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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-07-14
Words:
1,618
Chapters:
1/1
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1
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16
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150

Andrógino.

Summary:

En el proceso de una pequeña mision junto al Santo de Piscis, por un accidente Aldebarán descubre una atracción que nunca considero.

Notes:

Me siento en la obligación moral de aclarar que este shot fue basado en los headcanons de la usuaria Khailart, que a diferencia de cuando escribí esto actualmente me cae un poquito mal. Aunque dedo reconocerle que tiene ideas buenas, y entre esas me llamo la atención desarrollar esta.

Work Text:

Por primera vez en su vida Aldebarán sintió la necesidad de tragar grueso. Aphrodite, totalmente pícaro, por el rabillo del ojo le sonrió. Totalmente confiado y seguro de sí, alegando que esperara no lo decepcionará como compañero. El Santo de Piscis y él habían sido enviados a una misión por el patriarca en dirección a Rumanía, algo relativamente no muy complicado para su cargo, aún para su juventud del momento; 16 años.

Las bestias mitológicas cuando se filtraban por la tierra eran un caos donde llegarán a ser vistas. Siempre era un revuelo muy desproporcionado, así que, con ellos 2 bastaría para domar al equivalente a una criatura salvaje: Un Basilisco para ser específicos.

Claramente iban acompañados de un adulto que hacía el papel de guardián para que no llamara de más la atención tener a 2 menores de edad caminando por calles desconocidas.

— Bien, este es un mapa de dónde se ha visto a esta criatura. Rumanía es una zona con lagos pocos profundos o de no muy tamaño, se ha concentrado en habitarlos. Si es necesario, tienen permitido matarlo. Según órdenes del patriarca. — Ambos jóvenes asintieron. Cuando el reloj marco las 7 se despidieron de su acompañante, dirigiéndose al punto indicado.

— Noto que aquí la gente es muy poco conversadora. — Aldebarán comento en medio de la caminata. Todos estaban en sus asuntos y pensamientos, desde llegar ha sido así, un poco diferente a lo que ha vivido.

— ¿En Brasil no era así?

— En mi tiempo allí no. Muchos eran más abiertos, aún entre personas que se conocían. — En el Santuario se tenían esa confianza y calidez al haber crecido desde hace años juntos. El Santo de Piscis no encontró mucho que decirle, eran temas de diferentes culturas.

Así que, solo le devolvió una pequeña sonrisa pronunciando un "Entiendo" sacando uno que otro comentario fugaz cada que podían.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca de su objetivo los sentidos de ambos saltaron. Afrodita usuaria primero su veneno para dejarlo inmovilizado, mientras Aldebarán atacaría en el caso de que se les salga la pelea de las manos y algún civil se exponga más de lo necesario.

___

Los 2 estaban mojados de pies a cabeza, el Basilisco usaba el agua del lago para refugiarse. Los 2 lograron retener a su presa como cazadores, pero desgraciadamente eso significó terminar bien mojados.

— Suerte que es de noche. — El pequeño peli celeste comento. Quitándose la armadura, prosiguiendo a luego quitarse la ropa, poniéndola sobre su Pandora Box. La ropa bajo ella quedó igual de mojada, haciendo muy incómodo el solo hecho de moverse. — El hotel está un poco lejos, no sé cómo llamaremos menos la atención, esperando a que se nos seque la ropa o simplemente regresando. — Volteando la vista al toro, este estaba... Hipnotizado. Apenas sus ojos volvieron al Piscis este no encontró sentido del habla.

Su rostro ligeramente sonrojado, sin poder apartar la vista de la blanca piel de su compañero. Sus rasgos andróginos resaltaban lo suficientemente entre las gotas de agua, haciéndole recordar a esas esculturas de jóvenes hermosas.

— Sé que soy atractivo Alde, pero tampoco tienes que reaccionar así. — Curvando sus labios rosados, el piscis hizo un gesto bastante pícaro.

— Ahh... Perdóname. No debí verte así, yo, ni siquiera sé porque reaccione así. — Estaba rojo de la vergüenza, y era sincero al decir que no entendía el porqué de su actuar.

— ¿A, no? Para mí es muy obvio.

— Es que... Ah, nunca considere que me guste un hombre. Nunca reaccione así con ninguno. Ósea... — Se sentía un poco tonto al reaccionar así, desde que tuvo uso de la razón siempre se imaginó con chicas. Siempre reaccionó sentimentalmente hablando a la idea de tener la fantasía de estar con una chica.

Y decía fantasía porque reconocía lo difícil que era alcanzar ese sueño.

— Ahora lo sabes. No eres totalmente hetero. Y descuida, no me molesta. — Sonriendo de medio lado, saco una rosa de entre sus manos, ofreciéndosela al toro. — Esto no significa que me intereses. — Ambos rieron. Cuando la ropa estuvo lo suficientemente seca los 2 se fueron de regreso con el guardián.

El regreso al Santuario fue tranquilo para ambos. Ninguno tuvo alguna queja o incomodidad dejando su pequeño "Descubrimiento”

Las semanas pasaron en la calma cotidiana, Aldebarán le enviaba cartas a Mu cada vez que podía. El Santo de Aries fue su amigo de la infancia, de un momento a otro este sólo se fue a la torre en Jamir. A veces el toro lo visitaba, era de los pocos a quien Mu aceptaba con él. Eso le agradaba. Y... Tenía ya un tiempo que no lo veía.

