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Siendo líderes agotados de la guerra, Uchiha Madara y Senju Hashirama deciden olvidarse de viejos rencores y ofrecerse las manos como signo de paz, piensan que es suficiente, reunir a sus clanes y que miren como estrechan las manos y luego prometen construir una aldea juntos; pero los ancianos consejeros de Senju y Uchiha no están de acuerdo, para ellos una demostración de paz como esa es inútil, y para la construcción de la nueva aldea es necesario una unión real entre los clanes.
—¿Qué sucede, hermano? —Izuna pregunta, Madara lo ha hecho ir hasta su oficina de líder, y eso significa que son asuntos serios.
—Los ancianos de los clanes piensan que nuestra demostración de paz es insuficiente y exigen una unión real —Madara explica —no tendría problemas en concretar esta unión con Hashirama, pero sabes que ahora mismo está ocupado con su compromiso con Mito.
—Déjame pensar un poco, te tendré algunas ideas para la tarde —le dice, siendo consejero de Madara, cree que esa es la razón por la cual su hermano le informa tal hecho.
—No hace falta.
—¿No?
—No, porque junto con Hashirama y los ancianos hemos decidido la unión perfecta entre clanes.
—¡Qué bueno, hermano!
—Qué bien que pienses así, Izu, porque te prometí en matrimonio con el clan Senju.
—¿Cómo?
—Te casarás con Tobirama.
Madara no estuvo preparado para tanta furia, los gritos de él, que estaban repletos de ira, ni siquiera fueron comparables con la fuerza de su katon, a él nada le importó, el futuro enojo que con seguridad su hermano mayor demostraría o alarmar a todo el clan, quería destruir todo con Madara incluído; prometerlo en matrimonio con un Senju era ofensivo, pero que ese Senju fuese Tobirama era despreciable, ¿cómo pudo su hermano cometer tal atrocidad en su contra?
El Uchiha mayor miró los muebles de su oficina quemarse, mientras cenizas de documentos importantes volaban por el aire, suspiró agotado, por supuesto que sabía que algo como eso ocurriría, y entendía a Izuna, él tampoco querría casarse con Tobirama Senju.
—Destruye todo lo que quieras —Madara dijo —pero te casarás con Tobirama Senju te guste o no.
Sus palabras no lo hicieron detenerse, sino que le causaron más ira, los gritos furiosos no permitían comprender con exactitud sus palabras, pero Madara pudo escuchar perfectamente a Izuna preguntar por qué le había hecho tal cosa.
Pobre del muchacho Uchiha, prometido en matrimonio con alguien a quien no quiere, y que probablemente lo detesta de vuelta; pero Madara sí tiene una buena razón para tal decisión tan cruel, claramente una unión como la que se debía realizar, necesitaba incluir a miembros importantes de ambos clanes, iniciando, por supuesto, con ambos líderes: Uchiha Madara y Senju Hashirama; sin embargo, al ser descartado el líder Senju debido a su compromiso, la obligación caía de inmediato en el segundo Senju en importancia, pero ¿Por qué Madara no se comprometía con Tobirama Senju, si ambos eran hombres solteros?, es porque Uchiha es más grande en posición e importancia, y para hacer las cosas como deben ser, han de formar matrimonio dos personas en igualdad de condiciones.
—Izuna —Madara volvió a hablar, su voz expresando el enojo que era obvio que obtendría—no eres un tonto, conoces las reglas, sabes perfectamente porqué debes ser tú, y porqué debe ser Tobirama.
Izuna se calmó, sus ojos brillando a causa de lágrimas que deseaban traicionarlo y caer, miraron a su hermano, sintió la voz sin fuerza cuando habló: —Pero, ¿no pudiste proponer otra idea?
Lo había hecho, por supuesto, tanto él como Hashirama habían puesto sobre la mesa varias ideas, unas mejores que otras, pero al final los ancianos estuvieron convencidos de que solo una unión tan fuerte como el matrimonio podía asegurar la paz y la colaboración entre ambos clanes. Entonces, Izuna lo entendió, pero la comprensión del asunto no logró quitarle malestar, lloró, tal vez porque consideraba repugnante ser el esposo de alguien como Tobirama Senju o quizás porque era la primera vez que su hermano mayor ponía el bienestar de otros sobre sus hombros y su felicidad.
