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Secretos de sangre fuego

Summary:

Draco Malfoy es un mago de 13 años, durante unas vacaciones en la casa de un pariente en Rumania, descubre su conexión ancestral unas majestuosas criaturas: Dragones. Esta revelación le brinda una nueva perspectiva hacia las criaturas mágicas y lo lleva a cuestionar las creencias con las que fue criado, marcando el inicio de su viaje de autodescubrimiento y redefiniendo su identidad en el mundo mágico.

Notes:

++++++
-Slow Burn-
¡Hola! este es mi primer fic c:
La historia se compondrá de 5 arcos

Los personaje de esta historia no me pertenecen
Esta historia NO tiene fines comerciales
Esta historia NO tiene permiso de ser subida a otras plataformas

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capitulo 1: Dragón

Chapter Text

El viento rozaba cada centímetro de su cuerpo

brindándole una sensación de libertad que no podía comparar con ninguna otra. 

Felicidad, comodidad, hogar. 

Ante sus ojos se extendía un hermoso campo abierto con un lago...

 

–¿Cómo es que puedes dormir tanto?– escucha una voz que no logra reconocer de inmediato mientras alguien corre las cortinas del dosel de la cama. Abriendo lentamente sus ojos, Draco finalmente ve quién interrumpe su sueño: Blaise Zabini.

 

–Maldita sea, Blaise, apenas está amaneciendo– tratando de incorporarse y frotándose los ojos ante el repentino despertar. Blaise bufa por lo bajo ante la queja de Draco.

 

–Pues claro, ayer dejaste en claro que querías ser despertado apenas amaneciera para dejar esta 'pocilga' que llaman escuela– le recuerda su amigo, mientras se gira para ir a su lado del dormitorio compartido y terminar de guardar sus pertenencias.

 

Draco no pensó mucho en el sueño que acababa de tener. Desde que comenzó su año escolar, había tenido sueños extraños en los que predominaba la sensación del viento en la piel y distintos paisajes que parecían ser de Europa del Este. Sin embargo, hoy era el último día de su segundo año en Hogwarts y aparte de la petrificación de los sangre sucia, no había pasado nada particularmente interesante.

Claro que había suspendido los exámenes, pero a estas alturas no sabía si eso era bueno o malo. Se había preparado exhaustivamente para poder rendir de forma satisfactoria y cumplir con las expectativas de su padre. Pero sin los exámenes, ¿cómo podría demostrarle a su progenitor que estaba siendo un digno heredero Malfoy? En cierta forma, esto solo había complicado las cosas.

Finalmente, Draco se levantó y se dirigió al baño para su rutina matutina. Una hora después, ya estaba listo para bajar a desayunar. En el comedor, nada interesante ocurre, aparte de las conversaciones sobre cómo Potter había salvado a la chica Weasley (la comadreja menor) de una forma que nadie entendía del todo pero definitivamente fue de lo que cualquier estudiante común haría. Típico, siempre tenía que haber algo en lo que fuera el héroe, el chico dorado. 

Terminó su comida para dirigirse nuevamente a su dormitorio y en un abrir y cerrar de ojos, Draco se encontró en el Expreso de Hogwarts, de vuelta a Londres. Durante el viaje, nada fuera de lo normal sucedió: Vincent y Greg comían los chocolates que habían comprado en el tren, Theo leía un libro (¿una novela?) junto a la ventana, mientras que Pansy y Blaise habían salido, quién sabe dónde, a hacer quién sabe qué.

Esto le permitió a Draco tener tiempo para reflexionar sobre el año escolar: lo bueno, lo malo y lo exasperante que podía ser Potter, ya que cada año parecía proponerse ser más molesto. No le bastaba con ser “el niño que vivió” y la celebridad del mundo mágico; no, también tenía que ser un puto hablante de pársel, que desde el punto de vista de Draco, eso era el sueño de cualquier Slytherin. ¿Por qué debería tener este don un Gryffindor? Simplemente, no era justo. Y como si fuera poco probablemente lo usó para salvar a la comadreja menor, no tenía pruebas pero tampoco dudas.

