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Serendipia

Summary:

El batallón 104° fue asignado al general Pong Krell. Después de la masacre de Umbara fueron reasignados a un general que no tenía un batallón propio: Plo Koon.

Notes:

Halo :), mi primer trabajo aquí, amateur, sin Beta Reader y escrito en la madrugada, estas advertido!

Mis disculpas por cualquier error de antemano.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El espectáculo parece llegar a su fin.

Si es sincero ni siquiera sabe lo que está sintiendo por todo esto, pero si sabe que debería sentir: nada. No tenía razón para pensar demasiado sobre la situación, los informes fueron bastante claros al respecto pero ¿Qué podría hacer? Absolutamente nada.

Después de todo, solo es un clon, un comandante clon que ha perdido al general jedi a carga de su batallón, la sensación es sólo rara, no tristeza pero tampoco alegría, solo un vacío que no sabía cómo llenar. 

Todo esto sucedió y ni siquiera salieron de Coruscant, el general Krell partió a Umbara sin aviso previo, y la única razón por la que se enteró fue por chismes luego de la llegada del general Skywalker; no hubo ninguna clase de comunicación entre ellos y su, ahora, ex general durante esos eventos. Nunca ha existido una comunicación en realidad.

El informe fue su único medio de información: El jedi Pong Krell cayó al lado oscuro y fue ejecutado por la 501° en Umbara. Ha leído el documento más veces de lo que debería, no está seguro de la razón.

Rex estaba ahí, es la única noticia que ha tenido de él desde casi el inicio de la guerra, bueno, ¿No era eso bastante jodido? También Cody estuvo ahí, pero no tan cerca como lo estuvo Rex, según los informes.

En el fondo, en lo más profundo del revoltijo de sentimientos que tiene, siente solo un poco de alivio por la muerte de Krell. Sabe que no debería tener esos pensamientos, en especial cerca de algún jedi pues no quería que lo atravesará un sable en el pecho y morir, al menos no de esa forma.

Aún así, podía escuchar los gritos y órdenes de Krell por las noches, no dudaba que sus hermanos también, mientras sangre en sus propias manos corrían a cascadas junto gritos agudos y muy a lo lejos las súplicas pérdidas de muchos hombres durante batallas desgarradoras, una rutina de los últimos meses.

Si es honesto, no sabe cómo es que sigue vivo. Las estrategias de Krell eran efectivas pero su costo solía ser más de la mitad de muertos del escuadrón enviado en batallas; La victoria no era más que fría y pesada. 

No ha estado alimentándose correctamente, lo sabe muy bien, no necesitaba que el médico se lo repitiera cada semana, solo no podía, de las tres comidas que debería tener solo soportaba una en las mañanas, si intenta tragar algo más termina vomitando.

Después de la lesión cerca de su ojo derecho fue pura suerte que no fuera dado de baja de forma inmediata, por primera vez estaba agradecido de la poca conexión y comunicación que tenían con su ex general, eso y ocultar su rostro con su casco, le permitió mantener su posición de comandante aún después del accidente, Boost, Sinker y el médico del momento hicieron gran parte del trabajo para que pudiera sanar de forma más rápido.

Lo que nunca sanó fue su ojo, tenía algunos problemas de vista en el lado derecho y, de nuevo, la suerte fue la razón por la cual Krell nunca lo notó, el jedi solía quedarse fuera del campo de batalla y al ser comandante, según Krell, debía supervisar junto con él para que todo saliera según lo planeado; no solía estar junto a sus hermanos peleando, solo observaba desde lejos cómo caían, y su vista no fue un impedimento para hacer su trabajo, pero a veces desearía que lo fuera.

Las heridas eran un recordatorio de que seguía vivo, de que tenía que seguir luchando, que al menos tenía que intentar proteger a sus hermanos, puede que no reciba heridas durante las batallas pero las podía recibir de otros lugares. Cada vez que alguien rompía las reglas él asume la responsabilidad y por lo tanto también el castigo que el Jedi preparaba. En el momento del entrenamiento, sus puños terminaban ensangrentados mientras recordaba la razón de su existencia. Cuando no podía recurrir a otros métodos miraba por un largo rato el vibrocuchillo que guardaba, necesitaba un recordatorio de que estaba vivo, aún si doliera o quemara, aún si no le gustará pues no tenía opción, nunca ha tenido una opción en nada.

