Actions

Work Header

In my dreams.

Summary:

Yoichi tiene dos obsesiones:

El futbol y los sueños que siguen llegando a él mientras duerme.

Notes:

Antes que nada, gracias por leer
Dos cosas:
La primera, nuevamente Michael=Mijael jeje para más placer.
La segunda, las cursivas representan los sueños.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Deberías sonreír más. —Él sinceramente cree que eso haría que más personas se dieran de la clase de persona que era el otro. Aunque sabe que está pidiendo demasiado cuando un bufido es la respuesta que obtiene.

—¿Sonreír más? —hay ojos en blanco acompañándolo—Y que crean que me agradan, por favor, kleiner Dämon. No quiero ese tipo de atención.

—Eres irritante.

Hay una sonrisa engreída ahora.

—Pero me amas.

Hay una sonrisa en los labios de Yoichi cuando abre los ojos y se despierta en su habitación. Fue una buena noche, un sueño aún mejor. Toma la libreta junto a su cama e intenta imprimir todo lo sucedido en ese sueño. Yoichi puede estar ligeramente obsesionado con la persona que sigue apareciendo en sus sueños. Ha deducido con el tiempo y después de despertarse en medio de la noche con el corazón latiendo a mil por hora, que todo aquello que aparece en sus sueños son recuerdos de vidas pasadas. Vidas porque las cosas cambian más rápido de lo que quisiera como para ser solo una.  Y solo después de una epifanía gracias a uno de sus amigos, ha decidido plasmarlo en lienzo, en carbón y en todo lo que tenga a la mano, bueno aún tiene un ligero miedo de hacerlo en arcilla.

Él no recuerda con exactitud cuando comenzaron los sueños, una parte de él cree que los ha tenido toda la vida, su madre le ha dicho más de una vez que cuando era más pequeño historias increíbles salían de sus labios, pero sabe que los más tangibles comienzan alrededor de los ocho años, cuando una noche se despierta con un increíble vacío en su corazón y llora pidiendo a alguien que no existe.

Los ángeles bajaron y me cantaron. —Recuerda haberle dicho emocionados a sus padres mientras hacía enormes puntas amarillas sobre una hoja.

Sueña y sueña y no ha dejado de soñar desde entonces.

Así que Isagi tiene dos obsesiones desde entonces: el futbol y los sueños que siguen llegando a él mientras duerme. Sueños que son memorias, o al menos eso es lo que ha descubierto que dicen los estudios que ha llegado a encontrar. Ha leído tantos como ha podido, y el leerlos solo ha creado un pequeño agujero en su estómago, porque nadie sueña demasiado, no como él, las personas tienen suerte si llegan a tener un sueño al año, no uno por no noche.

Memorias de una vida que es la suya, pero que a su vez no.

Memorias de otra donde se siente él mismo, hasta recordar que nunca ha vivido eso.

Pero aun así no cambiaría por nada el tener esos sueños cada una de sus noches. Porque ahora conoce a la perfección esos ojos azules, ojos que gritan que se conocen desde hace mucho tiempo atrás. Azul intenso y brillante.

Su cuarto parece una pequeña galería, demasiados recuerdos por todos lados. Recuerdos que necesita sacar de su mente y darles vida de nuevo de alguna forma.

 

*

 

Hay altos castillos de piedra, en una tierra que desconoce, ha sentido piel vestirlo manteniendo su cuerpo caliente. El montar caballos como todo un experto mientras mira una sonrisa engreída que se burla de él mientras aprende. Herreros creando armas, fuego intenso llenando una fonda. Joyas que compiten con el color en sus ojos, reflejando el cielo mismo en un cuello pálido. Ropas finas vistiendo a esos cabellos rubios, mientras ambos miran un cielo que Yoichi está seguro no ha existido en siglos. Un joven señorito que le muestra las constelaciones en el firmamento.

Son verdaderamente hermosas—la voz de su joven señor está cargada de emociones, como un niño pequeño que le enseña un precioso secreto.

Lo son—dice mientras mira ese rostro de perfil.

 

*

 

Ha pintado ese cielo nocturno en su techo para nunca olvidarlo.

 

*

 

La pintura roja y azul nunca falta en sus viajes a la tienda. Se hace de oídos sordos cuando las personas hablan sobre él y sus delirios. Isagi cierra los ojos, toma una respiración profunda y corre por el campo de futbol mientras persigue el único amor que puede.

El Futbol.

