escapar. —Cuéntame de qué me perdí.

Y así de fácil Gai comenzó a hablar sonriendo y llamando la atención de los aldeanos que estaban cerca por el volumen de su voz.

Se sentía extraño llamar tanto la atención cuando estaba entrenado para esconderse entre la gente y las sombras aún en su hogar, pero mantuvo el ritmo de su caminata lenta y escuchando atentamente.

Con suerte podría ver a Rin y a Kushina en unos días para mentalizarse y enfrentar la preocupación mal disimulada de su amiga y la frustración de su temperamental sensei. Y también debía contestarle a Obito, en cuanto supiera que estaba de regreso en Konoha enviaría a sus ninken.

Suspiró dejándose llevar de esa forma por Gai mirando los caminos despejados ya al estar a las afueras de la parte comercial y céntrica, su estómago se revolvió pero intentó relajarse. Sería una larga semana antes de volver a su rutina habitual.