Tobirama fue una historia completamente distinta, era demasiado listo como para saber que la reunión con los ancianos de Uchiha y Senju acabaría con la exigencia de un matrimonio, y sabía que serían Izuna y él debido al compromiso de su hermano; no le hacía falta que Hashirama le explicara que había tratado de que fuera distinto. No era que le hiciera feliz casarse con un Uchiha, menos aún con Izuna, porque si Madara le caía mal, al menor no lo soportaba, pero conoce bien sus responsabilidades como miembro de la familia principal del clan, después de Hashirama, todos los asuntos de Senju caían sobre sus hombros; no va a poner sus intereses antes del bienestar de su gente.
Y con la buena noticia de su compresión, Hashirama se siente aliviado y le pide que se prepare para ir a ajustar detalles con Madara e Izuna.
El humo que todavía no acaba de abandonar la casa del líder Uchiha logra ser visible desde antes de la entrada a su distrito; entonces, Hashirama piensa que quizás ese no es un buen momento, un incendio parece haber destruido el hogar de alguien y probablemente Madara estaría tratando de solucionar ese problema.
—El incendio es en casa de Madara —afirmó Tobirama, no lo sabía, pero le parecía obvio. —¿Acaso crees que el mocoso de Izuna iba a entender esto tan fácil?
Hashirama, entonces, se siente feliz y aliviado por el hermano que le tocó, Tobirama era incluso más maduro y responsable que él, y sabe que es el líder Senju, solo porque Tobirama es menor, pero que probablemente haría un mejor trabajo que él, eso le complacía, cuando falte, los Senju estarán en manos capaces. La casa de Madara era un caos, el fuego que hubo iniciado en su oficina se trasladó a muchas otras partes de su casa; salieron, finalmente, con Madara gritando a Izuna, cuando una gigantesca cantidad de agua comenzó a tratar de apagar el fuego.
—Gracias, Senju —Madara dijo mirándole; sin embargo, el agradecimiento no le restaba a su trato serio, después miró a Hashirama —hola, Hashi, ¿te fue mejor?
Hashirama rió un poquito, no se pudo evitar, su mejor amigo siempre parecía esforzarse en hacer evidente la diferencia entre sus sentimientos hacia Tobirama y hacia él.
—Tobi ya lo esperaba.
—Era obvio. —Tobirama dijo.
Izuna rodó los ojos: —era obvio —repitió fingiendo una voz molesta.
Madara se masajeo la frente un poco, ¿por qué no podía su hermano ser tan comprensivo como el hermano de su amigo?
—¿Me darán un hombre para casarme o a un mocoso? —Tobirama preguntó, la intención de importunar siendo bastante clara, y acertando cuando Izuna trató de atacarlo con un kunai. Madara lo detuvo con un regaño. —Controla a este mocoso, Uchiha.
—Tobirama —Hashirama reprendió —no hagas las cosas más complicadas.
Tobirama sonrió un poco, como quien siente que ha ganado una discusión; Izuna lo miró hacer ese gesto que le pareció arrogante y se preguntó cómo haría para tolerar a ese Senju alguna vez. Luego, ellos habían decidido ir a la casa de Hashirama, que era también la casa de Tobirama, para poder conversar respecto al matrimonio.
Entrar al territorio Senju fue sencillo, algunos los miraban con rencor, pero evitaban las miradas pronto, después de todo Hashirama había decidido hacer un pacto de paz.
Hashirama abrió la puerta y le dio la bienvenida a Madara como muchas otras veces lo había hecho, luego giró hacia Izuna, le dijo que también era bienvenido, porque "después de todo, seremos familia pronto", e Izuna sintió que quería vomitarle encima.
—Comencemos —Tobirama exigió, eso de formar familia con los Uchiha no le agradaba en absoluto. Y como su hermano era demasiado blando fue a preparar un poco de té para ofrecer a sus invitados.
Después de un rato, cuando al fin le llevaron su té, y con media galleta en la boca, Madara habló: —¿Tienen exigencias?
"No" y "Sí", respondieron los Senju a la vez, todos miraron a Tobirama.
—Tengo una exigencia.
—También yo —Izuna dijo. La verdad era que no había pensado en eso, pero si Tobirama creía estar en posición de exigir cosas, entonces él también. —Tengo varias.
Tobirama lo miró —¿cuáles?
Y entonces Izuna había iniciado a exigir las cosas más innecesarias del mundo que hicieron avergonzar hasta a Madara, pidió una casa enorme con tres plantas y una piscina, pidió una fiesta de bodas gigantesca con más de mil invitados, como si fuera posible que conocieran a tanta gente, y exigió que Senju pagara todo, pidió, pidió, y pidió hasta que Madara le dijo que cerrara la boca.
