Chapter Text
"¡POR FAVOR! ¡ES POR UNA BUENA CAUSA!"
"¡ABSOLUTAMENTE NO! ¡USTEDES NO HAN HECHO MAS QUE HACER MI VIDA MISERABLE! ¡LÁRGATE DE MI ASQUEROSA ORBITA!"
Astrobolita, Gabriel y Sibo III veían desde la nave como los planetas discutían en el exterior, principalmente Tierra he Iris, sin embargo, no eran los únicos espectadores. Ya que el resto de los planetas estaban amontonados en el interior y exterior del cinturón de asteroides.
"Sabía que esta había sido una mala idea" suspiro el nuevo astronauta desde su nave mientras escuchaba toda la conmoción.
Pero… ¿qué fue lo que paso exactamente?
Unos días terrenales atrás, "Astrobolita" (como lo llamaban los cuerpos celestes) se encontraba orbitando la luna dentro de su nave, hablando con su peculiar tripulación en lo que era una tarde libre de misiones.
Gabriel: un Jardinero evolucionado de las formas de vida de Iris. Había sido creado por el mismo planeta parasito para que sirviera de custodie de Astrobola mientras el anterior astronauta tenía las misiones de monitorear la actividad de dicho planeta (aunque el demonio lo negará, si llego a tenerle aprecio al pobre hombrecillo patético).
SIBO III: una forma de vida evolucionada de Titan, aunque no se sabía a ciencia cierta si tenía relatividad con el SIBO original que Astrobola conoció, ya que los organismos en Titan fueron considerados una "especie protegida" y su estudio estaba prohibido; Astrobolita tenía un sentimiento de que quizás, de alguna forma, esta si era descendencia.
"Si, con un poco de suerte podremos descender antes de la fiesta de cumpleaños de mi padre" comento Astrobolita entre la charla casual que tenían.
"¿¡SERA EL CUMPLEAÑOS DE ASTROBOLA!?" Ese había sido el grito de la tierra, quien por supuesto llevaba un rato escuchando la conversación. Los tres tripulantes dieron un salto, tanto por el grito como la turbulencia que claramente creaba un planeta. Todos se asomaron por la ventana para ver al astro junto con Marte y Luna, todos parecían interesados en la idea de volver a ver al Astronauta anterior.
Astrobolita encendió el micrófono para poder hablar mejor con los cuerpos celestes. Gabriel y Sibo se miraron mutuamente sin saber cómo incluirse en lo que se venía.
"Ah...Tierra, sabes que es de muy mala educación escuchar conversaciones ajenas" regaño el joven Astrobolita.
"Te dije que se iba a molestar" agregó Luna.
"Ay, No es tan grave, además, ¡se trata de Astrobola! Como lo extraño, quisiera poder ir a felicitarlo en persona" dijo Tierra rodando los ojos y haciendo un gesto de agitar una mano al aire.
"Si...la verdad yo también quisiera saludarlo, los humanos viven muy poco, sería muy triste no poder cruzar palabras con él antes de que fuera muy tarde, especialmente ahora que se jubiló de su trabajo" Marte parecía un poco triste pensando en el futuro. Aunque Astrobolita podía llenar ese vacío humano que había dejado Astrobola, el viejo astronauta había dejado una marca en los cuerpos celestes que era difícil de dejar atrás.
Gabriel puso su mano en su mentón algo pensativo...la capacidad de hacer que los planetas pudieran ir a la superficie de la tierra...en teoría era algo que su planeta creador podía hacer, los woodcrawlers podían imitar la apariencia humana, y Iris tenía la capacidad de viajar en la mente de diferentes criaturas.
"Quizás deberían hablar con el amo Iri-" Una punzada de dolor paso por la cabeza de Gabriel, si bien había logrado su individualidad, su planeta creador aun tenía el poder absoluto de registrar sus pensamientos y acciones, y claramente no le gusto ser envuelto en esta idea estúpida.
"Gabriel!" Astrobolita se fue a socorrer a su compañero, pero este lo detuvo poniéndole una mano al frente mientras se sobaba la cabeza.
"Estoy bien, solo dije algo fuera de lugar..." Trato de ablandar la situación el alíen.
"Hablar con Iris dices? De hecho, es una buena idea, había olvidado que puede hacer cosas raras con la mente" termino de decir la tierra, interesado en la sugerencia. Luna y Marte se miraron las caras, escépticos ante tal sugerencia.
"Tierra, sé que quieres visitar a Astrobola ¡nosotros también! ¡pero sabes muy bien que cualquier cosa relativa a ese parásito solo significa problemas! ...sin ofender Gabriel" hablo Marte, con una sólida desconfianza en su voz.