Perdido en sus pensamientos, Draco pasó todo el viaje hasta llegar a King's Cross. Al detenerse el tren en la estación, pudo ver a su madre esperándolo, por lo que comenzó a prepararse para bajar.

 

–Ten un buen verano, Draco. Supongo que nos veremos en las reuniones organizadas en la mansión– despidió Theo de manera estoica, siendo esto lo primero que decía en todo el viaje.

 

–Veo que recordaste que no estabas solo en el vagón– levantando una ceja y sonriendo levemente a su compañero, a veces Draco no entendía a Theo, pero siempre le agrado su compañía. Theo no se inmutó ante el comentario 

 

–No quería interrumpir tus pensamientos. Se veía que estabas muy entretenido en tu batalla mental, en la cual puedo asegurar que Potter estaba involucrado– finaliza diciendo con una pequeña sonrisa de superioridad y sale rápidamente del vagón, dejando a Draco boquiabierto y frustrado. 

 

–Pero yo…– comenta para sí mismo, si bien lo dicho por su amigo era cierto, bueno, no era muy digno admitirlo. 

 

 

Se bajó del tren dejando atrás su segundo año se acercó a su madre quien con una suave caricia en la cabeza lo recibió –Mi dragón te extrañe tanto este año– murmuro besando su frente –Vamos, tu padre nos espera en la mansión– dijo posando la mano delicadamente en su hombro y guiandolo al punto de aparición más cercano, dejando que los elfos se encargaran del equipaje.

Sin mayor esfuerzo, aparecieron frente a las altas rejas negras que marcaban la entrada a los jardines exteriores de la mansión. Estas se abrieron al momento que las protecciones de la casa sintieron la llegada de sus amos, dando la bienvenida a un hogar que Draco no sabía había extrañado tanto. Los hermosos jardines a los costados del camino, llenos de narcisos, tulipanes y lavanda que jugaban entre los tonos lilas y blanquecinos, creando un paisaje perfecto junto a los majestuosos pavos reales que habitaban su hogar. Draco tomó con cuidado la mano de su madre, con un poco de vergüenza, ya que no era un niño pequeño, pero había extrañado el contacto con su madre, en respuesta su progenitora le correspondió con un apretón de mano y una sonrisa maternal pues siempre sería “el niño de mamá”.

Al entrar a la mansión, se dirigieron directamente al estudio de su padre, quien los esperaba. Sentía nerviosismo mientras se acercaba a su destino. ¿Qué iba a decir? Ese año no hubo exámenes, por lo que no pudo demostrar su valía ante su padre, quien el año anterior había estado muy enojado porque Draco quedó en segundo lugar de su generación, después de una sangre sucia. Soltó la mano de su madre con delicadeza justo antes de entrar al estudio, fue recibido por una gélida mirada que le indicaba que algo no andaba bien. Tal vez su rendimiento escolar era aún más importante de lo que creía, y el hecho de no haber sido excepcional o de no obtener las máximas calificaciones en los exámenes finales (que no se realizaron) habría agravado la situación con su padre.

 

–Draco–, dijo Lucius, haciendo sobresaltar a Draco. –Acércate, tu madre y yo debemos hablar de un tema serio contigo– Draco miró de reojo a su madre y obedientemente se acercó al escritorio de su padre, donde quedó expectante sobre la conversación que iban a tener. Estaba 99% seguro de que sería castigado al menos una semana por su rendimiento y calificaciones.

 

–El Ministerio ha retomado las redadas a nivel macro luego de recibir algunos comentarios sobre lo sucedido en Hogwarts...– comenzó diciendo mientras arrastraba su voz. Draco lo miraba inseguro. ¿Lo sucedido en Hogwarts? ¿Qué tenía eso que ver? Se preguntó mirando a su padre, esperando que continuara. Estaba desconcertado con el tema, pero no era tan estúpido como para sacar a relucir su fracaso escolar.