 

*

 

La madera cruje, los biombos crean un espectáculo a la vista y el tatami sobre el que se encuentran ha sido olvidado por ambos, hay seda fina que recorre sus dedos mientras busca deshacer el obi y encontrar la piel y el calor que ama.

El placer se respira en cada habitación de aquella casona. Los sonidos atraviesan las finas paredes y es imposible de ignorar, sin embargo, todos palidecen con los que él busca crear.

Era impresionante. Cabello rubio cayendo como una invitación frente a él. Brillo en los labios, rojo delineando las joyas azules que tiene por ojos. Aretes azules adornando sus orejas y sobre todo la manera en la que sube y baja el pecho de su amante.

Su katana olvidada en el suelo, y que más grande muestra de sus sentimientos que esa, el hombre debajo de él podría matarlo de quererlo, de no sentir lo mismo que él siente.

Por favor, Yoichi-sama. —pide la voz de esos carnosos labios. Y todo dentro de él se estremece con ello, el aliente caliente llega a su oído—Dame más.

Ese joven hombre es un pecado, y esta noche es solamente para él.

 

 

En ocasiones se pregunta si sus memorias tienen un momento perfecto para aparecer en sus sueños. Van madurando, dicen algunos. Y él lo siente así cuando la reacción de su cuerpo es en parte sentir el calor en su vientre al despertar. Los atesora, pero aun así no puede evitar avergonzarse un poco.

 

*

 

Los sueños aparecen en una ocasión distinta una vez, cuando cae al agua y sus ojos se cierran y se despierta en otro lado.

Respira, cariño. —Es lo que susurra una voz en un japones con acento y por alguna razón él lo ama.

Él no quiere aprender a nadar, no ve esa necesidad.

Naciste en una isla. —comenta la otra persona divertida.

Y ahora ambos vivimos rodeados de campo y montañas, ¿notas mi falta de emoción?

La respuesta del más alto es aventarlo al lago.

 

—Isagi-kun—es el dolor en su hombro y una voz diferente lo que lo sacan de su ensoñación—, te golpeaste muy fuerte ahí. ¿Te sientes bien?

Yoichi tiene que parpadear fuertemente para concentrarse en el rostro de Kurona frente a él.

—Eh…sí.

¿Qué más puede decir?

¿Me perdí en mis recuerdos?

 

*

 

Los aviones, explosiones y armas llegan de vez en cuando, un tormento llega a él cuando eso sucede y porque solo hay una emoción que reina ahí: el deseo de que la persona que lo espera en casa sepa que pensó en el hasta el final. Ha estado del lado contrario también, sintiendo esa angustia y pánico en el pecho mientras espera una carta o un telegrama.

No te atrevas a morir por ellos.

Hay una carcajada.

Nunca, —ojos intensos lo miran, demasiado conteniéndose en el azul—solo moriría por ti.

 

*

 

El calor y el deseo teniendo a la persona que ama frente a él, siendo una mujer, largo cabello rubio descender y cubrir hermosos pechos mientras le dice que no sea un pervertido y termine de bañarlo.

Confía hasta mucho después en sus amigos.

—Alguien aparece en mis sueños.

Ojos curiosos no faltan, ni tampoco la curiosidad.

—¿¡Y bien!? Entonces cuéntanos más de esta… ¿Qué fue en esta ocasión? ¿Chica caliente?

Isagi siente sus mejillas arder y fulmina con la mirada a su amigo, pero no pierde el tiempo antes de empezar a hablar de nuevo.

 

*

 

Pequeñas experiencias, donde siente un calor sentándose a su lado, alzar la vista del libro en sus manos y ver una mirada curiosa junto a él.

Dime tu nombre

Cuando es obvio que aquello no funcionará el joven vuelve a considerarlo.

Dime tu nombre…por favor.

 

*

 

Ha sentido frio. Cuando los sueños le recuerdan que no todas las vidas tienen finales felices. A veces se han visto de adultos, con familia y lo único que pueden compartir es una sonrisa de añoranza antes de continuar su camino, incluso si eso le crea un hueco en el estómago.

Hubo una vez en la que fue demasiado tarde, en donde obtuvo una dirección y lo siguiente que vio fue un cementerio frente a él. Solo lo conoció como una lápida, un nombre grabado y un ángel en la parte superior:

Amado por sus amigos.

Cuando obtuvo una explicación, su sangre ardió. Asesinado por su padre, molido a golpes como por un animal con problemas con la bebida y el hijo de puta seguía libre porque no había pruebas concluyentes.

¿Por qué el tiempo era tan cruel?