El Alíen solo rodó su único ojo blanco, mirando a otro lado para ir a buscar una bolsita de hielos en la nave junto a Sibo.
"Si...bueno...lo lamento por ustedes, pero están incomodando a mi compañero, si consiguen de alguna manera de reducirse a tamaño terrícola, pues...están invitados a su cumpleaños..." Dijo Astrobolita antes de apagar el micrófono y mover su nave a alguna otra orbita.
Y así, los cuerpos celestes vieron en silencio como se iba la nave. Ahora con la semilla del interés plantada "reducirse a tamaño terrícola para visitar la superficie de la tierra y a Astrobola".
"¡Bien! ¡Ya tenemos algo que hacer! Convencer a Iris de que nos ayude a ir, dentro de mí" Dijo la tierra, comenzando a movilizar al cinturón de asteroides donde residía el gigante orgánico, sin embargo, Marte lo detuvo tomándole del brazo.
"Amigo, no lo sé, creo que deberíamos discutirlo con los demás antes de hacer algo tan arriesgado, al menos tener a Júpiter enterado de esto, así si algo saliera mal él y Saturno puedan prevenir cualquier idea maliciosa que esa araña planee" intento hablar Marte como la voz de la razón.
Tierra miro a su amigo, luego al cinturón de asteroides...quizás tenía razón.
"Está bien. Hablemos con los demás" Tierra se limitó a darle una sonrisa compasiva a Marte, este dio un suspiro más calmado de regreso.
"¡Sera el cumpleaños de Astrobola! ¿¡Y planeas usar los poderes de Iris para que nos lleve a tu superficie!? ¡Tierra que clase de asteroide te golpeo! ¡Suena a una idea horrible!" Grito un alarmado y molestó Júpiter, regañando a los dos rocosos que tenían en frente, más que nada a la tierra.
"Aunque, el cumpleaños de Astrobola, y ver la superficie de la tierra son dos cosas que me encantaría ver...digo, sin llamar mucho la atención de los pequeñitos seres que habitan allí claro" dijo Saturno ilusionado detrás de Júpiter, recibiendo una mirada del más grande junto a un pequeño gruñido.
La opinión estaba dividida.
"Vamos leoncito~ yo digo que lo intentemos, además, Iris de todos modos está obligado a estar con nosotros, no es que sea un peligro tan grande como en el pasado, podríamos decirle a Nibiru y los planetitas enanos que vigilen el sistema solar mientras no estamos, además que ¡el tiempo en la tierra pasa mucho más rápido que aquí! Una noche de diversión ni siquiera seria notable por él sol" susurró Saturno para convencer al más grande gaseoso, poniendo sus manos en los hombros del mayor.
Júpiter se sonrojó, por el Sol como amaba a este maldito anillado manipulador. Después de pensarlo un poco dio un suspiro. "Solo...lo pensaré ¿okay?" Respondió el gigante gaseoso, casi derrotado.
El rumor se esparció como la pólvora y pronto el resto de los planetas se enteraron, poniendo presión eh incentivando a la idea de poder visitar a Astrobola. De un momento a otro todos se habían reunido en el cinturón de asteroides para convencer a la pieza importante del plan. Siendo nada más que la tierra el "diplomático" en todo el asunto (por no decir el que mejor relación tenía con Iris).
"NO" dijo cortantemente el planeta de color oro sucio a la propuesta de Tierra.
Y aquí estamos ahora.
"Vamos Iris, tú eres el único que puede hacer toda esa locura de poder transferir la mente de un lugar a otro (por no decir el único horror cósmico que se conoce por ahora).
"Si, puedo, ¡PARA MI PROPIO BENEFICIO! ¡No para ninguno de ustedes!" Le dirigió una mirada a los gigantes que estaban afuera del cinturón de asteroides, estos le devolvieron una mirada nerviosa en respuesta (Neptuno solo estaba allí, jugando con Guillermo). "¡Y aun si me sintiera caritativo con alguno de ustedes! ¡Son 8 de ustedes! ¿¡Creen que soy algún maldito WI-FI!? ¡Estoy jodidamente debilitado! ¡Van a tener que alimentarme si quieren sacar algún beneficio de mi poder!"
"Bueno, eso no suena tan mal, ¿que necesitas para obtener más fuerzas? ¿Comer asteroides? ¿Cometas?"
"Un núcleo planetario...oh el de una Luna"
…
El silencio se hizo presente...
"¿Un núcleo? ¿Como demonios hiciste todo ese desmadre tiempo atrás? mutaste nuestras lunas, pero técnicamente no te las comiste como para obtener energía" comento pensativo Júpiter.