 

–A pesar del mis influencias en ministerio no conseguí dejar a la mansión exenta de estas investigaciones por lo que tendremos que mover algunas reliquias familiares para evitar que sean confiscadas por esa gente que, a diferencia del año anterior, vendrán más de una vez a la mansión– termina con un marcado desagrado en su voz, que Draco comparte, no es agradable que aurores y extraños entren a tu hogar a hacer quien sabe que, aun hay algo que le molesta, a pesar que agradece saber la situación de la mansión como heredero de la familia, aun no entiendo porque su padre lo convoca para esto. 

 

–Debido a esta situación– ahora es su madre quien comienza a hablar –Habrá mucho movimiento en la mansión y hemos decidido que mientras se realizan estas –visitas– tu y yo vayamos de vacaciones a Rumania con el tío Vasile Malfoy, ya coordinamos con él y está dispuesto a recibirnos hasta el 30 de Agosto, así tu padre no tendrá que preocuparse y podrá hacerse cargo de las gestiones en la mansión– habla resolutivamente, razón por la que Draco tarda un par de segundo en procesar todo lo que sus padres le están informando.

 

–¿30 de Agosto? pero eso es todas las vacaciones, que pasara con las reuniones y fiestas que solemos tener en esta época, además que recuerde nunca hemos pasado un Lughnasadh sin padre– levemente alterado pero sin aumentar su volumen de voz, perdería todas su vacaciones para ir donde un viejo que no conoce porque a los aurores se les ocurrió registrar su casa, otra injusticia más sumada a su lista del año –¿No podría quedarme en la casa de alguno de mis amigos?– preguntó tentativamente

 

–Claro que no– Alza la voz Lucius siendo tajante en su mensaje –¿Qué pensarían los demás? a pesar de que no pude evitar que nuestra mansión estuviese exenta de la inspección, logre que nadie sepa que nuestro hogar es uno de los que están en la lista, si vas quedándote de casa en casa, empezarán a sospechar que algo sucede y lo que pasen los días será obvio, no podemos dejar que las otras familias se enteren que estamos dejando entrar aurores en la mansión, es más prudente que viajen los dos de vacaciones– dice con un volumen de voz más controlado que con el que inició.

 

Bien, era una batalla perdida, o al menos así lo sintió cuando miró a su madre y esta solo le devolvió una mirada compasiva ya que claramente estaba alineada con lo que decía su padre y sin más que hacer simplemente asintió.

 

–Sí padre, lamento mi comportamiento, no pensé en la consecuencias de lo que propuse– 

 

–Parten mañana por la mañana, verifica que los elfos hayan arreglado tus cosas. Deben estar a las 10 am en el ministerio para tomar el traslador que lo llevará al ministerio de Rumania, ahí los estará esperando Vasile para llevarlos a su estancia, puedes retirarte a tu cuarto– despidiendo a su hijo, quien obedientemente cumplió la orden asignada.

Esa noche y al igual que muchas en el año, fue libre y ligero en la comodidad única que le brindaban sus extraños sueños.

 

 

Su madre lo despierta amorosamente a la mañana siguiente, se viste, da una mirada rápida a su equipaje y baja a desayunar.

Llegando al comedor ve que todo ya está preparado y sus padre lo están esperando en sus asientos, rápidamente toma su lugar y comienza el desayuno. Sus padres comentan las noticias de “El Profeta” mientras que él comienza a mirar su alrededor dándose cuenta de algo. 

 

–¿Y Dobby? no lo vi ayer en la estación y tampoco cuando los elfo arreglaban mi equipaje– su pregunta hace que la cara de su padre se agrie. 

 

–Lo liberé, era un elfo inepto e inservible, lo cambiaré por uno mejor para ti– responde con un tono que no deja espacio para decir algo más por parte de nadie. Draco gira levemente a mirar a su madre quien de nega con la cabeza indicando que no haga más pregunta,  no es idiota, sabe cuando quedarse callado. Subió nuevamente a su cuarto, revisó sus últimas pertenencias despidiéndose de su cuarto, dos meses lejos. Una mierda. Pero ya no había nada que hacer, pasaría sus vacaciones lejos en la casa de un viejo soltero y aburrido.