—No creo poder darte mil invitados, pero tendrás la boda que quieres —Hashirama dijo —y no te preocupes por la casa, será como la describiste.
—¿Y que hay con...
—Tendrás todo lo que pediste —respondió y a Izuna no le importó la interrupción, sino que se sintió complacido, ya veía porqué su hermano quería tanto a ese Senju, si así de complaciente era con él, a quien apenas le había dirigido palabra, no imaginaba todos los caprichos que le habría cumplido a Madara. Tobirama peleó debido a eso, dijo que no podían complacerle todo, porque se le haría una mala costumbre, y que además estaba pidiendo solo porque él dijo que pediría, y tuvo razón, como casi todas las veces, pero Hashirama decidió que aún así Izuna podía conseguir todas sus exigencias.
—Tobirama, ¿cuál es tu exigencia? —Madara preguntó, no quería admitirlo, pero estaba de acuerdo con que Izuna había pedido solo por un comportamiento inmaduro.
—Quiero descendencia, al menos un hijo.
A Madara no le había gustado eso, ¿significaba, acaso, que planeaba serle infiel a Izuna?, ¿tener concubinas mientras su hermano lo espera en casa?, ¿quién demonios se creía para exigir algo como eso? Para Hashirama sus palabras fueron repugnantes, no importaba cuánto detestara a Izuna, querer irrespetar a su futuro esposo y plantearlo tan tranquilamente era inaceptable; se lo hizo saber, un regaño que incluía junto a su vergüenza, la indignación de Madara y el enojo de Izuna.
—Lo están malinterpretando —Tobirama aclaró —quiero un hijo con Izuna.
Izuna rió falsamente: —Te estás olvidando de que soy un hombre, imbécil.
—Eres tú quien olvida que soy el mayor creador de jutsus de nuestra generación. —Respondió, orgulloso como solo él podía, a Izuna se le fue el color, le dolió el estómago y la cabeza comenzó a darle vueltas, Tobirama tenía razón, y si se lo proponía, era el más capaz de hacerle un hijo.
—Hermano —Izuna llamó, como rogando por ayuda, pero Madara tenía sus ojos brillando y una sonrisita boba. Izuna le gritó —Uchiha Madara, quita esa cara de estúpido.
Hashirama, que sabía bien lo que hacía, pero le encantaba molestar a los demás, se había reído mucho y había ido hacia él para acariciarle el vientre; Izuna le gritó mucho y en un arrebato ante su risa escandalosa le había jalado el pelo.
—No vuelvas a agredir a mi hermano —Tobirama ordenó, o eso había parecido por el tono de su voz. Entonces, Izuna le gritó a él.
—Suficiente —Madara habló, era la única persona que podía hacer callar a Izuna, incluso sin pronunciar palabra. —Tobirama, no puedo darte autorización para hacer eso, pero si alguna vez logras convencer a Izu, me harás muy feliz.
Tobirama lo aceptó e Izuna volvió a respirar tranquilo, significaba que Tobirama no podía experimentar sus locuras en él, sin su consentimiento, y nunca podría convencerlo, estaba seguro, embarazarse y todos los complicados cambios que eso significaba no era para él, además no quería ni pensar por dónde le iba a salir el supuesto bebé.
Finalizaron con eso los detalles, Izuna aprovechó la soledad que les permitía el camino y habló en contra de Tobirama y lo mucho que lo despreciaba, aseguró que le haría la vida difícil y nunca le regalaría ni un beso pequeño; Tobirama, por su parte, se quejó de que tenía que casarse con un mocoso inmaduro y luego se alabó a sí mismo diciendo que "los sacrificios que hago por nuestro clan". Tanto Madara como Hashirama no prestaron atención a esas quejas ni a las que vinieron después, también decidieron hacer oídos sordos todas las veces que esos dos se habían dicho palabras hirientes y dejado claro lo mucho que se odiaban, Madara pasó de largo cuando Tobirama le pidió a Izuna que usara una máscara en la boda, porque no quería sentir tanto asco, y Hashirama ignoró cuando Izuna le dijo que lo mataría para quedarse con su fideicomiso.
Y al final la boda se llevó a cabo sin problemas, para sorpresa de ambos líderes ninguno hizo bromas o comentarios fuera de lugar, y hasta aceptaron sin quejas cuando los ancianos impusieron que debían tomar unas vacaciones juntos para reforzar lazos matrimoniales. Y no es que tuvieran buenas expectativas de ese viaje, tan solo conocían lo irritantes que podían ser esos ancianos y que no aceptarían un "no" como respuesta, así que, ¿para qué alargar las cosas tan innecesariamente?
