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Summary:

Roier fue secuestrado por la federación y horas después encontrado. Pero un nuevo Roier, quien estaba con Cellbit no sabía nada sobre la Isla Quesadilla, mientras que otro Roier que estaba con Natalan no entendía nada de Chafaland.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

No importaba si eran iguales, lo que habían vivido los hacía diferentes en una y más cosas sobre si mismos.

Por un lado, Roier, el Roier que creció y vivió en la famosa isla Quesadilla había hecho amigos, amigos que no dudaron en traicionarlo, había hecho una familia que poco a poco desaparecía, pero a diferencia de cualquier otra versión suya, este Roier había encontrado el amor, uno que fue correspondido y por más que había dudado mucho al inicio, el paso que dio para casarse fue grande volviéndolo asi una persona feliz con su vida.

Mientras que Roier, el Roier que creció en la ciudad de Chafaland había encontrado el amor inmediatamente, un amor que poco a poco se volvía traicionero, una emoción que el mismo no podía controlar volviéndose una persona obsesiva y manipulable, alguien que no dudaría hacer cualquier cosa por la persona que amaba.

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-Richarlyson has visto a Roier — Con curiosidad preguntó a su hijo el cuál le respondió que se había ido con cucurucho pero que no le habían dejado ir con ellos.

Cellbit se sintió menos preocupado, pero la idea de que estuvieras a solas con el oso blanco no le gustaba para nada.

Mientras, Roier entraba a la federación esa siendo su primera vez dentro, no entendía nada, pero iba todo el camino molestando a cucurucho.
– ¿Me vas a secuestrar porque te gusto? Te gusta Roier, mien, te gusta Roier – repetía sin recibir ninguna respuesta del oso blanco – ya en serio ¿Qué hacemos aquí? – Siguió sin tener respuesta, cansado sacó su arma desafiando, el cual no le dio tiempo y le había tirado un hechizo que lo dejó inconsciente directamente.

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– ¡Espera! podemos explicarte. – Trató de calmar la situación un chico de piel verde y cabello cobrizo.

– ¡Explicar qué! ¡acaban de matar a mis dos hijos! ¡Mis hijos! – Volteó a ver a Natalan quien lo miraba con desagrado – nuestros hijos —. No podía creer que después de hacer todo para mantenerse juntos este lo siguiera viendo de esa manera.

– Nunca estuve contigo y nunca lo estaré, esas criaturas no eran míos y tú y yo nunca seremos nada, entiéndelo, Roier – Natalan al fin habló, pero este no dudaba en ninguna de sus palabras, hablaba claro y directo, lo cual a Roier no le gustaba.

Roier sonrió y aunque estaba manchado de la sangre de sus hijos se acercó poco a poco al pelinegro – ¿no seremos nada? Estamos casados – mostró un anillo que solo él llevaba puesto porque Natalan lo había tirado en el instante que se lo dio.

Lo tomó del brazo sujetándolo fuerte mientras que Natalan trataba de alejarse lo cual fue imposible porque en cada movimiento Roier aumentaba la presión hasta lograr lastimarlo.

– Estás loco – Le escupió en la cara esperando a que se alejara, pero fue todo lo contrario porque este lo tomaba con más fuerza hasta tenerlo en su posición.

— No te preocupes mi vida perdí a los niños, pero podemos tener otros – lo miró teniendo esperanza que este le correspondiera y sin aviso y con descaro lo besó, que para el contrario lo único que le provocaba era asco, este ya perdiendo la paciencia, lo golpeó y tumbó al suelo.

— ¡No! – gritó harto Natalan, tanto que los dos chicos que trataban de calmar la situación se asustaron, pero más fue el impacto al no ver a su amigo levantarse, este se había desmayado.

En ambos universos, a la misma hora, al mismo tiempo los dos Roiers habían quedado inconscientes.

– ¡Roier! – corrió Cellbit hacia el cuerpo inconsciente. Unas horas antes de lo sucedido no dudó en ir a buscarlo, confiaba en él, pero no en cucurucho.

Encontró la federación gracias a que no había perdido el rastro de su esposo, pero cuando este entró no había nadie, todo estaba vacío y cada habitación a la que entraba no encontraba nada, no hasta llegar al final. En el último cuarto se encontraba Roier, inconsciente con varias vendas en los brazos y otra ropa, no se despertó, pero se notaba que solo estaba dormido asi que lo cargó y llevó hasta su casa, a su hogar, a donde él estaba a salvo.

Mientras que en Chafaland, Cry y Natalan no entendían que acaba de pasar, estos dos después de ver el cuerpo inconsciente de Roier voltearon a ver en dirección a Natalan. Pues este no lo había golpeado tan fuerte como para que quedara inconsciente, pero Roier recién había dado a luz y le habían arrebatado a sus hijos, por lo cual no dudaron que el cansancio mental y físico lo dejara en esas condiciones.

– Mejor me voy, no quiero encontrarlo cuando despierte – habló Natalan serio casi ignorando a su supuesto “esposo”.

Cry y Juan asintieron ya que ellos dos se encargarían de llevar a Roier a su cuarto, aunque estos no tenían la intención de quedarse a cuidarlo, pero si un tercero: Pipe.