Escribiendo la carta solicitó su hospedaje unos días, escrito de la forma y caballerosa posible más formal posible. Sonriendo mientras escribía, casi le hacía sentir que era un guerrero yendo a ver a su princesa en la torre...

Princesa.

Aún tenía vergüenza con lo pasado con Aphrodite, porque su corazón en serio latió. No como enamoramiento, si no como genuina atracción. Y él siempre supo que Aphrodite si era bastante atractivo. Era capaz de reconocer la belleza de un hombre, sí. Ahora cruzar la barrera de atracción no pasaba, y su mente aún era algo joven en esos temas.

Más bien, su mente aún se encontraba falta de experiencia en esos temas. Al analizar a sus compañeros quiso buscar algún síntoma de atracción por alguno, y eso no pasaba, hasta que llegó Mu, entre abriendo los ojos sintiendo su propio sonrojo. Quiso creer que las palabras vanidosas de su orgulloso compañero lo estaban confundiendo pero ahora no estaba seguro. Claro era una explicación más simple, creer que era solo confusión. No obstante su joven corazón no parecía de acuerdo con eso.

Aun así, deja la carta como estaba y la envío. Iba a ser un hombre encargándose de esos traicioneros sentires.

A los 3 días, Aldebarán caminaba por la entrada de la torre, siendo recibido por un Ariano que a la luz del sol reconstruía las armaduras de los intrusos caídos.

— Gracias por dejarme venir a hacerte compañía, mi viejo amigo. — Fue lo que dijo al llegar, parándose recto frente a él. Sonriendo mutuamente.

Al borrego llevo al toro con él, a la sala principal de la torre que siempre Mu usaba para sus reuniones. Ofreciéndole a Alde algo de Té y dulce local.

No era mucho en lo que se podían poner al corriente por el tipo de vida que tenían, eran guerreros. No obstante aun así, los 2 disfrutaban sacando conversación de dónde pudieran antes de tener un pequeño enfrentamiento de cosmos para saber que tanto han mejorado este tiempo.

Los ojos de Alde terminaban detallando a su compañero sutilmente durante el tiempo que pasada, Mu le devolvía gestos bastante cálidos lo que, hacía mayor sutilmente su pecho.

Le buscaba lo atractivo a Mu y lo encontraba. Solo que, una parte de él se sentía culpable. Atando cabos, las similitudes entre Mu y Aphrodite eran sus rasgos delicados, esos rasgos andróginos que se dejaban ver cada oportunidad. ¿Era por eso que le gustaba? ¿Por verse como mujer? Bueno, entendía que gustos, eran gustos. Cualquier persona podía preferir ciertos rasgos. (O eso creía) aunque tal vez hacerle saber eso a Mu lo podría molestar.

— ¿Pasa algo Alde? Siento que estás algo más serio de lo usual. Normalmente eres más relajado y bromista.

— Perdona. — Llevando su mano a su nuca le respondió, rompiendo su postura. — Y si, solo estoy pensando un poco. Le gustaría tener s mi viejo amigo más cerca más tiempo.

— Es un sentimiento mutuo. A veces la soledad no es la mejor compañía, pero, tengo los razones. Creo que ya te las explique.

— Lo sé. Disfruto visitándote igual... Ah...

— ¿Pasa algo más?

— No sé te escapa nada. ¿Algunas ves has pensado en una relación? Menos formal y más de parejas enamoradas.

— A veces, siempre ese es un tema complicado entre Saint.

— Lo sé. Pero nosotros somos jóvenes, y... ¿Sabes? Creo que me gustas, pero no sé si eso es por tu apariencia.

— ¿Apariencia?

— No deseo que mis palabras te molesten, sólo eres algo andrógino. Recientemente, descubrí que eso me gusta. — Ambos hicieron el suficiente silencio por unos minutos. Tomando el toro la palabra nuevamente. — ¿No te molesta?

— Entiendo por qué pensarías que me molestaría, pero realmente no me molesta en nada que te guste eso de mí. — Parándose, se quitó la camisa delante del Toro. Teniendo la misma reacción que tuvo con Aphrodite pero mucho peor. — Así que, ¿Me consideras atractivo por mi apariencia delicada? Puedo usar eso en tu contra. — Ironizo. Extendiendo sus brazos por el cuello del toro, la mano grande y áspera del toro cubría la mitad de su cintura con facilidad. Haciéndolo tragar gruesa por esa cercanía tan peligrosa.

Su piel era fuego en sus manos. Provocándole el "levantamiento del titán" entre cerrando los ojos, Aldebarán acercó su rostro a los labios de Mu, dejando su cuerpo bajo el sueño en lo que sería el primer beso de ambos. Lento, inexperto, pero que con el pasar de los segundos se hacía más placentero para ambos.

Estaban solos en ese enorme templo, no tenían quien los molestará o por quien preocuparse. El tiempo pasó y los 2 seguían abrazados en ese beso, lo único que cambiada era la ropa que usaban, siendo cada vez menos.

La palabra "sexo" tenía el suficiente significado en la mente de los 2. Porque tenían el suficiente conocimiento de esa acción, pero que aún sin decirlo ninguno parecía bar el primer paso para quitar esa última prenda en busca de experimentarlo. Con ese beso, acariciándose sutilmente parecía satisfactorio. El cuerpo grande, musculoso y duro de Aldebarán, aún para su juventud, adorando el cuerpo dulce y delicado de Mu.