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“Rarito”
Era una palabra que Severus escuchaba muy seguido.
”¡No permitiré que nuestro hijo crezca como uno de esos raritos!” Tobías, su.. ‘padre’, gritó.
”¿Desde cuando te interesas por el?” murmuró Eileen, su madre, desde el suelo mientras se sostenía su mejilla roja.
Tobías volteó a ver a Severus, quien estaba parado en la puerta, y la cerró justo en su cara. Severus cayó al suelo y notó sangre en su nariz, pero no le importó, le prestó más atención a los gritos provenientes de la habitación.
Fue la primera vez que escucho esa palabra. Tenia cinco años, y aunque no sabía su significado suponía que era algo malo.
“Mira a ese niño,” le dijo una niña a su amiga. ”¿Y si le hablamos?”
”¡Que cosas dices Elise! ¿No lo ves? Parece marica,” murmuró la última palabra.
”¡Ann, esas cosas no se dicen! Además, diría que más bien se ve tiernito.”
Ambas se voltearon hacia un niño de pelo negro que le llegaba a los hombros y lo miraron de arriba a abajo.
”Bueno — en eso tienes razón,” se puso a pensar. “Bueno, vamos a hablarle.”
”¡Gracias Ann!” Elise abrazo a su amiga con una sonrisa en la cara.
Cuando se separaron, caminaron hacia donde el estaba sentado leyendo un libro que le regaló su madre.
”Te advierto, Elise. Si el niño termina insultándonos en otro idioma—.“
“¡Hola!” el niño saltó y las vio alarmado. “Perdón. No era nuestra intención asustarte.”
El niño cambió su cara a una más relajada pero sin decir nada.
”¿Podemos?” Elise señaló al asiento vacío al lado de el niño.
El asintió y Elise tomó el asiento a su derecha y Ann a su izquierda.
Silencio.
”¿Qué estás leyendo?” Ann intentó sacar conversación.
”O-oclumancia,” dijo el niño con una voz insegura.
”¿Oclu- que?”
”U-un libro de fantasía que me regaló m-mi madre,” se corrigió rápidamente el niño.
“¿Cómo te llamas?” se apresuró en preguntar Elise. Ann la miró con ojos muy abiertos.
”S-severus,” murmuró.
”¿Perdón?” Ann le abrió más los ojos.
”Severus.” Elise le sonrió.
Siguieron hablando e incluso rieron hasta que dos niños se les acercaron.
”¿Qué hacen aquí?” Preguntó bruscamente uno de ellos, el más alto.
”Aléjense de él, ew,” se burló el otro. Severus dirijió su mirada al suelo, avergonzado.
”Brandon, vete,” Elise miró enojada al más alto.
“Solo te estamos advirtiendo,” Brandon giró los ojos. “Aléjate de este rarito antes de que te lo contagie.”
”Brandon, que TU seas un rarito no significa que todo el mundo también lo sea.”
Siguieron discutiendo pero Severus se quedó en la palabra rarito.
Esa niña otra vez. Era pelirroja, ojos verdes, y era mágica.
Literalmente mágica.
Severus había sentido su magia desde la primera ves que la vio. No se sorprendió cuanto cuando vio actuar su magia accidental.
Ahora Severus la estaba siguiendo a ella y a su hermana hacia donde suponía que era su casa.
”Tuney, hay algo que quiero mostrarte,” le dijo la pelirroja a su hermana.
”Bueno, pero que valga la pena, Lily. Recuerda que en unos minutos tengo que salir con mis amigos.”
Lily, claro.
Desde donde el se escondía, pudo apreciar como Lily extendía su mano y se la mostraba a su hermana. Una flor comenzó a brotar desde la palma de su mano. Lily miró con una gran sonrisa en su cara.
¡Lo sabía! Severus, eres un genio.
La hermana de Lily la miro con ojos abiertos y pregunto:
”¿Co-como hiciste eso?”
”No lo sé, de verdad. Solo pienso en una flor, extiendo así mi mano, y sale por si misma.”
”No.. no, esto está mal Lily.”
”¿A qué te refieres con que está mal?”
”Pues que está mal. ¡Eres una rarita, un fenómeno!” Empezó a retroceder y luego corrió hacia la entrada de su casa.
”¡Petunia, espera!” Gritó Lily.
Severus salió de donde se escondía y comenzó a acercarse a Lily lentamente. No sabía de que manera iba a hablarle pero solo sabía que tenía que hacerlo.
”Hola,” Lily no se sobresaltó por lo suave de su voz, pero lo miró asustada.
”¿Qué haces aquí?” Claro, el no sabía quién era ella pero ella si sabía quién era el. Iban a la misma escuela y Lily era más observadora con la gente de sus alrededores.
“La flor..” las palabras se le fueron. Lily miró al suelo avergonzada.
”Tu también vienes a decirme que soy un fenómeno, ¿verdad?”
”¡No!” Se apresuró en decir. “Yo.. también puedo hacerlo.” Los ojos verdes de Lily se posaron en el y brillaron.
Severus extendió su mano y dejó brotar una flor de su mano. Lily lo miró sonriendo.
“¡Increíble!”
”Eres una bruja,” Lily dejó de sonreír y frunció el ceño.
”Eso no es algo bueno de decir..”
”¡No, perdón! Me refiero a que literalmente eres bruja, digo, haces magia, y puedes hacer una flor brotar de tu mano y pues eso es ma—“
La risa de Lily lo interrumpió. “Estoy bromeando, se a lo que te refieres.”
Desde ese día ser un rarito no parecía tan malo para Severus..
