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Capítulo uno : ¿De qué sabor será la bebida de Takemitchy?
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Otra mañana pacífica en la secundaria Mizo, en pleno descanso todos los alumnos conversaban entre sí mientras tomaban sus almuerzos con suma alegría y paz.
Otra mañana en la que Takemichi Hanagaki disfruta de su descanso, degustando del almuerzo que su querida madre le preparó mientras suplicaba que el tiempo se detuviese en ese lapso de tiempo para así, no retomar las clases infernales de matemáticas.
Y es otra mañana en la que Mikey, mejor conocido como el invencible Mikey, se colaba en el aula de Takemichi. El rubio ceniza ingresó como si nada en el lugar con las manos en los bolsillos de su pantalón, con el uniforme un poco desarreglo pero sin verse desaliñado y por último portando con orgullo la gabardina que representaba a su famosa pandilla, la misma que es temida y respetada por todos.
Todos los pares de ojos fueron a caer en la figura del chico, algunos temerosos mientras tanto que otros curiosos, ya cuando finalmente llegó a su destino fue que se dejó caer en el asiento libre en frente del rubio teñido para así después apoyar sus codos sobre la carpeta de Takemichi, recargando su barbilla sobre sus muñecas y así observar con sus orbes oscuros al contrario.
Takemichi por su lado ante la nueva presencia, simplemente le sonrió como un saludo habitual entre ambos.
El ambiente entre ambos era cómodo, el rubio teñido prosiguió a tomar de su bebida ante la atenta mirada de Mikey.
⎯Neh, Takemitchy.
El mencionado al terminar de degustar el refrescante líquido le devolvió la mirada al rubio ceniza.⎯ ¿Si, Mikey-kun?
⎯Necesito que te acerques.⎯ Takemichi ladeo la cabeza confundido, Mikey insistió con un gesto de mano.⎯ tengo algo confidencial que contarte.
El rubio teñido al observar la expresión del rubio ceniza asintió decidido, con el pensamiento de que quizás sea algo importante o relacionado con la ToMan.
Obedeció acercándose hacia adelante, impulsando su cuerpo poco a poco sobre la carpeta que los separaba y al estar a unos centímetros del rostro de Mikey, pudo ver la mirada oscura cotidianamente opaca, iluminarse por unos instante. Y así mismo su confusión fue opacada por una absoluta sorpresa ante el contacto inesperado de unos labios finos sobre los suyos.
Los labios contrarios eran suaves y cálidos pero no podía evitar estar anonadado ante el suceso inesperado que los envolvía.
Un jadeo de sorpresa se escuchó inevitablemente en el aula, y cuando había pasado un lapso de tiempo prudente fue que Mikey se separó de un confundido e impactado Takemichi, sacó levemente su lengua para así relamer sus labios de forma juguetona.
⎯Mmm~ sabor a uva. ⎯ comentó Mikey con entusiasmo, ignorando lo que había provocado.