Es tut mir so leid, mein Liebe.

 

*

 

—Aprenderé alemán. —declara una tarde con sus padres mientras cenan.

Su madre le sonríe mientras que su padre le da una mirada curiosa.

—¿alemán?

Él se encoje de hombros.

—Bachira también lo practicará. ¿Recuerdas lo que te dije sobre del campamento de verano?

Sus padres tararean, pero su madre es quien lo mira divertida.

—¿Y es solo eso?

—… ¿quizás?

 

*

 

Se han conocido de niños y esas vidas son las que Yoichi sabe que atesora más. Los recuerdos son siempre los mejores.

Ama las risas. Ama hacer reír al niño rubio junto a él, su risa, la verdadera es realmente adorable. La sonrisa engreída que siempre usa no está presente hasta después, hay sonrojos y caras ardiendo cuando él logra sorprender al otro y la forma en la que sus ojos brillan cuando disfruta las cosas.

Yoichi podría vivir para siempre esas vidas.

 

*

 

Yoichi sueña incluso despierto, a veces cuando pasea por el centro de Tokio, incluso si va a toda prisa, no puede evitar mirar fijamente a las personas rubias que encuentra de vez en cuando, a los hombres sobre todo, no siempre han sido mujeres, pero en esta, esta seguro que es un hombre.

—¿Sabes que pareces un acosador cuando los miras fijamente, verdad? —su mejor amigo ama burlarse de él.

—Cállate.

—Dime entonces que harás cuando viajemos, parecer un acosador o un niño en pecera mientras vez a todas esas cabezas rubias. ¿Te has puesto a pensar que quizás se tiñe el cabello?

¡Sacrilegio!

No puede evitar lanzarle el balón a su compañero.

—¡No lo sigas ni de broma!

Yoichi ama ese cabello rubio.

Su amigo se burla aún más.

—Es aún más pálido ¿no? Imagínalo con cabeza roja, te gusta en sus ojos ¿verdad? —lanza otro balón que es esquivado—¿Muy Escoces? Qué tal como todas esas estrellas del pop, amas sus ojos que tal azul chillante— está vez solo lo esquiva por poco, — ¿muy exótico?

Hará oración en los templos de ser necesario, cualquier cosa para evitar esa pesadilla.

 

*

 

Es su día libre y decidió desestresarse decorando la pared que su madre había dejado en blanco solo para él. Hay botes de pintura sobre el periódico en el suelo, todos los diferentes tipos de azul que pudo encontrar.

El boceto está sobre su escritorio en su habitación. El diseño está tatuado en su memoria y sus manos le hormiguean por plasmarlo enseguida.

Un ramillete de rosas azules. Azules como la infinidad del cielo y del mar. Yoichi en ocasiones muy específicas puede convertirse en un nerd total, como en la ocasión donde no pudo parar de buscar el significado de las flores en especial, con cada significado su rostro iba ardiendo más y más: sensibilidad y sentimientos, esperanza o paz, confianza junto con fidelidad, incluso misterio o rareza y—lo que lo tuvo dando vueltas sobre su almohada—sobre todo amor no correspondido y que mejor aún que amor verdadero.

Con cada pincelada su corazón y mente se sienten más tranquilos. El azul es algo que los conecta, ambos lo tienen y los marca. Es profundamente de ellos.

Las cosas son simples en su pensar diario: en el chico rubio de ojos azules que lo visita cada noche al cerrar los ojos y el futbol que hace sentir vivo mientras sus ojos están abiertos.

Isagi solo espera vivir lo suficiente para tener el tiempo de tener un segundo juntos en esta vida.

 

*

 

Su sangre bombea fuerte mientras camina en el aeropuerto de Berlín, sus oídos se llenan de las conversaciones de sus compañeros y sus ojos no dejan de ver el camino. Está ahí para cumplir su sueño, está ahí para ser el mejor del mundo, y en lo más profundo de su ser, de ser posible está ahí para encontrarlo a él. Porque la voz en su interior demasiado emocionada no ha parado de decirle que si él es lo suficientemente reconocido pueda ser encontrado y no ha podido dejar de pensar—añorar—que no es el único que ha estado buscando.

 

*

 

Yoichi se siente vivo cada vez que patea el balón, los silbatos, el sonido de la afición y finalmente el sentir cuando están los veintidós jugadores buscando ser el equipo ganador. Es gratificante el futbol y como ha demostrado ser se siente como una segunda piel para él.

