Chapter Text
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- En el internado de Snow Wood cerraban las puertas a una hora temprana para que los niños no se expusieran a la aterradora noche fría de invierno - Como si eso no pasó antes - y era una de las reglas que se cumplían al pie de la letra los pasos eran simples:
- Se le asignaba a un trabajador - o a un estudiante dependiendo de la flojera del encargado - que amablemente tocara la campana, que usualmente se usaba para alertar a los estudiantes para regresar o salir de clases, pero eso no importaba ahora tal vez nunca importo igualmente. Posteriormente a que los estudiantes escuchasen la campana, se cerraban las puertas finalmente. Y esto no era problema para nadie, era una tarea muy sencilla, demasiado en realidad... Aunque siempre hay un pero en estás situaciones, en lo más profundo de la escuela está el sótano, donde se colocan todos los cachivaches de la escuela, como los instrumentos para los chicos de la clase de música, mesas para festividades, ¡Incluso los disfraces para las obras de teatro! Donde hay un flujo de gente constante por el día, pero en la noche... Hay que ir a cerrar sus puertas, ya que si permanecen abiertas, en el lugar se puede escuchar un ruido MUY aterrador... O al menos eso dicen los rumores, ya que ningún alumno se atreve a cerrar las puertas de noche y claramente al saber de la "leyenda urbana" - no lo es - los profesores lo hacen por los alumnos, pero esto no podría ser siempre... Como hoy.
- Jeff y Tony estaban felizmente jugando con la nieve, era común que pasaran incontables horas compartiendo su día juntos jugando o charlando dependiendo si Jeff estaba de humor de trabajar en sus inventos, pero igual cualquier cosa que hicieran estando al lado del otro estaba bien para ellos. Y hoy no era la excepción, se la estaban pasando muy bien, pero tarde o temprano tendrían que regresar adentro ya que se estaba haciendo tarde. El castaño rojizo se acomodo la bufanda y suspiro.
— ¿Crees que deberíamos irnos ya? No quiero hacerlo pero podrían regañarnos si nos pasamos de la hora... O peor, encargarnos cerrar las puertas. — Dijo tiritando un poco, hacía frío después de todo, pero aún así no dejo de hacer su muñeco de nieve.
— No lo sé, tal vez. — Contestó Jeff muy concentrado en su muñeco de nieve, estaba moldeándolo delicadamente, casi como si pudiera romperse con un mal calculo de su parte, Tony lo miro un poco nervioso.
— ¿Terminamos los muñecos y entramos? — Preguntó, mientras tomó unas piedras para hacerle la sonrisa.
— Deberías traer la vieja cámara, sabes muy bien que los demás destruirán nuestros muñecos de nieve y me gustaría tener un recuerdo de este día. — Ignoró por completo lo que Tony dijo, estaba creando su propio Tony de nieve, y quería conservarlo, aunque ignorara al Tony original.
— Está bien... — Suspiró, y lentamente colocó las piedritas, feliz de haber completado a su muñeco de nieve - había hecho más al rededor de él - entrando al internado dando pequeños saltitos.
- Tony estaba más nervioso que otra cosa, ¿Y si los mandaban a cerrar la puerta del "sótano" y los coma un monstruo? ¡No podría soportar ver a Jeff siendo devorado por algo horrible! Debía darse prisa y tomar esa cámara en ese mismo instante. Corrió por los pasillos de la escuela como si de un rayo se tratase, esquivando alumnos y profesores que quedaban algo confundidos por la prisa que llevaba el pequeño, quiero decir, subió las escaleras como si hubiera visto a un fantasma, pero eso no lo detuvo. Doblo en una esquina deslizándose torpemente, habían encerado el piso en ese pasillo y eso daría problemas, lo bueno es que tan sólo tuvo que correr un poco más hasta que llego finalmente a su dormitorio. Al llegar tomo el pomo con fuerza y lo giro con desesperación, desde que se abrió la puerta fue a buscar la pequeña cámara de fotos que le habían pedido prestado a Maxwell esa misma mañana - debían devolvérsela por la noche - por los cajones de la mesita de noche y el escritorio de la habitación, encontrándola finalmente en uno de los cajones de este último. La tomo y verificó que todo estuviera en orden, para ir corriendo de vuelta a fuera del edificio con una dócil sonrisa.
— Mira Jeff, ¡La tengo! — Gritó emocionado el pequeño castaño rojizo. — Podremos tomar unas cuantas fotos con ella. Creo que aún tiene rollo suficiente.
