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Conexiones

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#Hannigram #Conexiones #OneShot

—Me gustan tus lunares, Will.

—Yo en cambio los odio totalmente. ¿Por qué tengo tantos?

—Son preciosos. Todo tú. —Hannibal se acomodo mejor en su sillón para ver con más comodidad a su pareja. — ¿Sabías que hay una pequeña leyenda sobre como los lunares están en el lugar dónde más te besaron en el pasado?

—Oh no, no puedo creer que estés diciendo eso tú. —Will se rió — Como médico tu mejor que nadie sabe que eso es mentira... Y que solo ocurre por el agrupamiento del melanocito.

Will tomó un vaso de licor y le dió un sorbo.

—Hay cosas que la ciencia no puede explicar Will, es cierto que somos pura células pero... ¿Y si se agrupan ahí al recordar tu yo del pasado? Eso quiere decir que... En tu próxima vida tendrás lunares en los lugares que más he besado.

—No me alegra saber que está no es mi primera vida ni la última, o sea... ¿Quiere decir que después de morir voy a regresar de nuevo? Paso por favor. —Luego de unos segundos Will sonrió como si acabara de caer en entendimiento de algo. — Oye, Hannibal... El lugar en donde más tengo lunares es el culo, eso quiere decir que... ¿Es el lugar dónde más besaron a mi yo del pasado?

La sonrisa en el rostro de Hannibal se congeló y fue muriendo poco a poco, sus ojos brillaron con ira poco contenida. Will tenía un buen punto, toda su espalda y trasero estaban plagada de lunares y pecas, siempre había pensado que era algo muy sexy pero... ¿Será verdad la leyenda?

La risa de Will lo sacó de su meditación.

—Ay no, debes ver tu cara en el espejo Hannibal, no puedo creerlo... ¿Realmente te pusiste celoso de una leyenda? —Will no podía dejar de reír.

Hannibal solo veía a Will con seriedad, su esposo se puso de pies y se acercó a darle un beso.

—Mejor iré al trabajo, por favor no te pongas celoso de una pareja pasada inexistente. —Le dijo Will antes de salir del consultorio de Hannibal.

Cuando se quedó sólo se puso de pies y cogió uno de sus diarios en la biblioteca. Hace un tiempo estuvo buscando la forma de revertir el tiempo, de poder regresar al pasado.

Quizás era hora de terminar la ecuación y acabar con la persona que dejó esos besos en la piel de su Will.

*
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Will sintió como la cama se hundió, abrió los ojos y vio el reloj. 4:37 am. Casi gimió de frustración. Hannibal llevaba una semana aislado, solo llegaba a dormir en la madrugada y cuando Will volvía abrir los ojos ya la cama estaba vacía, había cancelado sus citas en el consultorio por al menos dos semanas... No entendía que ocurría con su esposo.

—Hannibal... —lo llamó Will.

—Shhhh.... Vuelve a dormir, cariño.

Will se quejó un poco pero se acurrucó contra los brazos de Hannibal antes de volver a dormir.

Hannibal estaba mirando el techo de su habitación fijamente. Lo había logrado, había logrado resolver las ecuaciones y eran unas coordenadas. Si su teoría no fallaba en dos días se abriría una brecha, una que solo se habría cada treinta y dos años.

Y lo conectaría con su yo del pasado... Así podría buscar a Will y evitar qué... Lo toquen.

No sabía que podía encontrar en el pasado, lo mejor era no decirle a Will en ir solo. Sí, eso haría. Sonrió al sentir como Will pegaba su fría nariz en su costado. Suyo, Will debía ser suyo en todas las vidas.

*
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Cuando cruzo la brecha pensó en que lo llevará lo más cerca de Will o al menos su Will del pasado.

Y ahora estaba aquí... Los árboles se veían tan parecidos pero más verdes, se podía respirar un oxígeno tan puro y... Caminó, necesitaba encontrar a Will y lo primero que debía hacer era vestir como la época, no podía llamar la atención.

Solo tenía cuatro días antes de que volviera abrirse la brecha y se cerrará por 32 años más. Así que debía apurarse.

Vio una vieja casa y se acercó, había ropa colgada en la parte de atrás y la tomó. No extrañarían esos pantalones y camisa.

—Que horrible ropa. —Dijo antes de huir. Ahora solo debía encontrar a su Will.

