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Cannibal|| A Thomas Hewitt One Shot

Summary:

Una historia alterna que ocurre en 2010 donde eres la hija del jefe que se la vive pegada a su iPod y Thomas un simple carnicero que busca una buena comida para su madre

Notes:

Es mi primer One Shot y primera publicación aquí.
No planeo extenderlo jaja

Work Text:

De alguna manera lograste convencer a tu padre de tomar un descanso temporal de la universidad tan pronto como te diste cuenta de que el estrés de la carrera estaba empezando a sobrepasar tus límites. La única condición fue que le ayudarías en su trabajo, una de las tantas plantas procesadoras de carne pertenecientes a la compañía Lee Bros, compañía que a pesar de su repentino cierre durante las fechas de la guerra de Vietnam, pudo reponerse tiempo después y seguir con sus labores convirtiéndose en una de las principales generadoras de ingresos en Texas.

El calor y el olor que tenía el lugar constantemente te recordaban lo mucho que extrañabas ir a la universidad y sentarte en sus baños limpios. Eran las tardes en las que empezaba a crecer el frío en el que realmente sentías la productividad fluir en ti, definitivamente el calor de la tarde te permitía únicamente acomodar papeles y hacer cuentas frente al ventilador que estaba en la oficina de tu padre. Por esta razón es que en las tardes tenías como costumbre recorrer el resto de la planta para hacer las anotaciones que tu padre te pedía, incluso a veces te dabas una vuelta por las mesas de trabajo y las máquinas que los trabajadores manejaban. Todo esto sin tener tantas miradas encima ya que a esa hora los trabajadores solían dejar su área de trabajo para retirarse a sus casa.

Para hacer más amenas tus responsabilidades siempre llevabas tu iPod el cual llenabas de canciones los fines de semana, y es que ni cómo negar que las canciones del 2010 te transformaban en protagonista de tu propio concierto. 

 

Un día como cualquiera saliste de la oficina de tu padre, él ya estaba acostumbrado a escucharte cantar así que se quedó en su oficina terminando de anotar un correo mientras él escuchaba su propia radio, ese día tendrías que hacer pocas cosas así que pusiste a reproducir tu playlist. Cannibal de Kesha se había vuelto tu canción favorita del momento y no dejabas de escucharla, en realidad todo el album era increíble para tus oídos pero esa canción te permitía actuar de manera irracional y vívida. Podría decirse que era una canción controversial, pero no había nadie que te escuchará cantarla, ¿verdad? 




Thomas Hewitt había esperado un tiempo para verificar que nadie estuviera en la planta y así robar algo de carne, siendo honesto el salario que le daban era una humillación ante la gran cantidad de trabajo que hacía en el lugar, así que vio como una recompensa tomar algo de carne para que su madre comiera algo digno en su cumpleaños en vez de, ya saben, carne humana. Esa extraña costumbre había iniciado para sobrevivir por sus antecesores hace muchos años atrás pero de alguna manera se volvió una necesidad en las generaciones posteriores. Él suponía que al ser adoptado no tenía ese gusto por la carne humana, pero aun así comía lo que Luda Mae ponía en su mesa desde pequeño. De todas maneras siempre quiso darle un buen plato de comida a su madre por lo que vio la oportunidad al ver que los trabajadores de donde trabajaba se retiraban temprano.

Se había escabullido rápidamente en el refrigerador del lugar para cortar una buena pieza, afortunadamente nadie lo notó a pesar de su gigantesco cuerpo, mientras cortaba las mejores piezas de las reses colgadas, pudo escuchar una voz femenina cerca del lugar. A pesar del poco tiempo, ya había reconocido la voz. La hija del jefe tenía una voz juvenil y sin un acento tan marcado que era común entre la prole texana. A cierto punto tenía envidia de ella, no tenía la preocupación de cuidar de toda una familia tal y como era su caso, pero entendía que ella era joven y aún tenía toda una vida por vivir, no es cómo que la diferencia de edad entre ambos pareciera ser la misma sin embargo el estilo de vida de cada uno definitivamente influía en sus mentalidades y perspectivas de la vida.

Se apresuró en cortar unas piezas más y esconderlas en su mandil para luego salir silenciosamente del refrigerador. Parece que la joven no lo había notado, y es que desde lejos pudo ver como la chica bailaba y cantaba en los pasillos sin ninguna pista de fondo. 