— Excelente. — Aplaudió el rubio para pedir cortésmente la cámara a Tony, el cual se la proporcionó.
- El rubio y el castaño tomaron bastantes fotos de los muñecos de nieve, incluso de ellos mismos para recordar otra tarde divertida juntos. Poco después sonó el timbre para entrar, Tony quedando paralizado por el ruido repentino, tomando a Jeff de la mano rápidamente para salir corriendo adentro del internado, y posteriormente caminar a su habitación, donde Jeff lo interrogó.
— ¿Qué es lo que sucede? — Preguntó Jeff algo curioso sobre el comportamiento de su amigo, hoy estaba bastante calmado y realmente feliz de pasar tiempo con Tony, y bueno pensó que él estaría igual, como es usual.
— No quiero que nos castiguen. — Contestó muy preocupado el pequeño.
- Justo cuando Tony dijo esto estaban en su habitación, Tony abrió la puerta y ambos entraron a el cuarto. Jeff suspiró, el castaño rojizo estaba hecho un ocho, pero estaba bien, este se acostó en su cama viendo al techo tratando de relajarse.
— Deberías calmarte, no creo que sea la gran cosa que te escojan para cerrar las puertas. Por cierto siento no haberte respondido en ese momento. — Se disculpó amablemente y Tony le sonrió nerviosamente mientras el rubio se sentaba en su propia cama.
— No pasa nada. — Jugó con sus dedos, imaginaba todo el tipo de cosas horribles que pasarían si llegara a ser elegido para una tarea tan simple como esa... — Pero...
— En caso de que eso pasara, yo te acompañaría Tony.
— Lo dijo de manera tan simple que a Tony le dio un mareo, tal vez sí estaba bastante asustado por todos esos cuentos de sus compañeros.
— Gracias Jeff.
— Como siempre sus mejillas se ruborizaron por la amabilidad de su compañero de cuarto.
- Cuando Tony estaba asustado Jeff estaba ahí para ayudarlo a que perdiera el miedo o que se quede tranquilo y no pierda el sueño por culpa de sus compañeros. A Tony le da vergüenza admitir que a veces escuchaba historias espeluznantes con el fin de que el rubio durmiera con él, al menos una noche, a pesar de que el ojiazul le incomodaba dormir con Tony por lo pequeñas que eran sus camas para que ambos pudieran dormir juntos, lo hacía con el fin de poder mimar a Tony por una vez. Y hoy no sería una excepción, al caer la noche completamente ambos niños se acostaron en la cama de Tony para conciliar el sueño un poco más temprano a petición del ojiverde. Aunque Jeff quiso continuar con un proyecto personal pendiente estuvo de acuerdo.
- Todo iba bien, el chico de lentes le instruyo antes de dormir a su novio que lo abrazara si escuchaba algo raro o sentía miedo para poder tratar de ayudarle y su mejor amigo le hizo caso. Tal vez eran las 2 o 1 de la mañana, pero el pequeño escucho un sonido aterrador, el cual lo despertó de inmediato, dando un pequeño grito y abrazó lo más fuerte que pudo a Jeff, el cual hizo que él también saliera del mundo de los sueños para devolverle el abrazo.
— Jeff...
— Susurro, llamando la atención del chico de sus sueños.
— Escuché algo... ¿Tú lo escuchaste?
— No escuché nada más que tu grito.
— Le acarició la espalda calmando levemente a su contrario.
— Todo estará bien, estoy aquí contigo.
— A pesar de que estuviera algo oscuro, Tony pudo vislumbrar una sonrisa proveniente de Jeff, una que le garantizo un poco de tranquilidad.
— ¿Quieres que encienda la luz?
— Sí, por favor.
— Asintió aunque obviamente Jeff no pudo verlo al estar sin lentes.
- El nerd se volteó y de forma somnolienta busco el interruptor de la lampara encima de su mesita de noche, que encontró y presionó para encender la luz. Jeff volvió a voltearse hacia Tony y espero por unos segundos para saber si quería algo más, y al no recibir respuesta decidió volver a retomar su sueño. Pero el ojiverde seguía inseguro, y trató de volver a dormir. Lo que no pudo hacer ya que volvió a sonar un estruendo por toda la escuela, está vez más fuerte. Tony cerro sus ojos muy fuerte y se encogió mientras abrazaba a Jeff nuevamente aún más fuerte que la vez anterior, el rubio que aún mantenía el abrazo con los ojos adormecidos frunció el ceño.
— ¡Jeff no me digas que no lo escuchaste!
— Sacudió al rubio con pequeñas lágrimas en los ojos.
