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Denki le dio una sonrisa y un agradecimiento a las chicas cuando le ayudaron a guardar los regalos en una sola bolsa para poder llevarlos a casa, además de los regalos llevaba algo de comida y pastel que sobró que le insistieron en llevar.
Podría llegara compartirlo con Hitoshi antes de que inicie su turno.
Ambos llevaban viviendo juntos desde que terminaron la escuela, rentando un departamento conjunto y conviviendo como pareja el tiempo suficiente. Aunque sus turnos no eran similares, ya que Denki trabajaba durante el día y Hitoshi trabajaba durante la noche, lo hacían funcionar, pedían descansos para el mismo día, buscaban estar durante el inicio y fin de sus turnos, compartiendo las tareas de la casa.
No iba a negar que estaba sorprendido por ellos, pero también muy orgulloso de eso.
Al inicio, quizás no fue una relación demasiado convencional, ya que aún recordaba el día que fue agregado a su clase, más estaba feliz, claro que pasar de amistad a romance fue algo que no pasó por su mente, eran tan opuestos y eso lo hacía genial. Volvió a revisar su celular, un poco desesperado y buscando cualquier app de mensajería, encontrando nada y resopló. Ellos estaban bien, así que no haber encontrado un mensaje de felicitaciones fue algo que lo hizo sentirse decaído. Él era un héroe ocupado, él entendía eso, sobretodo porque su turno estaba por empezar, quizás lo haría al día siguiente.
—¿Te vas temprano? —Preguntó Jirou, arqueando una ceja.
Normalmente se quedaba a hacer papeleo, pero está vez quería llegar a su casa un poco más pronto, el papeleo podría esperar.
—Sí, ya sabes, es mi cumpleaños, quiero pasarlo con Hitoshi. —Movió su mano de forma nerviosa, tomando una bolsa.
La chica no indagó más, así que solo se encogió de hombros. —Te ayudo con la comida, así no haces doble viaje.
Denki aceptó y ambos comenzaron a llevar las cosas, le gustaba trabajar junto a la chica, después de todo estudiaron juntos y era agradable tener cerca a personas conocidas.
—¿Cómo han estado yendo las cosas?—Denki preguntó mientras caminaban al elevador.
La chica le dio una sonrisa—Bien, ¿y tu? ¿Qué tal las cosas con Hitoshi?
Fue el turno de Denki de sonreir—Muy bien, han sido unos buenos meses, a decir verdad.
Quitando el hecho de que no ha recibido mensajes de su parte ese día.
—Se nota, te ves feliz.
Denki se sonrojo ligeramente, aunque él mismo podía aceptar que Hitoshi le hacía feliz, no esperaba que fuera algo que se notara, después de todo era alguien demasiado alegre. Se quedó pensando en eso mientras el elevador bajaba al estacionamiento.
No pasó desapercibido para la chica lo del mensaje, así que quiso consolarlo. —Quizás solo está ocupado y por eso no ha podido enviar nada. —Se encogió de hombros, cerrando la cajuela. —Nosotros mejor que nadie sabemos lo ocupada que es esta vida, ¿no? —Y le sonrió de lado.
A la chica, se le hacía algo demasiado absurdo que Shinsou olvidara algo tan importante como el cumpleaños de su novio , el hombre era demasiado perfeccionista, aún no había podido olvidar su introducción a la propia clase o como era durante la misma, tenía sentido si había tenido como mentor al mismo Aizawa.
Denki suspiró y miró a su amiga asintiendo, tal vez tenía razón, al final, Hitoshi nunca olvidaba su cumpleaños, al menos de los que llevaban compartidos.
—Muchas gracias por la ayuda—mencionó, tanto por el consejo como por el viaje con la bolsa.
Después de un abrazo de despedida Denki subió al carro, encendió el vehículo mientras pensaba en las últimas palabras de la chica y arrancó de camino a casa.
No era raro que en las noches las situaciones con los villanos fueran siempre mayores que en el turno diurno, dio un suspiro mientras manejaba, como salió temprano podría tener tiempo extra antes de que el turno de Hitoshi comenzara.
A veces solo eso le hacía lo suficientemente feliz en su cumpleaños.