Iris dio una risa maliciosa "¿no han pensado alguna vez si los planetas enanos tenían lunas también? Bueno... digamos que ya no es el caso~ excepto por Plutón y Carote claro. Además, había llegado aquí bastante bien recargado"
"Bueno, esto fue una pérdida de tiempo, vámonos Neptuno..." Urano ya comenzaba a alejarse llamando la atención de Neptuno para que lo siguiera. Júpiter y Saturno iban detrás de los otros gigantes.
"AHG!"
"TIERRA!"
Júpiter se dio la vuelta para mirar que había pasado, alarmándose al igual que lo había hecho Luna con su grito.
Tierra, viéndose más serio, se cubría la boca que goteaba magma, en su mano tenía un muy pequeño orbe brillante, era una pequeña esencia de su núcleo. Incluso el mismo parásito se veía sorprendido por tal acto.
"Esto sería suficiente?" Susurró la tierra, su boca ardía mientras él se limpiaba el líquido ardiendo, su voz era más roca.
"...es suficiente para ti, quizás para tu Luna, pero no para el resto si tanto deseó tienen de hacer una visita a tu superficie" comentó Iris, tomando el orbe y examinándolo entre sus dedos.
Tierra se veía un poco más desanimada, hasta escuchar otro quejido, proveniente de Saturno.
El gigante por detrás de Júpiter también sostenía un pequeño orbe que representaba una pequeña esencia de su núcleo, él si se limpió rápido de cualquier fluido que saliera de su boca. "¿Que tal con esto? ~" comento el gigante anillado, ofreciendo su propia parte de su núcleo a Iris. Júpiter como era de esperarse estaba en pánico por semejante acto de estupidez de su esposo.
El parásito no podía entender que estaba pasando... ¿porque estos idiotas ofrecían tan voluntariamente lo que era el equivalente a su alma por una causa tan estúpida como ir a un cumpleaños en la tierra? no lo entendía...no tenía sentido. Pero a pesar de lo que el pensará, más de estos orbes le fueron ofrecidos, incluso de aquellos que claramente lo odiaban como Júpiter y Marte. Trago seco ante el dilema que se le había presentado.
Podrías traicionarlos...ahora tenía el poder suficiente literalmente en sus manos como un enorme núcleo creado de pequeñas piezas de los planetas...
O podría ser por una vez altruista y genuinamente ayudarlos a visitar la tierra.
Iris consumió el núcleo, por fin una maldita comida, había olvidado lo muerto de hambre que estaba por el tiempo que ha tenido que estar aquí sin algo que pudiera recobrar su energía...
Su poder...
Su caparazón se reconstruyó, asemejándose a una especie de anillo alrededor de su cabeza, casi parecido a un halo de ángel, nada comparado a los planetas anillados, el color de oro sucio se restauró en su cuerpo y sus tres ojos brillaron en naranja junto a un segundo par por debajo de los principales dando una risa maniaca ante tal poder. Iris les dirigió una demencia sonrisa a los planetas.
"Bien...un trato es un trato..."
Y con un chasquido de sus dedos, todo al inicio se iluminó de un sofocante naranja como una llamarada.
Y luego silencio.
Mas tarde en la noche, alguien toco la puerta de la casa de la familia de Astrobola.
Su esposa abrió la puerta, siendo recibida por Astrobolita y los dos alienígenas.
"¡Junior! A tu padre le alegrara tanto que hayas podido venir...y…con tus "amigos" también" miro la Astroesposa a los dos aliens con una sonrisa nerviosa.
"Hola mamá, créeme que no fue fácil de convencer a Houston y NASA de dejarlos salir de la basé, pero ¿todo sea por darle un buen cumpleaños a papá no crees?" Comentó Astrobolita mientras entraba en la casa con los dos seres.
La mujer cerró la puerta sin esperar más visitas.
Mas tan solo unos minutos después volvieron a tocar la puerta.
La familia se vio confundida, no esperaban más visitas para una celebración tan casual.
"Yo iré esta vez, quizás fue algún repartidor de Amazon, ordené unas cosas hace unos días" comento un ahora más viejo Astrobola, sus dos mechones que hacían una pequeña alusión a orejas de conejo se veían grises, la edad le había cobrado factura. Se acercó y cuando abrió la puerta.
"¡FELIZ CUMPLEAÑOS ASTROBOLA!" gritaron al unisonó los planetas al frente de la puerta del terrícola.
"AAAAAAAAAAAHHHH!!" Un grito fue todo lo que se escuchó salir de Astrobola.
"Ah si, tu paquete de Amazon llegó también..." Comentó Iris, quien estaba muy en el fondo de entre los planetas, sosteniendo el paquete que esperaba Astrobola.
Fin.