Estar en Alemania es emocionante, es como reencontrarse con un viejo conocido y notar todas esas cosas que el tiempo va modificando. Hay una zona que lo marca por completo, el país que invade sus recuerdos y el país que va conociendo en su día a día.

El tiempo avanza en su orden natural. Las piezas se van acomodando y el balón sigue girando. Quizás ha estado demasiado concentrado en el futbol como para notar lo demás del pequeño mundo a su alrededor. Es gracias a su equipo y amigos que, después de mucho tiempo, se anima a salir.

Será un cliché de novela romántica como a sus amigos les gusta burlarse de él, pero es algo lo que lo hace detenerse y girar.

.

.

.

Y ahí está.

En un enorme poster de publicidad en una de las pantallas cambiantes del centro comercial, Yoichi se queda estático en cuanto lo ve y la bebida que sostenía entre sus dedos car al suelo mientras que su esperanza sube al cielo, porque ahí estaba el otro, rubio, azul y con rosas. El comercial solo dura uno segundos antes de que otro tenga su turno e Isagi no le admitirá a nadie, ni siquiera a su madre, que estuvo ahí tres horas antes de poder ver el mismo comercial de nuevo.

Lo ha encontrado al fin.

 

*

 

No es fácil, principalmente porque no puede ir andando por ahí preguntando el como conocer a alguien que en esencia es un completo extraño para él y no poder justificarlo. Primero que nada averiguo la marca y fue solo gracias a uno de sus auxiliares médicos que su investigación (no acosadora por supuesto) dio frutos.

—¿También te gustan las películas de Michael Kaiser? ¿Ya has visto la más reciente?

La sonrisa no abandona su rostro por la información que consigue. No importa que tanto el entrenador como sus otros compañeros lo miren como si fuera un completo idiota mientras siguen corriendo sin parar, Yoichi está feliz y nada cambiará ese hecho.

El nombre es Michael Kaiser y por un segundo Yoichi recuerda a su pequeño yo diciéndole a su madre que un ángel le cantaba, de profesión actuación, y por lo que ha logrado encontrar en internet, el joven actor no se limita con películas de la pantalla grande, si no también películas para plataformas, miniseries, obras de teatro, participaciones en videos musicales y comerciales de marcas. Es uno de los niños consentidos de Alemania. Un joven demasiado bonito según el público, todo un rompecorazones según los tabloides y un increíble actor por la industria.

Yoichi está tan orgulloso de él.

Es un regalo enorme en que le hacen sus amigos.

—Nos hemos cansado tanto con verte con esa cara de corazón flotante, que decidimos hacerle un favor a la humanidad y conseguirte cinco minutos con ese chico de cara linda.

Hay un pequeñísimo segundo donde él quiere decir, que es su chico lindo y no de nadie más, pero recuerda que es una persona racional (la mayor parte del tiempo). Y luego por fin cae en la cuenta de lo que le han dicho antes.

Cinco minutos.

Hay una oportunidad.

 

*

 

La oportunidad se tambalea desde que llega a la pequeña sala privada de la sala del pequeño café que fue designado como lugar de encuentro. Llego antes y fue como un balde de agua fría cuando el chico que lo recibió lo miro de arriba abajo antes de preguntar:

—¿Tu eres el fan?

¿Eso era él ahora, un simple fan? Antes de tener alguna oportunidad termino en una de las sillas del pequeño privado. Los segundos comenzaron a pesar cuando nadie tomaba asiento frente a él. Cuando finalmente llego el coprotagonista de la historia su corazón se detuvo.

Yoichi sintió que podía respirar bien por primera vez en mucho tiempo.

Michael Kaiser estaba frente a él.

Michael Kaiser lo miraba de arriba abajo detrás de lentes oscuros.

—Mmm, eres muy parecido, pero la mayoría ya sabe que tengo un tipo, ¿qué te hace único?

¿Qué te hace único?

Eso dolió, aunque planteo otra horrible pregunta en su cabeza, ¿Cuántos se han acercado a él así antes?

Su mano tiembla debajo de la mesa, antes de respirar profundo y dar el salto.

—¿Aún te gusta ver las estrellas por la noche o prefieres más los libros está ves?

Es verdaderamente divertido y gratificante ver como todo el cuerpo de Kaiser se detiene y por fin sus ojos lo miran al rostro. Solo es un segundo donde aflora la inseguridad en el rubio antes de que esa sonrisa cruce ese rostro.

—Dame tu teléfono—la mano tatuada del alemán se extiende hacia él.

Yoichi suelta un bufido divertido.