Ha pasado una semana. Una lenta semana para todos sus hermanos, fue hace cinco días que Krell murió, y ahora su destino estará a manos de un nuevo general jedi. La información sobre la reasignación llegó hace dos días pero no era hasta hoy que se reuniría formalmente con su nuevo general: El jedi del alto consejo Plo Koon.

El camino fue incómodo, los nervios subían al igual que el miedo pues su nuevo jedi al mando era alguien del alto consejo ¿Cómo siquiera llegaron a este acuerdo? No podía comprenderlo pero tampoco podía cuestionarlo. Se supone que se reuniría en el hangar.

Es posible que las acciones de Krell fueran influenciadas por esa caída al lado oscuro, si es que entendía el concepto, pero de todas formas los jedis debían ser estrictos en especial alguien que pertenezca al alto consejo, así que no esperaba muchos cambios en la forma de liderazgo con este nuevo general.

Cuando llegó a su destino el lugar estaba casi vacío, posiblemente por la hora la cual se acercaba a la media noche, no tardó mucho tiempo antes de ver a quien buscaba, un kel dor alto con túnicas rojizas, era Koon. Tan pronto como se acercó saludó según el protocolo, pero fue interrumpido silenciosamente por el jedi, el miedo aumentó en él pero no podía dejar que sea visible.

—Tranquilícese muchacho, no es necesario eso.

El jedi habló, de alguna forma, más suave de lo que esperaría, no estaba seguro de cómo reaccionar ante esto, no se suponía que las cosas fueran así.

—Claro, general —respondió con duda—. Soy el comandante CC-3636 de la 104°, listo para seguir sus órdenes señor.

No estaba preparado para esto, la reacción de su nuevo general no cuadraba en nada de lo que conocía, la forma en que se abraza a sí mismo y la mirada que le daba no era algo que reconociera de algún superior y no podía entender.

— ¿Cuál es su nombre, comandante? 

Un nombre, no debería tenerlo, los nombres son para los nacidos no para los clones o eso era lo que decía Krell y también era el pensamiento de muchos nacidos que se topó durante las batallas, no debería tener uno pues su designación era CC-3636 y nada más, no debería tener un nombre pero aquí estaba su nuevo general preguntado si tenía uno. No sabía qué responder ¿Tan siquiera debería contestar? Si solo era alguna clase de trampa retorcida o una estupida prueba para saber si necesitaba ser desechado, algo con una intención diferente, algo que-

—Muchacho, ¿Tienes un nombre? —sonaba cálido, no cómo una demanda o orden—. Si no se siente cómodo compartiendo esa información, no lo obligaré, solo preferiría no llamarlo por números, no me parece correcto eso.

A él no le parecía correcto ¿Por qué? Todos los seres nativos que ha conocido se referían a ellos con número, pero de nuevo, nunca antes les han preguntado por nombres o si se sentían cómodos al respecto. 

—Mi nombre —dudaba, pero había algo en el general que se sentía bien, algo confiable—. es Wolffe.

—Un placer conocerlo, Wolffe —los colmillos del kel dor se movían ligeramente, no sabía qué significaba pero no parecía algo malo—. Soy el maestro Plo Koon y me han asignado como general de su batallón, será un honor trabajar con usted.

—El honor es mío, general Koon —el miedo, por una vez, se desvanece luego de tanto tiempo—. ¿Cuáles son sus órdenes, señor?

—Nada por ahora comandante, es algo tarde, podemos hablar de todo por la mañana —una mano con garras posa con cuidado en su hombro—. Ve a descansar mi niño.

Y entonces se fue, dejándolo parado en medio del hangar confundido y desconcertado pero también dejó algo dentro de él, algo suave y frágil que no sabía manejar pero que llenó aquel vacío oscuro y frío que lo molestaba; no sabía cómo sería el futuro con este nuevo general, lo único de lo que estaba seguro es que no sería como Krell, con algo de suerte las cosas podrían ser menos peores ¿Pero qué sabe él? Ahora en verdad nada, pero deseaba poder ir descubriendo poco a poco este nuevo general.

El espectáculo continúa, después de todo.

Notes:

Gracias por llegar hasta aquí :D, está idea paso por mi cabeza y termino como un one-shot escrito en menos de dos horas en la media noche.

De todas formas, amo a Plo y Wolffe siendo padre e hijo.