Bajo para encontrarse con sus padres, salieron todos juntos de la mansión y cuando ya estuvieron a las afueras del jardín su madre posó la mano en su hombro, inmediatamente sintió el inconfundible tirón de estómago que te generan las apariciones, llegaron todos juntos al punto de aparición del ministerio. No era primera vez que Draco estaba ahí, desde pequeño había acompañado muchas veces a su padre al trabajo, pues debía aprender a comportarse en estas situaciones desde pequeño. Desde aquel punto  emprendieron camino llegando a una oficina donde les esperaba un mago que tenía una gran llave en sus manos.

 

–Sr. Malfoy qué gusto verlo, estábamos esperando su llegada y la de su familia, estamos realmente honrados de servirles– dice el mago mirando brillantemente a su padre y luego a ellos. Lamebotas, odia a los lamebotas, entiende su comportamiento después de todo eran Malfoys, lo mejor de lo mejor, pero odiaba ese comportamiento en los mago inferiores, le daba asco. Lucius por su parte lo miró altivamente levantando una ceja. 

 

–No esperaba que fuera de otra forma, Jones. Ahora si me permites, mi esposa e hijo tienen un viaje agendado y no quiero que se retrasen–  

 

–¡Oh! por supuesto Sr. Malfoy, qué descuido el mío, siganme al sector 1 donde podrán activar el traslador a su destino– responde el mago (¿Jones?) mientras comienza a caminar un sector a la izquierda del interior de la oficina con otro cartel que decía “Sector 1 - VIP” el lugar era más grande de lo que parecía. Al llegar al sector indicado había una reja que encerraba el perímetro circular de un círculo de runas en el piso –Por favor por aqui, su esposa e hijo deben pararse sobre el círculo de runas y activar el traslador– ante lo dicho Lucius los mira. 

 

–Que tengan una agradable estancia en Rumania, nos veremos en dos meses, Draco, comportarte como el digno heredero que eres–  termina diciendo, “cuanto amor ¿no?” piensa Draco, quien aun a veces recordaba el cariñoso padre que tenía antes de que cumpliera 7 años. 

 

–Sí padre– porque era lo único que realmente podía decir en esta situación, posicionándose dentro del círculo de runas para el viaje.

 

–Adiós querido, nos vemos en dos meses– despide amablemente su madre lo que, aunque no todos lo noten, genera un pequeño gesto de cariño en su padre, que por supuesto controla ya que los Malfoy no muestras sus emociones en público. Cuando su madre llega a su lado el mago regordete vuelve a hablar 

 

–¡Excelente! por favor cuando el conteo llegue a 0 activen la llave– dice levantando su varita la cual se desprende un halo que forma el número “5” y comienza a cambiar “4”, “3”,  “2”,  “1”,  “0” y ahora no es solo el tirón en el estómago, siente que todo da vueltas, como si su cuerpo de desarmara y armada de nuevo, no sabe cuánto tiempo pasó solo que en un momento estada en Reino Unido y ahora estaba en el ministerio en Rumania con su madre sujetándolo para que no cayera al suelo luego de la extrañas experiencia.

 

–Tranquilo Dragón, ya hemos llegado– escuchó la voz de su madre cuando intentaba estabilizarse. 

 

–Lady Malfoy, un gusto recibirla con su hijo, soy Mihael Stoica, se me encargó recibirlos en esta ocasión, un gusto conocerlo heredero Malfoy– saludó un mago de acento peculiar, pálido cual papel y completamente vestido de negro “Se parece a Dracula” pensó Draco arrugando la nariz, pero no dijo nada debia comportarse como le instruyó su padre.

 

–Muchas gracias por recibirnos Sr. Stoica–, agradece la bruja mientras verifica que su hijo se encuentre bien. –¿Podría guiarnos con el Sr. Vasile Malfoy por favor? creo que nos está esperando– dice una vez que está conforme con el estado en el que ve a Draco. 