—Exigente como siempre, ¿no?

Esta vez consigue una risa, ¿y no es por eso por lo que Yoichi ha esperado tanto?

—¿Alguna vez he sido diferente?

Es fácil extender su teléfono y ver al otro desbloquearlo fácilmente con una sonrisa engreída en su rostro calienta su pecho. Son solo unos clicks antes de que su teléfono sea devuelto.

—Háblame cuando estes libre esta noche, —se detiene a mirar su reloj y hace una mueca—tengo una leída de guion en veinte minutos, y según lo visto tú tienes entrenamiento.

Hay una pequeña sonrisa en el rostro del rubio cuando se gira a verlo por última vez.

Watashinonamaeha Maikerudesu. Hajimemashite Piero-chan.

Esta vez es Isagi quien se ríe en el pequeño lugar.

 

*

 

No es extraño para ninguno de los dos, que cuando finalmente consiguen tener tiempo libre al mismo tiempo que sus manos trazaron un camino algo conocido y sus labios se dieron la bienvenida. De alguna manera es similar a una bienvenida.

Michael tiene una casa alejada del ajetreo de la ciudad, con mucho verde rodeándola y un extenso patio.

—Para ver las estrellas.

Han llenado los espacios en blanco de ambos, con llamadas durante la cena o en el descanso de un ensayo, con mensajes burlones y referencias divertidas que pueden llegar a descontrolarse.

Dime la verdad, ¿Crees que nos hundimos en el titanic? He visto esa película demasiadas veces y hay mucha gente rubia y de ojos azules.

Es aquí donde seré la joven adinerada confundida con un enorme enamoramiento por un extranjero y te diré: Watashi o egaite kudasai, Yoichi.

Puedo pintarte al óleo.

Joder, Yoichi. Eso es lo más caliente que alguien me ha dicho en este siglo.

 

*

 

Yoichi aprecia tanto los momentos en los que puede pasar sus dedos por los cabellos rubios, cortos en algunos lados y largos por el frente, admitirá que no le molesta en lo absoluto las puntas largas entintadas en azul. Michael es hermoso en todas sus formas.

Los momentos mundanos son los mejores.

El pedazo de su corazón andante le ha confesado muchas cosas nuevas en el poco tiempo que han estado juntos. El pequeño secreto del otro.

—He buscado ser nosotros en todas nuestras vidas cuando tomo un papel.

Los ojos de Yoichi se abrieron ante aquello y que mejor acompañamiento que ver las puntas de las orejas de Michael rojizas.

—Incluso si es pequeño, una sola escena o no termina como me gustaría, mi manager dice que soy demasiado exigente.

Michael traza círculos en su palma.

—He sido un pirata, un aviador, soldado en una guerra, la voz de un niño en una animación que cambia de ciudad y no tiene amigos hasta que conoce a alguien completamente diferente a él.

Su ahora novio deja un casto beso en sus labios antes de agregar divertido.

—La ironía es que seré un jugador de futbol en mi siguiente papel.

—Puedo darte clases particulares—comenta esta vez Yoichi divertido.

—Por favor, soy bueno en el futbol también, aunque nunca diría que no ha estas clases particulares.

 

*

 

Hay un momento en especial, cuando Yoichi es lo suficientemente valiente y rápido, como para ganarle en la propuesta a su novio y deslizar el anillo de oro negro y piedra azul que Yoichi escucha uno de los motivos por los que piensa que el mundo y quien quiera que les permita seguir encontrándose una y otra vez, ha tenido razón todo este tiempo.

—Te he visto morir más veces de las que me gustaría, te he visto amarme como nadie lo ha hecho antes — las manos de Michael son lo único que lo clava al presente, mientras él dice eso. — Y es gracias a ti que me siento un ser humano todos los días.

Los ojos de Michael brillan mientras toman sus manos y ayuda tanto el sentir el metal frio en la mano del otro.

—Te amo tanto, Yoi-chi. —una hermosa y pequeña sonrisa ahí en esos labios—Por supuesto que me casaría contigo.

Yoichi ama estar vivo para presenciar esto.

Una vida juntos.

Notes:

Traducciones:
—kleiner Dämon, pequeño demonio.
—Es tut mir so leid, mein Liebe, Lo siento mucho, mi amor.
—Watashinonamaeha Maikerudesu. Hajimemashite Piero-chan, Mi nombre es Michael, es un placer conocerte, payasito.
—Watashi o egaite kudasai, Yoichi. Píntame, Yoichi.