Hitoshi jamás le había dado razones para desconfiar y todos sus cumpleaños eran celebrados, algo debió haberle pasado, él no hacía cosas por malicia, aún si podía llegar a tener su humor extraño, sonrió recordando su sonrisa, tal vez solo era algo externo, ¿estaría bien? Esperaba que sí. El viaje en auto definitivamente lo calmó lo suficiente, así que tan pronto llegó, se estacionó y dio una larga respiración.
Era su cumpleaños y todo iba a estar bien, siempre lo había estado, ¿por qué sería diferente esto?
Bajó y tomó la comida primero, podría llegar a refrigerarlo y además, los regalos podían esperar, abrió con una mano y se encontró con el departamento a oscuras, ¿quizás lo habrían llamado de urgencia? No, no debía desanimarse, aún en el hipotético caso de que fuera así, sabría que iba a compensárselo. Dejó la comida en el refrigerador y dejó la puerta abierta lo suficiente para poder pasar, iría por los regalos.
Está vez, al llegar con los regalos, encontró la puerta un poco más abierta, se encogió de hombros, quizás solo fue el viento. Fue entonces que luego de dejar las bolsas de regalo en el suelo, cerrar la puerta, se encontró con su pareja, en la mesa y sobre este, un pastel demasiado bonito.
—Feliz cumpleaños, Denki. —Dijo con su voz monótona, pero con una sonrisa bonita. —Pedí el día para ti.
Corrió hacia su pareja, envolviéndole en un enorme abrazo, Hitoshi le recibió, acostumbrado a sus muestras físicas de afecto, sintiendo como casi parecía vibrar de emoción.
Su novio era adorable.
—Muchas gracias—respondió en un tono muy apresurado sin soltarle—¡Gracias, gracias!
Hitoshi no pudo evitar el pequeño sonrojo en su rostro, pero carraspeó para llamar la atención de su pareja. Denki se alejó lo suficiente para verle al rostro, adorando aquellos ojos que le miraban con cariño.
Sin poder evitarlo, le besó.
Fue un beso pequeño, suave, solo el contacto de sus labios para poder expresar todo el amor que sentía por él en un gesto.
Hitoshi dio un suspiro y le miró de vuelta cuando se alejaron del beso, antes de separarse del abrazo.
—Já, incluso trajiste pastel. —Se burló, mirándole mejor.
La letra cursiva estaba un poco chueca, así como también el betún algo irregular, aún así, no dejaba de ser bastante bonito.
—No lo compré. —Musitó con algo de vergüenza e irritado. —Lo hice junto con Aizawa, Hizashi también ayudó. —Puso los ojos en blanco. —Bueno, Hizashi trató de ayudar.
El rubio le dedicó una sonrisa coqueta. —¿Qué se supone que significa eso?
Resopló, yendo al cajón siendo seguido por Denki de manera curiosa. Shinsou buscaba las velas para el pastel.
—Solo digo, que lo único a lo que se dedicó a hacer, fue cambiar la música, ¿sabes? No se necesita música para hacer pastel. —Explicó en tono de queja, tomando un encendedor.
—¡Claro que es necesaria! —Replicó observando sus movimientos atento, aunque solo buscaba molestarlo un poco.
Rodó los ojos. —Si tu lo dices, cariño. —Encendió la vela y la colocó en el pastel. —Bien, pide tu deseo.
—¿No quieres saber qué será? —Preguntó abrazándolo desde la espalda, sintiendo la risa en su cuerpo.
Rió. —Eso es de mala suerte, anda. —Y le jaló del brazo para llevarlo frente al pastel.
Dio una risa ligera mientras obedecía, mirando el pastel, su corazón llenándose de cariño con el enorme gesto de su pareja de hacerle el pastel con sus propias manos. Era difícil pensar en un deseo cuando sentía que tenía todo lo que deseaba, un trabajo estable, amigos cercanos y una hermosa pareja que hacía mejores sus días con su sola presencia.
Cerró los ojos y deseó, pensando en eso último antes de soplar las velas.
Al abrir los ojos miró el pastel y luego a Hitoshi antes de darle otro pequeño beso en su mejilla.
Sonrió. —De todas maneras, no es el único regalo, espera aquí. —Le dio un beso en la frente, antes de desaparecer en el pasillo.