Estuvo caminando por un par de horas. Llegó a un pequeño pueblo y lo exploró, todo era tan medieval y olía tan mal, dio gracias de no haber nacido en esta época, lo hubiese odiado.

Al otro día fue igual, camino por todos lados hasta que... Lo vio, parecía estar bañándose en un pequeño riachuelo pero él reconocería ese cuerpo, era Will, lo había encontrado. Sonrió con emoción y caminó hacia el hombre.

Se acercó tan sigiloso que casi logra tocar al hombre por la espalda, si tan solo una espada no se hubiese puesto en su garganta.

—Alto. ¿Que crees que haces?

"Will" salió del agua con rapidez y corrió a vestirse, Hannibal pensó en el bisturí que cargaba, sería fácil deshacerse de su enemigo pero primero debía pensar todos los pro y contra.

—Solo quería hablar un momento con ese hombre.

—¿Por qué? ¿Quién eres tú? ¿Quién te envío? ¿Que tanto has visto?

Hannibal frunció el ceño, odiaba el tono de voz de ese sujeto.

—Nadie me ha enviado, y solo lo ví bañándose y quería preguntarle algo.

—Hmmm...

—¿Que querías saber? —Hablo por fin "Will" —Era su voz, la voz de su Will.

—¿Puedo verlos a la cara? Es incómodo no saber con quién estoy hablando.

Ambos hombres se vieron a la cara y parece que hablaron con sus mirada porque no se escuchó ningún ruido pero la espada que amenazaba a Hannibal, dejo de hacerlo.

—Bien. Entonces, ¿Quién eres?

—Mi nombre es Hannibal Lecter. —Dijo mientras se daba la vuelta.

Sus ojos se cruzaron con los del hombre que lo amenazaba con la espada y se congeló, la mirada que le regreso era de él mismo. Era él, el corazón empezó a latir con rapidez, estaba delante de él mismo.

El otro hombre estaba igual o más conmocionado que Hannibal, "Will" habló..

—¿Cómo es esto posible? ¿Quién eres realmente?

Hannibal los vio a ambos.

—¿Como se llaman?

El hombre de la espada iba a hablar pero "Will" lo impidió.

—Responde primero las preguntas.

Hannibal sonrió, sí, definitivamente este era su Will.

—Soy Hannibal Lecter, yo... Supongo que soy tú. —Dijo mientras señalaba al otro hombre.

—Es imposible.

—Soy tú... Del futuro.

—¿Futuro? — preguntaron ambos.

—Sí, me refiero a otra época. El pasado es ayer y el futuro es el mañana. —Hannibal intento explicar.

—¿Cómo es eso posible? ¿A caso eres una especie de brujo? —El hombre volvió a alzar su espada.

—No, no. —Hannibal levantó ambas manos en rendición. —Yo solo vine aquí por curiosidad. Nunca pensé que aquí también seríamos pareja.

Ambos hombres abrieron los ojos y se vieron. "Will" apretó el brazo del hombre que sostenía la espada.

—Cállate. Si alguien llega a escuchar eso... Nos ejecutarán.

—Oh.

—Como... ¿Cómo lo sabes?

—Primero digan sus nombres y responderé. —Dijo Hannibal. Él había respondido sus preguntas y lo menos que debían hacer los otros hombres eran devolverle el favor.

—Me llamó Galahad. — Respondió la copia exacta de Will.

—Yo soy Tristán. —Dijo el hombre con el mismo rostro de Hannibal.

— Tristán y Galahad. —Repitió Hannibal mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. —Que hermosos nombres.

—Entonces... ¿Si eres del futuro que haces aquí? —Preguntó Galahad.

—Como dije curiosidad. Mi esposo... Eres tú.

—¿Soy yo?

Tristán frunció el ceño. Y Hannibal le sonrió.

—Sí, eres tú pero del futuro, así como yo que me parezco tanto a Tristán, hay otro hombre que es la copia exacta de tí.

Galahad abrió los ojos con sorpresa.

—Él, ¿vino contigo?—Preguntó con curiosidad Galahad.

—No. Nunca le dije que vendría aquí.

Galahad miró a Tristán.

—Ya veo que hasta en el futuro... Sigues haciendo tonterías sin decirme.

Tristán se rió.

—Pero ¿por qué venir aquí?

