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"¿Paul?"
Silencio, solo hubo silencio, no hubo respuesta.
"¿Paul estás bien, pasa algo?"
La preocupación en el tono era notoria pero fue la voz del chico a través de la linea del teléfono lo que le hizo reaccionar y comenzará a hablar.
— Alviii — Dijo arrastrando la “ i ” final del apodo que siempre usaba para referirse al chico.
"Paul son las tres de la mañana, estaba dormido, ¿necesitas algo?"
El chico seguía sonando preocupado.
Paul pasó de la euforia a la tristeza en un solo segundo, toda la felicidad que había sentido al escuchar la voz del castaño acababa de esfumarse como si se tratase de un fantasma.
— Solo quería escuchar tu voz otra vez...
Al moreno le costaba hablar, arrastraba un poco las palabras y Álvaro supo que había bebido nada más escucharlo decir dos palabras seguidas, lo supo pero no dijo nada.
"Yo también te echo de menos a veces."
Respondió intentando empatizar con el contrario.
— ¿Sabes algo? — Paul volvió a hablar.
"No"
Contestó este.
— Daría lo que fuera por que estuvieras llamando a la puerta de mi casa justo ahora — Hizo una pequeña pausa en la que sus ojos se aguaron por unos instantes. Intentó contener las lágrimas pero sabía que no le duraría mucho. — Porque se que eso significaría volver a verte otra vez, aunque vinieras solo a chillarme... — El volumen del granadino fue bajando a medida que fue hablando mientras que por su mejilla resbalaba la primera lágrima de muchas que le esperaban aquella noche.
Álvaro había sido el único con el que se había permitido romperse y mostrarse vulnerable, era el único frente al que había llorado y el único con el que se había sincerado al punto de desnudar su alma, al punto de compartir cada mínima cosa de su ser con el contrario.
"Paul... Sabes que eso no puede ser"
El castaño habló con verdadera pena, no quería ver al contrario así.
— Esque cuando te fuiste me rompí por dentro Álvaro, sentí como si algo dentro de mi se muriese. — Cada palabra que salía de su boca era por causa del exceso de alcohol en su cuerpo, no era consciente de todo lo que decía y probablemente al día siguiente si quiera recordaría la conversación pero todas y cada una de estas palabras salían desde el fondo de su corazón. — Lloré durante dias... Sólo, sólo porque tú ya no estabas. — Más lágrimas resbalaron por las mejillas del chico y por cada frase que decía Álvaro se rompía un poquito más.
"Lo siento Paul"
El moreno continuó llorando mientras que su cerebro solo recordaba que él no era "Paul", jamás lo había sido, no para el sevillano. El siempre había sido Pablo, polcin, Polito... pero jamás Paul, jamás Paul a secas.
— ¿Me querías? — Preguntó con el corazón en un puño, armándose de valor para exteriorizar una pregunta que había rondado su cabeza desde el día que se separaron.
"Claro que te quería Paul, fuiste y siempre serás una de las personas que más he amado en toda mi vida"
Respondió el rizado intentando controlar las ganas de llorar también.
— ¿Entonces por qué te fuiste? — Atacó el chico ahogándose entre sus lágrimas y sentimientos confusos impulsados por el alcohol ingerido.
La pregunta fue la gota que colmó el vaso, logrando que la primera lágrima del castaño cayera lentamente por su mejilla, resbalando por su cuello hasta llegar al borde de la camiseta del pijama.
"A veces el amor se apaga..."
Intento decir Álvaro.
— No. No, no, no, no. — El granadino negaba mientras se llevaba las mabos a la cabeza, pasándose las por el pelo una y otra vez.
— Álvaro, tú sacaste lo mejor de mi — Hablo mientras que a su mente venían los recuerdos de cómo había mejorado a su lado, de cómo este siempre lo había apoyado. — Lograste sacar una parte de mi que jamás había visto. — El chico respiro hondo en un intento bastante desesperado de calmarse mínimamente, intento que fracasó ya que Álvaro escuchó los sollozos al otro lado de la línea. — Cogiste mi alma y la limpiaste por completo — Dijo mientras que el castaño sentía como si el chico acabase de apuñalar su corazón. — Nuestro amor estaba hecho para salir en las películas — Finalizó bajando de nuevo el volumen.
La garganta le quemaba, había soltado todo lo que se había tragado desde el día que todo se había arruinado. Desde entonces había estado tragándose su dolor y sus pensamientos pero todo tiene un límite y el suyo había llegado aquella noche.
Álvaro no pudo evitar romper en llanto después de escuchar aquello. Adoraba a Paul, lo quería muchísimo pero la relación no había ido bien, lo mejor que podían haber hecho era dejarlo y separarse, sabía que había sido la decisión correcta pero eso no quitaba que le doliese, no quitaba que se hubiera ido sin querer irse.
"Paul no puedes decirme eso"
El chico apenas pudo hablar, la voz le salía entrecortada por culpa de las lágrimas y el llanto.
"No puedes , no es justo"
Termino de decir y aquello fue como un golpe de realidad para el nombrado. Sintió como la conciencia empezaba a aparecer y se sintió tonto, se sintió estúpido por haber llamado, sintió que era imbécil por pensar que haciendo y diciendo todo aquello podría cambiar algo, se sintió estúpido por pensar que tal vez Alvaro lo seguía queriendo y se sintió iluso por pensar que tal vez había una pequeña posibilidad de que volvieran a estar juntos como al inicio, pero no, no sería posible, jamás lo sería. Aquello no volvería a repetirse en su vida, ni con Álvaro ni con nadie más, jamás volvería a sentir una conexión tan fuerte, tan pura y tan real como la había sentido con el sevillano desde el inicio.
Soltó un "lo siento" atropellado y como pudo, entre mareos, pulsó el botón que colgaba la llamada.
El moreno se tiró hacia atrás, cayendo tumbado sobre su cama en la cual estaba ya sentado. Las lágrimas continuaron y continuaron cayendo sin control, recorriendo sus mejillas. Algunas paraban en sus labios, dejándole saborear lo saladas que eran mientras que otras simplemente finalizaban el recorrido en sus manos o se extinguían camino a su cuello.
El chico lloró desconsoladamente hecho un ovillo sobre su cama, sollozando como si le hubieran arrancado el alma hasta caer rendido a causa del agotamiento emocional que le había supuesto aquella conversación cargada de sentimientos y recuerdos que desearía que jamás hubiera sucedido.