El joven adulto ya estaba a nada de dirigirse al pasillo que lo llevaba a la salida pero las palabras de la chica lo detuvieron en seco.

 

“I AM CANNIBAL!”

 

¿Qué?

 

“I AM!”

 

Él jamás había visto que alguien admitiera abiertamente serlo. Eso lo hacía sentirse nervioso. ¿Acaso ella y su familia habían sido como la suya? ¿O es que la chica sabía cuál era su situación y se estaba burlando de él en su cara?

 

“I AM CANNIBAL!”

 

De cualquier forma parece que la chica estaba demasiado entretenida en su mundo repitiendo varias veces lo que era.



“Qué buena canción” pensabas mientras recorrías los pasillos, habías terminado tus labores y no te quedaba más que disfrutar de la música en tus audífonos, sin notarlo te la había pasado bailando, saltando y haciendo gestos mientras movías tu cuerpo como si en realidad estuvieras en un antro con el vodka corriendo por tus venas. Los short pequeños y las botas vaqueras alimentaban más la idea de que tú eras Kesha dando uno de sus conciertos. 

El clímax de la canción estaba finalizando y por ende tu show ficticio también, después de ciertos movimientos sugerentes siguiendo la letra de la canción, terminaste cantando con un falso micrófono en mano...

 

“I love you

I warned you”

 

Y diste un giro mientras señalabas con tu dedo índice para finalizar tu concierto…

 

“Rah!”

 

Cuál fue tu sorpresa y vergüenza al ver que uno de los trabajadores aún estaba en el lugar totalmente boquiabierto.

 

Por un momento ambos se congelaron, con la mirada puesto sobre el otro. El rostro de ambos marcaba que habían sido atrapados haciendo algo que no debían. Tú rostro se empezó a calentar mientras que las orejas de Thomas se enrojecían.

 

“EJEM, señor, buenas tarde, no sabía que alguien seguía aquí jajaja” te reíste con nerviosismo mientras recuperabas tu postura, estabas totalmente avergonzada de que un extraño te viera bailar y cantar de la forma que lo harías en la privacidad de tu habitación. 

 

“¿Señor?” pensó Thomas, vamos no era tan viejo, tal vez su cuerpo estaba ya totalmente desarrollado pero no era tan viejo, ni siquiera había tenido hijos aún para que lo llamarás de esa forma. 

 

Se quedaron viendo por un tiempo más, el hombre acomodaba su corbata con nerviosismo intentando evitar tu mirada. A decir verdad el extraño era algo atractivo, tal vez demasiado grande para ti, pero no podías negar que su mirada era extremadamente masculina y fuerte, aunque su lenguaje corporal mostraba que en realidad era un osito de peluche en el cuerpo de un gigante. ¿Tu padre tenía un hombre bajo su mando así de atractivo? Definitivamente saldrías más de su oficina para averiguar su área de trabajo.

 

“Si me disculpa” dijiste mientras te despedías de él, dejando el lugar aun teniendo tu rostro ruborizado sabiendo que un hombre atractivo te había visto hacer el ridículo.

 

Thomas Hewitt paso unos segundos pensando en nada impactado por lo que había visto, al principio la letra de lo que cantabas había llamado su atención pero después de observarte bien no pudo dejar de apreciar la energía tan positiva y viva que emanabas, eran como un pequeño rayito de energía que saltaba de lado a lado mientras meneabas las caderas y tus piernas rebotaban. Al final de cuentas era un hombre, y siendo sincero ya se había acostumbrado a las mujeres del pueblo, incluso se resignó a que jamás saldría con alguna después de que sus crushes de su niñez lo hayan humillado tantas veces por la enfermedad de su piel.

 

Le había sorprendido que no te hayas asustado de su cara, que tu reacción fue más de vergüenza que de miedo. Incluso lo viste por mucho más tiempo que lo que otras personas lo habían hecho, se sintió incomodó por tu  mirada. Fue hasta que decidiste retirarte que puedo reaccionar, se quedó viendo como te alejabas de nuevo a la oficina de tu padre, y aunque no quisiera, el pobre no pudo evitar mirar cómo caminabas y cómo tus piernas se movían rápidamente. Se golpeó el rostro para dejar de verte y finalmente retirarse a su casa para seguir con su plan inicial.

 

Él no lo sabía, pero definitivamente iba a tener más oportunidades para verte.