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Parte 1. Pete.
Con la conciencia desvaneciendo Peter dejó que la gravedad lo envolviera entre la sábana felpa de la cama, era una de las sensaciones más sublimes que podías tener en pleno invierno. Ojala pudiera permanecer así para siempre pero alguien lo necesitaba más que el, asi que con el dolor de su pequeño cuerpo cansado se puso de pie de nuevo y dobló con cuidado la sábana felpuda de nuevo en su empaque.Volteo su cabeza a todos lados y cuando encontró su abrigo salió de nuevo lo más rápido que pudo. Caminó a toda prisa por las calles llenas de nieve y tomó el metro, se estaba esforzando por no quedarse dormido mientras estaba de pie. Nunca había sentido tanto sueño en toda su vida, y también estaba el sudor caliente en sus mejillas rosadas.
“Achoo-!”
Peter frunció el ceño mientras frotaba su nariz, escuchó un tenue ‘aww como un gatito’ pero lo ignoro con un suspiro cansado, por mucho que le gusten los gatitos no tenía permitido distraerse ahora. Tenía una misión.
Con pasos seguros y rápidos Peter corrió por los pasillos antes de que le faltaran las fuerzas, su cabeza estaba pesando mucho ahora y tenía cada vez más calor.
Abrazó el paquete en sus brazos y le preguntó a una enfermera si podía ayudarlo con un par de indicaciones. Ella fue muy amable y lo ayudó pero al ver que no estaba acompañado empezó a cuestionarlo. Peter nunca fue un buen mentiroso pero él consideró que había mejorado estas últimas semanas, no es que le gustara hacerlo pero había una buena causa.
Cuando la enfermera entrecerró sus ojos al verlo supo que a lo mejor su atuendo no concordaba mucho con su historia y optó por una retirada estratégica. Ya sabía el número de la habitación así que podía ir solo.
Peter siguió con paso veloz hasta que visualizó su puerta y luego de abrirla, la cerró detrás de él al instante.
Sigh.
Luego de soltar el aire de sus pulmones con alivio el corrió la cortina para ver la camilla detrás de ella.
“Hola!, mira lo que conseguí para usted Srta Romanov! estaba en oferta y luche mucho por ella con unas señoras, puede creerlo?”-. Peter sonrió alegremente a la figura dormida mientras sacaba la sábana felpuda de su empaque.
“Últimamente hace tanto frío, incluso aquí aunque no está la ventana abierta. uff. Espero que te guste la sabana, yo mismo la elegí.”
Peter recostó su cabeza en la sábana, sus párpados se sentían más pesados que nunca.
Pero él no podía dormir, tenía escuela mañana y aún tenía que reparar la fisura en la pared, reparar las tuberías del lavabo, encontrar trabajo entre otras cosas. Peter frunció el ceño, su cabeza dolía, tendría que comprar analgesicos al volver a casa. Pero realmente no quería volver, apoyó sus brazos sobre la figura dormida y jugaba con la suave superficie en la sabana mientras tenía los ojos cerrados un momento. Tenía que cuidar de la Srta Romanov, y si al fin despertaba y no hallaba a Peter? Ella podría perderse, ella no conoce esta ciudad como Peter. Podrían atropellarla como a él la primera vez, Peter era resistente pero la Srta Romanov? no tenía poderes regenerativos, él no quiere que se lastime. Ella aun no sabe lo peligrosa que es esta ciudad. Ella solo lo tiene a él, si él no está cuando ella despierte se sentirá perdida, sola. Peter no quiere que nadie se sienta de esa manera, en especial cuando es la única persona que podría recordarlo. El no sabe si se animará al verlo, si se enojara o simplemente le dará igual pero Peter no puede abandonarla, él también está solo y aunque no lo admite tener a alguien por quien preocuparse le daba una razón más para vivir. Estos últimos días no han sido fáciles pero ahora siente que puede respirar de nuevo pensando en que la Srta Romanov se despierte, aun si no quiere permanecer con Peter. El cuidara de ella hasta que se sienta mejor, porque eso es lo que hace un héroe, un amigo, un Vengador.
Sin darse cuenta termina pensando en el equipo, en cada uno de ellos, él se pregunta si les irá bien, unos más que otros, hace tiempo que no hablaba con Kate o el Doctor Banner con quien tuvo oportunidad de hablar un par de veces aunque no lo recordara, no sabe qué habrá sido de los demás; hace un tiempo se había encontrado por casualidad a el señor soldado de Invierno en el supermercado, el vio que su mirada era más suave y su postura más relajada, Pete se alegró por ello aunque no cruzaron palabras.
Todos han seguido con sus vidas, incluso él.
Pero como es usual su paz nunca puede durar para siempre. De lo contrario no estaría aquí.
En este mundo tan extraño.