— Sí que lo escuché. — Se escuchó fastidiado. — ¿Ahora que tontería se les habrá ocurrido? — Le seco las lágrimas a su contrario.
— Seguramente viene del sótano.
— Se metió debajo de las sabanas rompiendo el abrazo.
— Iré a revisar entonces.
- Se levantó de la cama el rubio, y se colocó sus lentes que estaban en la mesita de noche, estaba obstinado de que siempre estuvieran asustando a Tony con cuentos estúpidos, e iba a encarar a aquel idiota que asustaba a todos bajando en medio de la noche al sótano. El castaño se quito las sabanas de encima como un rayo y se levantó también para tomar de la mano a su novio. Mientras este tomaba una linterna de su escritorio encendiéndola inmediatamente.
— ¡Te acompañaré! Me da más miedo estar aquí solo.
— Su amado le dio un beso en la mejilla.
- Ambos salieron lo más silenciosos posible de la habitación, con los pies descalzos sintiendo el suelo frío, caminando muy despacio, mientras Tony se comía las uñas, todo se veía muy espeluznante por la noche, podía ver sombras por todos lados gracias a la poca luz que proporcionaba la linterna por ciertos lugares al no apuntarles directamente. Tony se aferro a su novio como si su vida dependiera de ello, a Jeff le molesto esto aún más, de verdad que quería poner en su lugar a cualquier chistosito que quería quitarle el sueño a su Tony.
- Mientras iban bajando cada vez más por las instalaciones, un silencio sepulcral estuvo en todo momento, ninguno de los dos decía nada, sólo se abrazaban y avanzaban esperando no escuchar nada más que sus pisadas. Jeff mentiría si no dijera que estaba tan asustado como Tony a este punto, pero no quería que su amado se asustara más de lo que estaba, así que tuvo que tragarse todo el miedo que tenía para no alarmarlo. Un ruido que se escucho igual de fuerte que la anterior vez le hizo pegar un brinquito al del sombrero - que no tenía puesto - apegándose más a su querido rubio, aunque se extraño al sentir a su novio temblar descontroladamente.
— ¿Jeff? Si te asusta podemos simplemente volver, no quiero que tú también después no puedas dormir por esto...
— Obviamente no quería que su querido novio hiciera nada que no quisiera por su culpa, y más si trataba de atrapar a los supuestos estudiantes que estaban tratando de asustar a todos.
— No, voy a ponerle un alto a esto, me da coraje verte tan aterrado por un par de tontos creyéndose graciosos.
— Se gano una sonrisa tímida de su acompañante.
- Siguieron adelante a pesar de los ruidos más perturbadores que pudieron escuchar - hasta ese momento - proveniente de aquel sótano. Pero pronto llegaron con la poca valentía que les quedaba para no salir corriendo de allí. Ambos ya estaban llenos de teorías de lo más alocadas de lo que habría allí abajo, era bastante descabellado pensar cualquier otra cosa pero se fueron influenciados por las locuras que hablaban sus compañeros, ¿Qué más podrían esperarse?
- Al estar cara a cara con la puerta abierta del sótano, entraron sigilosamente, ahora sí más asustados que otra cosa sin separarse ni un milímetro, temblando como hojas.
— ¿Quién anda ahí?
— Preguntó iracundo el de lentes, diciéndolo fuerte y claro a cualquier intruso.
- No se escuchó nada hasta que con muchos tropiezos el castaño rojizo encontró el interruptor de la luz.
— ¡SORPRESA!
— Dijeron algunos niños con banderines para celebrarle una fiesta a un tal "Kevin."
- Los niños se vieron confundidos al ver a Jeff y Tony, frunciendo el ceño.
— ¡Arruinaron la sorpresa!
— Gritó uno de ellos.
— No podemos creerlo...
— ¡Nos costó tanto!
- Empezaban a hablar entre si, Tony estaba en shock pero en cierta medida aliviado e incluso se rió levemente por el asunto.
— Es gracioso, ¿Verdad Jeff?
— Miro a su acompañante que miraba fijamente con una cara de pocos amigos a todos.
— ¿Jeff?
— Bueno... ¿Quieren pastel? — Ofreció uno de los presentes tomando un trozo de pastel de la mesa y yendo a entregárselo a la pareja.
- Al estar lo suficientemente cerca Jeff... Le dio un puñetazo. Se quedaron boquiabiertos algunos, como Tony, y el rubio sólo se limito a tomar la mano de su novio e irse con él a su habitación para volver a dormir con su novio.
Incluso los más pacíficos, tienen limites.