 

–Por supuesto el Sr. Vasile los está esperando en la sala principal donde se recibe a los visitantes del extrangero, déjenme guiarlos– comienza a caminar en dirección hacia unos pilares que forman un arco en el cual está escrito tallado en piedra “Bine ați venit”, cuando lo atraviesan ve una gran cantidad de brujas y magos además de muchos letreros flotantes y tallados en piedra que no entienda. Draco se cuestionó la decisión de aprender ruso en vez de rumano cuando tenía 7 años, por otro lado, como putas iba a saber que necesitaría hablar rumano en algún momento, su padre tenía negocios en Rusia no en Rumania, en fin no servía de nada cuestionarse ahora. Caminaba metido en sus pensamientos cuando chocó con una persona. 

 

–¡Pero que mier…!– no alcanza  a terminar cuando es interrumpido. 

 

–¡Draconis!– si, sabe que está en problemas, usó su nombre completo de la constelación, no “Dragón”, no “Draco”, la había cagado y ni siquiera sabía cómo. 

 

–Por Salazar, te he dicho que debe caminar prestando atención a tu alrededor, no es digno de un heredero divagar y chocar con mas persona, además no quiero pensar cómo iba a terminar esa frase– una feroz mirada hace retroceder a Draco y mirar muy avergonzado a la persona que tenía al frente, era alto, pálido, con barba y con un cabello largo y trenzado, tan blanco como el suyo, era como una versión barbuda de su padre con unos 50 años, pero con un poco más de estilo al vestir, no es que si padre se vistiera mal, pero esta persona vestía pantalones de cuero café oscuro casi negro con botines negros y camisa color crudo suelta, combinaba muy bien. 

 

–Siento no haber mirado el camino y chocar con ud señor– se disculpa con una reverencia.

 

–¡Oh! chico no te preocupes, no me ha molestado además, estoy feliz de ver a mi sobrino después ¿de cuánto? ¿11 años? o fueron ¿12?– comenta el mago extendiendo sus brazos para tomarlo suavemente de los hombros y dedicarle una sonrisa. 

¿Qué? ¿Sobrino? ¿él era el tío Vasile? y qué es eso de volver a ver, Draco estaba seguro de que no conocía al hombre en frente de él, así que mientras estaba inmobil miró con incertidumbre a su madre quien solo hizo una mueca de cansancio tocando el puente de su nariz.

 

–Muchas gracias Sr. Stoica desde aquí me ocupo yo de guiar a mi familia– sentencia el mago alto soltando su hombros –¡Oh! mira como has crecido pequeño Drekki si no era tan solo ayer que corrías por mi jardín, estoy muy feliz de verlos. Narcisa como siempre un gusto de recibirlos– acercándose a su madre tomando delicadamente su mano y besándola cortésmente. 

 

–Gracias Vasile, ha pasado mucho tiempo, muchas gracias por recibirnos estas vacaciones– responde la bruja amablemente bajando suavemente la mano y caminando para posicionarse al lado de su hijo. –Draco, él es tu tío Vasile Malfoy nos quedaremos con el saluda apropiadamente– dice su madre haciendo énfasis en su nombre, supone que es debido a que su tío lo llamó ¿Dreggi? o algo así, porque usaría un nombre tan raro ¿sería la versión rumana de Draco? ¿Había olvidado cómo se llamaba? quien sabe. 

 

–Un gusto conocerlo tío, espero que nos llevemos bien en este tiempo– haciendo reverencia de forma estoica y digno mago purasangre, es cuando recibe una gran palmada en la espalda que aparentemente estaba destinado a ser amistoso más que agresivo por parte de su tío. 

 

–¡No sea así! Somos familia, no son necesarias tantas formalidades, ahora vamos a casa, nos está esperando un almuerzo espléndido, Draco– dando a su madre una mirada que no pudo descifrar. Si al comienzo pensó que se parecía algo a su padre, no, definitivamente este era el Malfoy más raro que había conocido, miró a su madre para entender qué rayos pasaba pero solo negó con la cabeza y siguieron a su tío al punto de aparición que los llevaría a la casa en la que pasarían lo próximos dos meses.

 

 

Llegan a “casa” la cual es algo así como una pequeña mansión en un campo lleno de vida y cerca de un bello bosque, tenía tres pisos era amplia hacia los lados, muros color blanco, bigas color madera y un techo puntiagudo un poco gris con musgo, parecía una gran casa sacado de un cuento de hadas para niños, que horror, ¿aquí vivirá los próximos meses? 