Denki miró el pasillo, se sentía algo tonto por creer que alguien como su pareja se olvidaría de su cumpleaños, era tonto, habían construido una vida feliz juntos, estaban siempre él uno para el otro, ¿por qué iba a cambiar su estilo de vida? Además, la idea de que hubiera hecho un pastel para él, con sus propias manos, seguro no le había mandado ningún mensaje por eso, hacer un primer pastel y encima para cumpleaños, aún con la ayuda de Aizawa y Yamada, era complicado.
Entonces Shinsou regresó con una caja algo grande, cuadrado, envuelto en papel amarillo y con un listón de color plata, la dejó a un lado del pastel.
—Estuve trabajando al menos un año en esto. —Y lo empujó en dirección a Denki.
Denki abrió los ojos con sorpresa ante la mención de la cantidad de tiempo utilizada en el regalo, ¿que clase de regalo tomaba tanto tiempo? Con cierta ansia, tomó asiento, siendo seguido por su pareja, comenzó a abrir la caja con cierta rapidez hasta que notó el lomo de lo que parecía ¿un libro?
Sacó el objeto y lo estudió, era largo y de cuero, al abrirlo se sorprendió cuando notó aquella foto de ambos de cuando estaban en la UA, sonrió con nostalgia, acariciando suavemente la foto con su dedo. Pasó otra página y miró una nota, la tomó para leerla.
Querido Denki
Estuve trabajando en este regalo especial para tí, pensé en que sería adorable tener un lugar donde podamos volver a vernos, nuestro pasado, la vida que hemos caminado juntos, y espero te guste.
Te amo, Hitoshi.
Dejó la nota sobre el libro y llevó su mano sobre su boca, cubriéndola, sintiendo sus lágrimas salir de sus ojos, en grandes cantidades, era un regalo precioso, estaba impresionado demasiado y en el buen sentido. La gente siempre veía a Shinsou a lo lejos y pensaba que era alguien seco, no solía hablar mucho y cuando lo hacía, sonaba algo exigente, Denki sabía que no era así, porque podía ver más allá de esa fachada que había construido.
El contrario se asustó, entrando en pánico y yendo a abrazarle, algo confundido. —¿Estás bien?
Denki limpió su nariz y correspondió el abrazo. —Es solo que… es demasiado hermoso, me encanta. —Balbuceó con los ojos acuosos de las lágrimas.
Soltó un largo suspiro de alivio, limpiando sus lágrimas con sus pulgares. —Y tiene hojas en blanco, suficientes para llenarlas de más recuerdos. —Dijo con orgullo.
Denki dio una pequeña risa, de verdad que su novio era alguien que pensaba a futuro.
—Me gusta mucho la idea de llenarla con más recuerdos.
Hitoshi le dio una sonrisa y asintió, antes de darle un beso.
—¿Qué tal si comemos pastel?
El rubio asintió y miró a su pareja levantarse y buscar entre las alacenas todo lo necesario antes de regresar a su lado. Le dio el cuchillo y Denki sonrió, mientras cortaba una rebanada para él y para el contrario, Hitoshi le dio los platos y cuando ambos tuvieron el pastel, el pelimorado le tomó de la mano, jalandole.
—¿A dónde vamos?
Fue el turno de Hitoshi de reír. —Sorpresa. —Musitó y continuó guiándolos.
Al final su pareja lo llevó al balcón que tenían en su habitación, estaba acomodado de manera perfecta que pareciera un picnic, incluso había una canasta, suponía que con la cena de esta noche, siendo iluminada por unas pequeñas luces a los lados y la luz de la luna.
Ambos se sentaron, dejando los platos en el lugar, Denki se sentía tan contento, probablemente había sido el mejor cumpleaños que habría tenido hasta ahora. Hitoshi lo miró y él correspondió su mirada, tan intensa y llena de amor.
—La luna está hermosa hoy, ¿no es así? —Sonrió con un sonrojo demasiado leve en sus mejillas.
Denki sintió su corazón ir demasiado rápido ante aquello, sintiendo la sangre ir a sus mejillas por aquella declaración tan hermosa, aún cuando estaban juntos, Hitoshi no dejaba de sorprenderlo. Llevó su mano sobre la de su pareja, sabiendo que responder sin titubear.
—Puedo morir feliz.