—Yo... —Hannibal suspiró, suponía que podía ser sinceros con ellos,— Hay una leyenda, que habla de como los lunares de las personas estan en los lugares donde más fueron besados en su vids pasada. Will... Mi Galahad del futuro, tiene muchos lunares en su... Trasero y yo...

Galahad torció los ojos hacia arriba con molestia.

Tristán se rió con fuerza.

—Definitivamente, esa leyenda es correcta, porque ese es el lugar que más le beso.

—Cállate.

*
*
*

Tristán y Galahad tenían un lugar apartado de todos, su lugar secreto.

Hablaron de todo, Hannibal le contó tantas cosas y ellos igual. Hannibal se enteró de que su relación era completamente en secreto, en como sufrían con la incertidumbre de que en cualquier batalla podrían morir.

—Will y yo estamos casados.

Tristán lo vio tan intensamente cuando Hannibal dijo eso. Y luego miró a Galahad.

—Ni lo pienses, sabes que es imposible para nosostros.— Dijo Galahad con tristeza. — Tú mundo suena hermoso, pero aquí no tiene cavidad.

Tristán cerró su puño con frustración

—¿Por qué?

Hannibal desvío la mirada, podía entender la frustración de Tristán. El mataría a todos los que se opusieran a qué este junto a Will.

—Porque somos guerrero y lo máximo que podemos aspirar es follar un poco y que el día que nos toque morir sea rápido e indoloro. —Galahad suspiró — Pero no importa... Porque me alegra saber que quizás no podamos estar siempre en esta vida pero en la siguiente y en la siguiente lo estaremos, sin importar qué... Me buscarás y te buscaré...

Tristán se acercó y tomó la mano de Galahad.

—Te buscaré hasta en el mismísimo infierno.

Hannibal escucho eso y sonrió, sí... Definitivamente, él buscaría a Will hasta en el infierno. Sus almas estaban conectadas.

—¿Puedo tocarlos a ambos? —Preguntó Hannibal luego de un rato. —Me gustaría dibujarlos cuando regrese a mi época.

Tristán y Galahad se dejaron tocar, Hannibal fue delicado... Lo detalles de los broches en sus cabellos... Los tatuajes que tenían en sus piel. Estás personas eran él y Will... Eran... Hannibal lloró.

—Son hermosos.

El resto de la noche siguieron hablando del mundo, de sus cambios en el futuro y un poco de todo.

Tristán se había dormido y Galahad estaba a punto de dormir...

—Galahad, Galahad. —Lo llamó por lo bajo.

—¿Uhmm?

—¿Podrías hacerme un favor?

—¿Que cosa?

Hannibal sonrió. Antes de susurrarle su petición.

—Diablos no puedo creer eso... Está bien, lo haré.

—Gracias.

*
*
*

Estaba en su despacho dibujando, podía dibujar cada detalle como si los tuviera presente.

La puerta se abrió de golpe.

—¿Se puede saber dónde mierda estabas, Hannibal? Te perdiste tres días... TRES!!!! —Will reclamaba enojado.

—Llegaste!!! —Hannibal estuvo esperando que Will llegara del trabajo. Se levantó de su sofá y se fue a abrazar a su esposo con fuerza. —Te amo.

—Esta vez no te libras solo con un te amo. Habla, Hannibal Lecter..

Y habló, contó todo... Sin omitir ningún detalle. Cuando terminó de contar, Will lo veía de forma extraña.

— ¿Te drogaste?

—Por supuesto que no.

—Es que... Es imposible creer que...

Hannibal se desabrochó su pantalón y lo bajo.

—Mirá. —Dijo mientras señalaba su abdomen.

Desde el ombligo hasta su pene habían una reguera de lunares que antes no habían estado ahí.

—Esto prueba que la leyenda es cierta. Le pedí a Galahad que repartiera besos en esta zona cada vez que pudiera y... Cuando regresen ya estaban ahí.

Will lo veía con los ojos lleno de sorpresas. Se acercó y pasó su mano por todo el vientre de Hannibal mientras trazaba los lunares.

—Esto es... —Will vio el dibujo que hacía Hannibal. — Ellos son...?

—Sí.

—Son preciosos. —Fue todo lo que dijo Will antes de abrazar a Hannibal.

Hannibal sonrió.

—Tambien le pedí a Galahad que se dejara besar los testículos. Deberías checarlos....

—HANNIBAL!!!

La risa de ambos fue todo lo que se escuchaba. En esta vida... Por fin podrían estar juntos.

 

#Fin.