 

–Hogar dulce hogar, ¡Rupert!– e inmediatamente de un “poof” aparece un elfo ¿vestido? es decir, bien vestido, llevaba una camisa y pantalones blanco junto con chaleco sin mangas negro encima. 

 

–Dígame Sr. Vasile, ¿en que lo puedo ayudar?– preguntó el elfo dirigiéndose al mago mayor. 

 

–Por favor lleva las cosas nuestros visitantes a los cuartos que hemos preparado y cuando termines baja para que podamos almorzar– responde alegremente tratando al elfo con familiaridad y casi como su igual, esto desconcertó enormemente a Draco. 

 

–Por supuesto señor, arreglare las cosas de inmediato– y en un "poof" desaparece nuevamente.  

 

–Bueno, mi hogar es su hogar, sientanse como en casa, son libre de usar cualquier habitación de la mansión o de ir al pueblo cercano a buscar lo que deseen, Rupert el elfo de la casa estará para lo que necesiten desde las 8 am, que es la hora del desayuno hasta las 8 pm después de la cena, si lo llaman fuera de horario probablemente no venga ya que es su tiempo libre, a menos claro que sea una emergencia– dice Vasile ajeno a la incredulidad del chico que tenía en frente.

Horarios. ¿Acababa de decir horarios? ¿Para los elfos? 

 

–Eh… ¿tío Vasile?… pero es un elfo doméstico ¿no? la gracia es que estén al llamado a cualquier hora y en cualquier lugar, están vinculados a tu magia ¿correcto?– estaba escéptico ante la situación y desea resolver sus dudas ante la actitud de su familiar.

 

–Bueno, si, estamos vinculados mágicamente pero no como el sistema inglés, por supuesto que no, el vínculo mágico presente aquí es más como un contrato laboral ya que también se establece un pago por los servicios, no necesariamente de forma monetaria, esto queda a acuerdo entre las parte involucradas– aclarando las dudas de su sobrino mientras camina a la sala de estar para tomar asiento en un esponjoso sitial.

Draco mira aún más incrédulo a su madre quien pensó estaría horrorizada por lo escuchado, pero esta solo ignora toda la situación y se sienta en otro sitial al frente de su tío, siguiendo su actuar se sentó en un sillón vacío en silencio. Era extraño, demasiado extraño para lo que estaba acostumbrado.

 

–Señor, las cosas ya están en el lugar asignado y la comida ya está servida– decía el elfo repentinamente apareciendo en la sala.

 

–Brillante pasemos al comedor, Rupert ¿almorzaras con nosotros o te tomaras la hora?– pregunta su tío al elfo de forma cotidiana y sin importancia, pero antes que se dé respuesta a esa pregunta Draco no logra detener su boca.

 

–¿Almorzar con nosotros? ¡Qué ridiculez! ningún mago ni mucho menos sangre pura comería en la misma mesa que un elfo doméstico – escupe con todo el veneno que podría transmitir en su voz, porque ya no podía soportar el extraño comportamiento de su tío, era como si estuviera en una dimensión paralela, no lo entendía, los elfo eran seres inferiores cuyo único propósito era servir a los magos ¿Por qué lo trataba como si fuera un mago más?.

 

–Creo que el joven no desea mi presencia, me tomaré la hora libre, con su permiso– respondió el elfo y con un "poof" desapareció.

 

–¿Qué te sucede Draco? tendrás que disculparte con Rupert más tarde, eso fue de muy mala educación, habría pensado que te educaron mejor– reprende Vaseli indignado por el trato que su sobrino le habría dado al elfo de la casa.

 

–¿Disculpas? ¿Quieres que me disculpe con el elfo? ¡jamás me rebajaría a algo así! solo dije la verdad, no tenemos porque compartir comida con seres así de inferiores, deberían agradecer que les permitimos estar cerca, es lo mismo con los muggle– defiende ante las acusaciones que se habían dicho en su contra y ante esto su tío lo miró gélidamente durante segundos que se sintieron como horas. Si, bueno en eso sí se parecía a su padre. 

