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— Álvaro — El granadino estaba sentado sobre los lavabos del servicio, con ambas manos en cada una de las mejillas del castaño. Este estaba colocado entre sus piernas, sus manos sobre la espalda baja del contrario mientras besaba sin descanso los labios ajenos.
— ¿Si? — Preguntó con falsa inocencia mientras volvía a atacar los labios del contrario de nuevo.
— Tego que irme cariño — El rizado soltó un pequeño resoplido frustrado.
— Esque está semana apenas nos hemos visto... — Dijo un tanto apenado mientras volvía a besarle de nuevo.
— Pero tengo que llegar al podcast — Le respondió este mientras que acercaba al sevillano un poco más a él y dejando varios besos en los labios de este, cortos pero bastante seguidos. — Te aseguro que por mi me quedaba aquí contigo... — Dejó un beso más. — Pero no puedo.
El castaño dejó escapar un suspiro. — Podrías decirle a los del podcast que te ha surgido un imprevisto y quedarte aquí conmigo. — Dijo en un susurro sabiendo la respuesta.
— Oye pero eres un sinvergüenza — Le contestó riendo el moreno, volviendo a besar al chico de nuevo.
— Ay, perdón por querer pasar más tiempo con mi novio al cual veo un par de veces por semana y con suerte. — Respondió este.
— Venga hombre, que solo te estaba picando chaval. — Le dijo mientras volvía a acercarlo, haciendo rozar ambas narices.
— Claro, y como sabes cuánto me gusta que me vacilen. — Continuó Álvaro, dejando asomar una pequeña sonrisilla.
— Te conozco mejor tú a ti mismo — Siguió Paul vacilandolo.
— Claro, claro. — Respondió este siguiéndole el rollo mientras se acercaba aun más a él, quedando los dos a pocos centímetros.
Ambas respiraciones se mezclaban, un simple movimiento y el moreno estaría probando los labios del sevillano de nuevo. Aprovecho que sus manos estaban entrelazadas tras la nuca del castaño para tirar suavemente de él, dándole el impulso necesario para volver a unir sus labios con los contrarios en lo que inició siendo un beso sencillo pero poco a poco fue escalando.
Sus lenguas se buscaban como si no fueran a volver a verse en años y el granadino tiraba cada vez más del castaño para sentirlo más cerca, profundizando así aún más el beso sincera posible.
Tras unos cuantos minutos ambos se separaron con las respiraciones agitadas, los dos se miraban hasta que a Paul se le escapó una pequeña risita que contagió al chico frente a él.
— Sabes que te quiero, ¿verdad? — El moreno le dijo mientras se bajaba de encima de los lavabos y se ponía de pie.
— Lo sé — Aseguró el castaño. — Y yo a tí. — Le afirmó este.
— Me tengo que ir — Repitió de nuevo lo que había dicho unos minutos antes.
— Ve, anda — Dijo el rizado mientras sonreía.
Paul comenzó a andar dirección a la puerta del servicio pero antes de salir se giro y dejó un ultimo beso rápido sobre los labios contrarios.
— Te veo esta noche — Le aseguro mientras abría la puerta.
— Quedate a dormir en el pisito. — Le propuso Álvaro.
— Me parece genial — Le respondió este mientras salía y se despedía lanzándole un ultimo beso al aire que dejó al contrario riendo mientras lo veía marchar desde la puerta de aquellos baños.
[...]
— Bueno Paul, ¿que nos cuentas de tus nuevos proyectos? — Una mujer castaña hablaba con él pendiente de su respuesta.
Había conseguido llegar a tiempo al podcast por suerte y la verdad es que estaba disfrutando del rato allí. La chica que lo llevaba estaba siendo bastante amable y estaba disfrutando.
— Pues en 2025 se viene álbum nuevo y estoy bastante contento la verdad. — Respondió este ilusionado.
— ¿Pero tendremos algo antes del álbum, no? — Preguntó la mujer con curiosidad.
— Si, claro. Sacaré algún single entre medias. De todas maneras tengo a las fans locas porque se vez en cuando les tiro pistas — Dijo este divertido, recordando el caos que se desataba en Twitter cada vez que ponía cualquier cosa, debatiendo si era o no una pista, que podría significar, etc..
— ¿Y qué pistas les das? — Volvió a preguntar la mujer.
— Pues mira, ahora mientras que venía para acá me ha dado y les he puesto una A — Le explicó este.
— ¿Una A? — Pregunto la castaña bastante confundida.
— Si, es como una especie de juego del ahorcado. Yo les voy diciendo letras y ellos deben montar la palabra. — Le aclaró el granadino.
— Claro, tiene sentido. — Dijo la mujer mientras asentía. — Uy Paul, ¿te has puesto gloss? Esque ahora que me fijo tienes los labios brillosos. — Preguntó la castaña sin venir a cuento.
La pregunta pillo totalmente desprevenido al moreno el cual sintió como sus mejillas se coloreaban de un tono rojizo. Aquello había sido culpa de Álvaro, el chico y sus malditos glosses, pero.. ¿y lo bien que le quedaban?
Sacudió su cabeza intentando deshacerse de aquellos pensamientos que no le ayudarían nada en aquel momento e intentó maquinar una excusa creíble para no levantar sospechas.
— No hombre, no es gloss, es cacao. Llevo leyendo ya mucho tiempo a gente diciéndome que debería ponerme un poco porque parece que tengo los labios jodidos — Lo cual también era culpa del sevillano que le robaba los pensamientos. — Entonces he decidido hacerles caso a ver cómo va. — Termino de decir este.
— Ay que bien, ¿y de que sabor lo usas? — Continuo preguntando la castaña.
— Fresa. — Contesto y está vez de verdad ya que aquel era el sabor del gloss favorito del rizado.
— Clásico pero nunca falla. — Le respondió está mientras soltaba una pequeña carcajada y se daba por satisfecha, dejando el tema ahí y cambiando este a otro.
[...]
— ¿Así que le dijiste que te estabas poniendo cacao? — Bea preguntó entre risas mientras el resto comían.
Salma les lanzó una mirada a ambos chicos mientras Paul asentía.
— Pero es que la mujer no se quedó ahí, me preguntó que de qué sabor era — Se quejó el chico metiéndose una nueva pinchada a la boca.
— ¿Y que le respondiste? — Preguntó Álvaro picandolo un poco.
— Que era de fresa — Respondió este, siguiéndole el juego.
— Claro. — Contesto el contrario un poco más cohibido, bebiendo agua para evitar decir nada más.
— Delante nuestra no porfavor — Se quejó la malagueña. — Si vais a ligar cuando nosotras nos hayamos ido. — Pidió entre risas, ganándose un corazón de parte del castaño.
— Eres tontísima — Le dijo este mientras rodaba los ojos.
[...]
— ¿Te quedas a dormir? — Le preguntó el sevillano.
— ¿Me vas a dejar toda la boca llena de gloss otra vez si me quedo? — Contestó el contrario devolviéndole la pregunta en tono vacilón mientras lo tomaba de las caderas, acercándose a él.
— Puede — Respondió Álvaro con una pequeña sonrisa en sus labios.
— Que sepas que me he cagado en tí cuando me ha preguntado la mujer — Le dijo este a pocos centímetros de la boca.
— Deja ya el tema y sabe un beso — Le pidió el castaño acompañado de un ceño fruncido.
— Ahora mismo chaval. — Respondió este mientras dejaba escapar una sonrisita y volvía a unir ambos labios en un beso lento y cariñoso.