Decidieron viajar a una aldea sin fuerzas armadas para evitar cualquier conflicto, ir solo como un par de turistas que quieren conocer el lugar y divertirse un poco; sin embargo, las cosas no salieron como debían, y una noche, mientras Izuna dormía y Tobirama leía un poco, enemigos del clan Uchiha habían conseguido ingresar a la habitación, lo cierto era que Tobirama no estaba muy cerca, bien pudo permitir que hicieran daño a Izuna y luego inventarse cualquier cosa, "que eran muchos, y no pudo contra todos", "que salió un momento y los enemigos lo aprovecharon", tal vez podrían matar a Izuna aprovechando que estaba dormido y él quedaría libre de ese matrimonio; aún así, cuando Izuna despertó debido a un ruido fuerte, todo lo que había para sus ojos eran tres tipos muertos en el suelo y Tobirama muy enojado, reconoció a los hombres de inmediato.
—Tobirama —dijo, tan solo eso, estaba tratando de asimilar todo, ese Senju lo había salvado, pero ¿por qué?, pudo deshacerse de él y de ese poco querido matrimonio, ¿por qué defender su vida?
—Todo está bien, Izuna, vuelve a dormir. —si sus acciones lo habían desconcertado, esas palabras habían dejado al Uchiha paralizado, ese Senju, primero lo defendía asesinando a tres ninjas y luego lo mandaba a dormir, ¿qué estaba sucediendo?
—¿Qué haremos? —preguntó viendo los cuerpos en el piso, y por alguna razón que no entendió, se sintió confiado de volver a dormir cuando Tobirama le aseguró que él se haría cargo de todo.
Y lo hizo, a la mañana siguiente cuando Izuna volvió a despertar, el nulo rastro de un triple asesinato le hizo preguntarse si acaso había soñado todo, pero no fue así, y es que con solo pronunciar "¿anoche?", Tobirama le dijo que no era necesario hablar de lo sucedido. Tal vez porque él tampoco sabía porqué lo había salvado.
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Izuna y Tobirama regresaron a la ya fundada Konoha después de un mes de tranquilas vacaciones, exceptuando, claro, el incidente con los enemigos de Uchiha, Hashirama por voluntad de Madara que no quería tener que ver con documentos, tomó el cargo de hokage, y Madara, porque Hashirama no quería que se quedara de lado, fue nombrado general de las fuerzas armadas de Konoha; ellos también tenían trabajos esperándolos, Tobirama como consejero de Hashirama e Izuna como mano derecha de Madara.
La casa, que fue construida gracias a la habilidad de Hashirama se encontraba en el territorio de Senju, y aunque pudo, Izuna no peleó por eso, después de todo era justo como sus caprichos la exigieron: grande, con tres plantas y una piscina.
Madara y Hashirama los visitaron ese día por la noche, para que se sintieran esperados, mas no abrumados. Sabían que necesitarían descansar un poco del viaje.
Izuna abrió la puerta cuando alguien tocó y se sintió muy feliz de ver a su hermano, y a Madara le gustó verlo, Izuna tenía un brillo bonito en los ojos y en la piel, y aunque no lo demostrara parecía feliz. "Tobi, ven" llamó, poniendo curiosos a ambos líderes, pero nunca tanto como cuando Tobirama respondió con un "¿qué pasa, Izu?
—Hashirama y mi hermano están aquí.
—Ya veo —dijo serio, y luego sin cambiar su expresión, añadió: —Son bienvenidos.
No sabían qué debían decir, o siquiera si debían decir algo, esos dos se estaban comportando muy extraño, o por qué Izuna les había preparado un té y servido incluso a Tobirama, es que Izuna podía servirle a Madara, porque es su hermano mayor y lo ama, o a Hashirama, porque es el mejor amigo de su hermano, pero jamás a Tobirama Senju. ¡Que alguien les explicara qué demonios estaba sucediendo!
—Gracias, Izu —Tobirama dijo, e incluso Hashirama se sorprendió, porque él sonrió a Izuna.
—¿Y bien? —Izuna dijo, sentándose sobre las piernas de Tobirama —¿Cómo estuvo todo por aquí?
Madara no pudo más: —¿Qué le pasa a ustedes dos?, ¿ahora se aman?
Tobirama simplemente lo había mirado y luego hecho un sutil mal gesto, Izuna explicó: "pasaron cosas". Entonces, Madara había decidido no preguntar más y solo disfrutar de esa extraña paz, ojalá siguiera así, y Tobirama pudiera convencer a su hermano de darle un sobrino.