Vaseli suspiro –Hablaremos luego de comer, deben estar cansados y seria un muy mal anfitrión si no los hiciera descansar y comer cómodamente– levantándose del sitial en el cual estaba y caminando hacia otra habitación. 

 

–Pero ¿Qué le pasa? madre ¿Qué dije mal? solo hice ver lo obvio– pregunta ya exasperado por toda la situación en el nuevo lugar.

 

–Hijo, tu tío no es malo, solo que esta rama de la familia es… peculiar y es una de las razones por las cuales tu padre y abuelo no entablaban muchas relaciones aquí– dice su madre mientras esta se levanta camino a la habitación donde había entrado anteriormente su otro pariente.

 

 

El almuerzo pasa mayormente interacciones entre su madre y su tío sobre actualizaciones banales de sus vidas, por su parte el no habla ni una sola palabra en toda la comida, tampoco nadie se dirige a él hasta el final del almuerzo 

 

–Draco, acompáñame al jardín trasero por favor, hay algo que quiero que veas– declara su tío con una voz que si bien es amable no deja espacia para desobedecer, por lo que se para y camina tras de él hacia lo que supones son los jardines traseros de la residencia. 

Caminan un tiempo internándose en un pequeño bosque que es parte de los terrenos hasta encontrar un pequeño jardín natural escondido entre los árboles, aquí el mayo le indica con su mano donde sentarse y él lo sigue.

 

–Draco ¿Qué crees que es la debilidad?– pregunta apenas se sienta.

Se desconcertó un segundo y luego inmediatamente se dió cuenta, le darían un sermón. Vaya mierda, ya quería irse y apenas había llegado al lugar, sin embargo, prometió a su padre comportarse y aparentemente eso engloba el tener que escuchar a su tío medio loco sobre quién sabe qué.

 

–La debilidad, tío, es la falta de poder y fuerza para lograr tus ambiciones y evitar que otros te pasen por encima como también debilidad es la dependencia de otros– dictamina con seguridad, es algo que su padre siempre le ha dicho a lo largo de su vida, bueno, por lo menos la primera pregunta fue sencilla. 

 

–Entonces, si alguien no quiere ser débil, debe tener fuerza, poder y ser completamente independiente– dijo lento y tentativamente –¿Y consideras que todos lo más débil que tú son seres inferiores?– pregunta finalmente, a lo cual Draco fácilmente responde 

 

–Por supuesto–

Su tío lo queda mirando –¿Has cocinado alguna vez?– pregunta

 

–No.– responde Draco

 

–¿Has lavado ropa?–

 

–No.– 

 

–¿Has limpiado tu cuarto?–

 

–¡No!– horrorizado –¿Por qué preguntas eso, sabes que todo eso son tareas de elfo doméstico – dice exasperado alcanzando sus límites de paciencia.

 

–Yo veo que eres muy dependiente de los elfos domésticos ¿no es eso una debilidad? ¿no significa que tienen poder sobre ti? y eso ¿no significa que tu eres un ser inferior a un elfo? digo, esto basándome solo en tu definición de debilidad– termina diciendo el mago, Draco está boquiabierto, nunca en la vida lo habían insultado tanto ¿Inferior? ¡Por favor! es un Malfoy nadie es inferior a un Malfoy y mucho menos inferior que una mugrosa criatura mágica.

Draco se para rápidamente de su lugar –Soy el un Malfoy y no cualquiera, soy el heredero, nadie está por sobre nosotros– dice girando con la intención de irse ya que no puede seguir escuchando tales estupideces, pero es sujetado del brazo 

 

–Me terminas de escuchar, porque esto es importante. Creo tienes un concepto bastante errado de lo que es un Malfoy, pero entiendo que no es tu culpa, ni siquiera la de tu padre o abuelo, asi que sientate– dijo su tío sin agresividad pero con una voz de mando difícil de ignorar, por lo que obedeció.

 

–¿Cómo puedo estar equivocado sobre cómo es un Malfoy?– pregunta desafiantemente, podrá haberse quedado pero eso no quiere decir que se quedaría sumiso.

 

–Porque hace muchos años hubo un heredero que decidió botar las tradiciones familiares hundido y cegado por la idiosincrasia de inglaterra mágica– termina de hablar para silbar fuertemente, no entiende porque, hasta que ve llega un pájaro pequeño y muy colorido, que se posa en su hombre y restriega su plumaje en la mejilla del hombre 

 

–Que asco, ¿Porque dejas que haga eso? además no parece de aquí– dice Draco, ya sin importarle nada, se había guardado mucho sus pensamientos en la última hora. 

 

–Es un Fwooper, y se llama “Flo” no son de aquí, lo conocí en un viaje a África y nunca más se quiso separar de mi, es mi pequeño amiguito así que te pido seas respetuoso– responde el mago mayor –Esto es algo de lo que realmente significa nuestro legado y ascendencia– dice ahora mirando a Draco mientras levanta un esquina de sus labios esbozando un sonrisa, el ave despega de su hombro y el hombre mayor se levanta –Sígueme debemos caminar un poco más– da media vuelta internándose más en el bosque.

 

–Como has de saber el primer Malfoy data desde el siglo XI en inglaterra, sin embargo mi padre me contaba que antes de esto, éramos una casa fuerte debido a nuestro vínculo con las criaturas mágicas de distinto tipo y particularmente con las peligrosas– seguía caminando frente a Draco quien por su parte estaba un poco aburrido con la presencia del mago y las cosas que decía, sin embargo continuó caminando detrás de él.

 

–Teníamos ritos de vinculación con criaturas que nos hacían más fuertes como también nombre tradicionales, en el siglo XVII Brutus Malfoy consideró estas prácticas arcaicas y estúpidas eliminando toda tradición familiar, para ese entonces milenaria. Sin embargo su hijo menor no estaba de acuerdo con lo que su familia se estaba convirtiendo, tomó lo que pudo y se fue– terminó y guardó unos segundos de silencio. 

 

–¿Algo así como un traidor de sangre?– Pregunta Draco al entender que este hijo de la familia se había prácticamente auto desterrado al no estar de acuerdo con el actuar del jefe de la casa y eso no es más que ser un traidor de sangre solo que no lo hicieron tan evidente, entonces no fueron quemados del árbol. Tal vez por vergüenza a que se dijera que los Malfoy tenían un traidor de sangre.

 

–Wow si que tienes un buen vocabulario para discriminar el resto, pero dime ¿Quien es un traidor de sangre? ¿Alguien que trata de preservar la esencia de su familia? o ¿Alguien que adopta malas prácticas del lugar al que llega?– finalmente se detiene y gira para mirar cara a cara a Draco, en realidad, aunque el mago hubiese querido seguir caminando, no podría ya que habían llegado a un acantilado dentro del mismo bosque ¿Porque lo habría llevado hasta ahí? ¿Será que lo molesto por todo lo que dijo y ahora se quería deshacer de él? Es algo en lo que Draco pensaría pero en realidad su tío no parecía de ese tipo.

Pero antes de que pueda responder a su pregunta su tío grita “LOPT” y de inmediato comienza a temblar 

 

–¡¿Qué rayos está sucediendo?!– gritó Draco asustado por el repentino movimiento sin embargo cuando mira a su tío este solamente lo está mirando con una resplandeciente sonrisa en la cara –y a este que mierda le pico– murmura para sí mismo e inmediatamente algo aparece desde abajo del acantilado para ascender al cielo. Se queda sin palabras y olvida todo lo que ha pasado desde el día anterior desde que llegó a su hogar y se enteró que estaría dos meses lejos, por que no había palabras para lo que estaba viendo.

 

Era imponente

 

Majestuoso.

 

Hermoso.

 

Libre.

 

En el cielo sobre ellos se extendían unas hermosas alas de escamas azules con resplandores grisáceos, una mirada orgullosa y una larga a imponente cola. 

–Esto, querido sobrino, es nuestro legado, nuestro verdadero legado– dice el hombre aún cerca del acantilado, pero Draco no escucha realmente, está atónito ante la majestuosa criatura frente a él.

 

Un Dragón.